Autor Tema: O.N.E: Melodías de la Vida (Drama, Amistad, Slice of life) [En Proceso]  (Leído 1137 veces)

Sonia Joestar Desconectado
« en: Agosto 20, 2016, 03:34 pm »

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"Ante todo, lo único que deseo es… salir de mi confort y por ello, ésta historia nació. Me arriesgo a hacer una historia un poco más light  :2639:  :1f917:

Nota: No soy una experta en ese ámbito musical, por lo que se puede encontrar errores de algo o falta de descripción en otra. Investigue algunas cosas, pero sigo teniendo errores. Por lo tanto, estoy abierta a las críticas y sugerencias. Gracias por la compresión.
Esta historia la pueden encontrar en Wattpad con el mismo nombre: "O.N.E: Melodías de la Vida" con el usuario, Sonia de Arnau.

Sinopsis:
Sorry but you are not allowed to view spoiler contents.

Preludio

Había un sobre encima de la mesa.

—¿Y esta carta? —preguntó, más cuando se giró esperando respuesta de sus compañeros, se dio cuenta que se había quedado solo en la habitación, sus compañeros ya se habían retirado.

Él observó la carta inquisitivamente, después la agarró y le dio la vuelta para darse cuenta que estaba dirigida a él. La abrió y desdoblando la hoja de papel, comenzó a leer:


«A veces los esfuerzos, aún a pesar de la gran determinación que uno pueda llegar a tener para poder alcanzar un sueño, una meta, se ven derrumbados a tal punto que no quieres seguir adelante. Tus piernas, ante el pesado camino de la vida, flaquean y ellas mismas son las que te derriban. Una vez en el suelo en lo único en que llagas a pensar es en no volver a levantarte. Cruza a tu mente, que es mejor quedarse allí, tirado. No es necesario sentir tanto dolor.

¿De qué vale esforzarse? ¿Dónde comienza y dónde termina aquella carrera?

Llegas a pensar que nunca podrás alcanzar esa meta. Yo soy, o mejor dicho, yo era de los que pensaba así y lo veía como algo normal porque no todos nacemos con el don de hacer algo en especifico, y mucho menos en lo que uno sueña.

Sin embargo, mis pensamientos cambiaron cuando la conocí.


ATT.
Alguien que fue salvado por la música.
Gracias. En verdad muchas gracias por todo.»



(***)


—“Hey, hola, ¿cómo estás?... A decir verdad quiero que sepas que creo que puedes llegar lejos…eres fenomenal...”

Su rostro se apaciguó, cerró el celular y exhalando aire se tranquilizó. Lo que le faltaba era escucharlo, ahora toda su confianza había vuelto a él. Lo lograría. Podía lograrlo. Triunfaría en el espectáculo.

—¿Están preparados, muchachos? En un minuto salen al escenario.

La función había empezado y ésta no debía esperar.



Tras haberlo pensado una y otra vez, he decidido optar por la mejor propuesta… tomaré una taza de té, por favor.
Mi historia "original"

Nostalgie Desconectado
« Respuesta #1 en: Agosto 20, 2016, 05:14 pm »

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Re:O.N.E Rock-Band
« Respuesta #1 en: Agosto 20, 2016, 05:14 pm »
¡Oh! ¿Has comenzado otra historia? Ya sé que no es lo mismo que otros te comenten a que lo haga yo  :1f61d: Pero... sabes también que me gusta mucho leer tus historias y más cuando me sorprendes con una nueva, así que aquí estaré para animarte a seguir esta historia que sí, sale de tu confort porque no hay máquinas ni viajes en el tiempo ni mundos alternos, ni criaturas que parecen bolitas, ni criaturas con tentáculos ni maestros geniales que entrenan alumnos ni experimentos fallidos ni nada de eso xD

Así que, ¿por dónde empiezo? Ah pues por la sinopsis. Esa me habla de dos personas que se han conocido, una más joven que la otra y que es a partir de ese instante en que se cruzan sus caminos y que al tenerse podrán aprender uno del otro. Aunque no sé aún si Alejandro y Alma son los mismos del primer párrafo. Lo que sí me queda bien entendido es que ambos son por demás diferentes, lo que juntos hacen un todo, ¿no? O bueno, así lo veré yo  :1f604:

En el preludio, esa carta fue muy interesante porque ahí se está expresando alguien que parece comprender al remitente, o sea a esa persona que la recibió. Ahí le da ánimos para que siga adelante, sin desfallecer. El final concluye con algo que  debe aplicarse a la vida misma, supongo. La vida sigue y ésta no debe esperar.

Buen inicio.

Sonia Joestar Desconectado
« Respuesta #2 en: Agosto 22, 2016, 01:26 pm »

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Re:O.N.E Rock-Band
« Respuesta #2 en: Agosto 22, 2016, 01:26 pm »
Gracias Nostalgie, sabes que me agrada tu apoyo.
Mi idea es actualizarla cada semana o cada 15 días. Por ahora, dejo el primer capítulo. Espero que les guste y disfruten.

Lección #1.- Invitación

Esta historia comienza en un nuevo ciclo escolar, mientras un chico de trece años de edad observaba a sus compañeros de clase dirigirse a la cancha de básquetbol de la escuela. Alejandro Calveiro tenía una complexión delgada y pequeña, su cabello oscuro, corto y despeinado era movido por el ligero viento que soplaba esa mañana. Sus ojos color verde oscuro no dejaban de prestar atención a los muchachos que, agarrando el balón, comenzaban a jugar en sus respectivos equipos mientras las mujeres, sentadas en las escaleras de madera, esperaban su turno de jugar. Aunque no perdían su tiempo puesto que entre ellas platicaban muy animadas y radiantes como siempre, en tanto apoyaban a sus jugadores favoritos, o bromeaban en modo de entretenimiento sobre cómo jugaban o cómo se hacían chistosos los muchachos.

Era un día normal en la vida de Calveiro, y podía saberlo por el simple hecho de que fue completamente ignorado por los demás ya que ningún líder de equipo lo quiso en su equipo.Era la hora de educación física y mientras el profesor se había ido a quién sabe dónde, había dejado a la clase elegir a sus integrantes para que agotaran sus hiperactivas energías con un poco de básquetbol. A Alejandro no le importaba, o por lo menos así lo aparentaba; aunque evidentemente se sintió ofendido al ser ignorado de esa manera. Ya tenía un año que lo trataban como el invisible de la clase, entonces, ¿por qué todavía le dolía ser rechazado?

Desde que entró a la secundaria sus días habían sido así.Probablemente la razón era porque era un chico muy tímido y cortés, o como sus compañeros lo catalogaban: «Aburrido».¿Cómo era posible que la vida cambiara drásticamente una vez se entraba a una nueva etapa escolar? En cada minuto era inevitable extrañar su estadía en primaria. Allí tuvo dos mejores amigos; Ricardo y Fabián. Los dos siempre se peleaban por su atención. ¿Y ahora? ¿Quién se peleaba por estar a su lado?Nadie. Era todo lo contrario.

Desvió su vista y a lo lejos vio al profesor de educación física acercarse, tragó saliva nervioso, evidenciando sus nada ganas de hablar con el mayor ya que sabía que le preguntaría por qué no estaba jugando con los demás. Disimuló la mirada al dirigirla al frente y esperó a que el profesor no se acercara a él, sin embargo, eso no ocurrió.El profesor, extrañado al verlo allí parado, se colocó a su lado para cuestionar:

—Alejando, ¿cuál es tu equipo?

—Profesor, me duele el estómago —Dio esa excusa mientras se tomaba la supuesta área afectada y fingía hacer muecas de malestar—. No me siento bien como para jugar.

Si Alejandro odiaba las otras clases, especialmente cuando se tenía que hacer un trabajo en equipo, detestaba aún más la clase de educación física. No era necesario que sus compañeros de clase le dijeran cosas, con las acciones a su persona era más que evidente que era el chico despreciado por los demás. Por ejemplo, cuando jugaba al básquetbol, fútbol, voleibol, o cualquier otro deporte, era empujado constantemente y odiaba tener que escucharlos burlarse de sus desgracias mientras aparentaban que lo sentían y que había sido un accidente.

—¡Oye Atún! ¿No vienes a jugar o qué? —Se escuchó una voz algo burlona de uno de los que jugaba. No cabía duda de que le preguntó eso porque ya había llegado el instructor.

Y por si fuera poco, era el conejillo de indias del grupo;era humillado constantemente por el apodo «Atún»que le habían puesto.Cuando estaba en primero, una chica accidentalmente tiró en su regazo un sándwich de ese alimento, y como no tenía otra muda de ropa, todo el resto del día estuvo oliendo muy mal pese a que hizo todo lo posible por limpiarse. No evitó ser objeto de burlas por parte de sus compañeros. De allí nació su apodo. Un sobrenombre que le desagradaba mucho pero mucho; lo odiaba.

—Alejandro se siente mal. No podrá jugar —respondió el profesor por el joven que decidió quedarse callado—. Si te sientes mal ve al salón. Y si empeoras te sugiero que te vayas a casa.

—Sí... gracias.

Se fue al aula, se sentó en su asiento y suspiró cruzando los brazos sobre la butaca para esconder su rostro entre ellos; se dispondría a tomar una pequeña siesta mientras esperaba que la clase más odiosa terminara.Las siguientes clases transcurrieron con normalidad. Ya estaban en la última y eso lo demostraba el comportamiento de los alumnos del segundo C. Se encontraban desesperados y ansiosos de que el timbre de salida sonara. Estaban más atentos a eso que a la clase que impartía la catedrática Daisy.

—Muchachos por favor, pongan atención —decía cada cinco minutos la profesora.

Para los profesores tener que impartir su clase en la última hora era todo un reto, más para la clase C que no tenía la mejor fama de la escuela. Ese grupo era nuevo; se había formado el año pasado y ya era bien conocido como el peor de todos, era como si todos los chicos hiperactivos se reunieran en ese lugar.

—¡Martín, siéntate bien y deja de molestar a tu compañero! —Daisy llamó la atención de uno de ellos al ver que el chico se había levantado osadamente para arrojarle bolas de papel a Alejandro, quien intentaba apuntar lo que el profesor decía como buen estudiante.

—Profe, hay unas locas aquí afuera que no dejan concentrarme —dijo el nombrado volviendo a tomar asiento y mirando por la ventana.

—Para la próxima clase, Martín, explicarás lo que vimos hoy —amenazó la instructora.

Ignorando completamente al mentor, Martín abrió la ventana y gritó a las supuestas jóvenes que estaban allí cerca.

—Oigan, ustedes, lárguense a estudiar y dejen concentrar a los que sí quieren hacerlo. ¡Chismosas argüenderas pónganse a estudiar!

Las chicas no se hicieron esperar y se escucharon los abucheos desde sus posiciones, además de frases como que él era el escandaloso, no ellas.

—¡Martín cierra esa ventana! Esta es la última vez que te lo advierto. Si no te sientas correctamente en este instante y dejas de hacerte el payaso te voy a mandar a la dirección por un reporte.

El joven dibujando muecas de desgana hizo lo indicado. Poco después, el mentor tranquilizó a los estudiantes prometiéndoles que los dejaría salir cinco minutos antes si rellenaban una hoja. Ella comenzó a entregar ese formulario al ver su cooperación, hizo que los que estaban en la primera filas fueran pasando a los de atrás las hojas y mientras hacían eso, les explicó:

—La hoja que están recibiendo es sobre las metas o estudios que desean tener o lo que quieren llegar a hacer cuando sean mayores. Escribirán sus sueños y por qué quieren trabajar de eso.

—Eso es muy infantil.

—¿Estoy en la secundaría o en primaria?

Se escucharon algunas voces con esas frases irónicas y sarcásticas. Algunos estaban empezando a llenar el formulario en silencio y concentrados, otros estaban por demás contentos y hasta se levantaban para ver lo que su amigo o compañero de a lado habían escrito,e irónicamente, un par de ellos escribían cosas como: «ser como papá» o «ser el presidente del mundo». No obstante, Alejandro sin pertenecer a ninguno de esos bandos, se limitaba a observar la hoja, repasando una y otra vez las instrucciones como si haciendo eso mágicamente la inspiración le llegara. ¿Era tan necesario eso? ¿Qué ganaban los profesores teniendo eso en sus manos? ¿Deseaban medir los sueños posibles e imposibles de sus alumnos? Alejandro vio ese pedazo de papel como algo sin sentido. Algo que solo servía para «entretener» a los jóvenes y perder el tiempo.

Alejandro no sabía qué poner. Levantó el lápiz dispuesto a escribir cualquier cosa pero cuando la mina tocó el papel blanco, todo lo que había pensado se desvaneció como la misma niebla al salir el sol. Desvió la vista a su compañero de al lado.Este ya habían terminando,pues se levantó para entregarle el cuestionario a la profesora. Él todavía no sabía qué quería estudiar o qué quería ser de su vida. Quizás debía poner lo que su hermano estudiaba, pero ¿sería bueno en ello?

—¿Has terminado, Alejandro? —la maestra se acercó a él y fue cuando se dio cuenta que era el último que faltaba en entregarle la hoja.

—No —Al parecer ese formulario le estaba resultando más difícil que cualquier otro examen normal y eso que no era precisamente un estudiante que sacara buenas notas—. Es que no sé qué poner, maestra—se sinceró mirando a la mayor.

—Lo que gustes —contestó ella—, lo que pongas allí no será lo que en verdad vas a estudiar. Los gustos pueden cambiar en el transcurso del tiempo.Eso solo es un cuestionario para saber lo que los estudiantes piensan en este momento. No es la verdad absoluta —terminó con una sonrisa para que él se relajara y viera que no se preocupara en lo que pondría.

Ella se acercó al escritorio, recogió sus pertenencias y cargando las hojas de los estudiantes, se encaminó a la salida pero antes de irse le hizo saber a Alejandro que cuando terminara fuera al salón de maestros para entregarle la hoja.

Él torció la boca demostrado disconformidad, suspiró para volver su vista a la hoja y para terminar con aquello escribió lo que le cruzó por la mente; estudiar lo mismo que su hermano, y la causa, por admiración de él… era algo simple pero no había más que agregar. Rápidamente salió del salón y detuvo a la maestra a medio camino para entregarle la hoja. La mayor lo agradeció y se fue. Él dio media vuelta dispuesto a recoger sus pertenencias y regresar a casa.

Vio a Martín y a su mejor amigo, Sebastián, salir del aula con total normalidad, riéndose divertidos por algo. Martín Martínez se podría describir como el típico joven que se burlaba de los más débiles porque era el más «popular». Añadiendo que le gustaba gastar bromas para hacer reír a los del grupo, auto–proclamándose el divertido de la clase. Por esa razón, molestaba tanto a Alejandro, pero era evidente que se la traía contra él porque tenía baja autoestima y necesitaba estar burlándose de alguien más para demostrar que era el mejor. Había sido él quien comenzó a sobre-nombrarlo por Atún, y quien mayormente lo molestaba en clases. Alejandro pasó por su lado en completo silencio y al entrar se sorprendió al notar que su mochila, la que había dejado arriba del pupitre, ya no estaba. Se asomó a la puerta para gritar:

—¡Oigan, ¿dónde pusieron mi mochila?!

—Y nosotros qué, es tuya ¿no?, deberías saberlo tú —contestó entre risas Sebastián.

—¿Por qué nos pregunta a nosotros? Qué idiota ese—sonrió Martín demostrando su cinismo y sátira.

Sin más, Alejandro regresó al salón y comenzó a buscar su mochila debajo de los demás pupitres mientras pensaba una y otra vez cómo detestaba la secundaria. Deseaba regresar a la etapa de la primaria; daría cualquier cosa para volver a esos tiempos divertidos, cuando no se preocupaba de esos temas y solo deseaba jugar con sus amigos. Tampoco la encontró en el escritorio del maestro. Tampoco vio a Martín y a Sebastián con ella, por lo que debía estar allí. Al pensar en un posible lugar, se asomó por la ventana dándose cuenta que estaba tirada afuera. La había arrojado.

Salió, se fue a la parte trasera, recogió su mochila toda llena de tierra y sacudiéndola agradeció no tener nada que pudiera romperse. También vería si le robaron algo, sin embargo, no le daba tanta importancia porque no tenía nada valioso como para que se lo llevaran. Estaba a punto de retirarse cuando se percató de un MP3 color gris recargado en un borde que sobresalía de la pared de cemento, un lugar que algunos frecuentaban a la hora del loche para sentarse allí. El MP3 llevaba un adorno de celular de una manzanita roja con una carita sonriente. Lo tomó y le echó un vistazo rápidamente: era un reproductor de música de los modelos más nuevos y por lo que observaba en televisión e internet costaba mucho dinero. Lo guardó en la bolsa del pantalón dispuesto a llevarlo a dirección y decir que lo había encontrado.

No era alguien que se llevara cosas que no le pertenecían.No es que se considerara alguien bueno pero tampoco le gustaba robar ya que su conciencia lo torturaría. Un chico de mente débil, muchos lo catalogarían de esa manera. Pero le daba igual lo que los demás pensaran de él.

—Disculpa —una joven se acercó por detrás y él se giró para verla—, ¿no viste por aquí un MP3? Es color gris y tiene un adorno en forma de manzana.

—Sí —lo sacó del bolsillo y se lo entregó, suponiendo que era suyo debido a la descripción correcta que le había dado.

—Muchas gracias. La verdad lo veía perdido. Si mi padre se enterara que lo perdí me mataría—alzó la vista para mirar a su «salvador»—. Me alegra que hayas sido tú. No cualquiera lo hubiera devuelto. Aunque tampoco te hubiera juzgado si me hubieras dicho que no, cualquiera lo hubiera encontrado antes. Dime, ¿te gusta la música?

—Claro.

Estaba nervioso. Ella era muy bonita y en verdad nunca se imaginó que pudiera hablar con alguien así. Su cabello largo y negro lo llevaba suelto, una diadema floreada adornaba su cabeza, era trigueña y sus ojos grandes solo la hacían ver más guapa.

—¿Qué te gusta escuchar? —inquirió ella para hacer la platica, tal vez por cortesía y no irse sin más.

Él se encogió de hombros al momento de contestar:

—Lo que sea. Me gusta escuchar de todo.

—Ahh, ¿lo que sea? ¿No tienes un gusto definido?

—No-no es que no tenga un gusto definido, es solo que le doy oportunidad a cualquier música y si me gusta pues la escucho.

—Qué me dices del Rock, ¿te gusta?

Él asintió más por hacer algo que por otra cosa, después de todo había dicho que cualquier música era bien recibida.

—¿Conoces o has escuchado hablar del grupo The Archangel Boys?

—Bueno... en realidad… n-no conozco los nombres de grupos—No supo por qué razón le dio vergüenza responder eso. Apenas se dio cuenta que no sabía nada y estaba quedando en ridículo.

—Bueno, no te culpo —dijo ella encendiendo su MP3 y conectando los audífonos—, no son exactamente famosos, en realidad es una banda de rock nueva,por llamarla de alguna forma —Se colocó un audífono en el oído derecho—. Ellos tocaran precisamente hoy, por la tarde, por si te interesa escucharlos.

Alejandro parpadeó varias veces para concluir con un:

—Me encantaría ir. Pero, ¿dónde va a ser?

La sonrisa de ella se amplió e inmediatamente le dijo si no tenía una pluma a la mano mientras se acercaba a él. Alejandro asintió buscando en su mochila lo pedido. Enseguida, ella le preguntó si tenía dónde apuntar la dirección, y en reacción él volvió a buscar, nervioso. Sus manos sudaban como si estuviera en plena playa en un día muy bochornoso.

—Tengo un poco de prisa —le hizo saber—, ¿puedo apuntártela en el brazo?

—Claro, claro —se limpió el sudor en la playera y mientras ella le escribía la dirección, él esperaba que no se delatara su nerviosismo.

—Te espero allá, ¿bien?

Se retiró hasta desaparecer de la vista de él. Vio su mano y se cuestionó por qué no le había preguntado su nombre. Sin embargo, ver la letra marcada en su piel le hizo muy feliz. Sonrió. A pesar de que ese día se había levantado con el pie izquierdo, aparentemente terminaría muy bien.


Tras haberlo pensado una y otra vez, he decidido optar por la mejor propuesta… tomaré una taza de té, por favor.
Mi historia "original"

Nostalgie Desconectado
« Respuesta #3 en: Agosto 23, 2016, 04:38 am »

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Re:O.N.E Rock-Band
« Respuesta #3 en: Agosto 23, 2016, 04:38 am »
Me gusta el nombre de Alejandro :3 Pero a él no le gustan los deportes y menos mal que el profe le creyó eso de que le dolía el estómago. ¿Atún? wau, recibió ese apodo por culpa de esa chica que hizo que oliera todo el día a atún. Con qué facilidad salen los apodos ¿no?

Martín el que abusa porque tiene baja estima es malito. Mira que, primero insulta así a esas chicas desde su salón y luego la toma contra Alejandro cuando hace de su mochila una perdediza. Lo bueno que pudo recuperarla, pero eso no es todo, sino que, como dice al final, ese día que comenzó desde su perspectiva mal, terminó bien después de todo, pues conoció a esa chica que además lo invitó a un evento de música. Fue muy interesante como se desarrolló esa primera plática entre ellos. También me pareció muy interesante ese cuestionario que la profe les dio para llenar.  Para los chicos que no saben qué van a ser cuando sean adultos, qué van a estudiar, a qué se van a dedicar, es horrible llenar un formulario así. Alguna vez, hace muchisísimos años pasé también por eso, así que esa escena fue nostálgica para mí.

Me pareció muy bueno el capítulo. Tu redacción sigue mejorando,  pero ya sabes que entre más repases el capítulo antes de publicarlo, encontrarás las fallas que puedas tener. Sigue practicando. Por último, creo que tienes aquí una muy buena historia qué contar y ya ansío leer el capítulo que sigue, así nos vemos en la próxima actualización.

