Autor Tema: [+18]*Poisonous Blood: 2.Sobrevivir[S&S]*  (Leído 14855 veces)

Dresti Desconectado
« en: Julio 13, 2011, 08:01 am »

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[+18]*Poisonous Blood: 2.Sobrevivir[S&S]*
« en: Julio 13, 2011, 08:01 am »
Historia: Poisonous Blood: 2.Sobrevivir
Autora: yo, Dresti, y nadie más xD
Género: Romance y sobrenatural
Clasificación: +18
Advertencia: Lemon, tortura, violencia y lenguaje obsceno, en ocasiones OoC.
Publicaciones: MundoSasuSaku, ArteAnime y anteriormente Fanfic.es(hasta k borraron mi cuenta)


Holaaa!! Bueno aki traigo la secuela de mi fic Poisonous Blood: 1.Renacer, la historia comienza unos meses despues de la inesperada partida de Sakura, espero k os guste, si alguien kiere adelantarse aki y leer x donde lo stoy publicando en otros sitios puede entrar en mi foro arteanime.foroactivo.com


Prólogo

-Maddy, tienes una llamada-dijo el camarero abriendo la puerta de la cocina.

Una mujer de estatura media y pelo ondulado largo y rubio, estaba de espaldas a él atendiendo los fogones. No le extrañó que no lo hubiese oído, pues a esas horas el restaurante japonés estaba a rebosar.

Se acercó ella y le dio un golpecito en el hombro.

La chica se giró inmediatamente, posando en él sus enormes ojos cubiertos por aquellas gafas de sol que llevaba siempre.

La rubia era una joven chica asiática, de Japón, y que se había ido a vivir a Londres.

Una de las manos de la chica se mantuvo agarrada a un cucharón de madera mientras la otra reposaba sobre su abultado vientre de cinco meses. El chico aún se preguntaba cómo alguien tan joven como Maddy estuviese embaraza y que además estuviese sola. Era eso lo que le hacía admirar a la chica.

-¿Qué quería Will?-preguntó en tono amable.

-Te llaman por teléfono, es una mujer que dice ser tu prima.

La cara de Maddy se iluminó y se dirigió directamente hacia el teléfono. Will pensó que esa alegría repentina se debía a que ella vivía sola y sin familia y tener noticia de uno de sus parientes la alegraba, pero todo aquello estaba lejos de la verdad.

Maddy contestó cuando Will abandonó la cocina y cerró la puerta tras él.

-Alecto-dijo-me tenías preocupada, ¡has tardado una semana!

Al otro lado del teléfono se escuchó el suspiro irritado de su prima.

-Sakura, te recuerdo que estamos con una orden de busca y captura sobre nuestras cabezas y yo todavía quiero experimentar un poco de la llamada ''eternidad de los vampiros''

Sakura sonrió al percibir por su voz que Alecto estaba bien.

-¿Y bien?-preguntó ansiosa.

-Sabes que no es conveniente hablar de esto por teléfono, ¿tú que tal estás?-desvió el tema.

-Perfectamente, el bebé sigue creciendo como siempre-sonrió.

-Bien, esta noche iré a tu casa a la madrugada y allí discutiremos todo-dijo su prima.

-Espera Alecto, no cuelgues-dijo antes de que se despidiese.

En realidad quería preguntarle otra cosa, la que más desvelos le producía y que la mantenía con un inmenso nudo en la garganta.

-¿Sabes...sabes algo de Sasuke?-susurró.

-Sigue en Japón, todavía piensa que has regresado allí-contestó-Sakura, sabes lo que pienso al respeto.

Lo sabía, pero también sabía que aquello era lo mejor para los tres.

Solo ella sabía todo lo que sufría al no poder tenerlo cerca, todas las noches lloraba por él mientras el miedo la consumía, ¿pero qué podía hacer ella? no se trataba solamente de lo que ella quisiese, sino de la vida de su gente, de Sasuke y de su hijo.

-Entonces nos vemos a la noche-dijo antes de colgar.

Apoyó la mano en el frío azulejo de la cocina del restaurante y cargó todo su peso en ella.

Estaba viviendo los peores meses de su vida. Sentía miedo de todo y de todos, a pesar de su cambiado aspecto ella sabía que cualquiera de los de su especie la reconocería por el olor de su sangre pura y una vez capturada no tendría escapatoria.

Se incorporó y se abrazó a sí misma, lo único que la mantenía viva era ese pequeño ser que crecía en su interior, pero incluso él la mantenía en vilo.

Al contrario que cualquier mujer normal embarazada, ella no podía asistir a ninguna revisión. Alecto le había explicado que la placenta de un vampiro era demasiado gorda y que en contacto con la electricidad de las máquinas médicas podía causarle daños irreparables al bebé.

Nunca lo había visto y ni siquiera sabía que era, pero lo que la tenía asustada era el hecho de no saber si su bebé estaba creciendo bien.

Volvió a acariciarse el vientre mientras lo miraba con dulzura.

-Mamá te cuidará-susurró-no dejaré que te pase nada malo.

Luego se giró y volvió a encargarse de los fogones.

Observó el caldo de verduras que estaba preparando, hacía apenas medio año estaría ansiosa por servirse un buen tazón y sentarse a comerlo con su madre en la mesa del comedor mientras ambas veían la televisión y se reían viendo alguna película.

Ahora...ahora lo único que hacía reaccionar a su cuerpo eran los humanos que se encontraban detrás de la puerta de la cocina.

Sus colmillos se estremecían con solo pensar en hincarlos en esa suave carne y beber el licor carmesí que le daba la vida.

Su garganta se estremeció en un profundo calambrazo que la obligo a encogerse con la mano cerrada alrededor de su cuello.

Inspiró varias veces y se tranquilizó, ella ya no era un vampiro descontrolado. Había estado entrenándose con Alecto durante todos esos meses y ahora era capaz de defenderse de los demás y de sí misma.

Su vida anterior se le antojaba lejana e irreal, como si ahora los seres fantásticos fuesen los humanos y no los vampiros.

Echaba de menos todo, su país, su ciudad, su casa, incluso ir al instituto y estudiar.

Ahora debía tener cuidado al ir por la calle, ya que cualquiera podría delatarla.

La puerta se abrió y por ella apareció un hombre vestido de Armani. Sakura lo reconoció, era un cliente habitual que solía quedársela mirando.

Antes incluso de que dijese nada ella ya sabía lo que él quería, ni siquiera le importaba que ella estuviese embarazada, era de esos hombres que si no conseguía lo que quería de una mujer lo obtenía por la fuerza, asqueroso. Siempre era lo mismo, pero ella no sería la presa, en este la inocente presa que caía ante la exótica belleza de su cazador era él. Todos sus sentidos se estremecieron con fervor al oler el exquisito aroma de la sangre de ese hombre, nadie podía juzgarla por matar a un desgraciado violador como aquel, al menos se consolaba pensando eso.

-¿Qué desea señor?-preguntó haciendo un esfuerzo por no abalanzarse sobre él como una bestia.

Se odiaba, odiaba matar, pero debía hacerlo por su bebé, que necesitaba los nutrientes de la sangre.

-¿Podríamos hablar un momento?-preguntó con voz seductora el hombre.

Sakura asintió y le indicó al hombre que entrase a la despensa de la cocina, él entró confiado, sin saber que nunca más saldría de allí.

-----------------

Atenas solía ser una ciudad muy bulliciosa por el día más por la noche todas las afueras de la ciudad quedaban en un silencio abismal.

Afuera, en la antigua acrópolis una figura encapuchada se deslizaba entre las sombras del inmenso Partenón y del Erecteón. Caminaba silenciosamente, sus pies casi no se oían en contacto con la dura piedra que formaba rectamente varias secciones que conducían a distintos lugares del los templos.

Nada se escuchaba en los alrededores, pero él más que nadie sabía que había que temer más a aquellos seres silenciosos que al resto, un descuido y lo matarían.

Pero lo que lo mantenía en tensión era la persona con la que se iba a reunir y que al parecer no había llegado todavía.

Suspiró intentando regular el dolor que empezaba a entumecer sus huesos, siempre pasaba lo mismo cada vez que un vampiro deambulaba por algún lugar sagrado. Ni siquiera alguien como Atenea, la diosa griega de la guerra estratégica, entendería de la batalla interna que un vampiro estaba organizando para evitar la tiranía en su raza y la desaparición entera de los humanos.

Los minutos pasaban y nadie aparecía, debió haberlo previsto, ni siquiera un niño habría creído en una quimera como esa. Pero él se había empeñado en aferrarse a aquella ínfima esperanza. Aferrarse a aquella idea.

Pero era obvio que había caído en un engaño, allí no había nadie, podía incluso tratarse de una trampa puesta por los sombra porque tal vez lo habrían descubierto, de todas formas ya estaba allí y debía enfrentarse a sus hechos, como había hecho siempre a lo largo de los siglos.

Una pequeña brisa de aire le azotó directamente en la cara, llevando con él aquel aroma que él no sentía desde hacía cientos de años.

-Itachi...

La voz dulce provenía de detrás de él.

No quiso girarse por miedo a que aquello fuese un sueño, los ojos se le llenaron de lágrimas pero fue incapaz de llorar. De repente se sintió pequeño y débil, como una hoja que flotaba sola en el aire. Sola por toda la eternidad.

Una mano se apoyó en su hombro con dulzura y entonces se atrevió a girarse y al ver esa cara sintió de golpe todo lo sola y triste que había sido su vida, sin nadie que le dijera que incluso un ser como él, que solo conocía el lado malo del mundo, podía aspirar a tener una poquita de esperanza.

-¿Eres un espejismo?-preguntó mientras llevaba una mano a la cara que tenía en frente para cerciorarse de que era sólida.

La única respuesta que recibió fue una sonrisa, esa que recordaba cada vez que el vacío llamaba a la puerta de su alma.

------------------

Todo estaba a oscuras en el cuarto, más aún así era capaz de ver el cuadro de la reina Serim delante de él.

Sakura se parecía tanto a ella que a veces pensaba que era la pelirosa la que le devolvía la mirada desde el cuadro. Pero aquella mirada era fría.

Apretó con fuerza el vaso mientras se bebía todo el whisky de un trago.

Antes no le habría importado encontrarse a oscuras, en una casa grande y vacía, pero ahora era diferente, cada rincón de la casa guardaba impreso en sus paredes imágenes y recuerdos de ella. Era igual o incluso peor que cuando su madre y su padre habían muerto.

Lanzó el vaso contra la pared mientras veía como se hacía añicos. Como él, roto, hecho pedazos, inservible.

Había recorrido medio mundo en esos cinco meses pero no la había encontrado, tan desesperado estaba que incluso había llegado a pensar que ya estaba muerta aunque sabía que si algo de eso sucedía sus instintos de guardián le avisarían, pero el hecho de que los sombras y la Reina la siguiesen buscando lo enfurecía y le hacía rogar internamente que por lo menos Alecto, o ella misma si estaba sola, la mantuviese bien escondida.

Al principio la había odiado pero ese sentimiento poco duró, era imposible sentir algo así contra ella.

Así que por ahora se dedicaba a cerrar los ojos y recordarla.

FLASH BACK

-¿Y bien Sasuke-kun me enseñarás como hacen el amor los vampiros?-susurró sobre los labios del pelinegro.

El aliento de Sakura recorrió con suma delicadeza el borde de sus labios y él no pudo más que sonreír mientras se relamía los colmillos.

-Soy un profesor muy estricto-dijo rozando el cuello de la chica con la nariz.

-Prometo obedecerte en todo-contestó.

Sasuke se separó de ella y Sakura se quedó muy quieta, atenta a todo lo que él hacía. El pelinegro cerró los ojos y aspiró el aire con fuerza, luego los volvió a abrir y el deseo que había allí era suficiente para derretir cada poro de piel de la pelirosa. Sabía que esa vez no sería igual que las otras, el comportamiento de Sasuke y lo que ella misma sentía se lo decían.

De repente Sasuke comenzó a dar vueltas alrededor de ella, olisqueando el aire a su alrededor y sin dejar de mirarla, de vez en cuando se inclinaba hacia delante y agarraba un mechón rosa para llevárselo a la nariz.

Todas esas acciones le parecían a Sakura la danza más sensual que jamás había visto.

-A esto le llamamos cortejo-dijo él sin dejar de seguir su inspección-los machos debemos hacerle sentir a la hembra como algo precioso para que ella nos acepte, si ella no nos acepta nosotros debemos irnos y dejarla en paz.

-¿Y cómo sabéis cuando acepta?

-Mmm, ¿tú qué crees Sakura? ¿Qué te dice tu cuerpo?

Su cuerpo quería marcar a Sasuke, marcarlo como de su propiedad.

-Déjate llevar y obedece al vampiro que hay en tu interior-susurró él.

La pelirosa alzó una mano temblorosa y la apoyó en el hombro de él, luego empujó a Sasuke contra un árbol. Él solo se limitaba a observar, la forma en que ella lo miraba, oh sí, con eso bastaba para que se convenciese de que existía el cielo y...el infierno.

Ella hizo lo mismo que él, lo olisqueó durante un escaso minuto y luego se detuvo en su cuello. Cada terminación nerviosa de Sasuke vibró cuando ella le dio un pequeño lametón pero lo que vino a continuación a punto estuvo de provocarle un orgasmo.

La pelirosa le había clavado los colmillos, aquella era la señal de que lo aceptaba y él hizo lo propio, clavando los de él en el cuello de ella.

El deseo que los dos sentían se multiplicó por diez.

Sasuke literalmente le arrancó la camiseta mientras apretaba su miembro contra el vientre de la chica. Ambos dos se separaron y se quedaron mirando el uno al otro.

-¿Qué es lo que deseas Sakura?-preguntó con voz ronca.

-Que me mates de placer-contestó ella en el mismo tono.

Sus labios se chocaron con los de ella en un incesante remolino mientras que con sus manos recorría cada pedazo del cuerpo de la chica.

Se separó de ella y se la comió con los ojos, hermosa, estaba completamente hermosa.

La empujó levemente tirándola al suelo mientras él la miraba desde arriba, de un rápido salto se colocó encima de ella aplastándola levemente.

Descendió por el cuerpo de la chica rozando la piel con su nariz y se entretuvo jugando con su ombligo.

-No sabía que los vampiros eran tan gentiles-susurró ella entre jadeos.

Sonrió de medio lado.

-En realidad esto no lo hacen los vampiros, pero es más divertido así, después te enseñaré todo lo que tú quieras, ahora calla y disfruta.

Volvió a ascender y le quitó el sujetador para enterrar sus labios en aquellas cumbres rosadas que le resultaban tan deliciosas.

Los gemidos escapaban de la boca de Sakura como torrentes, sentía los finos colmillos de Sasuke rozando sus pezones mientras una de sus manos jugaba con el borde de sus braguitas.

Lo miró con los ojos entrecerrados y descubrió que él seguía con la ropa puesta.