TAM

Sonia Joestar Desconectado
« Respuesta #4 en: Agosto 29, 2016, 11:28 am »

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Re:O.N.E Rock-Band
« Respuesta #4 en: Agosto 29, 2016, 11:28 am »
A mi también me gusta ese nombre :) Gracias Nostalgie por pasarte y comentar, espero que la historia sea de tu agrado.


Lección #2.- Buena Impresión

La tarde era agradable, no era muy caliente debido a que en esa parte de la ciudad las gruesas nubes tapaban los rayos de Sol. Alejandro llegó a su hogar estilando cansancio. Y eso que no había hecho ejercicio en la clase de educación física. Tras saludar y avisarle a su madre que había llegado, se encaminó a su habitación para encerrarse allí, haciendo la rutina de todos los días. El joven de mirada tímida se recostó en la cama y exhaló aire demostrando su fatiga. Levantó la mano para ver la tinta en su piel y volvió a pensar en la invitación de la joven. ¿Debería ir? Se volteó en la cama para quedar acostado de un lado sin dejar de mirar el brazo rayado.

No era el momento para hacerse el pensativo, darían las tres muy pronto y debía tomar una decisión porque el evento daba comienzo a las cinco. Se sentó en el borde de la cama y tras rascarse la parte trasera de su cabeza se levantó para tomar asiento en la silla de ruedas que estaba frente a la computadora. Encendió el ordenador e ingresó al famoso vídeo-juego online que tanto frecuentaba. Comenzó a jugar en las batallas para ganar más puntos de experiencia y así subir de nivel. No era algo para presumir pero era muy bueno en ese juego. Como le gustaría que todo lo bueno que era en ese online lo fuera en algún deporte o en cualquier otra cosa de la vida real. Era en esos momentos en que prefería más el mundo ficticio que el real. ¿Cuándo fue que prefirió eso?

Cuando estaba en primaria, en uno de sus cumpleaños, sus padres le regalaron una consola, no obstante, por extraño que se escuchara, él prefería salir a jugar con sus amigos que quedarse encerrado en casa jugando solo; esto porque uno de ellos tenía otra consola y el otro no tenía. Actualmente, era completamente diferente; prefería quedarse encerrado en el cuarto sin deseos ni de ir a la escuela.

Mientras ganaba más puntos y monedas virtuales, se fijó en la entradade usuarios que alguien se había conectado. Era Ricardo, a quien consideraba su mejor amigo desde primaria y con quien todavía se mantenía en comunicación desde que se graduaron. Alejandro no tardó en abrir un mensaje privado para escribirle un mensaje.

BlackNight087: “Richi, qué onda, estabas perdido, no te había visto conectado.”

RicOman00: "Oyeee! hola colega que cuentas?”

RicOman00: “Sí lo se esque e estado ocupadicimo”

BlackNight087: “No cuento nada nuevo, lo de siempre, levantarse, ir a la escuela y ya. Acabo de llegar de la escuela.”

RicOman00: “Ni me hables de escuela que estoy muy ocuapdo en ella, como entre al club de teatro, ya te lo dije el pasado año...”

RicOman00: “me agrada pero es algo pesado.”

RicOman00: “tu entrastes a un club? No recuerdo si me lo dijistes”

BlackNight087: “A la escuela que voy no hay clubes.”

«Y menos mal» pensó el adolescente.

BlackNight087: “Pero que genial que tú estés en uno, *suspiro* … ”

RicOman00: “que onda con ese suspiro? Me supongo que no estas bien”

RicOman00:

RicOman00: “alex?”

Se vio tentado de contarle sus problemas… aunque tampoco deseaba molestarlo. Quizás Ricardo estaba muy feliz o en realidad no le importaba lo que le sucedía. No debía ser tan egoísta contándole sus preocupaciones y malestares.

BlackNight087: “Nada, estoy un poco cansado porque fue hoy es día de educación física. Apenas empezó el ciclo escolar y ya no quiero ir a la escuela, jajaja, hoy nos dieron unas extrañas hojas. Dime, ¿has pensado en qué vas a estudiar o lo que quieres ser de mayor?”

Al fin y al cabo escribió algo muy largo. Ricardo se demoró en contestarle y mientras esperaba respuesta, Alejandro escuchó la voz de su madre avisándole que se fuera a comer y que si no iba pronto se enfriaría la comida que ya estaba servida.

—Alejandro, ¿me oíste? —repitió la señora por tercera vez.

—¡Sí mamá, ya voy! ¡Dame un minuto!

RicOman00: “yo voy a ser director de cine, ese es mi sueño. Acabo de matar a un orco fuerte (:uf, sude sangre”

RicOman00: “oye, vamos hacer equipo para entrar a la sección 32 tienes buen nivel y yo tambien”

RicOman00: “te apuntas?”

BlackNight087: “Me gustaría, pero ahora me llaman a comer y si no voy mi madre se enrojará mucho”

RicOman00: “vale, entonces cuando regreses, a que hora te conectas más o menos?”

Antes de contestar, Alejandro se volvió a mirar el brazo. Había estado meditando mientras se comunicaba con Ricardo y jugaba. Al final decidió ir solo para cambiar un poco la rutina y ver de qué se trataba. Bajó la vista para observar el reloj digital de la computadora y vio que marcaban casi las cuatro. Debía apurarse a comer.

BlackNight087: “No creo que hoy me vaya a conectar. Tengo un pendiente.”

RicOman00: “a vale ps, entonces nos vemos desps, ok?”

Alex se desconectó. Apagó la computadora para apuntar la dirección en un pedazo de papel. Se apresuró a la cocina antes de que su madre volviera a regañarlo, no sin antes pasar al baño a lavarse las manos y la tinta. A continuación, se dispuso a comer con rapidez.

—Mastica bien, hijo —escuchó a su padre advertirle—, te vas a atragantar.

—¿Por qué tienes tanta prisa? —cuestionó un tanto molesta la señora al pensar que quería volver a la computadora. Le preocupada que estuviera la mayor parte del día encerrado en esa habitación—. El internet no se ira a ningún lado. Come tranquilo —Era lo que faltaba, que su hijo deseara comer rápido para irse a la computadora.

—No es eso, tengo que ir a la biblioteca —respondió.

—¿A la biblioteca? —La señora se extrañó—. Puedes hacer la tarea en la computadora, ¿no?

—Es que me quedé en reunirme con unos compañeros de equipo allá, para hacer un trabajo escolar —mintió.

—¿Y se te hace tarde?

—Sí, un poco —intentó evitar a toda costa ver a sus padres a los ojos, por lo que escapó a todo contacto de ellos, se dispuso a ver su plato de comida mientras cortaba un pedazo de carne con el cuchillo.

—Pues si es tarde no debiste haber estado jugando en la computadora y debiste venir directo a comer —dijo su madre.

—Estaba charlando con Ricardo.

—Tengo tiempo sin verlo, ¿cómo le va en la escuela?

—Bien. Entonces, ¿puedo ir a la biblioteca?

—Bueno, si es para un trabajo escolar está bien —respondió la señora entretanto se levantaba para servirse un poco más de comida, agradándole la idea de que su hijo fuera al centro un rato, caminara y respirara aire fresco—. ¿Quieres más comida, hijo?

—No, gracias.

A los minutos, Alejandro se preparó para marcharse. Su padre se había ofrecido a llevarlo, pero él se negó diciendo que le apetecía caminar un poco.

—Me voy mamá, regreso más al rato.

—Está bien, ¿llevas tu teléfono y dinero?

—Sí.

—Bueno, habla si se te ofrece algo, ¿de acuerdo? Y no te quiero afuera tan noche. Sabes a qué hora te quiero aquí.

—Está bien... me voy.

—¡Cuídate!

Salió corriendo y cuando creyó que no estaba cerca del hogar se detuvo mientras sacaba su teléfono inteligente y se dirigía a la aplicación de navegación para poder poner la dirección de dónde sería el lugar al que lo invitaron. Estaba un poco lejos, bueno, en realidad bastante lejos del centro y donde vivía, pero al ver la hora notó que el tiempo iba bien y si se apresuraba podía llegar a tiempo.Según la nota, el concierto empezaba a las cinco aunque él deseaba llegar un poco antes.

Se apresuró a encontrar una parada de autobús. Subió al camión que lo acercaría más al barrio. Cuando llegó se bajó para ahora guiarse con el mapa del celular. Nunca había ido a esa parte de la ciudad. Empezó a tener un poco de escalofríos al notar las mugrientas calles. Las paredes de los locales deshabitados y algunos hogares estaban pintados con graffitis, dándole al barrio un tono de todo menor seguridad. Después de unos cuantos metros caminando supo que había llegado al ver a varia gente reunida en lo que parecía la entrada del lugar.

—¿Viniste también por ella? —escuchó que alguien había preguntado a otro joven. Alejandro lo reconoció como alguien de tercer año de su misma escuela.

—Sí —le contestó su compañero—, fue un fraude, tenemos que pagar para entrar al local. Nee, no pienso hacerlo. Vámonos mejor a otro lugar.

—Te apoyo, para que pagar por un grupo al que no conocemos, tal vez ni buenos son.

—A lo mejor solo son aficionados y no son la gran cosa.

—Larguémonos.

Y no solo ese par, aparentemente algunos de los que estaban allí se quejaron de lo mismo, dando a entender que también habían sido invitados por la misma chica, aunque lo que más les molestaba a esos jóvenes era que la entrada costaba 30 pesos. Calveiro debió imaginarlo. Era por demás obvio que no fue solo a él a quien invitó, y que si iba a ir a ver a un grupo debía pagar una entrada. Ilusamente había pensado que solo fue a él a quien ella invitó, ¿por qué había pensado eso? Exhaló rascándose la parte trasera de su cabeza sin dejar de prestar atención a los que se retiraban. Volvió a dudar, ¿entrar o no? ¿La vería de nuevo? La última pregunta fue respondida cuando al dar un paso y acercarse a la entrada la vio detrás de un escritorio cobrando la entrada. Ella al reconocerlo le sonrió.

—Hola.

Él levantó la mano en modo de corresponder su saludo, sonriéndole; sonrisa que se quedo en una media porque ella apartó su vista al girarse para recoger el dinero de un pequeño grupo que deseaba entra al local.

—¿Vas a entrar? —preguntó después de terminar de cobrar. Mas no obtuvo respuesta inmediata—. Comprendo si lo vez como un «engaño» —utilizó sus dedos para hacer las comillas—, pero quería atraer a gente y que le dieran un oportunidad a Los Archangel Boys. Fue un truco sucio, lo sé y no funcionó muy bien —Más que parecer avergonzada, parecía que no estaba nada arrepentida de lo que había hecho.

—Sí, me gustaría entrar—se apresuró a decir Alejandro.

Lo decidió en tanto sacaba el dinero de su bolsillo. Ella lo aceptó, no le dio boleto de entrada pero a cambio le entregó un folleto el cual rezaba: «Grupos y Cantantes», evidenciando quienes iban a tocar en el local. Y sin perder más tiempo, entró. El ambiente era muy extraño. Las luces se mantenían encendidas y muchos jóvenes adultos y adolescentes platicaban y el susurro de ellos llenaba el local. El sitio no era muy grande. Desde la parte trasera se podía distinguir el escenario muy bien. El comentarista, aquel que animaría más la atmósfera, salió de detrás del escenario y comenzó a presentar al primer cantante. Según la lista era alguien llamada Caty Shine, después seguiría un grupo llamado Los Plutarcos y por último The Archangel Boys; el grupo al que había ido a ver en primer lugar.

Una vez que el presentador terminó de presentar a la cantante, se retiró a la vez que una joven de quizás dieciocho años bastante guapa, llevando un maquillaje un poquito cargado, entraba al escenario mientras colocaba un piano eléctrico en medio del mismo. Se sentó frente a éste, acomodó el micrófono entretanto los espectadores varones chiflaban y le gritaban cosas como que era guapísima o que se casaran con ellos. Comenzó a tocar el piano para después cantar. Tenía una voz muy bonita por lo que Alejandro, sin saber cómo, comenzó a tararear la música. Los del público empezaron a cantar junto con ella.

—¿Te gusta?

Alejandro se sorprendió al escuchar aquella pregunta; no tardó en darse cuenta que quien se la formuló fue la chica que lo invitó. Se sonrojó al notar que estaba muy pegado a él, sus brazos rozaban.

—Sí, es muy buena, nunca la había escuchado.

—Su nombre real es Catalina Díaz y se hizo popular en internet, la puedes encontrar como CatyShineen YouTube, si quieres seguirla.

—¿De verdad? No tenía idea—debía apuntar el nombre porque tenía que escuchar sus otras canciones.

—En realidad, más del cincuenta por ciento del publico están aquí por ella.


Alejandro miró a su alrededor y se sorprendió. Siempre le ha parecido increíble que algunas personas se vuelvan tan famosas y aclamadas gracias al internet. Una vez Caty hubo terminado su presentación, siguieron Los Plutarcos, también fueron bien recibidos. Las dos canciones que tocaron el grupo terminaron, y ahora daban la presentación a The Archangel Boys, un grupo de rock. Cada integrante se acomodó en su lugar correspondiente.

—¡¿Están listos?! —gritó mediante el micrófono el vocalista al momento que pocos de los presentes gritaban un alborozado«Sí».

El vocalista se apartó del micrófono para posteriormente acercarse y empezar a cantar, y entre la primera oración, se escuchó la guitarra y fue allí donde todos los asistentes sonaron felices, después el bajo acompañó la melodía lentamente, pero fue que todos se alocaron cuando a los 25 segundos, el vocalista hace una pausa para después cantar más alto añadiéndose una espectacular entrada con la batería. Se escuchó una alucinante canción.

The Archangel Boys hizo una entrada espectacular. Desde su posición, Alejandro que no conocía mucho del mundo de la música y mucho menos lo que el cantante cantaba ya que no dominaba mucho el inglés, no evitó emocionarse ante la melodía de los instrumentos a tal punto en que sonrió y meneaba la cabeza al ritmo de la música. No era el mejor experto, pero le gustó cómo sonaba la guitarra, la batería y el vocalista no cantaba nada mal.

—¡Vivaaaa! —gritó alguien muy cerca de Alejandro y ella, alargando la «a» más de la cuenta.

Quien gritó realmente estaba extasiado y alocado, cantaba algunas partes de la canción e intercalando oraciones como The Archangel Boys eran los mejores, The Archangel Boys esto y aquello, y volvía a cantar letras de la canción.

—¿Los conoces? —preguntó ilusionada la joven dirigiéndose al veinteañero que cantaba.

—¿Cómo no conocerlos? Frank y Marco son los mejores —respondió el moreno, dirigiéndose a la dama—,¿acaso tú los conoces?

—Conozco a Marco —respondió—.¿A que toca bien?

—Por supuesto, Marco y Frank es el mejor dúo. Mis favoritos y si siguen mejorando llegarán lejísimos, seguro que sí.

Ella pareció disfrutar de la conversación. Nunca pensó que alguien los vendría conociendo aquí, en esta ciudad y por ello se atrevió a preguntar:

—¿Los conoces de Aguas?

—Sí —respondió el fan mientras se movía al ritmo de la música—, desde que los escuché por primera vez me declaré el fan número uno de ellos.

—Wow —se sorprendió ella—, ¿has viajado desde allá a aquí solo para escucharlos?

—¡Sí! A donde sea que vayan a tocar estaré ahí.

—Oye, ¿sabías que Marco nació aquí? ¿En esta ciudad?

—Escuché algo de ello. Qué genial. Dijiste que lo conocías, ¿qué tanto?

Ella asintió al momento de responder orgullosa:

—Fue mi vecino por muchos años.

Alejandro comenzó a incomodarse, pues se sentía algo fuera de lugar con los comentarios de los dos y comenzó a sentirse un mal tercio.Él no conocía nada y peor aún, cero de ellos. Al final el mini-concierto finalizó y todos empezaron a retirarse; realmente satisfechos y sobre todo, hablaban cosas maravillosas del último grupo que había tocado.

—Muchas gracias por aceptar venir —dijo ella a Alejandro—, por cierto, me llamo Alma.

—N-no hay de qué. La verdad me divertí mucho. Gracias por invitarme. Yo soy Alejandro.

—¿De verdad te has divertido? Me alegra escuchar eso, ah, por cierto —comenzó a ver a su alrededor, buscando al chico fan que había conocido, aparentemente ya se había ido. Una lástima en verdad porque quería seguir hablando con él. Alejando estaba a punto de informarle que se iba a retirar, pero antes de hacerlo fue interrumpido por alguien que se acercó a ambos.

—Hey, Alma —se trataba de un integrante del grupo, si no recordaba mal era el que había tocado el bajo—, gracias por prestarnos el local e invitarnos a tocar aquí.

—De que hablas, fue todo lo contrario. Me alegró mucho saber que iban a venir aquí. Cuando tu madre me lo contó salté de emoción. Tenía tiempo sin verte.

—Creo que han pasado como tres años, ¿no? A ti si que no te recocí la primera vez que te vi, has crecido mucho —Marco levantó la vista para ver a Alejandro—. Disculpa haber interrumpido. ¿Eres compañero de Alma?

Alex se sorprendió ante la pregunta, y tardó en contestar.

—Asisto a la misma escuela que ella.

—Está en un grado menor que yo. Alejandro,él es Marco y Marco, él es Alejandro y lo invité a venir. En realidad invité a muchos de mi salón, pero al final nadie vino, excepto él.

—Ah, pues gracias por asistir. ¿Te gustaron las canciones de nuestro grupo?

—Sí... bueno, no se mucho inglés —se apenó ante lo último y más aún al ver que Marco esbozaba una sonrisa burlona—, quiero decir, me gustó cómo tocaron y supongo las canciones son buenas.

—¿De verdad? ¿Tocas algún instrumento? —cuestionó el bajista.

El joven tragó saliva y batalló mucho en vocalizar un simple:

—No.

—¿Tienes algún grupo favorito de Rock?

—No.

—¿Conoces a los T. Rex o a los The Who?

Alejandro no tenía ni idea de ellos. Apenas conocía algunos contemporáneos y, si es que se sabía algunas de sus canciones sería porque las escuchó en internet o en la radio, mas desconocía el nombre de los grupos y aunque los presentaran, no prestaba atención. Era un caos.

—No.

—¿Sabes decir otra cosa que no sea no? —interrogó divertido ante la angustiada mirada del joven—. Te los recomiendo, son buenísimos. Si tienes algún tiempo libre, escúchalos, no te arrepentirás. Quizá te gusten. Te presento al grupo... ah —Marco se giró para ver dónde se localizaban sus compañeros, pero solo observó a Julian, el baterista, hablando por teléfono y alejados de ellos—. Parece que están ocupados.

—Marco, antes que se me olvide —habló Alma—, conocí entre el público a un chico que los conoce. Y ha dicho que viajó desde Aguas hasta aquí para escucharlos a ti y a Frank.

—Debe tratarse de Dany —rio, alucinado—, no puedo creerlo, ¿estaba aquí? ¿Pagó viaje y entrada solo para venir hasta aquí?

—Dijo que se declaró el fan numero uno de The Archangel Boys.

—Sí y en serio que lo ha demostrado. Siempre nos regala algo cada vez que terminamos de tocar. Está algo loco, pero es un buen tipo.

—Ya me imaginaba que allá en Aguan tienen fans. Pero nunca a tal punto en que viajarían para escucharlos tocar. Parece hasta una broma.

—Oye, Julian, acércate un momento—se apresuró Marco a llamar a su compañero al ver que terminó de hablar por teléfono—. Quiero presentarte a Alma, es la hija del dueño de este lugar.

—Un gusto y gracias por permitirnos tocar aquí esta tarde.

—Y el que está a su lado es un compañero, Alex —terminó el bajista.

Julian asintió en modo de saludo para después girar su cabeza en busca de alguien.

—¿Buscas a Frank? —cuestionó Marco al saber a qué personaje buscaba—. Tal vez está en la zona de atrás con Diego. Ya me imagino lo que le esta diciendo...

—Hazme un favor, ¿sí? —dijo Julian—. Puedes decirle que no podré asistir a la junta. Mi novia acaba de llamar y decirme que la pasara a recoger…

—Tranquilo, amigo, no necesitas decir más, yo se lo hago saber.

—Gracias por el paro, nos estamos viendo entonces.

No pasaron ni dos minutos de irse cuando Diego y Frank hicieron acto de presencia, ambos se acercaron al pequeño grupo. Diego se masajeó el cuello al momento de mover la cabeza a los lados, se le veía exhausto y deseoso de llegar al hotel donde se hospedaba lo más rápido posible. Frank, a su vez, un joven de mirada penetrante, cabellos revueltos y castaño claro, ojos verde-azulados, no se hizo esperar y tras buscar con la mirada al baterista y no encontrarlo, cuestionó a su compañero:

—¿Dónde está Julian? ¿En el baño?

—Se fue —respondió Marco.

—¿A dónde fue? —dirigió su vista al bajista, sorprendido, como si esa aclaración fuera algo realmente grave.

—A buscar a su novia.

Frank giró sus ojos y exasperado indagó:

—¿Para eso la trajo? ¿No estuvimos de acuerdo en que hoy íbamos a juntarnos en mi casa?

—Déjalo. De cualquier manera es muy tarde para andar reuniéndonos, mejor vamos a descansar por hoy.

A Frank no le agradó el comentario y se lo hizo saber al recordarle:

—¿Que es tarde? Sabes bien lo que nos espera la semana que viene. Venimos porque escuchamos que va a venir un representante de una casa discográfica importante. No podemos perder tiempo.

Marco colocó su mano sobre su hombro como un intento de tranquilizarlo.

—No te preocupes. De verdad, todo irá bien. Mañana nos reunimos y ensayamos todo lo que desees.