-Esto no puede ser-se dijo.

Él se alzó, confundido, ¿a caso estaba haciendo alg mal? pero Sakura no volvió a decir nada más.

Sakura llevó sus manos al borde de la camiseta del chico y se la quitó de un solo movimiento.

Hipnotizada como estaba recorrió de un lametazo el torso del chico y luego ascendió hacia su boca.

-Estás más rico que la sangre...Sasuke-kun.

Aquello era más de lo que él podía soportar, con rapidez se deshizo de sus pantalones y de sus bóxers, así como de las braguitas de la pelirosa.

-Ahora verás lo que es un verdadero vampiro-dijo penetrándola de golpe y más profundo que nunca.

El gemido que escapó de la boca de la chica fue tan fuerte que casi rasga su garganta, notó como Sasuke aceleraba el ritmo y sus ojos casi se desorbitaron.

Estaba...estaba usando su súper velocidad en el sexo y a ella le encantaba.

-Sasuke...más por favor, más-suplicó moviendo ella misma sus caderas-¡quiero que me partas en dos!

Sasuke sonrió ante esa petición y aceleró aún más y enterrándose aún más profundo en ella.

Volvió a abrir la boca, ya no era dueño de sus actos, sus colmillos brillaron a la luz de la luna y emitió un leve siseo.

Debajo de él, Sakura estaba en las mimas condiciones.

Sin que él pudiese darse cuenta ella le asestó tal empujón que lo empotró contra las raíces de un árbol.

Los dos se observaron desde la distancia y Sakura se fue acercándose a gatas hacia él lentamente. Sasuke ni se movió.

Ella se detuvo entre las piernas de Sasuke y fijó los ojos directamente en el miembro del chico, comiéndoselo con la mirada. El pelinegro tembló y entonces ella hizo algo totalmente inesperado.

Le clavó los dientes en el miembro y empezó a succionar la sangre.

Sasuke puso los ojos en blanco y gimió.

Madre del cielo, aquello era lo mejor que había experimentado en su vida, ella seguía succionando mientras que con la mano le acariciaba los testículos.

-Yo... soy... el profesor-dijo apartándola de él y volviendo a colocarse encima-tendré... que castigarte por esto.

Volvió a penetrarla con fuerza, aumentando tanto el ritmo hasta casi hacerle perder la razón.

Fue tan intenso el rato que compartieron que pronto el aire se llenó con los gritos de ambos llegando al clímax.

FIN DEL FLASH BACK

Sí, la echaba de menos, jodidamente de menos, pero esto se iba a acabar.

Ya sabía lo que tenía que hacer para encontrarla.
Los valientes son los que saben llorar con la cara descubierta y luchar contra el miedo. El valiente nunca se rinde.

Si Justin Bieber amenaza con saltar de un edificio:
El 85% de personas entran en depresión
El 10% le dicen que salte
Copia y pega esto en tu firma si eres del 5% de las personas que suben y le da una ayudita (lo empujan) (^w^)

Dalia Desconectado
« Respuesta #1 en: Julio 29, 2011, 04:53 pm »

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« Respuesta #1 en: Julio 29, 2011, 04:53 pm »
Me encanta  :lol: :lol: conti conti conti  :ohnoes:  :ohnoes: esta supel buena  :=D: :=D: no me dejes esperando  :-_-: jeeje cuidate
Si la gente nos oyera los pensamientos, pocos escaparíamos de estar encerrados por locos.

Dresti Desconectado
« Respuesta #2 en: Julio 29, 2011, 05:00 pm »

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Re: [+18]*Poisonous Blood: 2.Sobrevivir[S&S]*
« Respuesta #2 en: Julio 29, 2011, 05:00 pm »
PIDO MIL DISCULPAS A TODOS! SE ME OLVIDO K EN STE FORO LLEVO EL FIC MAS RETRASADO Y PUSE LA CONTI K NO ERA 1000 DISCULPAS, DE TODAS FORMAS AKI TRAIGO LA CONTI K SI ES LA OTRA YA LA BORRE PARA EVITAR CONFUSIONES.
INNER: MIRADLO X EL LADO POSITIVO, HABEIS LEIDO SPOILERS XD

1.

Konoha a esas alturas de la noche solía ser un lugar aparentemente tranquilo según uno de los más prestigiosos periódicos de todo Japón. A Ino casi le dieron ganas de echarse a reír al leer el periódico mientras, como de costumbre, le tocaba hacer la guardia del medio nocturna, entre las doce y las tres de la mañana, quizás las horas más peligrosas.
Kiba andaba danzando en forma de lobo por ahí, mientras ella se mantenía en forma humana y se dedicaba a leer el periódico, actividad de la que se había hecho asidua ante las aburridas horas de vigilancia.
Probablemente si el director de aquel periódico supiese que Konoha era el centro monárquico actual de los vampiros sangre pura, ya que en ese momento la familia heredera al trono era nada más que de Konoha, no diría eso.
También estaba el hecho de que en los subterráneos de Konoha vivía una de las comunidades de hadas y elfos más grandes de Asia y de que casi unos doscientos ciudadanos de la ciudad eran hombres lobo y eso sin pararse a contar el resto de seres fantásticos que pululaban a sus anchas por la calle.
Delante de ella aparecieron los gemelos americanos, Ben y Ane, andaban como en eses y a la rubia no le costó identificar que venían del Poisonous Blood, olían a Shikamaru por todas partes y el único lugar donde podían ver al guardián era en el bar.
Ane llevaba el largo pelo rubio platino pegado a la cara debido al sudor mientras que su hermano no hacía más que reírse de algo que Ino desconocía. Los ignoró por completo cuando pasaron por al lado de ella.
Técnicamente ella era el lobo más joven de la familia pero eso no había sido un impedimento para lograr un puesto en lo más alto a lo que una renacida como ella podía llegar, ser miembro de la ''policía'' de los lobos.
En poco más de medio año había dejado fuera de combate a varios de los más veteranos en las peleas que organizaban para alcanzar el poder, así funcionaban las manadas, y hasta ahora había ganado todos los desafíos dirigidos contra ella.
Le costaba identificarse con la Ino humana, aquella sonriente, extrovertida y alegre chica que se le ocurrían todo tipo de disparates, en su lugar había surgido una chica callada, seria y a la que la mayoría de la manada tenía miedo. Sí, podría decirse que realmente había renacido.
-Es una noche bastante tranquila-dijo una voz tras ella.
Ni siquiera se inmutó ante la llegada de Sai, hacía ya bastante que había sentido su presencia.
Él se sentó al lado de ella sin pedir permiso, una clara falta de respeto si tenían en cuenta que ella era superior en jerarquía, pero claro, él también formaba parte de la realeza, y aunque solo fuese de los vampiros, era algo que todos debían tener en cuenta.
Esa noche Sai iba vestido todo de negro, pantalones vaqueros y camiseta de manga corta ajustada, en conjunto con su blanca piel le hacían parecer un fantasma, pero eso quedaba eclipsado por su singular belleza. Ino no había visto nada igual, no poseía el encanto sobrenatural de los vampiros ni la belleza salvaje de los lobos, su belleza estaba a camino de las dos cosas.
No lo conocía muy bien, hacía cinco meses que estaba en la manada con ellos pero no había ni siquiera mirado para él, su presencia le recordaba la muerte horrible de sus padres.
-Perdóname-dijo él de repente.
Ella apartó el periódico y lo miró, arqueando las cejas.
-Sé que verme te produce sentimientos encontrados-continuó-lo que hizo mi hermano no tiene perdón.
La ojiceleste no supo muy bien que contestar.
-También pido perdón por acercarme así, rompo todas las reglas de la jerarquía y conociendo tu reputación creo que en breve me arrancarás la cabeza y luego bailarás la danza de la lluvia con ella colgando del cuello.
Ino sonrió levemente ante el comentario, empezaba a caerle bien ese extraño chico era igual que...Sakura. Recordar a su amiga hizo que un escalofrío recorriese su cuerpo, hacía cinco meses que no sabían nada de ella y se había armado la gorda entre los vampiros. Eso lo sabía por Hinata, con quien a escondidas había retomado su amistad.
Se quedó mirando a Sai, quién la miraba con una extraña sonrisa. Sin saber por qué sus mejillas se tiñeron de rojo ante ese suceso, fue como si alguien le soplase dentro de la barriga.
-Tú has sido amiga de mi hermana-afirmó más que preguntó.
Ella asintió.
-¿Cómo es?
Ino se quedó en silencio, ¿cómo decirle? era imposible definir la personalidad tan extravagante de su amiga con palabras.
-Es una persona muy alegre y responsable-fue lo primero que dijo-sabe lo que hace en todo momento y es bastante cabezota, recuerdo hasta qué extremos llevó su promesa de ser la única amiga de Sasuke...
Sonrió al recordarla, de todas formas ya no sabía si podría decir lo mismo de la Sakura de ahora, ¿quién no decía que podría haberle pasado lo mismo que a ella y cambiar de personalidad con su nueva naturaleza?
Sintió como Sai suspiraba aliviado.
-Temía que se habría convertido en una caprichosa y malvada princesa como mi gemelo-contestó-pero si tú me dices que ella es buena me lo creo.
Se quedaron en silencio.
-No entiendo como alguien tan amable como tú solo tenga un amigo dentro de la manda-dijo señalando al tarado de Kiba que se dedicaba a saltar de un lado a otro más que otra cosa.
Ya bueno, ella tampoco se había hecho querer pero los demás tampoco la habían acpetado de buena gana, a fin de cuentas solo era una vulgar renacida.
-Al principio estaba confundida y traté de buscar respuestas en todas partes-contestó-me encontré con un muro, todos me trataban bien si, pero yo no dejo de ser una renacida, luego comprendí que si quería sobrevivir necesitaba cambiar, no hay lugar para una ingenua en una manada de lobos en la que todos los días tienes que luchar contra la llamada de la carne y mantener firmemente tu territorio-suspiró-esto no es mucho mejor que las vidas de los Sombra o de las familias Luminati a los que tanto criticamos. A él-dijo señalando a Kiba-nunca le importó que yo fuese una renacida por eso le tengo tanto cariño, parece un chico bobo e irresponsable pero es un gran amigo y una buena persona, en cuanto a Neji-san, él también me ayudó pero él está muy ocupado.
Sai no pudo más que admirar la actitud de ella y el hecho de que hubiese llegado tan alto en tan poco tiempo. Ino era interesante en todos los aspectos y su pequeña parte vampira enseguida vibró de curiosidad, curiosidad ante lo desconocido y poco común que representaba esa chica.
-Yo tampoco tengo amigos, ya sabes sigo siendo ''el príncipe chupasangre'' curioso ¿no? nunca llegué a ser un vampiro completo-dijo con una sonrisa-me preguntaba si...¿puedo ser amigo tuyo?
Ella recibió la pregunta con toda la sorpresa del mundo.
-Juntos podríamos lograr muchas cosas, yo te ayudo a vengarte de mi hermano y tú me ayudas a encontrar a mi hermana y de paso ambos tendremos un amigo con quién hablar.
La ojiceleste lo sopesó durante un rato, no tenía nada que perder y Sai empezaba a caerle bien, así que acabó aceptando.
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Hinata no entendía muy bien la situación en la que se veía envuelta.
Después de la desaparición de Sakura y tras buscarla sin ningún resultado habían regresado a Konoha. Luego ella y Naruto se habían ido a vivir a una ciudad del norte, Suna, mientras que Sasuke continuaba allí empeñado en que Sakura regresaría pronto.