Frank desvió su vista y tan solo asintió con la cabeza, no muy contento en realidad. Lo que le molestaba en verdad era la falta de seriedad en su colega, más que nada porque bien sabía que fue mera coincidencia el hecho de que supieran que un reconocido mánager iría de«incógnito» al concierto que se celebrará en esa ciudad en el estadio más grande de la misma para buscar nuevos talentos. Era una oportunidad única, añadiendo que todavía tenían que recibir la notificación de que fueron aceptados para asistir a ese concierto. El día anterior fueron a inscribirse pero debido a que era un concierto grande, necesitan tener la autorización de los patrocinadores y lo que le preocupaba era que no pudieran tocar, después de todo eran un grupo pequeño y no tan reconocido, aunque tenía fe de lo conocidos que eran en Aguas.

—Va, mañana sin pretextos, por la tarde a eso de las dos o tres, yo les marco—estaba dispuesto a retirarse, pero antes, se giró para ver a Marco y a Diego y ordenarles—. No tomen porque los quiero en buen estado mañana.

—Qué mala onda —dijo Diego con pesadumbres—, para eso quería irme al hotel rápido, estoy estresado. Me duele el cuello.

—Vamos a beber unas cuantas copas, las merecemos —le hizo saber su compañero.

—Él es el famoso Francisco, ¿cierto? —preguntó Alma una vez Frank desapareció—. Se ve que es un poco, no sé, ¿gruñón? ¿estricto?

—Es un buen tipo. Y también es de aquí —declaró Marco—. Bueno, nosotros nos retiramos.

Se despidieron de los dos adolescentes. Tan solo quedaban ellos dos. Alma no tenía prisa pues su padre aun no llegaba y la iba a recoger cuando cerrara el local.

—No pensé que tuvieras tanta conexión con ellos —habló Alejandro—. ¿Tú fuiste quien organizó este mini-concierto?

—Algo así. Cuando me enteré que vendrían, quise aprovechar para que algunas personas de aquí los conocieran. Invité a Los Plutarcos, un grupo que nació aquí, aunque no son exactamente tan populares pero atrajeron a sus fans. Entonces me di cuenta que la famosa Catalina Díaz se encontraba en la ciudad de vacaciones y me comuniqué con ella. De esa manera atrajo más publico.

Qué genial, eran palabras que a Alejandro se le venían a la mente al escuchar los esfuerzos que ella había hecho para ayudar a un amigo. Se notaba que Alma era una joven muy eficiente e inteligente.


Tras haberlo pensado una y otra vez, he decidido optar por la mejor propuesta… tomaré una taza de té, por favor.
Mi historia "original"

Nostalgie Desconectado
« Respuesta #5 en: Agosto 30, 2016, 02:35 pm »

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Re:O.N.E Rock-Band
« Respuesta #5 en: Agosto 30, 2016, 02:35 pm »
Ah, mira que Alex tiene un amigo y chatea con él. Eso me gustó, quiero decir que parece tan de la vida moderna xD Yo me enfoco en escribir cosas en el mundo pasado y me olvido de cuánto ha cambiado. (Con razón nadie me lee). Pero bueno, algo que me agradó también fue la mamá de Alejandro, el que se preocupe por él y no quiera que se la pase frente a su pc todo el día. Comprendo que no quiera una vida tan sedentaria para él, no es buena. Así que sí, me alegré por Alex que decidiera aceptar al fin ir a ese concierto, el que resultó que de paga  :1f635: Yo también creí que era de a gratis.

En fin, decidió quedarse y no seguir a los demás. Es bonito que Alma le hiciera esa propaganda al grupo The Archangel Boys, aunque por lo que leí, ellos ya son medio conocidos en Aguas y hasta tienen un fan que los sigue a donde vaya. Así se empieza. Si Alejandro no sabe mucho sobre el tema de la música, digo, de grupos, géneros y eso, me pregunto a dónde lo llevará esta pequeña aventura, porque sí que lo fue, pues mira que hasta tuvo qué mentirle a sus padres para poder escaparse e ir a la "invitación" de Alma :)

Supongo que lo veré más adelante. Nos vemos.

Sonia Joestar Desconectado
« Respuesta #6 en: Septiembre 05, 2016, 01:09 pm »

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Re:O.N.E Rock-Band (Drama, Amistad, Slice of life) [En Proceso]
« Respuesta #6 en: Septiembre 05, 2016, 01:09 pm »
Muchas gracias, Nostalgie por deleitarme con tus comentarios, los aprecio mucho. Así es, Alex tiene un amigo por internet, creo que para esa "clase" de chicos, tener una amistad por internet y comunicarse por ese medio, es lo normal. Se sienten más a gusto de esa forma.  :1f606: que cosas con que el mini-concierto era de paga, es que de algo se debe pagar la renta del local, fue una maquinación por parte de ella. Es mucho más lista de lo que aparenta, la jovencita.
Y sobre los padres, honestamente, me gusta siempre poner (mínimo) a un par de ellos porque me parece que de esa forma la historia se toma más realista. Aunque a veces uno no lo admita, los padres son muy importantes en la vida de los hijos y mucho más si se habla de la etapa en la que se encuentra Alejandro. Siempre he pensado que en cualquier historia, los padres se deben de tomar en cuenta y no solo dejar a los personajes (que además son menores de edad) solos y con una excusa barata de la razón por la que no están.


Lección #3.- Positivo y Eficiente

Era temprano y Marco Romelí ya se encontraba de andariego caminando por las calles de la ciudad que lo vio crecer, lleno de nostalgia. Tenía años que no había ido a su ciudad natal y cuando regresó hace un par de días su sorpresa no cabía en sí al ver lo nuevo y novedoso que había en ella. Recordaba una ciudad mucho más pequeña en la cual los ciudadanos se veían obligados a viajar a la ciudad continua constantemente para recibir tratamientos médicos de calidad, así como ir a las bodegas para comprar sustento. En contraste a esos días, ahora la ciudad había crecido mucho, no solo de población, sino de trabajos, empleos y doctores capacitados. Marco deseaba visitar otros lugares que recordaba con nostalgia, mas ahora le era imposible porque iría a ver a Frank. Antes de llegar a su destino, decidió parar en una tienda que se situaba en la esquina de la misma calle de la residencia Batista. No tardó mucho en ella pues solo compró dos latas de refresco; una a su gusto y la otra al gusto de su colega.

Posteriormente, se dispuso a subir la media colina que le faltaba y al llegar a su destino, se detuvo frente a la casa y alzando la vista observó la vivienda; era una casa grande y de dos pisos. Sacó su celular y marcó a Frank.

—Ya estoy aquí afuera —informó antes de obtener respuesta del otro lado.

—Entra, está abierto.

Marco giró la perilla de la entrada e ingresó y no fue el dueño quien le dio la bienvenida, fue una hermosa canción; esa canción que tanto le agradaba escuchar pero que desafortunadamente no poseía nombre.Se dejo guiar por la melodía hasta el origen de la misma,encaminándolo hasta la sala en donde Frank se encontraba tocando la guitarra eléctrica. Marco se acercó y dejó la lata de soda sobre la mesa que adornaba la habitación, se dispuso a sentarse en el sofá continuo de donde estaba Frank. Abrió el refresco mientras disfrutaba del agraciado ritmo que las cuerdas generaban cuando los dedos de Frank palpaban sobre éstas. Y sumergido en la armonía, el invitado movió la cabeza sintiendo el ritmo en su cuerpo hasta el punto en que comenzó a tararearla.

Al terminar, Frank descansó la guitarra en el suelo recargándola en el mismo sillón, tomó la soda y la levantó en dirección a Marco en son de salud antes de darle un sorbo, todo aquello mientras Marco se deslizaba en el sillón para acercarse a la guitarra que Frank dejo para ahora ser él quien tocaba la misma canción.

—¿Nunca le has compuesto letra? —preguntó sin dejar de tocar.

—No, y nunca lo haré —respondió el dueño.

—Claro —dijo sonriente—, no eres nada creativo con las letras.

Frank le lanzó una mirada con irritación ante tal comentario. Era cierto, no se le daba bien componer canciones, pero vamos, no tenía que estar restregándoselo cada vez que le daban ganas y menos con aquel tonito de mofa.

—¿Te has enojado? Ja, es muy fácil deducir cuando lo estás —indicó Marco con aquella voz apacible que tanto lo caracterizaba.

—¿Sabes por qué te llamé tan temprano? —cuestionó Frank ignorando olímpicamente el comentario; como la mayoría de los que decía en son de broma.

—Me supongo que tiene que ver sobre el tema del concierto de la semana que viene, ¿no?

—Así es. Los encargados del concierto me llamaron para decirme que The Archangel Boys tocará en ese concierto.

—Una buena noticia que merece festejar.

—Eh, para allí que no es tan simple. Falta pensar en las canciones que deberíamos tocar.

—No veo cuál sea el problema, podemos tocar las más famosas que tenemos, como The Promised Land y Under all fall down.

Marco comenzó a tocar la melodía de una de ellas.

—Pensaba que lo mejor sería tocar alguna canción ya famosa.

El sonido que producían las cuerdas de la guitarra dejaron de producirse cuando Marco estampó la mano en ellas y, levantando la mirada encaró a Batista, sin evitar arquear la ceja al decir:

—¿Te refieres a hacer cover? No veo la necesidad de cambiar, podemos seguir con las nuestras. ¿Qué problema hay con ello?

—Ese es el problema, Marco. Eres demasiado positivo y a veces creo que cierras los ojos a la realidad —Frank torció la boca evidenciando su descontento ante la actitud de su colega—. Se trata de una oportunidad que quizás no volveremos a tener, por eso no podemos tocar cualquier cosa. Quiero que la discografía sepa que podemos tocar una buena canción —Marco pretendió rebatir a la idea, mas Frank no lo dejó al apresurarse a contestar al anticipado comentario que pensaba su amigo—. Y no me vengas con que es una mala idea porque sabes muy bien que los grupos nuevos se hacen conocer mediante canciones existentes, rebuscadas y populares.

—Va, va, que va, no lo niego. Tampoco estaré en desacuerdo si el mánager y la discografía nos dicen que debemos tocar canciones populares del momento, pero pienso que si nos quieren contratar es porque conocieron nuestro propio potencial y nuestra propia originalidad. Y como tú lo propones solo será un maldito desperdicio al acomodarnos con otras canciones.

Mientras lo escuchaba, Frank negaba con la cabeza.

—Me sorprende que no veas más allá —se apresuró a decir—. De eso va el negocio, les damos un poco de lo que ya es famoso y de allí arrancamos y hacemos nuestra propia fama, ¿lo comprendes?

—No, no lo comprendo. Lo siento pero sigo viéndolo innecesario cuando tenemos temas originales. Nos hemos estado haciendo conocer con ellas a la gente. Además, pregúntate: ¿perder tiempo intentando acoplarnos a otra canción?, ¿De verdad?, ¿Eso quieres?

De nuevo iba con sus erróneas ideas; había veces en la que Frank pensaba que Marco era muy irracional.Se llevó la mano libre a sus ojos para masajearlos en un intento de tranquilizarse, pero bien sabía que no funcionaria; ni su calma ni su intento de hacer razonar a Romelí. Lo conocía lo suficiente como para saber lo terco que solía ser cuando una idea se le metía en la cabeza. Respiró hondo, aunque su voz sonó alterada al decirle:

—¿Hasta cuándo? Piénsalo mejor. El problema radica en que solo tenernos pocos temas. Y bien sabes que la gente terminará aburriéndose de escuchar una y otra vez las mismas canciones. ¡A cada maldito local al que vamos siempre tocamos las mismas malditas canciones!

—Para eso escribimos más. Diego y yo podemos componer más, no hay problema con eso. Y lo vuelvo a repetir, no estoy en contra de hacer cover entretanto tengamos ya un acuerdo con una casa discográfica. Mientras tanto, yo no pienso tocar canciones que no hayamos escrito nosotros. Y punto.

—Ah, por favor, ¿cuál es tu plan entonces? No me digas que no piensas tocar si decidimos tocar otras canciones.

—Si lo pones de esa manera, pues sí. Es que estoy en desacuerdo. No lo veo factible.

Frank no podía creer lo que estaba escuchando de la boca de Romelí. ¿Factible? ¿Desde cuando utilizaba esa palabra?

—No hagas tus pucheros, ¿qué edad tienes, nueve? Vamos Marco, sabes muy bien que tengo razón.

—Esto no es de si tienes razón o no. Esto es sobre el éxito del grupo. No me puedo imaginar lo decepcionado que nuestros seguidores que vayan al concierto estén cuando nos escuchen tocar canciones que no son de nosotros. Nos dirán que nos vendimos. Ellos irán a escucharnos a nosotros, no a escucharnos tocar covers.

—Te dolerá, pero eso es precisamente lo que vamos a hacer, vendernos. ¿No dirán eso cuando comencemos en la discografía y el primer álbum que saquemos sea un cover?

—Hablémoslo con los muchachos —Marco expuso al final al ver que la discusión no llegaría a ningún lado, tampoco tenía ganas de seguir con ella—. Debemos tomarlos en cuenta.

—Perfecto, te respaldarás con ellos, como siempre lo haces... Bah, está bien —Estuvo de acuerdo, si bien más a fuerzas que con ganas, cogió su celular y se comunicó con Diego y Julian—. No puedo creer que desperdiciemos tiempo con este tema, todavía tenemos que buscar un local para ensayar —Se dijo en modo de suspiro y queja una vez terminó de hablar con los otros del grupoy decirles que vinieran a su casa.

Marco echó un efímero vistazo a su compañero quien tomó asiento. A pesar de que escuchó su queja, se limitó a no decir nada. En compensación, se puso de pie con la guitarra en mano.

—¿Dónde están tus padres? —preguntó indagando por la sala.

—De vacaciones.

—Qué conveniente. Quería saludarlos y conocerlos, nunca me los has presentado, ni hablas de ellos, a veces pienso que no te agrada hablar de ellos...—Marco se dispuso a tocar la canción más popular del grupo—. Me gusta el sonido de esta guitarra. ¿Es nueva?

—Sí.

La música de The Promised Land resonó por cada rincón de la vivienda Batista. Una canción que por cierto Marco había compuesto (la letra con la ayuda de Diego). Marco Romelí era talentoso. No solo tocaba excelente el bajo, sino que con la guitarra también demostraba ser un as. Tocaba de manera racional y haciéndolo con una libertad que solo él podía producir. Aún a pesar de los pleitos y discusiones que se generaban cuando ambos intentaban liderar de una forma el grupo; Frank reconocía el gran talento que poseía Marco. Nunca había conocido a alguien —fuera de los reconocidos y famosos— que le impresionara con la guitarra como lo había hecho Marco la primera vez que lo escuchó. Él no solo podía tocar cualquier canción, lo hacia de una manera emocional y realista que cautivaba tanto a propios como a extraños.

Era una verdadera pena que su talento en guitarra se opacara por el bajo; desafortunadamente un instrumento muy infravalorado por la mayoría que no conocía muy bien el arte de los instrumentos de cuerda y que al escuchar cualquier canción siempre hacen mención de la guitarra, la batería y el vocalista, pero rara vez del bajo; aun a pesar de ser un instrumento indispensable para un grupo. Otra cosa que no sabía si admiraba o le desagradaba de la personalidad de Romelí, era su disponibilidad y sacrificio por el grupo. Su mente vagó a aquellos días en que estaban reuniendo gente para formar su grupo de Rock, entretanto ambos discutían quién sería el guitarrista solista y el guitarrista rítmico, al final, al no poder encontrar a alguien que tocara el bajo, Marco decidió serlo por el bien de The Archangel Boys.

Y no lo malinterpreten, también era buenísimo para tocar el bajo. Impresionante fue saberlo, pues a pesar de ser más fácil de tocar por las notas sueltas, aun así, existían muy pocos quienes tocaban el bajo eléctrico.

No pasaron ni veinte minutos cuando Julian y Diego llegaron, por lo que se dispusieron a tratar el tema discutido anteriormente.


***​


En la secundaría, las clases habían terminado y el salón 2-C se estaba desalojando poco a poco. Los únicos alumnos que se estaban quedando eran los del grupo tres porque les tocaba la limpieza.Los alumnos del salón se había dividido en cinco grupos de limpieza (cada uno para cada día de la semana escolar). Ese día, miércoles, comenzó el grupo número tres; en el cual estaba Alejandro, quien comenzó a mover las butacas para dar comienzo a barrer el piso.

Por el contrario, los otros cuatro compañeros, una vez vieron salir al profesor y seguirlo con la mirada hasta que el mentor desapareció de su vista, ni tardos ni perezosos recogieron sus mochilas para irse también.

—Nos toca el aseo —dijo Alejandro inmediatamente al notar las intenciones de ellos.

—Nah, ¿de verdad? —se apresuró a decir Martín sarcásticamente.Sí, para desgracia de Calveiro, Martín se encontraba en el mismo grupo de limpieza—. Pero que tonto soy.Si no me dices ni me doy cuenta, Atún. Gracias por hacérmelo notar.

La risa de sus cómplices no se hicieron esperar y junto a las de Martín se unieron para burlarse de Alejandro, quien simplemente desvió su vista hacia abajo sintiéndose herido ante las risotadas.Por otro lado, Martin para seguir haciéndolos reír al mismo tiempo que humillaba a Calveiro, se acercó a la cartulina donde se encontraban apuntados los nombres de los estudiantes que conformaban cada grupo, apuntó su grupo y golpeando ligeramente la cartulina con su dedo índice se dirigió a su mejor amigo.

—Mira, Sebas, es verdad que nos toca el aseo. ¿Quién lo hubiera dicho, no?

—Es cierto—Se asomó el nombrado siguiéndole el juego—. Hoy es miércoles, ya lo había olvidado.

Martín aparentó estar atónito al golpearse la frente con la palma de la mano, y agregó con voz sobreactuada:

—Y se me olvidó cuando minutos atrás el profesor leyó nuestros nombres.

Alejandro apretó la mandíbula, sintiéndose completamente descubierto ante la afilada mirada de Martín.

—Tengo una gran idea, Sebas, qué te parece si nosotros nos vamos y dejamos al señor pez hacer el aseo solo. Después de todo a él le gusta estar apartado de los demás, ¿cierto, Atún?

Sebastián y compañía asintieron ante la gran idea. Con una sonrisa maliciosa, Martín dio media vuelta hacia la puerta y antes de retirarse se dirigió por último a Alex al decirle:

—Que no se te olvide trapear, Atún.

Alejandro frunció el ceño para contestar en voz baja cuando se quedó solo.

—No voy a trapear.

Terminó de mover las butacas restantes a un lado para barrer.Levantó la vista para observar el salón y notar el asco de aula que era. El piso se encontraba en un estado deplorable; manchado de refresco, lleno de tierra y con mucha basura de plásticos, envoltorios de chocolate y papitas. Su grupo era el peor de todos. Le desagradaba estar en ese salón con esa gente. Empezó a barrer con prisa. Solo barrería y ya. Minutos después, ya sudando y casi terminando de barrer escuchó a alguien saludarlo con un «hola». El joven se giró a la puerta para encontrarse con nadie.

—¿Haciendo el aseo solo?

Escuchó una fina voz. La reconoció. Se viró opuestamente y contempló a Alma recargada en el marco de una de las ventanas, observándolo detenidamente desde el otro lado.

«Me abandonaron» pensó la respuesta, mas se lo guardó para sí mismo,e intentando sonreír contestó otra cosa:

—No es tan difícil hacer el aseo.

—Te dejaron solo, ¿no es así?

No evitó sonrojarse. Muy, pero muy avergonzado desvió la mirada con intención de que no lo viera en tan lamentable situación.Tragó saliva con dificultad al mismo tiempo que intentaba responder con una excusa. Se acercó al basurero y tiró la tierra que juntó en el recogedor.

—Cu-cuando ayer llegué a casa, busqué los grupos que me recomendaron —intentó sacar algún tema de conversación al notar que Alma seguía allí, viéndolo, sin saber que lo cohibía.

—¿Ah sí?, ¿Y que tal?

—Me gustaron, son muy buenos.

—Qué bien —volvió otro silencio incómodo y fue ella quien continuó hablando—. Venía para preguntarte si te apetecería ir la semana que viene al concierto a escucharlos.

—¿A mí?

Ella rio divertida.

—¿A quién más se lo digo si eres el único aquí? —Lo vio empezar a acomodar las butacas—. ¿Quieres ayuda?

—No es necesario, puedo yo solo —no quería importunarla.

—Bien por ti, pero ¿y si quiero ayudarte, me echarás?

Iba a responderle que en verdad no era necesario y que no se molestara, pero cuando se volvió a verla ya no estaba detrás de la ventana, tan rápida como solo ella, se adentró al aula para mover las butacas y acomodarlas en sus respectivos lugares.

—Gracias —era lo único que podía decirle para agradecerle tal molestia.

—No hay de qué. ¿Vas a ir o no? No me has respondido.

—Me encantaría, en realidad —habló con voz muy baja, apenas audible e inseguro como si temiera en ser escuchado.

Le fascinaba la idea de poder volver a escucharlos. Aún que debía de admitir que estaba más feliz de que ella se acordara de él y lo volviera a invitar.Pese a eso, no estaba seguro si debía asistir o no. Después de todo, no contaba con dinero; ni siquiera sabía cuánto costaría la entrada. Suponía que no solo pagaría 30 pesos como la vez pasada; esa vez valdría más si se trataba de un concierto grande. Tampoco sabía dónde debía comprar los boletos, ni si sus padres lo dejarían ir... Meditándolo mejor ¡le sería imposible asistir! A pesar de eso estaba agradecido de que Alma lo tuviera en cuenta.

—¿Puedo preguntarte algo? —Alejandro cuestionó con toda la intención de cambiar de tema y evitar tener que contarle que quizá no iría.

—Claro. Mientras no sea algo íntimo cualquier cosa está bien.

Él negó, nunca indagaría en los asuntos privados de ella. Lo suyo era una pregunta muy simple.

—¿Cuál es tu grupo de rock favorito?

Alma meditó antes de responder.

—Me gustan y escucho, aunque he de admitir que no soy tan fanática de ese género.

—¿Ah no? —Esa aclaración sí que le sorprendió a Alejandro, nunca se imaginó que diría eso. Pensó que le gustaba esa clase de música debido a que era amiga del grupo The Archangel Boys.