Hacía aproximadamente una hora, de buenas a primeras el pelinegro se había personado en su casa de las afueras de Suna para buscarla, solo a ella, diciendo que necesitaba hacerle unas preguntas sobre Sakura. Naruto montó un cirio porque no quería dejarla ir pero Hinata insistió en acompañar a Sasuke, total ella ya no era ninguna niñita indefensa y al final el rubio acabó aceptando.
Sasuke caminaba delante de ella en completo silencio, eran las dos de la madrugada y las calles de Konoha estaban totalmente desiertas, estaba serio y parecía nervioso, como si fuese a hacer algo muy peligroso. Hinata no entendía nada.
-¿Qué está pasando Sasuke-kun?-preguntó.
Él se detuvo y se giró para mirarla a los ojos, los cuales relucían con una intensa carga de adrenalina.
-Sé cómo encontrar a Sakura-respondió.
Hinata se quedó literalmente sin aire, ella no necesitaba respirar, y sintió como la sangre venenosa que recorría sus venas se le iba de la cara.
¿Él lo decía en serio?
-¿Has oído hablar de la ciudad subterránea de las hadas?-preguntó él retomando su camino.
Naruto le había hablado de ello, debajo de Konoha había una enorme comunidad de hadas y duendes, aunque nadie, a excepción de sus habitantes, sabía cómo se podía llegar a esa ciudad. ¿Qué tenían que ver las hadas con eso?
-Sí, pero no comprendo cómo nos van a ayudar.
-Algunas hadas son receptores de la magia de la tierra por lo que a través de sus encantamientos pueden controlar casi todo, contrataremos a una para que nos ayude aunque hay un problema-contestó-como pago suelen pedirte cosas casi imposibles de conseguir y si no se las entregas a parte de anular lo que has pedido pueden llegar a matarte.
Ese último comentario animó mucho a Hinata, pero bueno se suponía que ella ya estaba muerta y encontrar a Sakura era un bien necesario para el equilibrio del mundo, sin contar que era su amiga y haría lo que fuese por ella.
-¿No hay otra solución? podríamos ir donde Eishel-san o donde Tenten-sama-preguntó.
-Podríamos ir a casa de Tenten si, pero el hecho de que es una fiel servidora de los Serim y que no dirá ni una sola palabra sin el consentimiento de Sakura, no nos sirve para nada y de Eishel, desde que volvimos de Rumanía nadie ha sabido nada de ella, bien lo sabes.
Era cierto, el hada había desaparecido como por arte de magia.
-Lo que no entiendo es porque me buscas a mí y no vas tú solo o con Naruto, o sea, no es que no quiera ir pero yo apenas llevo unos meses con mi nueva vida y no tengo ni idea de como tratar con hadas o duendes.
Sasuke se encogió de hombros.
-No te creas que me gusta poner a los demás en peligro pero no me queda más opción, para esto necesito a una persona seria, estoy de seguro de que si traía a Naruto su poca paciencia nos haría acabar con una cruz bendita clavada en el corazón, créeme que si pudiera no te habría traído conmigo pero tampoco puedo ir solo porque necesito tener un testigo, las hadas no harán ningún pacto conmigo si no llevo uno, debes estar preparada para cualquier cosa Hinata, ¿podrás defenderte?
-Si-contestó-después de las clases de autodefensa de Naruto creo que soy capaz de cuidarme yo sola, ¿pero cómo llegaremos hasta la ciudad?
-Nos llevará Nefiri.
Claro, la cámarera mestiza seguro que conocía la entrada y además era amiga de Sasuke.
Hinata no preguntó más, el resto se lo imaginaba.
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Sakura abandonó el restaurante antes de que alguien encontrase el cadáver del hombre y pudieran asociarlo con ella.
Intentó gobernarse a sí misma mientras arrastraba el cuerpo de aquel hombre sin ningún esfuerzo. Luego lo dejó tirado en un vertedero, no le importó las huellas, un vampiro no tenía ADN.
Estaba cansada de aquello, pero había aceptado la situación tal y como le venía, ella era vampiro y necesitaba sangre para sobrevivir.
Después de dejar el cadáver comenzó a caminar hacia su ''casa''. Andando por la ciudad tardaría una hora en llegar, ya que se hallaba a las afueras, pero corriendo por el bosque se personaría allí en menos de cinco minutos, y así fue.
Sonrió al contemplar su casa, era el lugar ideal para esconderse, un lugar al que ningún vampiro se acercaría. Se trataba nada más y nada menos que de una iglesia románica que estaba en ruinas y que dudaba que la población de Londres conociese su existencia.
Era un lugar muy especial ya que no era una iglesia como las otras, allí ningún vampiro sufría daño ya que Alecto había contratado a una bruja que desbendeció el lugar a cambio de una cifra escandalosa de dólares que Alecto pagó sin pestañear.
Sakura no vivía en la Iglesia en sí, sino en la enorme sacristía donde tiempo atrás el cura se había preparado antes y después de misa, ella no conocía mucho las iglesias cristianas, así que Alecto se había pasado un día entero explicándole dónde iba y para qué servía cada cosa. Todo le pareció muy curioso y diferente a los templos japoneses a los que ella estaba acostumbrada.
Abrió la doble puerta de roble de la Iglesia y accedió al interior, estaba a oscuras pero eso no era un problema para sus ojos adaptados mejor a la oscuridad que al sol, las paredes, el altar y los bancos estaban desnudos, no había ni  un solo santo en el interior, en parte debido a un saqueo siglos atrás y al hecho de que santos y vampiros no podían convivir en un mismo sitio y la bruja los había quitado a petición de ella.
En cambio la cruz y el altar seguían en su sitio, Sakura nunca había creído en ningún ente espiritual, pero su nueva condición le revelaba lo contrario, Él existía y era el padre de todas las religiones, budismo, islamismo...etc, ÉL solo era uno. Recordó una de las mezquitas de Londres y el dolor que experimentó al acercarse a ella, había creído que la única religión era la cristiana pero Alecto le había explicado que incluso cerca de las ruina de un templo griego o cualquier lugar de culto a la divinidad, fuera iglesia, sinagoga o lo que fuese iba a sufrir el mismo dolor. Las religiones eran diferentes pero el ser al que rezaban era el mismo.
Aunque ella fuese una criatura del diablo, respetaba muchísimo a la divinidad y había retirado solo estrictamente lo necesario para no alterar uno de sus lugares de culto, ya tenía suficiente con tener a la Reina y a los sombra contra ella como para tenerlo a Él también.
Entró a la sacristía, acondicionada como una casa normal de hoy en día (televisión, ordenador, una cama, una mesa con cuatro sillas y un sofá), no tenía cocina, ella no necesitaba de eso.
No se sorprendió al sentir la presencia de Alecto dentro.
Su prima se hallaba en el sofá, jugando con el mando de la televisión pero sin encenderla. Llevaba un vestido de tirantes corto y ligero de color beige y el pelo recogido en una trenza.
Tras darse un abrazo Sakura se sentó junto a ella.
-¿Dónde has estado?-preguntó sin más.
-Ningún sitio en particular, recaudando información aquí y allá-contestó.
-¿Y bien?
La cara de Alecto se ensombreció.
-Estamos en problemas, la Reina ha mandado a un demonio para matarte-contestó-esto se complica cada vez más, los demonios son un hacha cazando y tú y yo solas no somos nada contra él, ni siquiera todas las artes de ataque y defensa que te enseñé valdrán contra un monstruo como ese.
Sakura tembló de miedo.
-¿Entonces qué haremos?-preguntó.
-He estado pensando en alguien que tal vez pueda ayudarnos a mejorar tu defensa.
Los valientes son los que saben llorar con la cara descubierta y luchar contra el miedo. El valiente nunca se rinde.

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Dalia Desconectado
« Respuesta #3 en: Agosto 02, 2011, 09:07 am »

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« Respuesta #3 en: Agosto 02, 2011, 09:07 am »
Esta buena conti conti conti me encanta  :ohnoes: :ohnoes: no tardes  :XD: :XD: Cuidate  :neko: :neko:
Si la gente nos oyera los pensamientos, pocos escaparíamos de estar encerrados por locos.

Dresti Desconectado
« Respuesta #4 en: Agosto 03, 2011, 01:31 pm »

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Re: [+18]*Poisonous Blood: 2.Sobrevivir[S&S]*
« Respuesta #4 en: Agosto 03, 2011, 01:31 pm »
Aki traigo la conti rapidito, nos vemos^^

2.

Desde la altura en la que se encontraba la ventana se veía todos los vastos terrenos de Osen, la pequeña ciudad dentro de las murallas.
Era noche cerrada, ideal para los vampiros, las presas a penas si podrían ver nada a causa de su pobre visibilidad. Sin duda ella aprovecharía eso pero tendría que ser más tarde.
Se alejó de la ventana y se dirigió hacia un espejo de pie rodeado con motivos de la creación de los vampiros. Pasó sus manos por los perfectos grabados mientras sus ojos se posaban en la imagen del cristal.
Aquellos claros ojos verdes que habían visto tantas cosas horribles, vio como las lágrimas amenazaban con salir a la superficie y se obligó a controlarse. Siguió recorriendo su reflejo. Sus pálidos cabellos rubios habían crecido tanto que le llegaban hasta la cadera, haciendo contraste con el verde terciopelo de su vestido francés del siglo XVI.
Aquella imagen era ella, su yo actual, aquel ser que seguía siendo igual desde que había nacido en el año 446. Pero al mismo tiempo no era la misma persona, habían pasado tantas cosas que la sonriente niña humana había quedado enterrada en el olvido.
Así era la vida de los sangre pura, obligados a caminar eternamente por el mundo, a tenerlo todo y perderlo todo. Ellos no nacían para ser felices, solo nacían para sufrir la existencia que Satán les había entregado.
Su mano se posó en el espejo, intentando de esa forma borrar de su vista las lágrimas que caían de sus ojos y que como otras veces traían consigo horribles recuerdos.
FLASH BACK
Amanecía en la pequeña aldea de Osen cuando una chica rubia abandonó una de las pequeñas casas de piedra circulares y echaba a correr camino abajo hacia la explanada donde se celebraban las reuniones del clan.
Acababa de ponerse el traje de guerrera valkiria que le había mandado hacer su madre. Tenía dieciséis años y ya era hora de que después de tantos años de entrenamiento entrase al servicio de su aldea y del dios Odín para mantenerla protegida del resto de pueblos vikingos que se extendían por toda la región.
-¿Hastings? ¿Hast, estás ahí?-susurró.
Como respuesta se oyó un ruido sordo que provenía de entre los árboles del cercano bosque. Por precaución más que por otra cosa se llevó la mano a la empuñadura de la espada y no la apartó de ahí hasta que vio aparecer al enorme lobo negro.
-Dijiste que no volverías a transformarte Hast, por Odín si alguien te ve de este modo te matarán.
Delante de ella el lobo se transformó en un alto y fibroso adolescente de pelo negro y ojos azules como el cielo que le sonreía de medio lado.
-¿Y qué dirían de ti Crimilda? te castigarían o te matarían por traición y no podrías estrenarte en el combate-dijo, luego la observó de arriba a abajo-¿ya tienes tu traje de valkiria?
Hacía varios meses que Hastings se había visto obligado a abandonar la aldea por su recién descubierta naturaleza, y ella iba a verlo a escondidas todos los amaneceres.
A ella se le iluminó la mirada y sonrió mientras daba una vuelta alrededor de sí misma.
-¿Te gusta? lo estrenaré en la próxima guerra contra los normandos del norte-contestó ilusionada-podremos luchar juntos cuando te controles, codo con codo, y luego celebraremos nuestra victoria bebiendo...
Pero la rubia se detuvo al ver la cara seria del chico.
-¿Qué pasa?-preguntó preocupada.
Él suspiró.
-Me voy Crimilda-ella quiso interrumpir pero él no la dejó-afrontemos la realidad, soy un licántropo como mi padre, él tuvo que fingir su muerte y marcharse para que no descubriesen su secreto y nos dejasen en paz a mi madre y a mí, yo tendré que hacer lo mismo.
La rubia se quedó estática mientras sentía como su interior se rompía en mil pedazos ante esas palabras.
-No-susurró Crimilda en medio de un mar de lágrimas-no puedes irte, no...¿A dónde irás?
-Ayer a la noche vinieron a buscarme, una manada de licántropos, dijeron que yo era el hijo de su rey, según ellos cuando él murió yo pasé a ser su macho alfa y debo irme con ellos, ellos, nosotros, también tienen que librar su batalla con los bebesangre.
La chica negaba con la cabeza mientras se postraba de rodillas en el suelo.
-No puedes hacerme esto, no puedes dejarme sola...
Hastings cerró los ojos y tragó grueso. A él también le dolía aquella situación pero debía controlarse.
-Eres mi mejor amiga Crimilda y por eso te lo dije, la decisión está tomada, no lo hagas más difícil-dijo empezando a alejarse-siempre te recordaré.
Dicho eso volvió a su forma de lobo y desapareció entre la espesura.
Crimilda continuaba en el suelo, con el cuerpo envuelto en convulsiones y presa de sus propios sollozos mientras murmuraba toda una serie de rezos hacia su dios Odín para que le diese fuerzas y la guiase.
-Yo...iba a decirle que le quería-susurró mientras se levantaba y echaba a andar de vuelta a la aldea.
Esa noche su vida cambiaría para siempre, ya nunca más sería la niña valkiria, esta quedaría oculta tras dos colmillos y un rastro de sangre que la acompañaría por el resto de la eternidad.
FIN DEL FLASH BACK
Ahora las lágrimas caían sin control por sus mejillas y lo único que fue capaz de hacer fue abrazarse a sí misma.
Él no había sido el único monstruo, ella misma había descubierto que sus padres no lo eran y que en realidad era hija de dos vampiros sangre pura que la habían abandonado a su suerte.
Se marchó de Osen, si la descubrían sufriría la pena de muerte al igual que había pasado con Hast, solo que ella no tenía una manada con la que irse y que le explicase como sería su vida a partir de ahora.
Ella tuvo que sobrevivir sola, sin palacios y riquezas como el resto de sangre pura. Liderando ejércitos humanos y aprendiendo a controlar su sed de sangre en medio de las cruentas batallas que había tenido que liberar.
Ella había olvidado casi por completo su pasado hasta que este regresó de lleno a su vida.
FLASH BACK
Se había quedado sentada en medio de su tienda y con la mirada fija en el techo, hacía rato que sentía aquel olor asqueroso y eso la tenía preocupada pero aún así se mantuvo quieta en su sitio, no iba a meterse, ni meter a sus soldados humanos, en una guerra tan legendaria como aquella en la que sin duda ella y los suyos saldrían perdiendo.
-Princesa Crimilda-dijo uno de sus lugartenientes entrando en su tienda e inclinándose ante ella.
-¿Qué pasa Horst?-preguntó dejando de lado su copa de ''vino''.
-Verá, un grupo de hombres muy extraños ha entrado diciendo que ningún puro podía amenazar sus terrenos, que si eso sucede la manada del sur tomará cartas en el asunto o algo así.
Los ojos de Crimilda se abrieron como platos, si hablaban de ''manada del sur'' aquello solo significaba una cosa, aquellos no eran unos lobos cualquiera, se trataba de la manada que se situaba cerca de su querida Osen, entonces...
-Horst quiero que traigas hasta aquí a su jefe y que nos dejes a solas, ah y una cosa más-dijo antes de que el hombre saliese-que nadie de los nuestros se acerque a ninguno de ellos.
-Como digáis señora.
En el momento que el soldado abandonó la tienda Crimilda abandonó su sillón y se cercioró de que su armadura y espada estuviesen bien colocadas. Ella era una bestia poderosísima pero no conocía la fuerza de un licántropo, ni siquiera de aquel en concreto.
La cortina de su tienda se movió detrás de ella, por ella entró un hombre muy alto de pelo negro y ojos azules con barba de tres días. Su rostro mostraba una mueca enfurecida que junto a su imponente armadura le daba un aspecto aterrador. Crimilda no movió ni un pelo.
-Has violado el tratado pura-dijo con su voz ronca.
Era tal y como lo recordaba, igual de imponente, aterrador, atractivo y valiente. No había cambiado en nada.
-Hast-susurró.
La ira del lobo fue sustituida por sorpresa de inmediato al reconocerla a ella.
-Crimilda, tú...-dijo con confusión-tú...
Ella se animó a acercarse un poco, tendría que explicar aquello, él merecía una explicación.
-Soy una pura sangre sí, pero nunca lo supe-añadió al ver la cara de él-me pasó lo mismo que a ti, la noche que te fuiste se produjo la conversión.
Hastings se llevó una mano a la cabeza y empezó a moverla de un lado a otro.
-Esto no puede ser yo...has violado el tratado.
-No conozco las reglas, nunca he visto a otro como yo, solo renacidos, fueron los que me hablaron del odio entre los míos y los tuyos, no conocía los tratados de territorio.
-Lo sé-dijo él-tú no harías algo tan imprudente pero...yo...yo ahora tengo que matarte, es la ley de la manada para los tuyos que violan el tratado de no invasión de territorio.
Crimilda se acercó a él con una sonrisa y le tendió su espalda, él la miró confundido. Ambos estaban en medio de un poderoso mar de nervios.
-Nada me queda en la vida y estoy cansada de beber la sangre de los demás para sobrevivir, estoy cansada de ser lo que soy así que por favor haz lo que tengas que hacer.
Él pareció estupefacto.
-¿Dejarás que te mate?-preguntó sorprendido.
Se encogió de hombros.
-Hace tiempo que la vida o la muerte han dejado de tener significado para mí y morir no es del todo malo si lo hace la última persona en el mundo que algún día quiso a la humana que fui.
Él era el único de sus seres queridos que quedaba vivo, todos habían muerto, todos, y él, él era un licántropo del cual ya no podía esperar ni un poco de afecto.
-De eso hace casi trescientos años-dijo él en tono frío.
Crimilda suspiró mientras dirigía su mirada hacia aquella azul hipnotizante, qué más daba ya si hablaba o callaba, nada tenía sentido para ella en ese mundo en el que solo existía guerra.
-Y aunque sean mil años yo sigo amándote-soltó de golpe.
Hast se quedó de piedra, ¿primero le pide que la mate y ahora le decía eso? primero la miró a ella y luego a la espada que esta seguía ofreciendo. Su corazón se había detenido pero en seguida volvió a latir a un ritmo desenfrenado.
-Solo tú puedes matarme-insistió.
-Yo...no puedo Crimilda, no puedo...-gruñó-no puedo matarte.