—Si, lo sé, suena extraño después de lo de ayer y haberte dicho que fueran y eso... Mira, por ejemplo, los grupos que te recomendó Marco ni siquiera yo los he escuchado. Son completamente desconocidos para mí. Me gusta escuchar de vez en cuando a los Queen y diría que mi canción favorita de ellos es Don't Stop Me Now, porque es una canción muy escuchada de ese grupo. También me gusta escuchar una que otra canción de Nirvana, entre otros. Pero en sí, la música que más me gusta y suelo escuchar a menudo son los soundtrack de películas u ost de videojuegos y series de televisión.

—A mi también me gustan las de videojuegos —respondió Alex comprendiendo su gusto.

Alma lo miró sorprendida. Le reclamó:

—¿Y por qué no me lo dijiste cuando te pregunté cuál era tu gusto musical?

—Es que no pensé en esa música.

La conversación comenzó a ser más sencilla para Alejandro con los minutos, quien empezaba a mostrarse un poco más abierto a ella, sintiéndose cómodo. Platicaron entre sonrisas y risas. Terminaron por hablar sobre algunos soundtrack de famosas películas mientras acababan de acomodar las butacas y prosiguieron hasta llegar a la salida de la escuela, donde allí se tuvieron que despedir porque ambos tomarían caminos separados.El padre de Alma la esperaba en el carro. Alejandro se despidió de ella con la mano y una evidente sonrisa en el rostro mientras el automóvil de los Meza se iba.

El joven caminó y llegó a su hogar, se dirigió directo a la habitación y una vez allí, se sentó frente la computadora y por primera vez en muchos tiempo, se dirigió a google para investigar un poco sobre la historia del Rock; de cómo nació y cómo fue evolucionando hasta los días actuales. El día anterior, cuando llegó a su casa lo primero que hizo fue buscar y escuchar algunas canciones de The who y T.Rex —hasta se había olvidado de mirar a Catalina Díaz—. A raíz de eso, le gustó mucho las canciones que iba descubriendo y por ello le nació el deseo de saber más acerca de esos grupos e igualmente de sus contemporáneos. El Rock se trataba de un mundo muy grande. Para la hora de la comida, no había abarcado casi nada,y es que cuando descubría un «nuevo» grupo escuchaba casi todos los álbumes y canciones de ellos.

En el comedor, sobre la mesa, Alex levantó la mirada al sentir que, desde que tomó asiento, su madre lo había estado observando con un rostro que él no pudo descifrar. Se extrañó ante la actitud de su madre y cuando ambas miradas chocaron, ella aprovechó para decirle en tono alegre:

—Te vez muy feliz, hijo, ¿sucedió algo en la escuela?

—Nada —fue su respuesta.

—¿Nada de nada?

Él negó volviendo su concentración a la comida.

—Mientes, es evidente que algo bueno te ha sucedido —la señora Calveiro estaba muy contenta por su hijo. Desde que entró a la secundaria no lo había visto tan feliz como ese día. A pesar de que él se mantenía serio como siempre o aparentaba esconder esa felicidad, ella notaba su cambio de humor.

—¿Alguna chica, quizás? —indagó el señor Calveiro, ahora Alejandro no solo recibía miradas de su madre, también de su padre—. ¿Hay alguna chica que te guste?

—No, nada de eso.

—Bueno, creo que estás a una edad en la que te llamen la atención las chicas —continuó su madre en un intento de que se expresara—. ¿Quieres que hablemos sobre algo?

—No es eso. No tiene nada que ver con eso —quería evitar ese tema. Le incomodaba mucho. En ese instante deseaba ocultarse debajo del mantel.

—Pero si es normal, hijo —siguió el juego el señor.

—Que no es eso.

—Quizá sea un chico —meditó la señora. La mujer sonrió divertida al ver como Alejandro suspiraba y volvía a repetir que no era nada de lo que pensaban—. Lo que sea, no te obligaremos a que nos cuentes. Solo me alegra verte con un mejor ánimo.

El señor y la señora Calveiro entablaron una plática, recuerdos y novedades del día o la semana mientras que Alejandro se mantenía mirándolos y analizando el mejor tiempo para pedirles algo. Ese momento llegó cuando sus padres aparentemente terminaron de hablar.

—Me gustaría tener un MP3 para escuchar música.

—¿Otro? —preguntó el padre—. Creí que Miguel te había dejado el suyo antes de irse a la universidad.

Miguel era el hijo mayor de la familia Calveiro y que ahora estudiaba en la universidad de la capital del estado.

—Sí, lo hizo, pero se me perdió.

—¿Se te perdió? ¿En la escuela?

En realidad el año pasado lo había dejado en su mochila, y cuando regresó del receso y tras buscarlo no lo encontró, se lo habían robado. No quería culpar a nadie, pero sospechaba que quien lo esculcó ese día fue Martín. Mas nunca se lo diría a su padre, prefirió decirle que él lo perdió accidentalmente a que se lo hayan robado. Alejandro solo asintió a su padre, esperando que le comprara uno porque le gustaría tenerlo para descargar y guardar algunas canciones que le habían estado gustando.

—De cualquier manera ya era muy viejo y no le cabía muchas canciones —respondió el hijo.

El mayor negó algo decepcionado de escuchar eso.

—¿Y por eso lo «perdiste»? ¿Para comprarte otro más nuevo que le cupiera más canciones?

—No. Fue un accidente, de verdad. El nuevo lo cuidaré mejor y no lo volveré a perder, lo prometo.

—Ya veremos que pasa, hijo —fue su respuesta final.

Tras haberlo pensado una y otra vez, he decidido optar por la mejor propuesta… tomaré una taza de té, por favor.
Mi historia "original"

Sonia Joestar Desconectado
« Respuesta #7 en: Septiembre 08, 2016, 05:05 pm »

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Re:O.N.E: Ocasos de la Vida (Drama, Amistad, Slice of life) [En Proceso]
« Respuesta #7 en: Septiembre 08, 2016, 05:05 pm »
Hola  :1f606: de nuevo por aquí, ¿muy pronto verdad? Es es inevitable, esta historia la tengo súper avanzada así que no me aguanto sabiendo que tengo capítulos guardados allí. Gracias a los lectores que pasan a leer, se aprecia su constancia. Espero gusten del capítulo.

Lección #4.- Naturalidad

Los estudiantes del salón 2-C estaban desesperados de salir de clases. Ya habían terminado el último trabajo y solo faltaban un par de minutos para que el timbre de salida sonara, por esa misma razón estaban desesperados —en realidad siempre lo estaban en la última hora.

—Profeeesor, ¿nos deja salir ya? —decían unos.

—Muchachos, solo faltan tres minutos para que se acabe la clase, sean pacientes —era la contestación del adulto.

¿Pacientes? Para esa manada de chicos llenos de energía aquella palabra no se encontraba en sus diccionarios.

—Ah, no sea malo y déjenos salir ya, ¿qué son tres minutos?

—Los que deben esperar. Por cierto, antes de que se me olvide —el profesor llamó la atención de todos—. Qué suerte tienen los del grupo cuatro y cinco de limpieza porque hoy y mañana, Sebastián, Martín, Juan José y Ángel se quedarán a limpiar.

—¡Sí! ¡Esa es verdadera suerte! —los integrantes de los grupos mencionados estaban por demás felices de saber que esa semana se librarían de hacer quehacer.

—¿Por qué? Eso es injusto, profesor, ¿qué razón hay? —Martín se levantó indignado, con la boca abierta y exigiendo una respuesta ante tal decisión.

—Siéntate, Martín. Por el motivo de que ayer no se quedaron, ¿verdad? A mí no me pueden engañar, ¿creen que soy tonto? Esa es la razón, así que para la próxima, no falten. Muchachos —el adulto se dirigió a todos los de la clase aunque las palabras iban dirigidas a Martín y nombrados—, este sistema se ha hecho para que comiencen a ser responsables y quiero que esta lección sea para todos ustedes, no es porque seamos malos y queremos que ustedes limpien por hacerlo. La irresponsabilidad trae consigo castigos. No sean irresponsables y eviten las consecuencias de faltar a los trabajos.

Martín tomó asiento mientras se giraba para ver con irritación a Alejandro, quien al sentir la encolerizada mirada de su compañero bajó la cabeza para evitar todo contacto con él. El timbre sonó y los primeros siempre en salir eran los del C debido a que era el único salón que estaba en la planta baja a diferencia de los otros, ya que antes era un almacén que se acondicionó para ser un salón de estudio. El lugar se vació impresionantemente rápido.

Alejandro estaba por salir cuando sintió un estirón y su mochila le fue arrebatada, parpadeó un par de veces para dirigirse a Martín que le habló con dureza.

—Estúpido chismoso. ¿Por qué se lo tenías que decir al profesor? Ahora por tu culpa nos vamos a quedar...

—Devuélveme la mochila...

Alejandro dio un paso pero fue empujado por Martín y alzando la voz le advirtió:

—¡No te muevas que aún no termino, basura! —Le pasó la mochila a uno de sus cómplices que a la vez la arrojó por la ventana—. Si la quieres ve por ella, chismoso.

Alex cerró los ojos respirando, se apresuró afuera a la parte trasera a recoger su pertenencia. Ya quería irse de allí y estar en su casa, sin embargo, se llevó una nada agradable sorpresa cuando Martín junto con Sebastián se habían colado por la ventana para llegar más rápido que él y empezaban a patear la mochila como si se tratara de una pelota, evidenciando el desahogo de Martín al saber que se quedaría a limpiar dos días. Alejandro se detuvo para observar como su mochila era brutalmente pateada a diestra y siniestra.

—¡Ya basta! —intentó detenerlos, pero cuando se acercó fue empujado con brusquedad y cayó de bruces al suelo.

—Eres un inútil, Atún. Hasta los animales hacen mejor las cosas que tú. Inepto e inservible —Martín empezó a patear el suelo cerca de él no solo para intimidarlo, también para levantar tierra y bañarlo de la misma—. Fue una ofensa para los atunes nombrarte así. Come tierra, animal.

Alex sintió miedo y no pudo ponerse más pálido, se cubrió con los brazos temeroso de recibir una patada del descontrolado Martín. Y el agresor hubiera seguido de esa manera si no fuera porque uno de los que se quedaron dentro se asomó para decirles:

—No pierdan el tiempo, y terminemos con esto de una buena vez. Ya me quiero ir.

Sebastián hizo caso y volvió a subirse por la ventana para entrar, Martín a su vez, le lanzó una fría y amenazante mirada a Alex para advertirle con sequedad:

—Que no vuelva a ocurrir algo similar o sino no me contendré y te haré esto... —recogió la mochila de Alejandro para abrirla y vaciar todo lo de que estaba dentro y posteriormente darle patadas a todo; lapices, plumas, cuadernos y libros. Cuando Martín se sintió satisfecho se fue, dejando a un Alejandro asustado. Él apretó los ojos con fuerza al escuchar desde el aula las butacas ser movidas bruscamente y las ofensas hacia su persona, demostrando lo enojado que estaba Martín.

Alejandro se levantó para recoger sus ahora sucios útiles escolares mientras hacia el intento para no derramar ninguna lágrima.Apretó los puños con fuerza mientras se mordía el labio inferior, intentando que las lágrimas no salieran de sus húmedos ojos. Sabía que estaba cometiendo un error cuando se presentó con el profesor para decirle lo que había ocurrido el día anterior. No obstante, creyó muy en el fondo que estaba equivocado y que lo correcto era informarlo al mayor para que hiciera algo al respecto. No debió haberle dicho nada. Después de todo, aunque fueron sancionados, ¿en qué lo benefició a él? ¡En nada! Todo lo contrario, hizo que Martín y sus amigos se enfadaran más con él. ¿Qué caso tenía contarle a los adultos que Martín y compañía lo molestaban si seguía siendo humillado en la escuela o fuera de la misma? ¿En qué lo favorecía que los profesores hablaran con los padres de los agresores si era posible que ellos fueran así porque sus padres los dejaban comportarse de esa forma?

Salió disparado de la escuela sintiendo decepción por los adultos. Ellos no podían hacer nada en su situación. Lo mejor que podía hacer era mantenerse callado como lo había estado haciendo todo ese tiempo. Lo único que deseaba era encerrarse en su habitación y quedarse allí adentro jugando videojuegos; solo éstos podían hacer que su vida significara algo. Ya no quería ir a la escuela. Ya no quería ver a Martín.

Se detuvo al sentirse cansado. Había corrido un buen tramo y estaba exahusto, poco se decía de su pésima condición para seguir malgastando las energías.¿Tampoco era bueno huyendo?Se limpió las lágrimas que el viento no pudo secar con la manga del uniforme. Respiró hondo y decidió tomarse su tiempo con lo que le faltaba. Entonces en una esquina, levantando la vista, Alejandro observó al bajista de The Archangel Boys. Él se detuvo sin saber cómo reaccionar, dudó si debía saludarlo o no, después de todo no lo conocía, probablemente ya ni siquiera se acordaba de él. Por unos segundos intentó desviar la vista cuando notó que el bajista lo vio, sin darse cuenta que Marco, deteniéndose, arqueó la ceja inquisitivo ante el aparente nerviosismo y desubicación del menor. Al principio Marco no lo reconoció pero después recordó que era el compañero que había llevado Alma al mini-concierto. Amigable levantó la mano en son de saludo para decir:

—Hola... eres Alex, si no me equivoco.

El joven, con mirada asombrada por ser recordado tardó en responder.

—Sí.

Marco se desvió un poco de su camino original para acercarse al muchacho.

—Ya, te me hacías familiar. Siento no haberte reconocido al instante—desvió su vista hacía la mochila que cargaba sobre su espalda—, ¿acabas de salir de la escuela? ¿Ya tan tarde es? —sacó su móvil para cerciorarse de la hora—. Ah, demonios, sí, lo es.

—¿Estabas paseando?

—Así es, estaba recordando algunos sitios y el tiempo voló. Me dirigía a ensayar... ¿quieres venir?

Alejandro no se esperaba esa invitación por ello dibujó un rostro sorprendido y cuando se dio cuenta de la tonta cara que ponía, no desperdició la invitación y aceptó acompañarlo, se lo hizo saber asintiendo puesto que no encontró voz para responder un sencillo «Sí». Por su parte, Marco se giró y prosiguió a retomar su camino dejando que el muchacho lo siguiera.

—¿Y está bien que te acompañe? —Se atrevió a preguntar al darle alcance.

—No veo el problema —pasaron unos segundos en silencio—. La ciudad ha crecido mucho en tan solo tres años.

—Debe ser genial regresar después de esos años, ¿estuviste estudiando?

—Algo así. ¿Y tú, piensas estudiar algo en especial? ¿En qué te gustaría dedicar tu tiempo?

—En realidad todavía no lo tengo definido. Me gustaría probar algunas cosas primero.

—Ya estamos por llegar, es dando vuelta allá —apuntó el sitio—. ¿Te parece bien que pasemos antes a la tienda? Quiero llevar algunas botanas.

—No es ningún problema. Tómate tu tiempo.

Debía de admitir que estaba demasiado pendiente de la impresión que causaba ante Marco. El joven músico era genial, no como él, un don nadie. ¿Qué estaría pensando de su persona? Al aceptar su invitación ¿no se vio como alguien entrometido? Quizá lo correcto hubiera sido decirle que no. De nuevo se estaba mortificando de sus acciones. No obstante, Romelí pudo ver el esfuerzo que estaba haciendo para hablar con él y su enorme incomodidad.

—¿Siempre hablas así? ¿Tan educadamente? Claro, no tengo problema si es así, es respetable ver a jóvenes de tu edad ser tan maduros a la hora de expresarse, pero sabes, algunos lo hacen simplemente para aparentar o demostrar ser otra gente.

Los dos entraron a la tienda, Romelí fue directo a los refrigeradores y el menor solo detrás de él, ideando qué contestar.

—Amm, bueno... no lo sé.

—Yo siempre he pensado que lo mejor es ser sencillo, sincero y natural. Así se debe ser cuando uno esta arriba en el escenario. Eso ayuda a los músicos y cantantes a llegar al corazón de las personas, ser uno mismo. Los espectadores y fans esperan de uno ver a la auténtica persona, no a un robot que se mueve sin sentimientos. No te fuerces en ponerte una máscara para impresionar a los demás; o sino, tarde o temprano se descubrirá la verdadera personalidad y suele ser muy decepcionante.

Probablemente se había dado cuenta que pensaba detenidamente en qué contestar. Marco era muy observador, lo miró abriendo la puerta de uno de los refrigeradores y escanear el interior para después tomar algunas latas. No sabía cuántas llevar, así que decidió tomar muchas.

—¿Quieres algo? Toma lo que gustes, claro, a excepción de alcohol.Corre por mi cuenta.

—No, estoy bien así.

—Por lo visto eres el chico del «no». Si no lo quieres ahora tómatelo más tarde o hasta mañana. No se echará a perder, de eso seguro.

En realidad Alejandro tenía sed, así que tomó una botella de agua.

—¿Solo eso? Ayúdame con estas.Espero que no te moleste cargar con eso...

—No es ningún problema —susurró el joven.

—... debí tomar una canasta. Sí, mejor iré por una —Lo decidió al final cuando vio algunas bolsas de fritos y dulces que se le antojaron.

Una vez terminaron, salieron para proseguir con su caminata.

—Gracias —dijo Alejandro abriendo su botella y dándole un trago.

—Al contrario, gracias a ti —dijo buscando entre una de las bolsa su bebida—. Me alegra que me hayas acompañado.

Caminaron unos cuantos metros más y por fin llegaron. Diego, Julian y Frank estaban esperando afuera de le casa, delante de la cochera que estaba cerrada. Marco trotó un poco y alzó la voz en tanto levantaba la bolsa de plástico.

—¡Traje bebidas y botana!

—Oh, eso es todo, morimos de hambre—dijeron Julian y Diego dirigiéndose directo a las bolsas para ver dentro de su interior.

—Hasta que te dignas a aparecer —Frank no pareció alegrarse de su presencia—. Solo a ti se te ocurre llegar tarde a tu propia casa. Si no fuera porque mi casa no tiene cochera preferiría mejor ensayar en la mía, por lo menos yo sí me digno a llegar temprano. Hace media hora que estoy aquí. Estuvimos parados aquí por mucho tiempo, ¿dónde estabas? Pensé que estarías aquí esperando...

—Relájate, señor malhumorado —lo interrumpió Marco y sin desaparecer su sonrisa le entregó una soda en son de paz—. Relax o te harás viejo. Mejor disfruta, es tu favorita. A veces el tiempo vuela ante tus ojos.

—Típico de ti —respondió Frank mirando la lata de refresco—. Lo haces en forma de disculpa, como si no te conociera—no le hizo desprecio a la lata y la tomó, posó su vista a Alejandro y el joven sintió su mirada penetrante y desvió la suya. Parecía una persona muy rígida.

—Yo solo sé que tu enfado es porque tocaremos nuestras canciones, ¿verdad? —Marco le palmeó el hombro a modo de mitigar su indignación—. Ahora abro.

Una vez que todo estuvo preparado y todo acomodado comenzaron a ensayar. Alejandro observaba con deleite cómo tocaban los instrumentos, pero sobre todo escucharlos le hizo el día muy agradable. En realidad no era un buen conocedor, pero en ese momento se declaró fan de ellos y deseaba que sus sueños se hicieran realidad. Ellos podían llegar lejos, lo podía ver. En algunos momentos se detenían para hablar y descansar, fue en uno de esos momentos que se dio cuenta de algo, Diego, Julian y Marco hablaban gastándose bromas mientras que Frank se la pasaba alejado de ellos, con su teléfono en mano; era como si fuera el marginado del grupo, no obstante, parecía que no le importaba serlo.

Al contrario de los otros dos, Marco se acercaba a Frank para charlar unos minutos con él, quien parecía molestarse ante la presencia de su compañero. Pudo ver algo, a Frank le gustaba estar solo. ¿Existía gente a la que le gustaba la soledad? Le impresionó cerciorarse de eso. A él no, no le gustaba, le aterraba pensar en solo eso. Mas era obligado a estarlo, contra su voluntad y por ello se refugiaba en las personas con las que entablaba conversación por internet.

Era poco tiempo que los conocía, pero podía ver la gran diferencia que había entre ambos. Lo que lo despertó de sus pensamientos fue el hecho de que Marco se acercó y abrazándolo del cuello le dijo:

—Quiero enseñarte algo —lo arrastró hacia afuera de la cochera y apuntando la casa de al lado, añadió—. Esa es la casa de los Meza. Allí vive Alma.

El joven observó la casa de pies a cabeza como si se tratara de la misma joven, estaba sorprendido, entonces esa casa era la residencia de Alma. Pues era verdad que ella y Marco eran vecinos. Que increíble era ser vecino de alguien tan talentoso.

—¿Están ensayando?

Hablando de la reina de Inglaterra, Alma hizo presencia, ambos varones se giraron para verla acercándose, era acompañada por una chica aparentemente de su edad, con un uniforme de secundaria diferente.

—Hablando del diablo, hola, Alma. ¿De paseo?

Alma se sorprendió de ver a Alejandro allí y evidenciando su asombro, Marco le hizo saber:

—Me lo encontré de camino y lo invité a pasar un rato por aquí.

—Qué bien —sonrió—. Quiero presentarte a alguien, ella es Diana, mi prima.

La joven saludó para apresurarse a decir, muy emocionada, demasiado emocionada.

—He escuchado de ustedes, no por Alma, por una amiga que es fan en Aguas. No puedo creer que tenga el privilegio de conocerlos en persona —Marco sonrió nervioso, en verdad parecía que la chica ansiosa le brincaría encima en cualquier segundo—. ¿Puedo tomarme una foto con Francisco y Julian?

—Claro. Están allí dentro —apuntó la cochera.

La joven ni tarde ni perezosa se dirigió a la cochera, sorprendiendo a los que se encontraban allí.

—Son más guapos en persona —chilló por demás excitada.

—Me sorprendió saber que ella los conocía —agregó Alma—, y cuando le dije que yo los conocía personalmente, no me creyó, por eso la traje, me imaginé que estarían ensayando, me lo contó tu madre.