-Acabas de decir que es tu deber, no te guardaré rencor por ello, hazlo.
Hast apartó la espada de un manotazo y agarró sus frías muñecas por las que ya no corría la sangre de una humana sino la del ser que él debería odiar más en el mundo, pero él no la odiaba, nunca la había odiado y nunca podría hacerlo porque él siempre la había amado.
Pero eso no podía ser, estaba prohibido, él era el emisario de Dios y ella...ella era una criatura del diablo, pero allí delante de él era lo más parecido a un ángel.
-Te quiero-dijo antes de acercarla a él y besarla.
FIN DEL FLASH BACK
Y así fue como empezó el desastre, fueron descubiertos y Odín, Zeus, Alá o cualquiera de los nombres que le daban los humanos a la divinidad suprema, los había castigado.
Hastings fue asesinado por su propia manada, los cuales fueron abandonados por la divinidad, y ella se vio obligada a abandonar su vida guerrera y buscar la protección de sus semejantes, de los cuales solo recibió desprecio, sobre todo de la asquerosa familia Serino de Italia que habían hecho oídos sordos cuando ella había pedido que ayudasen a Hast. En lugar de eso lo dejaron morir. Por eso ella juró que nunca pararía hasta obtener su venganza.
Varios siglos después un sangre pura mostró interés por ella y se casaron, pero resultaba que él tenía por amante a una humana a la cual había convertido y con la que tuvo dos hijos.
Y ahora ella, convertida en reina, estaba a punto de cometer el objetivo por el que aún seguía viva, ya no quedaba ninguno de aquellos estúpidos Serino pero había sobrevivientes de aquella asquerosa familia, en los Serim la rama japonesa de los Serino, y ella cobraría la venganza sobre ellas, la odiosa princesa negra Sakura y las asquerosa hija de Demetrio, Alecto.
-Majestad-una voz la arrancó de sus recuerdos.
Se limpió los ojos y se giró hacia Itachi, el mayor de aquellos dos bastardos y el jefe de su guardia real, ambos se odiaban a muerte pero ninguno haría nada que pudiese acabar en un conflicto contra el otro, o al menos por ahora, él todavía podía servirle para sus palnes.
Itachi hizo la reverencia protocolaria y empezó a informar.
-Ha llegado correspondencia de Demetrio.
Crimilda alzó las cejas, Demetrio nunca mandaba mensajeros, solo cuando se trataba de asuntos de estado y siempre era un sombra quien traía el mensaje, no un Luminati.
-¿Qué quiere? ¿No dejé claro que no quiero ningún contacto con esos asquerosos inmundos?-espetó con cólera fingida.
-Parece que se trata de un asunto personal.
¿Qué le pasaba a ese imbécil de Demetrio? habían quedado en darse la información personal mano a mano, nada de mensajeros que pudiesen darse cuenta de que ellos dos estaban conspirando juntos.
Frunció el ceño, ese estúpido sombra, siempre actuando sin contar con ella, ella tenía que ponerlo al corriente de todos sus pasos pero él..., él nunca decía nada y Crimilda empezaba a sospechar que lo que ese imbécil pretendía era algo más grande que entregarlo el trono a los sombra. Pero ella siempre se mantenía callada y tenía que agachar la cabeza porque lo cierto era que sin la ayuda de ese miserable nunca podría vengarse de todos aquellos que le habían hecho daño.
Itachi suspiró.
-Demetrio insiste en afirmar que usted posee algo que le pertenece y quiere saber por qué no se lo entrega de una vez, que sino lo hace pronto las pagará.
¿Quería saber por qué se había negado a cumplir su última petición? Porque él le había pedido un imposible, pretendía que le entregase a Sakura, como si ella fuese a hacerlo, le entregaría a cualquier otro menos a ella, la princesa era asunto suyo y no sería Demetrio quién la matase sino ella misma.
La rubia se volvió hacia Itachi, debía controlarse, el Uchiha era la persona menos indicada para enterarse de sus planes, Demetrio había hilado fino, había sembrado la duda en Itachi y ahora ella estaba metida en surio aprieto, pero le daba igual, no cedería.
-¡Yo no le debo nada a ese bastardo! si no está contento con la entrega de Hokkaido que se aguante porque no pienso entregarle ni un terreno más, lo que es de la Reina es de la Reina y debe saber que hay cosas que él nuncapodrá tener.
-Pienso que debería dejar de tanto negociar y atacarlo ya directamente majestad, cuenta con el apoyo de...
-No importa lo que tú pienses, estoy cansada de ese tipo y de todos-se quedó callada, volviendo amirar hacia el espejo-yo soy la que decide, nadie más.
Itachi la miraba en silencio, aquella mujer era diabólica y se podía esperar cualquier cosa de ella, estaba seguro de que escondía algo, algo que no le gustaría nada.
----------
Hinata se quedó en completo silencio mientras caminaban completamente a oscuras.
Sentía en cada poro de su piel que a cada paso que daba se adentraba más en las profundidades del suelo de Konoha.
Ahora podía escuchar el retumbar de los coches por encima de su cabeza mientras a cada paso sus sentidos se embotaban más a causa de la cada vez más intensa cercanía con la hadas.
Hacía apenas unos veinte minutos que la amiga camarera de Sasuke les había abierto una de las entradas al mundo subterráneo de las hadas y desde entonces lo único que había visto era aquella negra oscuridad que lo invadía todo.
-Ya estamos cerca-murmuró Sasuke, unos pasos por delante de ella-no te dejes embaucar, las hadas son muy traicioneras.
Hinata asintió, lo cierto es que aquel no era el comentario más indicado para animarla, pero se supone que ella era la criatura con la que los humanos soñaban por las noches y se meaban en los pantalones, así que debía mantenerse como tal, un terrorífico vampiro.
Por su parte Sasuke no hacía más que mirar en todas direcciones, allí pasaba algo muy raro, aquel lugar tendría que estar lleno de hadas diurnas que regresaban a sus casas parar pasar la noche y de hadas nocturnas que abandonaban sus moradas para salir a la oscura noche, pero allí no había absolutamente nadie, todo estaba vacío y completamente oscuro.
No pasó mucho tiempo cuando delante de ellos se materializó una intensa luz verde que los obligó a entrecerrar los ojos.
Sasuke se paró en seco y ella lo imitó.
-¿Qué haces aquí hijo de puta?-exclamó el pelinegro.
Hinata siguió la dirección de la vista de Sasuke la cual estaba fija en un sujeto de pelo negro liso larguísimo, con ojos y cara de serpiente.
El tipo en cuestión no apartaba la mirada de Sasuke mientras una sonrisa burlona atravesó su rostro.
-Vaya Uchiha, pensé que no te vería nunca más, que grata sorpresa.
Si ese sujeto estaba allí, entonces él estaba en lo cierto, algo muy gordo había pasado en el mundo de las hadas y él haberiguaría el qué. En un visto y no visto Sasuke pasó de estar al lado de la peliazul a lanzarse encima de aquel ser que se apartó con una velocidad sorprendente.
-No puedes matarme, si me haces algo mis hermanos y hermanas te harán picadillo y a tu compañera igual.
Sasuke tuvo que hacer un soberano esfuerzo para no volver a por él y arrancarle cada parte de su asqueroso cuerpo.
-No me dais miedo ni tú ni tus hermanos, no sería la primera vez que me como a uno de los tuyos-siseó más aún así se retiró a su posición de antes. Venía a negociar y eso haría, si luego se torcían las cosas, bueno, él no se haría responsable.
-¿Quién es él?-preguntó Hinata con un intento de calma.
Sasuke no contestó fue en realidad Orochimaru quien lo hizo.
-Yo soy el que les hizo pasar un buen rato a Uchiha y a su amigo, mi nombre es Orochimaru, soy carcelero de los sombra.
Sasuke se movió de inmediato y bloqueó a Hinata con su cuerpo, la peliazul tenía los colmillos desenfundados y destilaba ira por todas partes.
Genial, lo único que le faltaba a él era tener que lidiar con eso ahora, pero aún así comprendía la ira de Hinata, si le llegasen a hacer a Sakura lo que les hicieron a él y a Naruto ese tipo haría tiempo que estaría criando malvas.
Orochimaru sonreía divertido mientras observaba como Sasuke intentaba parar a una descontrolada Hinata.
-¿Qué hacéis aquí?
-A ti te lo voy a decir-susurró Sasuke.
Soltó a Hinata y se volvió a encarar con Orochimaru, quien seguía con su estúpida sonrisa.
-Nos largamos Hinata, aquí ha pasado algo y está claro que es el lugar menos indicado para buscar ayuda.
Y estaba a punto de irse cuando Sasuke sintió que era incapaz de mover su cuerpo.
-¿Pero qué...?-preguntó Hinata.
De entre las sombras del subterráneo habían salido hadas de la noche y duendes que los miraban intensamente y que desprendían polvo negro y verde de sus cuerpo.
-Estáis paralizados con polvo de hada-dijo Orochimaru-ahora sois prisioneros de su majestad la reina de las hadas y del gran general de los sombra.
---------
DÍAS DESPUÉS
Sakura miraba desde la ventana del avión como Londres se alejaba de ella y de su vida.
Alecto tenía la mirada fija en el reloj.
-Deberíamos llegar a Edimburgo en poco tiempo-susurró.
Sakura se encogió de hombros y se abrazó la barriga, el ascenso no le estaba sentado muy bien a su estómago de embarazada.
Alecto se había mostrado muy insistente en viajar a Escocia, al parecer había unas cosas que ellas tenían que resolver allí de las cuales Sakura desconocía por completo.
Lo que realmente la preocupaba era el estado de completo estrés en que vivía la peliverde, era como si se hubiese bebido todo el café del mundo.
Hacía dos días que había recibido una llamada y desde aquellas estaba así, asustándose por todo y cada vez que ella le preguntaba que pasaba su prima le contestaba con evasivas.
Dejó de prestar atención a Alecto y sacó el móvil del bolsillo, seguía en silencio y marcaba que tenía 26 llamadas perdidas, de Sasuke la mayoría, luego también había de Hinata, Naruto y hasta de Ino. Y así eran todos los días y ella las ignoraba todas.
Sabía que ninguno de ellos la perdonaría, ni siquiera Sasuke.
------------
Zedrik se paró justo enfrente de aquel horrendo lugar.
Es más, se encontraba confuso, había encontrado el rastro de la prima sombra de la pelirosa y este lo llevaba directamente hacia una iglesia que había a las afueras de Londres y eso era lo extraño. Al igual que los demonios, los vampiros tenían prohibida la entrada a los lugares sagrados.
Maldijo, a él nunca se le había resistido una búsqueda tanto como aquella y él siempre acababa sus trabajos y sobre todo aquel, conocía a Crimilda como para saber que era capaz de hacer público aquel horrible secreto que sabía de él.
Tomando aire decidió que a partir de ahora lo único que importaba en su vida era encontrar a Sakura Serim y matar a todo aquel que se le interpusiese por el camino.
Los valientes son los que saben llorar con la cara descubierta y luchar contra el miedo. El valiente nunca se rinde.