—Mi querida madre, siempre tan comunicativa—sonrió al imaginarse lo que Alma sabría por palabras de su madre.

Alejandro miró su reloj cunado escuchó decir madre a Marco. Era un poco tarde y posiblemente su madre le llamaría en cualquier minuto, quizás para saber dónde estaba, así que debía regresar a casa ya.

—Yo–yo creo que me voy.

Mas antes de retirarse quería preguntarle algo a Marco, solo para conocer sus gustos, también quería decirle que había escuchado a los dos grupos y expresarle que le gustaron. Incluso deseaba saber algún otro grupo que le recomendara.

—¿De verdad? —Marco observó la hora, ya era tarde—. Bueno, que te vaya bien y, gracias por acompañarme, me ayudaste mucho con las bolsas.

Alejandro intentó decir algo, decirle a Marco que había escuchado los grupos que le recomendó aquel día, no obstante, no se animó a hacerlo, no quería incomodarlo, tal vez a él no le importaba si le gustaron o no los grupos. A lo mejor hasta le había preguntado aquello solo por educación. Asimismo, él tenía cosas más importantes como seguir ensayando que escuchar a un mocoso.Observó como Marco y Alma le dieron la espalda para entrar a la cochera y poder calmar a la alterada prima de Meza.Él debía irse también. Alejandro mordió su labio inferior, era un cobarde… en realidad quería preguntarle algo… inhaló aire para decir:

—Ah… a-antes de irme, ¿pu-puedo preguntarte algo? —su voz tembló ante el nerviosismo y fue en ese momento en que se arrepintió de haber formulado la pregunta.

Por el contrario, Marco detuvo su paso, dio media vuelta para verlo y hacerle saber esbozando media sonrisa:

—Por supuesto, ¿qué cosa es?

Ya no había vuelta atrás y debía continuar:

—Me-me gustaría saber cuál es tu grupo favorito

—Una pregunta difícil. Son un montón, la verdad. Indiscutiblemente The Beatles encabeza la lista; por Dios solo escuchen a George Harrison y Paul McCartney, de los mejores. Pink Floyd; alucinante música, te transporta a otro mundo. Red Hot Chili Peppers,T.Rex, The Who, entre otros más que si sigo, uf.

—¿Y-y qué me dices de los guitarristas?

—Está Pete Townshed, guitarrista de The Who, Jeff Beck y David Gilmour, personalmente mi favorito.

—¿Y algún bajista?

—Si quieren escuchar a un maestro en el bajo recomiendo escuchar a Chris Squire en el CD de audio de Yes, titulado Yessongs. Yo lo tengo por si lo quieren escuchar. Y sin duda también Cliff Burton.

—El mundo del Rock es bastante amplio.

—Sí que lo es. Hay mucha variación dentro del mismo género, existe para todos los gustos.

—Sa-sabes… escuché los grupos que me recomendaste.

—¿Qué tal te parecieron?

—Tienen canciones muy buenas.

—¿Alguna que te haya gustado? —Ahora le tocó preguntar al bajista.

—Amm, «no seré engañado otra vez».

—Ah, Won’t Get Fooled Again, buena rola. ¿Y alguna del gran Tyrannosaurus Rex?

—Una que va Get it on, bang a gong, get it on.

—Es un clásico. A mi me fascina, «Friends say it's fine, friends say it's good,everybody says it's just likerock 'n' roll» —comenzó a cantar ese fragmento de su canción favorita de T. Rex; 20th Century Boy.

—Gracias por responder.

—Gracias a ti por preguntar. Me gustan esas preguntas, Alex. No dudes en preguntarme cualquier cosa, y en verdad, te prestaré el CD de Yes cuando quieras —lo último era sin duda una invitación a que volviera cuando quisiera. Era bienvenido a volver.

Ante esas palabra Alejandro se volvió a despedir, ahora sí, dándose por demás satisfecho se fue de allí con la esperanza de que las últimas palabra de Romelí fueran reales y no fuera la última vez que se vieran y se juntara con esas personas.

—Me ha caído bastante bien—dijo en voz baja, observando el horizonte donde el joven desapareció, y aunque aquellas palabras no eran dirigidas a nadie en especifico, Alma las escuchó y miró ala misma dirección donde estaba el bajista.

—¿Por qué? —se preguntó igualmente en voz baja. Alejandro no destacaba en nada, ¿qué llamaría la atención de Marco?

Sin embargo, sin saber si fue escuchada o no, Marco sencillamente se estiró para contestar:

—Allá dentro hay botanas, traje un montón de ellas.


 :1f62f:  :1f649: :1f64a:
Eso es todo por hoy, de nuevo gracias por leer. Pero hablando de eso, ¿tienen algún grupo favorito de rock? ¿Su canción favorita?

Tras haberlo pensado una y otra vez, he decidido optar por la mejor propuesta… tomaré una taza de té, por favor.
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Nostalgie Desconectado
« Respuesta #8 en: Septiembre 09, 2016, 06:55 am »

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Re:O.N.E: Ocasos de la Vida (Drama, Amistad, Slice of life) [En Proceso]
« Respuesta #8 en: Septiembre 09, 2016, 06:55 am »
Wao, pero sí que va rápido esta historia. Te sugiero que antes de publicar le eches una miradita porque así es como resaltan los pequeños errores que comete uno al escribir.  Como este:

Cita de Sonia: (No sé si hay una herramienta para citar la porción deseada, así que la pondré así)

...Alejandro se detuvo para observar su mochila era brutalmente pateadas a diestra y siniestra.

Creo que si le pones una "que" entre observar y su, se leerá mejor, además de que a pateadas le sobra esa s.

Cita de Sonia:

... de la impresión que causaba ante Marco, él era genial, no era como él. ¿Qué estaría pensando de él?

Aquí repetiste él tres veces en esta pequeña porción. Tal vez pueda ser algo como: "causaba ante Marco. El músico o joven era genial, no como él. ¿Qué estaría pensando de su persona?

Cita de Sonia:

—Relájate, señor malhumorado —dijo sin desaparecer su sonrisa y entregaba una lata de la bolsa y entregarse la soda en son de paz

Esa frase de: "entregaba una lata... y entregarse la soda en son... como que está confuso. ¿Será acaso así?... sin desaparecer su sonrisa mientras tomaba una lata de la bolsa y entregarle la soda en son de paz. (O mucho mejor: y le entregaba la soda en son de paz)

Cita de Sonia:

—Quiero enseñarte algo —lo arrastró hacia afuera de la cochera y apuntando la casa de alado, añadió—. Esa es la casa de los Meza. Allí vive Alma.

La palabra en cursivas me parece que se ve mejor así: al lado.

Cita de Sonia:

Asimismo, él tenía cosas más importantes como seguir ensañando que escuchar a un mocoso.

Creo que la palabra ahí debe ser: ensayando.

Cita de Sonia:

Vio como Marco y Alma le dieron la espalda para entrar a la cochera y calamar a la alterada prima de Meza.

Calmar.

Y bueno, así. Errorcitos como esos, pero en general va bien. Como te he dicho, has mejorado tu redacción y estas cositas se escapan porque se escapan, pero no está de más, creo yo, que lo revises antes de subirlo.

En cuanto a la historia, me está gustando mucho, pero ya sabes que a mí me gusta todo lo que escribes, tus ideas son geniales y jamás me aburro de leerte. Este capítulo se me hizo muy emotivo por tres razones. Primero, ese abuso espantoso que sufrió Alex a manos de Martín y los suyos. Mira que tratarlo así, pobrecito. Me sentí muy indignada y a la vez muy triste por Alejandro. Pero la otra parte que compensó y que se me hizo muy tierna, fue el hecho de que se encontrara con Marco y que este lo recordara. ¡Qué lindo! Marco parece ser un personaje muy optimista. Soportar siempre el mal humor de Frank no debe ser fácil y por lo que vi aquí, él es quien trata de comprenderlo, pues los otros dos del grupo se alejan lo más que pueden de él.  ¿Qué ira a suceder con Frank? Eso me pregunté al descubrir su actitud renegona y apartada.

Y la otra razón es que Alejandro pudo ver a Alma de nuevo xD Pero no sólo eso, sino que parece que a Marco sí le ha caído muy bien Alejandro, aunque no me gustó mucho que Alma pensara que el chico no tiene nada que sobresalga. Para un observador como Marco no hay cosa que no sea interesante en Alejandro, seguro por eso le ha caído bien :)

Estupendo capitulo. El anterior también y no te quepa la menor duda que también lo leí. Buena historia y quiero saber a dónde va a parar, qué sucederá con estos personajes que ya me tienen clavada con ellos así como la trama.

Sigue mejorando. Nos vemos ewe






Sonia Joestar Desconectado
« Respuesta #9 en: Septiembre 17, 2016, 05:21 pm »

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Re:O.N.E: Ocasos de la Vida (Drama, Amistad, Slice of life) [En Proceso]
« Respuesta #9 en: Septiembre 17, 2016, 05:21 pm »
Wow, gracias por corregirme esos garrafales errores, Nostalgie. Y eso que leo y releo antes de subirla el capítulo. No se porque no los veo cuando lo hago, en verdad que le doy varias leídas antes de publicar. Quizás sea porque leo rápido y se me pasan, no sé, tengo que hacer algo al respecto. Me alegra mucho saber que la historia te esta gustando. Esta historia es mi pequeño bebe porque es la primera que escribo de un género diferente a lo mio.
La relación de Marco y Frank es amor-odio. Ambos se respetan mutuamente. Marco es muy optimismo y un excelente observador. Y sobre Alma, no hay que culparla, en realidad, Alex no es un chico que sobresalga mucho es comprensible que no haya visto lo que vio Marco, después de todo, ella se ha visto que no es muy apegada al Rock. Ella también es muy observadora, aunque no de igual manera a como lo es Marco.

Bueno, sin más que agregar, dejo el capítulo 5 que es una parte muy crucial para no solo el avance de la historia, sino, el comienzo de la trama de la misma. Agradezco a los lectores que han sintonizado hasta aquí, besos de mi parte.


Lección 5#.- Decisión Acertada

Los minutos se transformaron en horas y las horas en días y los días transcurrieron hasta que llegó el gran día del concierto junto a la gran oportunidad que tenían los miembros de The Archangel Boys de hacerse más famosos;llegando a ser conocidos por un conjunto más amplio de personas que solo un pequeño porcentaje de la ciudad Aguas. Era ese día en que tocarían como nunca lo habían hecho. En el estadio había mucha gente reuniéndose aun a pesar de que todavía no diera la hora de comienzo, era demasiada y Alejandro comenzó a resentirlo al sentirse asfixiado, aunque le maravillaba ver cómo el estadio parecía llenarse más y más. Esa sería la oportunidad perfecta para que Marco y sus compañeros tocaran y se hicieran destacar. Se imaginó la alegría de ellos al poder tocar enfrente de una gran multitud de personas. Personas que de seguro quedarían maravilladas al escucharlos; tal como él había quedado cuando los escuchó por primera vez.

Alma le recordó que no olvidara que ese día The Archangel Boys iba a tocar y que debía ir sí o sí. Las dos veces que lo vio para recordárselo, él intentó decirle que tal vez no podría asistir, pero como a ella se le veía con prisas, nunca se lo dijo. Aunque a decir verdad, muy dentro de él no deseaba contárselo dado que la realidad era que sí deseaba ir. Ahora que la fecha había llegado, se le hizo grosero no ir sabiendo que Alma lo esperaría. A pesar de sus buenas intenciones, no pudo conseguir un boleto para entrar —sin agregar que al ver por internet el costo de un boleto se quedó sin aliento, y sus padres no estarían dispuestos a pagar el costo— así que se quedaría sin poder escucharlos.Su intención era verse con Alma y explicarle su situación. Y precisamente en ese instante, Alma Meza hizo aparición; ella se hacía notar entre la multitud pegando saltitos.

—¡Alex! ¡Alex!

Alejandro alcanzó a verla entre tantos rostros y contra el gentío se movió para acercarse a ella.

—¡Alma, quiero decirte algo!

—¡Por acá, ven! —dijo ella haciendo una seña que indicaba la siguiera. Él no tuvo de otras que seguirla, lo llevó hasta la zona de afuera en donde no había casi nadie.

—Qué gentío —exhaló, exhausta—. Si que ha venido mucha gente hoy. ¿Entramos?

—Sobre eso, en realidad no tengo boleto.

—¿Qué? ¿Y has venido hasta aquí sin boleto?

A pesar de lo que pareciera, no lo dijo en tono regañándolo, al contrario, su rostro mostró impresión. Él bajó la mirada avergonzado en tanto acariciaba su brazo derecho.

—Mejor aun.

Alex levantó la vista extrañado al escucharla, miró como ella sacaba su teléfono celular y ella continuó:

—Ya me lo había repetido varias veces Marco. ¿Me das tu número de teléfono? Es mejor mantenernos en contacto. Te lo explico, Daniel, ¿lo recuerdas?, el chico fan, mi prima, tú y yo podemos pasar gratis.

El rostro de Alejandro dibujó una expresión de asombro indescriptible. No podía creerlo, eso era una noticia demasiado increíble que por unos instantes imaginó no podía ser real.

—Al parecer —continuó ella, entregándole un carnet de entrada especial—, les regalan cinco pases gratis a cada grupo que tocará aquí para que inviten a sus familiares; un familiar por miembro, algo así me explicó Marco. Fuera lo que fuera, es genial eso. Los que compramos boleto se nos reembolsará el dinero. Pásame tu número.

Alejandro se apresuró a dictárselo, observando como Alma maneja de una manera audaz las pequeñas teclas del teléfono.

—Alex...

—Calveiro.

—Cal-vei-ro ¡listo! —finalizó guardando su celular y sin pensárselo dos veces lo tomó de la muñeca y lo jaló llevándoselo hacia la parte trasera del estadio exactamente a donde los que iban a tocar ingresaban para ensayar—. Apurémonos antes de que empiece el concierto, podemos verlos antes.

Un par de guardia los detuvieron antes de llegar a la puerta, Alma se presentó al momento de mostrarles un carnet indicándoles que ella tenía un permiso especial. Los dejaron entrar. Ambos se apresuraron a donde estaban ensayando Marco y los demás, sin embargo, se detuvieron antes de abrir la puerta al escuchar un ruido procedente del otro lado de la puerta, los dos se miraron y se estremecieron al escuchar a alguien gritar, reconociéndola como la voz de Frank:

—¡Es que tienes que sincronizarte bien, perdiste la nota!

—¡Lo estoy haciendo, maldita sea! —respondió Julian, molesto.

—Iré al baño...

Desde adentro alguien abrió la puerta y los dos jóvenes no evitaron sobresaltarse al ver a Diego, quien se sorprendió al verlos.

—Oye, creo que te estás pasando —Marco se interpuso al ver que Frank dio un par de pasos para acercarse al baterista, molesto, muy molesto.

—No, no lo está haciendo bien y lo sabes —Lo empujó para retirarlo de su lado y encararlo—. ¿Dime, lo hace bien o no?

—Solo se equivocó una vez.

—¿Solo una vez? Y curioso que lo haya hecho precisamente esta noche tan importante.

—Creo que estás exagerando, Frank, relájate un poco.

—No es tan fácil tocar la batería, ¿sabes? —respondió el baterista volviendo a sentarse dada por terminada la discusión—. Prestaré más atención. ¿Continuamos?

—Y tú también, Marco —Frank se dirigió al nombrado—, ¿por qué los defiendes tanto? Me gustaría que fueran más profesional a estas alturas. ¿Quieres ser el mejor? Pon mano dura si así lo deseas.

Los dos adolescentes pudieron sentir con claridad la tensión que se respiraba en ese pequeño cuarto. Todos los integrantes se encontraban rígidos e inquietos, sobre todo Frank.

—Hey, hola, muchachos —saludó Marco al verlos cuando Diego se hizo a un lado para dejarlos entrar—, perdón por la escena que acaban de ver.

—No quisimos interrumpir —Se disculpó la joven, un tanto apenada de presenciar tal escena—. Tan solo pasábamos para desearles lo mejor de lo mejor y buena suerte.

—Gracias, creo que suerte es lo que necesitamos más.

—Lo que necesitamos es seguir ensayando —habló Frank.

—Los has asustado, Frank—comunicó Marco una vez que los dos jóvenes se retiraron. Luego miró a Diego, quien seguía parado a un lado de la puerta—. ¿No ibas al baño?

De esa manera el concierto dio comienzo, y una gran novedad fueron los Archangel Boys puesto que la gran mayoría de los presentes no habían escuchado de ese grupo, pero gracias a las personas que habían ido por ellos avivaron el ambiente y terminaron por ser del agrado de muchos de los espectadores. Se habían lucido mucho, tocaron de maravilla y cantaron de igual manera, se ganaron los aplausos de muchos de ellos. Eran los últimos en tocar pero habían sido un cierre muy bueno. Los espectadores los amaron, no obstante, aquella noche no iba a durar eternamente por lo que todos se dispusieron a retirarse,llevándose una muy buena impresión de aquel grupo.

Los cuatro integrantes del grupo rebosaban de felicidad ante su gran especúlalo además de sentirse satisfechos de escuchar al publico aplaudirles. Los esfuerzos en los ensayos habían dado su fruto. Aquella noche fue exitosa. No obstante, no estaban en condiciones de estar cien por ciento contentos, todavía faltaba que el mánager in fraganti los visitara en su despacho. Por esa misma razón sentándose cada quien en un lugar, terminaron por esperar al mánager. Frank, Marco, Diego y Julian tenían las expectativas altas de ver al representante cruzar la puerta para darles una excelente noticia; mensaje que tanto deseaban escuchar. Ansiaban tanto escuchar que se les permitiera unirse a una de las casas discográficas más respetadas. Sin embargo, no fue así.

Los minutos pasaron y se alargaron para los muchachos. Diego, Julian y Marco se miraban entre ellos, no decían nada pero sus rostros lo decían todo; aquellas miradas indicaban que era muy tarde y eso solo significaba una cosa; no vendría. Aunque Romelí ansiaba también que el hombre se presentara ante ellos, Frank era quien demostraba tener más anhelo. Él permanecía parado sin quitarle la vista ni un segundo a la puerta y cuando por fin decidía descansar al sentarse no tardaba en ponerse de pie tras escuchar el mínimo rudo afuera, dirigiendo rápidamente su vista a la puerta con aquellas ansias de verla abrirse y encontrase con la persona que pudiera animar el sombrío ambiente que los envolvía.

—Me tengo que ir —mencionó Julian cuando terminó de alistar sus cosas, listo para retirarse al notar que habían pasado ya media hora.

—Te acompaño—se apresuró a decir Diego haciendo lo mismo que su colega; guardar sus pertenencias. Antes de retirarse, se despidieron del bajista y guitarrista.

Alargando un suspiro, Francisco se sentó al momento que agachaba la cabeza al sentir aquel sentimiento de agobio que invadía sus entrañas. Renuente a rendirse, tenía pequeñas esperanzas que no era el fin;esperanzas que se esfumaron al transcurso de diez minutos después.

Marco se levantó y comenzó a guardar sus cosas lentamente.

—Es mejor irnos ahora antes de que vengan a corrernos —aludió.

No obtuvo respuesta de su compañero. El silencio reinaba toda la habitación. Marco caminó hacia la puerta con el estuche en mano y antes de llegar a ella no evitó apretar la mandíbula, irritado, desilusionado, era quien más comprendía los sentimientos de Batista en esos momentos. Al abrir la puerta vio por el rabillo del ojo a su compañero desbastado,tan vulnerable que nunca creyó que algún día lo vería en ese estado.

—Frank —Marco batalló para terminar de articular—, no vendrá.

Le dolió decir aquellas palabras más de lo que parecía, pero eran la realidad y eran esos simples vocablos que Frank necesitaba escuchar para levantarse y comenzar a recoger sus cosas y soltar un: «Lo sé.»

No había nada más que agregar. La noche que prometía ser especial se convirtió en la menos deseable.



***​



Sus pasos lo llevaron directo al local que le había indicado Frank.Marco disminuyó la velocidad al divisar que iba llegando al lugar a lo lejos, deteniéndose frente a la entrada del café. Entraría para buscarlo pero decidió quedarse allí afuera a esperarlo para no importunarlo. La tienda tenía como adorno un enorme ventanal en el que se podía apreciar toda el lado de enfrente y viéndose a la mayoría de la clientela. Al fondo observó a Frank y al mánager charlando y los deseos de Marco por escuchar la conversación se hicieron evidentes cuando un impulso de cruzar la puerta lo invadió, no obstante tomando control de sus ansias, se contuvo; esperaría a que terminaran.

El tiempo parecía avanzar tan lento que veía a los clientes salir y a nuevos entrar del establecimiento y echó vistazos cada dos por tres siendo una de esas veces cuando vio como el representante se levantaba para despedirse de Batista y retirarse de allí, y en breve Frank se levantaba pero a diferencia del hombre, lo hizo para golpear la mesa con el puño, ganándose la atención de los consumidores cercanos. Había sido una reacción muy normal de Francisco Batista quien solía ser muy temperamental, solo en ciertas ocasiones.

A causa de la acción de su compañero, Marco cerró los ojos imaginado el resultado, se acercó a la puerta al mismo tiempo que veía salir al mánager, quien indiferente prosiguió su camino, al minuto vio salir a Frank.

—Hey.

—¿Estás aquí? —Frank guardó su frustración ante el bajista. No deseaba que lo viera en ese estado e ignoraba cuánto tiempo llevaba allí.

Por supuesto que iba a estar allí. Momentos atrás Marco le había marcado más que nada para preguntarle cómo se encontraba y si estaría en casa para pasar a visitarlo. Fue en esa llamada cuando Frank terminó por contarle que se había hecho con el número del representante que los había escuchado el día anterior en el concierto y había hecho cita con él a esa hora y en ese lugar, por eso, Marco se apresuró a ir. No supo exactamente por qué lo hizo; su instinto y sus piernas fueron quienes lo llevaron hasta ese lugar.

—¿Y?, ¿qué sucedió? —indagó el bajista sabiendo con antelación la respuesta; después de todo había visto su comportamiento en el café, pero esperaba escuchar la respuesta de boca de su colega.

Frank suspiró mientras observaba a la gente caminar por la acera, con mirada perdida, triste, afligido, y sin dirigirle mirada alguna a su compañero, contestó:

—Debimos haber tocado una canción famosa. Dijo que somos buenos…

—Pero no lo suficiente, ¿eh?

Batista chistó al escuchar a Marco terminar la frase.

—No somos lo que buscan —concluyó.

—Así mismo le sucedió a The Beatles. Luego quienes los rechazaron se arrepintieron de haberlo hecho —dijo Marco en modo de ánimo.

—Aunque sabemos nuestras limitaciones… no somos tan buenos como lo fueron Los Beatles. Pero da igual, sabíamos desde un principio que esto nunca funcionaría —por fin le dio la cara a su compañero—. Me imagino que estás enterado de la decisión que tomó Julian.

—Sí. Dijo que tenía pensado casarse con su novia y para ello está decidido a buscar un trabajo estable. Bien por él. Y si lo ves bien, es una buena noticia que dé ese paso.

—Pues sí pero… con lo que acaban de decirme, evidentemente Diego se irá, ya había dicho que si esto fracasaba se iría del grupo.

—Vaya manera de desperdiciar el talento, dejando todo —opinó Marco en son de mofa a la decisión de sus colegas.

—Ambos sabíamos que tarde o temprano dejaríamos de tocar juntos. Es muy triste, pero lo sabíamos. Tú y yo podemos seguir adelante y volver a empezar; esta vez reuniendo a gente que esté segura de que quiere triunfar en la música. ¿Qué me dices, Marco? Volvamos a empezar.

Ahora fue el turno de Marco desviar la vista. Comprendía la determinación de su compañero. Lo apoyaba en sus palabras sin duda. Tenía razón, crear desde cero un nuevo grupo con músicos que estuvieran dedicados cien por ciento a la música no era una idea descabellada y en realidad, por mucho tiempo rondaba su cabeza. Pese a ello, pensaba ligeramente diferente a Frank y le hizo saber su pensamiento cuando dirigiéndose a él, añadió:

—Lo siento, Frank. Eres súper talentoso y sé que llegaras lejos como guitarrista. Admiro tu intuición y no creo conocer a alguien que se familiarice y se desenvuelva con la guitarra como tú lo haces. Aún así, no puede haber dos líderes en un mismo grupo. Las discusiones que hemos tenido son siempre el mismo comienzo: La mejor manera de llevar al grupo al éxito.Las discusiones que ambos teníamos provocaron que el grupo no llegara a unirse del todo. Nunca estuvimos de acuerdo, y nunca lo estaremos —El bajista miró al guitarrista y con rostro más que serio terminó con tono de desafío—. Frank, seré yo quien forme al mejor grupo de Rock.

No fueron palabras que tomaron por sorpresa a Frank; esperaba esa resolución por parte de Marco, y se hubiera sentido decepcionado si no hubiera tomado esa decisión. No era necesario que explicara todo lo acontecido, con solo haber escuchado el «lo siento» supo el desenlace que tomaría la explicación. Marco Romelí sería un gran rival. Tomaría esa última oración como un reto. Sería él quien formaría al mejor grupo de Rock.

—Entonces no es un adiós —le hizo saber el ex-guitarrista de The Archangel Boys dándole la espalda—, es un hasta pronto. Nos vemos en el escenario, Marco.

Frank caminó alejándose lentamente y Marcó lo observó hasta que desapareció entre la multitud. El bajista sonrió e igual que hizo Frank, se fue de ese lugar con una sonrisa de alegría porque a pesar de que ese día fue el día en que The Archangel Boys desapareció; fue el día en que dos nuevos grupos nacerían. Sería más que un placer, para los dos, escuchar el grupo del otro. ¿Hasta dónde llegarían? ¿Los dos llegarían a lo más alto? ¿Solo un grupo triunfaría? Eran algunas preguntas que cruzaban por la mente de Marco, pero más que agobiarlo, lo hacían ver hacia el futuro para responderlas arriba de un escenario junto a una multitud de personas.

Lucharía para hacer realidad su sueño.

Tras haberlo pensado una y otra vez, he decidido optar por la mejor propuesta… tomaré una taza de té, por favor.
Mi historia "original"

Nostalgie Desconectado
« Respuesta #10 en: Septiembre 20, 2016, 12:26 pm »

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Re:O.N.E: Ocasos de la Vida (Drama, Amistad, Slice of life) [En Proceso]
« Respuesta #10 en: Septiembre 20, 2016, 12:26 pm »
Wow, gracias por corregirme esos garrafales errores, Nostalgie. Y eso que leo y releo antes de subirla el capítulo. No se porque no los veo cuando lo hago, en verdad que le doy varias leídas antes de publicar. Quizás sea porque leo rápido y se me pasan, no sé, tengo que hacer algo al respecto. Me alegra mucho saber que la historia te esta gustando. Esta historia es mi pequeño bebe porque es la primera que escribo de un género diferente a lo mio.
La relación de Marco y Frank es amor-odio. Ambos se respetan mutuamente. Marco es muy optimismo y un excelente observador. Y sobre Alma, no hay que culparla, en realidad, Alex no es un chico que sobresalga mucho es comprensible que no haya visto lo que vio Marco, después de todo, ella se ha visto que no es muy apegada al Rock. Ella también es muy observadora, aunque no de igual manera a como lo es Marco.

Bueno, sin más que agregar, dejo el capítulo 5 que es una parte muy crucial para no solo el avance de la historia, sino, el comienzo de la trama de la misma. Agradezco a los lectores que han sintonizado hasta aquí, besos de mi parte.


Comprendo que se vayan esos errores, a mí también me sucede. Es más, he editado todas mis historias varias veces y aún así sigo encontrándoles faltas, y muchas  :1f602:


Un par de guardia los detuvieron antes de llegar a la puerta, Alma se presentó al momento de mostrarles un carnet indicándoles que ella tenía un permiso especial. Los dejaron entrar. Ambos se apresuraron a donde estaban ensañando Marco y los demás, sin embargo, se detuvieron antes de abrir la puerta al escuchar un ruido procedente del otro lado de la puerta, los dos se miraron y se estremecieron al escuchar a alguien gritar, reconociendo la voz de Frank:


Los dos adolescentes pudieron sentir con claridad la tensión que se respiraba en ese pequeño cuarto, aparentemente estaban ensañando y se habían equivocado. Todos los integrantes se encontraban rígidos e inquietos, sobre todo Frank.

—Hey, hola, muchachos —saludó Marco apaciguando su rostro al verlos cuando Diego se hizo a un lado para dejarlos pasar.

—No quisimos interrumpir —se disculpó la joven, un tanto apenada peor más que nada al sentirse que habían interrumpido en un mal momento—. Tan solo pasábamos para desearles lo mejor de lo mejor. Buena suerte.

—Gracias, creo que es lo que necesitamos más.

—Lo que necesitamos es seguir ensañando —dijo Frank.


Y bien, en negritas está ese error que simplemente no puedo pasar por alto xD La palabra correcta, supongo yo, es ensayar Según el diccionario,  la palabra ensañar se refiere a otra cosa:

"tr. Enfurecer (irritar).
prnl. Deleitarse en causar el mayor daño posible a quien ya no puede defenderse".

Y ahora, sobre el capítulo, como siempre estuvo genial. Frank es muy duro con todos, los acusa de que les falta profesionalidad, pero entiendo que sea así dado a que él quiere lo mejor para el grupo. Desea llegar al éxito, pero debe tener en cuenta que  muchas veces el éxito puede conseguirse sobre el ensayo, error y corrección.  Por otro lado, Marco, así como los demás, también quieren la fama, no obstante son más flexibles, sobre todo al tener metas más realistas si es que no logran conseguir ese reconocimiento mundial que tanto añoran.

Como todos ellos, también me sentí ansiosa ante la espera por ese representante al final del concierto y qué tristeza que no llegara. Al día siguiente se vio la realidad. El grupo no es lo que esperaba la disquera. Pero más lamentable es que la banda ha quedado dividida, lo que trae algo por demás interesante, pues al igual que Marco, también me hago las preguntas que se hizo. A partir de hoy nacerán dos grupos, pero... ¿ambos lograrán colocarse en la cima? ¿O será sólo uno? Y si así es, ¿cuál será? Sin duda que las personalidades de Marco y Frank han quedado mucho más marcadas con este final. Me gustó mucho de qué manera le respondió Marco a su colega y tiene toda la razón. En el grupo no puede haber dos líderes. Pero también me encantó el pensamiento de Frank, que se esperaba esa respuesta. Wow, qué bien se conocen :)

Y nada más. Espero el que sigue. TAM, princesa.

Sonia Joestar Desconectado
« Respuesta #11 en: Septiembre 27, 2016, 02:47 pm »

  • Todos los cuentos de Hadas tienen algo en común; de todos ellos se espera un final feliz.
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Re:O.N.E: Ocasos de la Vida (Drama, Amistad, Slice of life) [En Proceso]
« Respuesta #11 en: Septiembre 27, 2016, 02:47 pm »
 :1f631:  ensañar ≠ ensayar  :1f633:  Gracias por marcármelo, según yo, lo tenía corregido. Me alegra que el capítulo anterior, Nostalgie, te haya gustado, en realidad es uno de mis favoritos, goce mucho escribiéndolo.


Lección #6: Aprendiendo

Alejandro se mantenía barriendo el piso de su clase, de nuevo era miércoles y le volvía a tocar a su grupo hacer la limpieza. De vez en cuando levantaba la vista para ver como Martín y sus amigos platicaban sobre sus novedades. Sí, a diferencia de la semana pasada, ellos se quedaron para no ser castigados, mas no iban a ayudarle en nada. Alejandro desvió la vista rápidamente cuando Martín se giró a verlo.

—Apúrate, Atún, que no tenemos todo el día —Le exigió aplaudiendo como si fuera su sirviente.

Alejandro ya lo sabía. Sabía que eso iba a ocurrir. Es más, antes de que él comenzara a mover las butacas, Martín osó recoger un papel del suelo para tirarlo a la papelera y posteriormente decirle con tono de burla que ya había hecho algo para que no anduviera de chismoso y dijera al profesor que no había hecho nada. Era su palabra contra la de Martín y su grupo de amigos.Y para demostrar su decisión, Martín y compañía no hicieron nada en todo el rato en que Alejandro terminaba, simplemente mandarlo a que se apurara.

Lo único que deseaba hacer Calveiro era irse lo más rápido posible y por eso ni tardo ni perezoso recogió sus pertenencias una vez terminó de acomodar las butacas y salió disparado como alma que se lleva el diablo de ese sofocante ambiente. Entonces, al par de pasos fuera del aula el joven sintió vibrar su celular en la bolsa del pantalón del uniforme, se detuvo y lo sacó de su bolsillo. Nadie solía llamarlo, tampoco era que tuviera muchos contactos; solo a sus padres, a dos tíos, a Ricardo—a quien nunca ha llamado pues se comunicaba con él por internet. También tenía algunos números de urgencia tales como la policía y el hospital—y eso solo por exigencia de su madre. Y recientemente a Alma.

Sin embargo, se extrañó todavía más al ver el remitente y no tener el número registrado. Indeciso más que otra cosa, contestó sorprendiéndose al escuchar la voz de Marco.

—¿Alex?—preguntó el mayor.

—Sí, soy yo —contestó inmediatamente, maravillado y sin poder creer que a quien escuchaba del otro lado de la línea era al guitarrista de The Archangel Boys.

—¿Recuerdas dónde vivo? Es que me gustaría que pasaras por aquí porque tengo algo que decirles…ah, da igual, mira, acabo de llamar a Alma, si te la encuentras vengan juntos, ¿va?

—Sí, está bien.


—Nos vemos entonces —Romelí colgó.

Alex observó el teléfono, todavía anonadado de que lo estuviera teniendo en cuenta. No sabía lo que le ocurrió; deseaba que fuera lo que fuera no hubiese sido algo malo, probablemente no dado que no se había oído alterado. Esperaba poder ayudar en algo. Apresuró el paso antes de acercarse a la entrada de la escuela y poder ver a Alma, si es que todavía se mantenía en la secundaria. No había muchos alumnos rondando en la cercanía, en ese punto del día era cuando la escuela se encontraba muy tranquila. Aunque los chicos de la tarde no tardarían en llegar. Alex se acercó a la puerta y se asomó por la misma, miró a su alrededor para después volver a ojear dentro de la escuela. Alzó la vista a la altura de los salones que se encontraban encima dela oficina de profesores y que correspondían a las aulas de los de tercero. Él no sabía en cual salón asistía Alma, tan solo sabía que era un grado mayor que él. No supo si llamarla, si ir arriba a preguntar por ella o siquiera comenzar a caminar para llegar a la casa de Marco, dirección que no estaba seguro de dónde se encontraba pero creía tener una idea.

No fue necesario hacer nada, la última vez que contempló hacia afuera vio a la joven trotando hacia él, dando a entender que tuvo que volver sus pasos para verlo.

—¿Te marcó? —fue el saludo de ella, refiriéndose a Marco.

—¿Te dijo lo que le pasó? —cuestionó Alex una vez asintió.

—No. Primero me preguntó a qué hora iba a llegar a casa y cuando le pregunté por qué, me dijo que tenía que contarnos algo; a ti y a mí. Me extrañó mucho, así que le insistí que me dijera lo que había ocurrido pero él solo me preguntó si todavía estaba en la escuela y si sabía algo de ti. Recordé que hoy te tocaba la limpieza y al contárselo solo respondió un «bien» y que te marcaría. Solo eso.

—A mí solo me preguntó si recordaba dónde vivía…

Alma exhaló un largo suspiro al momento que se pellizcaba la nariz y negaba con la cabeza.

—No se explica nada —levantó la vista para terminar con un, «vamos.»

Sin más, los dos se dirigieron al destinatario. Alma era quien aparentaba más preocupación y ganas de llegar lo más rápido posible y por ello se adelantó para correr mientras Alejandro, detrás de ella, intentaba mantener su paso aumentando la velocidad aunque en ocasiones perdía fuerza y aire y se detenía para tomar aire con la boca, cosa de lo que se arrepentía porque además de cansarlo más, tan solo se ganaba el famoso dolor del caballo.

El garaje se encontraba abierto por lo que no fue necesario tocar la puerta porque sabiendo que Marco se la vivía en ese lugar. Los dos se encaminaron a la cochera y allí vieron al bajista limpiando una guitarra clásica quien al verlos les dijo:

—Vinieron rápido. Me alegra que los dos estén aquí...

—¿Qué sucedió? —se apresuró a preguntar Alma, ansiosa.

—Se los diré, pero primero tomen asiento —invitó el joven apuntando las sillas que había puesto allí previamente.

—¿Ocurrió algo malo? —la insistencia de la joven era muy grande, aunque hizo caso a lo sugerido y tanto ella como Alejandro, tomaron asiento sin dejar de prestar atención a los movimientos del bajista, analizándolo; no se veía cabizbajo ni nada por el estilo.

—Ahora se los cuento —comunicó Marco una vez descifró las miradas que le lanzaban los jóvenes. Dejando la guitarra acercó una tercera silla frente a los adolescentes y posteriormente tomó asiento en ella. Los miró para lanzar un:—. The Archangel Boys se disolvió. El grupo no volverá a tocar junto en ningún concierto.

—¡¿Eh?! —En los grandes ojos chocolate de Alma se pudo descifrar el gran asombro al escuchar lo último.Aún impactada, se recargó en el respaldo del asiento para cuestionar—. ¿Qué les paso?, ¿estás seguro de eso?, ¿es lo correcto? Ya tenían formada una pequeña fama, ¿por qué esa decisión?

—Esta mañana, Frank y yo estuvimos hablando con Diego y Julian sobre eso y todos estuvimos de acuerdo en separarnos definitivamente. Cada quien formará su propio camino.

—¿Por qué lo hicieron? —Quien preguntó fue Alejandro, igualmente impactado de esa noticia. Alma tenía razón, ¿por qué disolver un grupo teniendo ya popularidad y un renombre? No lo comprendía; The Archangel Boys tenía casi un futuro de llegar a lo más alto, ¿por qué abandonar todo eso?

—Lo hicimos por el bien de los integrantes —respondió—. Cada uno de nosotros teníamos metas diferentes. Unos tenían metas que conllevan un gran sacrificio, mientras que otros metas más banales que no conllevaran un sacrificio tan alto. Además…

Marco guardó silencio para llevar su mano a la cabeza y masajearla al momento que dibujaba una mueca de vergüenza en el rostro y luego continuar:

—Me atrevería a decir que nunca llegamos a formar ese lazo de unidad grupal. Si seguíamos así, tarde o temprano terminaríamos separándonos. Había muchas discusiones de por medio —Rio divertido al igual que apenado—. O mejor dicho entre Frank y yo.

—No me lo creo —soltó en un susurro Alex, bajando la mirada observó sus manos sobre su regazo, no estaba desilusionado, más bien no comprender por qué aquella decisión tan radical, preguntándose si no se pudo llegado a un común acuerdo para evitar esas disputas. Pensar en alguna otra solución para el bien del grupo y no simplemente marcharse y ya.

—A veces es bueno retirarse y volver a empezar, que retirarse después de hacerse famoso y desilusionar a muchos más —expresó Marco, intentando leer el rostro del joven—. No niego que a veces es bueno luchar por algo, sin embrago, cuando ese algo es un obstáculo para cumplir los sueños, es mejor dejarlo ir. Tampoco es que me haya rendido y ya.

—Aun así…—Alma se dirigió al ex-bajista de The Archangel Boys—, ¿qué piensas hacer ahora?

—Obvio, reclutar a nuevos integrantes y formar un nuevo grupo. Debo demostrarle a Frank que puedo crear el mejor grupo de Rock de este país, y mejor de lo que fue The Archangel Boys —Lo último lo dijo con orgullo.

—Así que ¿Frank también piensa hacer un grupo?

—Por supuesto, era de esperarse. Me hubiera decepcionado si se hubiera rendido con facilidad —Se puso serio al recordar algo—. Aunque he de reconocer que Frank tiene buen oído, sé que debe estar detrás de algunas personas de buen calibre. Eso me preocupa un poco, así que tengo que ponerme las pilas y comunicarme con ellos cuanto antes.

—¿Ya has pensado en los integrantes? —indagó la joven.

—Claro. En la ciudad de Aguas existen personas muy, pero muy talentosas. Después de formar nuestro ya disuelto grupo, les eché un ojo a un par de ellas. Quiero que mi grupo esté conformado completamente por gente talentosa y que este centrada en triunfar como grupo. Así que mañana partiré para la ciudad y hablaré con ellos. Por el momento eso es todo, los he llamado para contarles eso y que se enteraran cuanto antes de todo.

—Creo que la persona que más se decepcionará de esta decisión será Daniel —dijo en voz baja Alma al recordar al auto proclamado fan número uno de The Archangel Boys.

Por el contrario, la actitud de Marco fue diferente, una risotada salió de su boca al momento que se levantaba para tomar la guitarra clásica y comenzaba a tocar Don't Let Me Down de The Beatles.

—Pues hay que ganar de nuevo su corazón —dijo en voz baja para enseguida mirar al callado Alejandro—. Habías dicho que no tocabas ningún instrumento, ¿verdad? ¿No te apetecería aprender a tocar la guitarra?

—¿A mí? Bueno… —Ante la inesperada proposición, bajó la mirada en busca de una respuesta—. En realidad no soy bueno en nada y no cre...

—Lo volveré a preguntar —El mayor lo interrumpió antes que siguiera con los pretextos—. ¿Te gustaría aprender a tocar la guitarra?

Solamente era una simple pregunta cuya respuesta variaba en dos palabras; un «Sí» o un «No». La idea le atraía mucho, pero ¿lo lograría? ¿No era demasiado tarde para aprender? De nuevo se carcomió los pensamientos por sinfines de preguntas que no llegaban a nada.

—Sí, me gustaría —respondió y ante la contestación, Marco sonrió al mismo tiempo que le entregaba la guitarra que tenía. Alex la tomó para mirarla como si algún jumpscare lo saltara en cualquier momento.

Marcó arrastró la silla para quedar al lado del joven.Lo primero que le indicó fue la manera correcta de sostener una guitarra,y la posición que se debía tener sentado. La cuerda más gruesa de la guitarra siempre debe estar hacia arriba. Le mostró que su pierna derecha (la derecha debido a que Alejandro era diestro) debía estar ligeramente hacia adelante, doblando la rodilla mientras su pie debería ser el apoyo en el suelo. También le señaló que algo importante para poder tocar bien era que debía tener en todo momento su espalda recta. Costumbre que Alejandro debería aprender ya que solía sentarse encorvado. Posteriormente, el cuerpo de la guitarra debía estar en el lado de su mano derecha, por lo que ésta sería la que rasguearía. A su vez, el cuello de la guitarra, debía estar en su lado izquierdo pues ésta erala que presionaría las cuerdas hacia abajo y creará las notas individuales.

—Bueno, ante todo, lo primero que des saber es que las guitarras tienes seis cuerdas...

Alma no evitó reír al escuchar la cosa más obvia de las guitarras y decir aun más divertida:

—¿Quién a estas alturas no sabe eso, Marco?

Él desvió su vista para mirarla y añadir:

—Va, yo solo lo decía. Pero bueno, al caso, te diré el nombre de cada una de ellas. La mayoría de las personas saben que hay siete notas, Do, Re, Mi, Fa, Sol, La y Si. Pero no todos saben que en realidad son doce, pues en medio de esas notas existen cinco más. Alma, ¿puedes ver allá si hay otra guitarra? Creo que tenía otra, debo tener otra.

Ella se apresuró al lugar señalado; un pequeño cuartito en donde él guardaba algunos instrumentos, no solo guitarras o bajos, también se podían encontrar algunas cañas de pescar, ya que hubo un tiempo en que a la hermana mayor de Marco le gustaba salir a pescar. Entretanto, Romelí seguía explicándole un poco más de las notas intermedias y como éstas no se encontraban en todas las notas naturales. Como por ejemplo entre Do y Re sí se encontraba una intermedia, no obstante, entre Mi y Fa, no la había.

Ante las explicaciones, Alejandro simplemente ponía cara de confusión, ya se había perdido cuando Marco comenzó a explicarle y enseñarle con los trastes esas notas. Y aún más cuando habló sobre los bemoles y su forma inversa. Era un caos total. Era mucha información en tan pocos segundos. Ahora Alejandro comenzó a dudar si siquiera podría aprenderse eso de memoria. No obstante, como dijo que sí le guitaría aprender a tocar el instrumento,nunca se le cruzó por la mente que en ese preciso momento ¡le iban a enseñar!

—Marco, no encontré la guitarra, pero mira… —La joven se acercó mostrando algunas guías para aprender a tocar la guitarra de varios niveles. Marco al verlas se sorprendió pues recordó sus días de novel.

—Oh, qué viejas son. Son de cuando comencé a tocar guitarra. ¿Allí estaban? Creí que mi madre las había tirado hace tiempo.

—¿Sabes tocar la guitarra? —preguntó Alex a Alma aprovechando que Marco le daba una ojeada a las guías y con toda la intención de cambiar un poco de tema.

—No en realidad —respondió ella.

—¿Y no te gustaría aprender? —cuestionó Marco, desviando su vista ahora a la joven.

Ella pareció meditarlo un poco, aunque sabía su respuesta.

—No realmente —Alma dio un paso hacia atrás—. Me gusta la guitarra pero escucharla, no tocarla.

El celular de Alejandro sonó. Se trataba de su madre. Contestó. Para la señora Calveiro, era inevitable no llamarlo cuando Alex tardaba en llegar de la escuela sabiendo que su hijo lo que quería era llegar a casa. Una vez que terminó de explicarle que estaba en casa de un amigo pero que iba a regresar pronto, colgó.

—¿Te vas? —no fue necesario que dijera algo.

—Sí —Alex se levantó dejando la guitarra sobre la silla. Había sido… ¿divertido? Algo complicada la explicación; sin saber si era porque tocar la guitarra era muy complejo o si era porque simplemente Romelí no era exactamente lo que llamarían un buen maestro.

—Llévatela.

Alex observó a Marco con asombro.

—¿Seguro? Pero…

—No te preocupes y llévatela, estoy seguro que debo tener otra clásica arriba en mi habitación. También llévate esas guías, después de todo ya no las necesitaré. Espero que tú les des buen uso.

—Sí, lo haré, lo prometo —Alejandro sonrió.

—Pues eso espero.

Alejandro se fue con la guitarra y las guías. Una vez que Calveiro se hubo ido, Alma miró a su vecino para preguntarle curiosa:

—¿Tendrás tiempo de enseñarle?

—Yo no pienso hacerlo. Si a él le nace aprender, buscará la manera de aprender. Yo solo le estoy dando la oportunidad. No puedo obligarlo y solo él es quien puede decidir si quiere o no hacerlo.

—Dime, ¿por qué haces eso? —Estaba haciendo muy amable con Alejandro y por supuesto que no le molestaba, desde que tenía memoria, Marco había sido una persona muy atenta, alegra y amable con cualquier persona. Sin embargo, ¿por qué con Alejandro era especial? ¿Qué veía en él?

Marco se encogió de hombros al momento de decir:

—No estoy seguro, pero me parece que en realidad le gusta la música. Al verlo por primera vez me pareció muy simple como cualquier joven de su edad, pero… cuando lo invité aquel día a venir y aceptó, después de decirme que había buscado y escuchado los grupos que le recomendé, supe que quizás estaba interesado en la música. Cualquiera que le importara un bledo lo ignoraría, él no lo hizo, ¿por qué?

—No lo sé, quizá solo sea un chico curioso y al final termine aburrido porque no terminó de gustarle, o se hartó.

—No niego que pueda suceder eso, pero tampoco podemos decir al cien por ciento que así resultará la cosa.

—Entonces… ¿es una especie de prueba?

—Digamos que es algo así. Veamos si le interesa aprender o no a tocar guitarra. Solo él y el tiempo lo dirán.


***​


Alejandro llegó a su casa con una sonrisa en el rostro, se divertía y se relajaba cada vez que estaba con Marco. Le gustaba estar con él pues hacia que los malos pensamientos que solían cruzar por su mente se desvanecieran. Agradecía mucho el hecho de que él fuera quien hizo que conociera el mundo del Rock; el que poco a poco le gustaba más.

—¡Ya vine! —saludó.

—¿Por qué no avisaste que ibas a tardar? —exigió saber su madre desde la sala o la cocina al escucharlo llegar.

—Lo siento, no volverá a pasar, lo prometo —se apresuró a llegar a su cuarto con la guitarra en mano, no obstante,cuando estaba por abrir su habitación, fue detenido por la voz de su madre.

—Espera, espera, ¿qué tienes allí?

—Una guitarra —respondió lo evidente y sin evitar cerrar los ojos mientras apretaba el cuello del instrumento y sujetaba las guías contra su pecho y se mordía el labio inferior. Quiso evitar que su madre lo viera con la guitarra y preguntara precisamente de dónde y por qué la tenía.

—¿Una guitarra? ¿De dónde la sacaste?

—Un amigo me pidió que se la guardara —mintió, de nuevo. Le daba vergüenza que sus padres supieran que deseaba aprender a tocarla. Hasta para él le era difícil imaginarse hacerlo.

—¿Y él no la puede guardar? —sospechó, no era tonta.

—No —tardó en responder dibujando muecas con la boca y todavía sin dirigirle la vista a su progenitora. Sabía que era una falta de respeto, pero no deseaba mirarla a los ojos.

—Bueno, da igual. Antes de que te encierres ven a comer, te voy a calentar la comida y si tardas se enfriará de nuevo.

—Sí, voy… —abrió la puerta—. Mamá, no le digas nada a papá.

La señora se detuvo y miró una última vez a su hijo.

—Pues si piensas tocarla se escuchará por toda la casa y no será necesario que se lo diga para que se dé cuenta.

Tenía razón. Ya pensaría que hacer, por el momento, ingresó al cuarto, dejo las guías sobre el escritorio donde descansaba su computadora y la guitarra sobre la cama. Se apresuró a lavarse las manos e ir a la cocina a comer. Al parecer sus padres ya habían terminado de comer. Su padre estaba en el patio, después de llegar del trabajo y comer y si no tenía alguna cosa que arreglar de la casa, solía salir al patio, sentarse allí para leer un poco, o a veces utilizaba la laptop para continuar con sus proyectos del trabajo.

Una vez que terminó de comer, Alex recogió su plato para ponerlo en el fregador y se fue a su habitación. Prendió la computadora y se conectó al juego online, la verdad tenía días sin conectarse y tenía ganas de nivelear un poco. A los 20 minutos de juego recibió un mensaje de Ricardo.

RicOman00: ola, q’ase?

RicOman00: y soy yo el desaparecido?

BlackNight087: Hola Rich. El lunes me conecte pero no te vi.

RicOman00: ese dia no pude conectarme. en que zona estas ahora? Hoy vamos a la seccion 32 o que?

BlackNight087:Me parece bien, ¿estas en equipo?

RicOman00: tengo unos colegas. Busca al equipo HierophantGreen casi todos estamos conectados.

RicOman00: unetenos. te esperamos.

RicOman00: les hable de ti y tu nivel. Ve sin pena.

En realidad a Alejandro no le gustaba mucho juntarse en equipos, prefería hacer sus misiones en solitario, pero como no podía fallarle a Ricardo y tenía días insistiéndole que se uniera para ir a una de las secciones más difíciles del juego, no podía negarse. Además se decía que el jefe final del la sección treinta y dos era muy fuerte y por ello se necesitaba ir con un gremio para apoyarse sí o sí.

RicOman00: como va todo?

BlackNight087: Normal

RicOman00: Aaaaa no seas asi.

BlackNight087: Mi madre a preguntado cuando vienes a visitarnos.

RicOman00: me la saludas de mi parte, extraño su espageti T.T

BlackNight087: Sí, su espagetti.

RicOman00: te cuento una super novedad, me gusta una chica del club...

RicOman00: pero no se si decirle que me gusta o dejarlo solo como compañeros.

RicOman00: tu que dices? que me aconsejas?

Alejandro se rascó la cabeza entretanto leía lo que Ricardo le había escrito y dibujaba muecas de que no tenia ni idea de qué aconsejarle. ¿Por qué le tenía que decir qué hacer?Si supiera Ricardo que él era el menos indicado para hablar de ese tema.

BlackNight087: En realidad no tengo idea de que debes decirle. Has lo que pienses sea correcto.

¡Uf! Se escuchó muy fatal y no precisamente por ser grosero ni nada, le escribió una frase muy novelera. Un tanto arrepentido de sonar desinteresado, que en realidad lo estaba, pero vamos, su amigo le confesó algo, no podía simplemente ignorarlo y ya. Tampoco tenía muchas ganas de que le preguntara si no había una chica que le gustara. Eran temas que siempre quería evitar y cuando surgían, siempre se iba por la tangente.

RicOman00: …. ¿?

RicOman00: quiza se lo diga. Ya si me dice que no pues ni modo… se pierde un buen partido.

RicOman00: XD :’D

Estaba apunto de responderle pero se detuvo al escuchar un ruido, se quitó los audífonos que le impedían escuchar bien debido a la fuerte música que tenía puesta, prestó atención para notar que alguien tocaba la puerta de su cuarto.

—¿Sí?

—Hijo, ¿puedes abrir? —Era la voz de su padre.

Él se apresuró y abrió acercándose a la puerta quitó el seguro para abrirla.

—¿Sucede algo? —preguntó asomándose entre la abertura. Sus ojos se desviaron a un paquete que su padre le enseñó y abrió la boca asombrado al notar de lo que era; era un MP3, el MP3 que le había pedido. Abrió completamente la puerta y tomándolo vio a su padre y con una sonrisa le agradeció:

—Muchas gracias.

—Procura cuidarlo, que salió caro y ya no te compraré otro si lo llegas a perder.

—De acuerdo… gracias.

Una vez que el señor Calveiro se retiró, ni tardo ni perezoso Alex abrió el paquete y comenzó a leer las instrucciones, realmente feliz de por fin poder descargar música para escucharla cuando él quisiera, el tiempo que quisiera. Se apresuró a descargar toda esa música que deseaba.


Si has llegado hasta aquí, agradezco mucho el apoyo. La historia esta corregida y ya no es un borrador. Si ha llamado tu atención y gustarías saber como continua, puedes seguirla en Wattpad con el mismo nombre, bajo el usuario: SoniadeArnau (también encontraras otras historias de mi autoría). La historia la continuaré aquí, progresivamente. Gracias por su atención.

Tras haberlo pensado una y otra vez, he decidido optar por la mejor propuesta… tomaré una taza de té, por favor.
Mi historia "original"

Sonia Joestar Desconectado
« Respuesta #12 en: Diciembre 17, 2016, 03:15 pm »

  • Todos los cuentos de Hadas tienen algo en común; de todos ellos se espera un final feliz.
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« Respuesta #12 en: Diciembre 17, 2016, 03:15 pm »
Esta historia puedes encontrarla en Wattpad bajo el usuario: SoniadeArnau, si deseas saber más de ella. Igualmente, puedes encontrar otras de mis obras. Continuaré actualizando aquí lentamente. Agradezco la atención.


Lección #7.- Primer Paso

Ocho meses atrás

Eran las nueve de la noche en el centro de la ciudad de Aguas; era la hora en la que muchos de los locales nocturnos se llenaban. Muchas de esas personas iban y venían, otras tantas desaparecían cuando entraban a ciertos locales. En una de las cuadras más concurridas se podía apreciar sin fines de negocios que aún se mantenían abiertos; desde restaurantes, discotecas, hoteles, igualmente se observaban las puertas de muchos negocios que para esas horas ya habían cerrado. Algunos de los locales diseñados para que los alocados adolescentes y jóvenes universitarios pasaran una noche increíble eran lugares como las discotecas, pero también lugares exclusivos para bailar cumbia, merengue y salsa y muchos otros se pasaban a bailes con música electrónica e inclusive pop asiático. Había muchos lugares muy populares para los jóvenes porque además de que se presentaban bandas tanto nuevas como reconocidas, también daban la oportunidad a cualquiera de poder subir al escenario a cantar, como si fuera un karaoke, y lo mejor de todo era que se cantaba al lado del grupo en vivo del momento, que tocaba para el cantante en lugar de utilizar una pista pre-grabada. Uno de estos sitios era Los Diegos, donde se procedía con dichas actuaciones.

—Por favor, un aplauso a Valentina por esa gran actuación —levantó la voz el comentador mientras aplaudía al son de los presentes. Una vez que la joven terminó de bajar del escenario, él continuó—. Muy bien, ahora continuamos con nuestro siguiente valiente —observó el papel que tenía a la mano—. Su nombre es Lusiano Edel. ¿Dónde estás, Lusiano? No seas tímido y sube al escenario.

Un joven de diecisiete años de edad y dueño de una cabellera rubia ascendió al escenario, mientras con una sonrisa de oreja a oreja saludaba a los del publico alzando los brazos y moviéndolos de un lado a otro, digno papel de alguien que acababa de quedar en el puesto número uno de alguna competición. Los únicos que gritaron ante la manifestación del joven fueron el grupo de muchachos que iban acompañados por él.

—Mmm, huele a mucha autoestima —comentó el conferenciante, bromista, al ver el buen ánimo del participante y antes de acercarle el micrófono para que hablara le preguntó—. Dinos, Lusiano, ¿es la primera vez que cantas aquí?

—En este local, sí—contestó sin dejar de ver al público—. Aunque suelo cantar mucho.

—¿Has cantado en público alguna vez?

—Sí, lo he hecho.

—¿Estás nervioso?

El joven se frotó las manos como quien queriendo limpiarse el sudor de ellas y dibujando una sonrisa torpe, contestó con una voz aparentemente nerviosa.

—Un poco, sí.

—Pues deja de estarlo porque aquí somos muy amables y poco exigentes ¿verdad, muchachos?

Los alaridos de los espectadores se elevaron con frases como «que cante bien», «que cante bien», «tomatazos si no canta bien».

—No les hagas caso —prosiguió el hombre de vestimentas extravagantes—. Dicen eso pero no han mordido a nadie. Muy bien, ¿con qué canción nos deleitarás hoy, Lusiano?

—Voy a cantar There is a Light de Los Smiths.

—Oh, es una bella canción. Entonces, ¡música maestros!

Y cuando el animador se hizo a un lado, el joven Lusiano con micrófono en mano aclaró su garganta, tragó saliva para humectar la boca y garganta, se acercó al micrófono al momento que la música de la canción que había mencionado anteriormente comenzó a ser tocada por el grupo presente, Lusiano empezó a cantar:

—"Take me out tonight, where there’s music and there's people and they're young and alive…"

Los espectadores no tardaron en demostrar su entusiasmo ante la emoción con la que el cantante cantaba la canción, y ese ánimo fue representado en silbidos para posteriormente callarse y poder escuchar en silencio. Entre esas personas, Marco Romelí lo escuchaba desde la parte trasera del escenario, donde él y compañía esperaban a que la sección de Karaoke terminara para que The Archangel Boys saliera al público a tocar, que por cierto, era la primera vez en la que tocaban para un grupo mayor a cincuenta personas. Los anteriores cantantes habían cantado bastante bien; algunos de ellos se notaban que eran aficionados y otros tantos cantaban muy bien. Pero el presente tenía un algo especial que al bajista de The Archangel Boys le llamó la atención. Lusiano estaba cantando muy entonado, además de que el tono de su voz era armónico a la letra y música. Por unos momentos no supo si había elegido aquella canción porque la cantaba muy bien debido a ensayos y ensayos, corroborándolo el que no viera la guía en la pantalla que se mantenía en la parte delantera del escenario, o si de por sí cantaba muy bien.

—Ese tal Lusiano canta bien —Marco expresó su pensamiento a Frank cuando lo sintió acercarse a él.

—Ya tenemos a Diego con nosotros —respondió el guitarrista ganándose la mirada de su compañero porque había visto sus intenciones en las palabras expresadas.

—Lo sé —se defendió Marco—. Solo daba mi impresión.

—Tienes razón, canta muy bien.

—¿Lo conoces? —quiso saber el bajista.

—No, no lo conozco. Es la primera vez que lo escucho cantar. Existen como siete u ocho locales a estos, puede que sea de los que van de karaoke a karaoke para divertirse.

—De haberlo conocido antes, lo hubiéramos convertido en nuestro vocalista —bromeó Marco, ya le daba igual, después de todo Frank sabía lo que pensaba.

—¿Con qué canta bien, eh? —se escuchó a Diego detrás de ellos. Marco y Frank se giraron para ver a su vocalista, avergonzados de que los escuchara. Por el otro lado, Diego observó a Lusiano y admitió—. Canta bien, no lo niego. Aunque apuesto todo a que nunca a compuesto una canción.

Marco intentó articular algo en modo de broma, mas se quedó sin saber qué decir. Era en esos momentos en que sabía muy bien que había metido la pata muy al fondo y aunque intentara defenderse, podría arruinar la escena; era mejor mantenerse callado. Se limitó a llevar la mano al hombro de su compañero. Decidieron prestar atención al comentarista, una vez Edel terminó de cantar.

—¡Un enorme aplauso a Lusiano y su gran demostración! Muchas gracias por cantar para nosotros. Ahora sí puedes bajar triunfante —informó el animador cuando el rubio estaba por terminar de bajar del escenario y provocando que el auditorio riera al igual que Lusiano.

Después de tocar en ese local y además ser el lugar que concurrían cuando The Archangel Boys abrió sus puertas, lo único que Marco llegó a saber de aquel joven fue su nombre, dónde estudiaba y que se preparaba para ir a cierta universidad de prestigio. Más de eso, nada. Sin embargo, en la actualidad, debido a la conclusión que The Archangel Boys tuvo, Romelí necesitaba del talento de Lusiano.

Por esa razón, esa mañana, cuando la luz mañanera apuntaba los hogares indicando que era la hora de levantarse para hacer actividades, Marco, quien no era precisamente de los que madrugaban, ya se encontraba despierto, alistándose para irse a la ciudad de Aguas. Amarró su largo cabello negro en una coleta y terminó por calzar sus botas oscuras de policía. Se despediría de su madre pero como ella todavía estaba dormida a esas horas, optó por no molestarla. De cualquier manera, ayer le había hecho saber que ese día se levantaría temprano para viajar a Aguas y que posiblemente regresaría por la tarde o en su defecto muy noche. Ya ella estaba acostumbrada a sus desveladas desde que llegó.

El plan de ese día era muy simple. Primero iría a hablar con Lusiano Edel; de quien no sabía si la referencia de la universidad que asistiría era información confiable y podía encontrarlo allí.Posteriormente visitaría a quien le gustaría fuera su baterista ya que sí sabía donde localizar a esa persona.

Cuando arribó a la universidad Centro de Estudios Universitarios de Aguas (CEUA) comenzó a preguntar por Lusiano Edel, que para su sorpresa la mayoría lo conocía muy bien. Poco a poco iba recaudando información de él. La CEUA era la segunda universidad más prestigiosa de la ciudad Aguas. Edel era el hijo único de un empresario famoso de la ciudad. También, el joven se había apuntado al club de baile moderno y precisamente era el horario en la que los integrantes de dicho club estaban ensayando. Mirando la guía de la enorme instalación, Marco llegó hasta el salón de baile moderno. Se quedó cerca de la puerta y con los ojos empezó a buscar a Lusiano entre el montón de estudiantes que efectuaban su baile al son de la música pregrabada. Entre esa multitud de rostros lo encontró; no despegó su vista de él hasta que hubieron terminado. Se acercó a Edel quien apartándose del grupo se dirigía a una de las sillas donde había una toalla y un par de botellas de agua. Aprovechando que estaba solo, Marco lo llamó por su nombre. El joven se giró:

—¿Nos conocemos de algún lado? —preguntó Lusiano al momento que intentaba recordarlo pero le fue en vano y se lo hizo saber, extrañado—. No recuerdo haberte visto antes. ¿O sí?

Los ojos de Edel eran de un color verdoso que resaltaban más su atractivo rostro, sin embargo, se notaba que usaba lentes de contacto por lo que se desconocía si aquel color era real o artificial. Por el contrario, las raíces castañas que se asomaban de su cabello delataban que su color natural no era el rubio como cualquiera podría pensar, ya que más que verse ridículo al teñirse el cabello de ese color, le quedaba bastante bien. Lusiano tomó una botella de agua mientras se secaba con la toalla el exceso de sudor.

—No nos conocemos formalmente. Mi nombre es Marco Romelí—Se apresuró a decir el guitarrista—. Te conozco porque una vez te escuché cantar en el local Los Diegos…

—Bueno, suelo ir mucho a esa clase de clubes, antes más que ahora —intentó hacer memoria. Lo terrible de estar rodeado de ese ambiente era que si llegaban a entablar una amistad,al día siguiente no las recordaba porque ni siquiera se intercambiaban los números de teléfonos—. ¿Estás en un grupo o algo así? Como que quiero reconocerte pero… no tengo idea.

—Era miembro del grupo The Archangel Boys.

—Oh, sí, sí, ahora los recuerdo. Esa noche que fui ustedes fueron los destacables. Lo tengo en memoria porque todos decían que eran un grupo nuevo y eso. ¿Qué instrumento tocas? No soy muy bueno recordando los rostros, pero me gustó la música que tocaron. Si no mal recuerdo sus temas eran originales, ¿verdad? Lo sé porque es extraño escuchar musica original en grupos que están comenzando.

—Era el bajista. ¿Sabes algo de música? —le interesó saber a Romelí.

—Lo esencial diría yo. Para qué mentir, no sé mucho en realidad—Edel arqueó la ceja al sospechar el rumbo que tomaba la conversación—. Has dicho que eras miembro, por lo que tengo que pensar que se han separado o algo así, ¿no? —decidió ir directo al grano antes de volver a tomar un poco de agua—. Planeas formar un nuevo grupo y has pensado en mi talento —observó el reloj y continuó—. En las hora de descanso aprovecho para ir al café. Hay una cafetería cerca, ¿me acompañas?

Marco estuvo de acuerdo y lo siguió. Entraron a una pequeña pero acogedora cafetería Starbucks. Era impresionante lo enorme y espaciosa que era esa universidad. No por nada era la segunda más famosa de Aguas; además de ser cara, se presumía que de allí se graduaban los mejores profesionales, aunque viendo el lugar, no lo dudaba. ¿Quién no estaría en el mejor puesto de algún negocio teniendo dinero? Los dos pidieron un café, que pagó Edel y buscaron una mesa. El lugar estaba lleno y pasando los minutos más se llenaba de clientes. Sin duda era la hora del descanso.

Mientras caminaban hacia la mesa que ocuparían, Marco se dio cuenta que Edel era muy conocido puesto que cada segundo alguien, ya fuera hombre o mujer, se acercaba a hablar con él o desde lejos lo llamaban para saludarlo. El joven rubio parecía tener una vida agitada en el ámbito personal. Era popular. Saber eso hizo que Marco quisiera que Lusiano estuviera en su grupo sí o sí; su popularidad haría que sus conocidos, colegas, amigos y demás allegados lo apoyaran en su carrera y fueran a escucharlo cantar. Añadiendo que sería la figura atractiva del grupo; tal como lo habían sido Frank y Julian en The Archangel Boys.

Sin duda, el atractivo del joven sería otra gran ventaja. Marco sabía que eso no era lo importante para que un buen grupo de rock sobresaliera; no obstante, sí estaba consciente que si se tenía una figura así se debía aprovechar. Por que vamos, la mayoría de las jovencitas se fijan en la belleza de los integrantes más que de la calidad de la música y letra. No por nada dice un dicho que de los ojos nace el amor.

—Es una pena escuchar que su grupo se separó—comentó el rubio dejando el café en la mesa mientras tomaba asiento. Marco hizo lo mismo.

—Una gran pena. Pero es mejor que sucediera ahora que después.Como ya lo descifraste, estoy reuniendo a gente para formar un nuevo y mejor grupo. Desde que te escuché aquella vez me gustó cómo cantas.

—Increíble que vengas y me digas eso cuando solo me escuchaste una vez. ¿Estás seguro de quererme aun así?

—Creo que tienes talento y si refinas ese talento serás muy bueno.

—Pues gracias —Se guardó un comentario desaprobatorio al escucharlo decir que debía«refinarse», no le agradaron nada esas palabras—. Honestamente mi meta nunca ha sido ser un profesional o ganarme la vida en esa clase de trabajo —dio un sorbo al café—. Canto como uno de mis muchos hobbies que tengo.

Al bajista le pareció muy extraño que solo llamase un hobby al cantar porque parecía que le echaba todas las ganas del mundo como para haber llevado las notas al nivel al que las llevó. Cantaba absolutamente poético.Supuso que si cantaba de esa manera era porque deseaba llegar a ser alguien grande, pero lo dudó por unos momentos al escucharlo decir que cantaba tan despectivamente.

—Piénsalo, de verdad —prosiguió, dándole un sorbo a la bebida.

—Lo pensaré. Sabes, creo que no sería mala idea enfocarme un poco en ver hasta dónde llegamos con eso del grupo.

—Mi meta es verdadera —respondió Marco con total seriedad para que supiera que no se trataba de una simple diversión—. No estoy jugando y tengo pensado llegar a la cima. Así que si te unes a mi grupo, te prometo llevar hasta la fama.

—Me agrada ese espíritu. Ya me estás convenciendo… una pregunta, ¿seguirás tocando el bajo, eres bueno haciéndolo?

—Soy bueno haciéndolo.Pero esta vez planeo tocar la guitarra, soy mejor en ella, ¿por qué?

—Simple duda. No está de más saberlo. ¿Conoces a Furtado?

—¿A Furtado? Me supongo que hablarás de Emanuel Furtado, el bajista de Pt Stone.

—Pues sí, de él mismo hablo.

Furtado era el bajista del grupo Pt Stone de esa misma ciudad. Un grupo que tenía solo 6 meses más de antigüedad que The Archangel Boys. Pt Stone estaba en el tercer lugar del grupo favorito de la ciudad de Aguas; hasta habían ganado el primer lugar en uno de los concursos que se celebran anualmente. Ellos estaban abarcando terreno por toda la ciudad por lo que cada semana era más y más reconocido y su rating crecía abismalmente al punto de posicionarse en el tercer lugar dentro de los grupos más escuchados de Aguas; casi por nada quitándole el puesto de segundo a Los Napolitanos, un grupo de pop demasiado popular entre los jóvenes.

El primer objetivo que tuvo The Archangel Boys era rebasar a los Pt Stone, y se rumoreaba que si seguían así, los alcanzarían en un par de meses.

—Al parecer sabes del tema, me agrada, me agrada —Sonrió Lusiano—. Entonces debes saber que desde la semana pasada los integrantes han estado en malos pasos. Su líder, el guitarrista, tuvo un problema legal y debe estar en la cárcel por seis meses, aunque se rumorea que si el caso empeora puede que esté más tiempo en la cárcel. Así que Pt Stone está oficialmente en paro y sus integrantes buscando qué hacer.

—Es increíble lo que le sucedió a ese grupo. Una verdadera lastima, iban por buen camino.

Cuando Marco conoció de lo acontecido, no pudo creer lo irresponsable que había sido su líder al haber hecho esa estupidez, porque sí, había sido una gran estupidez y con esa acción provocó que todo el esfuerzo que su grupo hizo se fuera a pique. Le hizo mucho daño a los integrantes de su grupo y era algo que Romelí no creía, ¿por qué hacerle eso al grupo, a sus integrantes?Aunque tampoco estaba en una posición en la que se lamentara tanto puesto que Emanuel Furtado era el bajista que quería en su grupo, lo decidió en cuanto supo de la pausa de Pt Stone.

—Emanuel está en mi ojo —Le informó a Lusiano, quien pareció sonreír al escuchar eso—, así que pienso hablar con él una vez me contacte con otro colega.

Al terminar, los dos de intercambiaron números para mantenerse en comunicación, Marco se despidió de Lusiano por demás satisfecho de haberlo encontrado. Ahora solo faltaba ir a por su baterista. Se dirigió a la última dirección donde supo podía encontrarlo. Se trataba de un taller mecánico, allí había comenzado a trabajar. Esperaba que todavía siguiera laborando en ese lugar.

Afortunadamente el lugar se encontraba vacío, al parecer no tenían clientela por lo que aprovechando eso buscó a Gabriel con la mirada y entrando a paso lento sin querer llamar tanto la atención de alguien que no fuera Gabriel. Lo divisó al fondo, dándole la espalda, hablando con alguien que suponía era un compañero del oficio. Y fue este último quien cabeceó indicándole a Gabriel que alguien había entrado. Gabriel se giró pensando que era algún cliente. Marco se detuvo entretanto Gabriel se acercaba y le contestaba:

—No hace mucho vino Francisco a ofrecerme ser el baterista de su nuevo grupo. Me imagino que a eso has venido también, a decirme si me uno al tuyo.

Marco lo miró sorprendido, Frank le ganó, se había movido más rápido de lo que imaginó. Había sospechado que se iba a dirigir con Gabriel, aunque nunca creyó que lo hiciera ese mismo día.Marco se apresuró a preguntarle realmente interesado en la respuesta.

—¿Y qué le respondiste?

—Que lo pensaría. Me contó lo que les ocurrió y lo que decidieron. Lamento su separación, debió ser horrible sabiendo lo que habían logrado.

Marco respiró hondo, tranquilizándose, todavía tenía una oportunidad para que Gabriel aceptara estar en su grupo. Frank, Gabriel y él ya se habían conocido de antemano; fue cuando los tres asistían a la preparatoria. Precisamente cuando Frank y Marco pensaban formar un grupo, a The Archangel Boys; ambos quisieron contar con el talento de Gabriel Soto siendo el baterista oficial del grupo. Sin embargo, a pesar de la insistencia de ambos, Gabriel siempre se negó. Fue tanta su negación que los obligó a buscar a otro baterista. Terminaron conociendo a Julian.

—De verdad me gustaría tenerte en mi grupo.Seguro que teniéndote a ti mucha gente nos apoyará.

—No soy nadie especial, ni conocido—Gabriel dibujó media sonrisa, aunque no deseara sonreír era inevitable no hacerlo cuando escuchaba esas palabras tan halagadoras a su persona—. El mundo de la música no es nada sencillo.

—Te comprendo. No es un camino nada fácil, pero ningún camino lo es. No se nace teniendo ya el triunfo, se lucha para conseguirlo. Por eso se estudia, ¿no? Para triunfar. Por eso se hacen otras cosas, para triunfar.

—Marco —lo interrumpió—, mira, en verdad aprecio mucho que aun me tengas en mente a pesar de los rechazos. Me alegró ver a Francisco pasar, por un momento pensé que quería saludar, pero muy dentro de mí sabía que solo había una casa por la que estaba aquí. Puedo esforzarme por tocar la batería o formar un grupo y a pesar de tener el espíritu de triunfar, eso no te asegura éxito —levantó la vista para mirarlo a los ojos y al verlo, Marco lo comprendió—. Y lo sabes.

—No solo se necesita el espíritu, se necesitan las ganas de hacerlo. Si uno no se esfuerza por intentarlo nunca sabremos si hubiéramos llegado lejos. Te gusta tocar la batería, ¿cierto? ¿Sigues tocándola, no?

—Me gusta tocarla, adoro hacerlo, pero no solo basta con disfrutarlo y gozar. Es una apuesta con un solo resultado; ganas mucho o pierdes todo. No te vayas tan lejos, mira lo que le ocurrió a The Archangel Boys, ya tenían fans y eran reconocidos. Tenían fama, les costó, sí, sin embargo, ¿dónde terminaron? ¿Dónde están ahora? Y eso ocurrió solo por la decisión de una sola persona.

Marco abrió la boca para hablar pero las palabras no salieron; tenía que pensar en algo para contrarrestar esas preguntas. Estas no iban al caso. Era obvio que fracasarían un par de veces, mas eso no era lo importante, lo importante eran las veces en que se levantaran y lucharan por sus sueños.Quería decírselo, pero no pudo porque no supo qué palabras utilizar. Gabriel al notar que no iba a decir nada, continuó:

—Si me dedicara a la banda, sería para dedicarle todo de mí. Consumirá mi tiempo, tiempo que dedico para trabajar y ganar unos cuantos billetes. Y no me malinterpretes, nunca dejaré de tocar la batería porque me gusta y lo hago cuando tengo tiempo. Siempre lo hago. Es lo primero que hago.

—Yo tengo confianza en que esta vez lo lograremos, no importa cuántas veces nos rechacen, algún día nos aceptarán y, esas caídas simplemente nos harán fuertes, nos harán mejorar.

Gabriel sonrió.

—Típico de ti, siempre le ves el lado positivo a las cosas. Es que contigo no se puede hablar seriamente sin que tengas que sacar algo «bueno». Francisco tiene razón, siempre le ves la quinta pata al gato.

—No, yo no le veo la quinta, yo le veo la cuarta, la que algunos no ven.

—Qué envida me das. Me gustaría tener ese pensamiento.

—Lo puedes tener, solo inténtalo…

Gabriel torció la boca mientras negaba con la cabeza, pensando en qué responder, desviando la vista de aquí allá.

—Entonces, ¿qué me dices? —cruzó su brazo y rodeó su cuello, entusiasmado que dijera que sí—. ¿No has soñado en convertirte en una estrella del Rock? Aún somos jóvenes, podemos lograrlo.

—Claro que sí, lo he soñado, pero solo eso. La realidad es que necesito conservar este empleo. No estoy en condiciones de perder el trabajo. No quiero apostar.

Marco se apartó de Gabriel y los dos se miraron, en silencio.

—Respeto completamente tu decisión —dijo Marco al final, viendo que su amigo no había cambiado su pensamiento desde la preparatoria—. Y mucho más si es que sabes que no te arrepentirás aunque pase el tiempo. Que no llegues a decir cuando viejo qué hubiera pasado si lo hubieras intentado.

Le dio un par de palmadas para retirarse, pero antes, le dio su número de teléfono por si cambiaba de opinión. Gabriel aceptó el número, aunque sabía que no lo utilizaría. Para Gabriel solo existían dos arrepentimientos: El arrepentimiento de no haberlo intentado y el arrepentimiento de haberlo intentado. Era una apuesta que no esta dispuesto a hacer.


Tras haberlo pensado una y otra vez, he decidido optar por la mejor propuesta… tomaré una taza de té, por favor.
Mi historia "original"

Sonia Joestar Desconectado
« Respuesta #13 en: Julio 02, 2017, 07:46 am »

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« Respuesta #13 en: Julio 02, 2017, 07:46 am »
Lección #8.- Realidad vs Sueños

Durante el día de trabajo estuvo meditando en la conversación que tuvo con Marco. Siempre era igual cada vez que hablaba con él. Sus palabras lo hacían pensar mucho las cosas. Cuando Francisco fue a verlo y le ofreció el puesto de baterista, además de contarle la situación, bastó con decirle que lo pensaría y ya. Francisco lo observó, le dio una palmada y se retiró sin antes darle su número de contacto y dirección de casa, por si se le ofrecía algo. Así era Francisco, no era tan insistente. Por el contrario, con Romelí no fue tan fácil. Era como si a Marco se le hiciese difícil que una persona se negara a participar en un grupo sabiendo tocar tan bien un instrumento.

La mente de Gabriel era un caos durante todo el día que duro la jornada. Las últimas palabras le carcomían el pensamiento. ¿Se arrepentiría de viejo por no haberlo intentado? Lo hizo pensar y a pesar de obligarse a olvidar para concentrarse en su trabajo, no pudo. Le dio vueltas y vueltas al tema.

Las ocho de la noche habían llegado y la jornada laborar concluyó. Gabriel se dispuso a ir a su hogar, se subió a su furgoneta y manejó hasta donde vivía, un barrio de lo más humilde de Aguas. Allí su madre lo esperaba como todos los días lo hacía para hacerle compañía en la comida. Una vez que llegó saludó a su madre dándole un beso en la mejilla y cenando un poco de birria que su amable madre compró, lavó su plato, se metió a bañar y para ese punto se iría a dormir para mañana levantarse temprano y regresar al trabajo, mas esta vez decidió ingresar al cuarto que estaba condicionado especialmente para tocar la batería. Hoy tenía muchas ganas de tocar la batería. Se sentó detrás de la batería, tomó las baquetas y comenzó a tocar con energía la caja para intercalarlo con el bombo y los toms de aire dándose estímulo para continuar y continuar. Estaba inspirado como nunca lo había estado, quizá por haber escuchado a Marco. Probablemente porque ese día se había levantado con ganas de tocar.

Llevaba en su sangre el ritmo, desde niño le gustaba tocar la música que tanto le gustaba con vasos, platos, en la superficie de la mesa, en donde fuera. Insistió a su padre de que le comprara un set de batería para principiante. No se lo compró, quien le regaló una fue su tío, hermano de su madre, en un cumpleaños al ver lo deseoso que estaba de tener una. Desde ese día se dispuso a aprender a tocarla. Estudió por sí solo. Sus deseos eran tan vehementes que llegó a faltar a la escuela para ir con un hombre que le ayudó a pulirse mejor, mejorando con los días. Del dinero que le daban de mesada lo ahorró para comprarse un set mejor, su sueño era llegar a tocar en un grupo, un día aquello era su sueño, pero...

—«¿Qué es lo que pretendes?» —El recuerdo amargo de su padre se le vino a la mente—. «Es mejor que estudies y aprendas una carrera real. ¡No desperdicies tu tiempo en eso!»

Su pasión por ese instrumento era grande y verdadero. No solo se desahogaba con los golpeas que daba, le aliviaba escuchar las notas que tocaba, le apasionaba la música. Le entusiasmaba tocar esa música con la batería.

—«¡Ponte a hacer algo de provecho, muchacho!»

—«¡No desperdicies tu tiempo en la batería, no llegarás lejos! ¡Eso no sirve!»

Nunca tuvo el apoyo de su padre y siempre le dolía escucharlo decirle una y otra vez que no tendría futuro. Que si se dedicaba a la música viviría como un vagabundo, mendigando por un pedazo de pan; iría a tocar a locales pocos ortodoxos; subsistiendo con el alcohol, drogas y enfermedades. Y que si eso ocurría, él lo negaría como su hijo. No había educado a un holgazán adicto.

Gabriel golpeó los platillos con fuerza para bajar las manos sintiéndose frustrado y arrinconado. No estaba en la mejor situación e incluso las palabras de Marco seguían cruzando por su mente. Se sorprendió al escuchar un par de aplausos, levantó la vista para ver a su madre recargada en el umbral de la puerta, sonriéndole.

—Que espectáculo. Bonita interpretación.

—¿Molesté? —preguntó levantándose de la silla para guardar las baquetas.

Ella negó para añadir:

—Eres buenísimo tocándola. Tenía tiempo sin escucharte tocarla.

—Últimamente no he tenido tanto tiempo libre para hacerlo —No deseaba mostrarse vulnerable cuando estaba con su madre, no pudo evitar no regalarle siquiera una falsa sonrisa. La mujer lo conocía muy bien y sabía que algo lo atormentaba.

—Algo te molesta, ¿cierto?

—Hoy vinieron Francisco y Marco, me invitaron a unirme a su grupo. De nuevo.

—¿Y qué les dijiste?

«Que lo pensaría» se dijo a sí mismo, aunque no fue eso lo que le contestó:

—Que estoy trabajando y que no tengo tiempo.

Y entonces, como si aquello fuera lo que necesitaba, abrió los ojos sorprendido al caer en cuenta de algo. En realidad les dijo que lo pensaría, ¿por qué lo hizo si supuestamente sabía que no aceptaría?

—Al final deben comprender que lo mío no es estar en un grupo —concluyó él.

—¿Recuerdas cuando me contabas que deseabas estar al lado de tus músicos favoritos? Yo recuerdo muy bien cuando llegabas de con el señor Efraín y me mostrabas lo que habías aprendido y luego repetirme que mejorarías para ser el mejor baterista.

Sonrió lleno de nostalgia. Sí, lo recordaba. Fantasías típicas de niños.

—Eso fue hace mucho tiempo. Era un niño.

—Lo siento mucho, hijo —se disculpó la señora provocando que su hijo la viera sin comprender la razón de su disculpa—. Creo que soy una terrible madre por no haberte apoyado, debí hacerlo, pero nunca lo hice. Me dejé llevar por las palabras de tu padre y… no estuve de tu lado.

—No tienes por qué disculparte, mi padre tenía razón…

—No, no la tenía. Aunque nunca lo dijiste, siempre pensé que deberías haberte envuelto en la música. Ahora, cada vez que te veo me arrepiento de no haber hecho más por ti. De no haberte apoyado y, cada vez que veo lo duro que trabajas por mí, me siento tan inútil.

—Ma-madre, no te sientas así, no deberías. No eres inútil. Sin ti, sin tu amor, sin tus cuidados y cariños yo no estaría aquí, ¿le dices a eso inútil? ¡Trabajas día y noche cuando no deberías hacerlo!

Lo último que deseaba era que su madre se sintiera de esa manera. No, no era su culpa. Sabía muy bien la situación. Todavía a estas alturas su madre trabaja y él deseaba con todo su corazón que ella dejara de hacerlo para que pudiera descansar como debería. Como el médico se lo indicó. Ella se encontraba con una salud delicada y él se vio en la obligación de trabajar.

A pesar de ello, su padre dio todo para que él sacara una carrera y pudiera trabajar en un buen lugar, sin embargo, tanto la presión que su padre tenía ante el pago escolar y la enfermedad de su madre y su pesado trabajo, quien terminó muriendo fue él. Le dio un paro cardiaco en horas laborales; no sobrevivió y Gabriel se vio en la obligación de salirse de la preparatoria, a tan solo medio año de graduarse, para conseguir un trabajo y ayudar a su madre en los gastos médicos.

Sí, debía reconocerlo, no sabía qué hacer: deseaba ayudar a su madre con el pago de los medicamentos y citas de los doctores, pero también deseaba tocar en un grupo. Dedicarse a la batería siempre fue su sueño y a pesar de negarlo, seguía siéndolo. Su madre se acercó a él, lo tomó de las manos, lo miró a los ojos y le hizo saber:

—No deseo que mi hijo sufra por mi culpa. Quiero que tu sueño se haga realidad y si en verdad quieres formar un grupo, hazlo. Yo estaré bien, todavía puedo moverme y trabajar por mí misma. No estás en la obligación de pagar...

—No lo hago por obligación, lo hago porque me nace del corazón —quería que su madre se diera cuenta de eso. Y ella lo comprendía, claro que lo comprendía. Era un buen hijo. No obstante, era la hora de que él entendiera que como madre, deseaba que fuera feliz. Sin ataduras.

—Yo estaré bien —lo miró a los ojos, con ellos quería transmitirle la seguridad de sus palabras—. Gabriel, quiero asistir a un concierto para verte tocar desde el escenario. Enorgullecerme de ser tu madre.

Gabriel abrazó con fuerza a su madre quien recibió gustosa la muestra de cariño.

—¿De verdad irías?

—Por supuesto.

Gabriel la volvió a mirar a los ojos y le hizo saber, con ojos cristalinos, sabiendo la delicada salud de su madre:

—Entonces, debo apresurarme.

Tras haberlo pensado una y otra vez, he decidido optar por la mejor propuesta… tomaré una taza de té, por favor.
Mi historia "original"

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