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Dalia Desconectado
« Respuesta #5 en: Agosto 04, 2011, 10:02 am »

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« Respuesta #5 en: Agosto 04, 2011, 10:02 am »
 :ohnoes: :ohnoes: jejje me encanta espero la parte por la q me quede pero la leo de nuevo no importa espero conti  :lol: :lol:
cuidate  :aww: :aww:
Si la gente nos oyera los pensamientos, pocos escaparíamos de estar encerrados por locos.

Dalia Desconectado
« Respuesta #6 en: Agosto 11, 2011, 05:40 pm »

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« Respuesta #6 en: Agosto 11, 2011, 05:40 pm »
Y la conti???  :=s: :=s: :(
espero la conti  :blank:
cuidate  :( :blank: :neko:
Si la gente nos oyera los pensamientos, pocos escaparíamos de estar encerrados por locos.

Dresti Desconectado
« Respuesta #7 en: Agosto 12, 2011, 04:05 am »

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Re: [+18]*Poisonous Blood: 2.Sobrevivir[S&S]*
« Respuesta #7 en: Agosto 12, 2011, 04:05 am »
La conti^^

3.

Su cabeza no paraba de dar vueltas y dolerle, se volvería loco y lo sabía. A su lado escuchaba los intentos furiosos de Hinata por soltarse desesperada por conseguir aunque fuese un poco de sangre.
Llevaban cerca de diez días encerrados, abandonados a su suerte, en los sótanos de la ciudad subterránea de las hadas.
-¿Por qué hacen esto?-preguntó Hinata-¿qué ganan con matarnos de sed?
Se quedó callado, por una vez en la vida él era incapaz de adivinar lo que se fraguaba en la mente del enemigo. Frustrado, volvió a tirar de las cadenas que lo sujetaban pero el material estaba fabricado por elfos así que era imposible romperlo a no ser que utilizasen la mandíbula de un lobo, cosa totalmente imposible allí encerrados.
-Naruto ha tenido que darse cuenta de que algo va mal-dijo la peliazul.
-Pero pensará que fue cosa de la Reina o de los Sombra, nunca pensará que las hadas nos han traicionado, ¡joder! ni yo lo hubiese creído.
La traición de las hadas era algo que nunca se hubiese imaginado, ellas les debían la vida a los Luminati, la Reina muy en concreto a causa de que la madre de Sakura había salvado a su hijo del ataque de los duendes, pero algo debía haber pasado, en todo ese tiempo no había visto a ningún hada del sol por allí, solo duendes y hadas de la noche.
-Esto es muy extraño-murmuró al recordar un pequeño detalle-los duendes no trabajan con las hadas.
Hinata asintió, sin comprender.
-Aunque vivan en el mundo subterráneo las hadas y los duendes nunca se han llevado bien, ellas nunca dejarían que entrasen en su territorio y mucho menos un mestizo como Orochimaru.
¿Pero qué demonios estaba pasando? el mundo estaba cambiando y él no lograba comprender nada, absolutamente nada.
-Viene alguien-susurró Hinata.
Los pasos se oían desde el fondo del pasillo, eran cuatro personas, tres de su tamaño y la última más pequeña, seguramente un hada o un duende acompañando a algún humano.
Sus bocas se hicieron agua al pensar que por fin podrían alimentarse pero el olor que les inundó la nariz fue suficiente para poner furioso a Sasuke y nerviosa a la ojiperla. Eran tres sombra y un hada.
Se quedaron quietos mientras escuchaban como chirriaba el cerrojo del cuarto oscuro mientras era abierto.
La luz les dio de lleno en la cara por lo que al principio solo pudieron distinguir cuatro figuras recortadas contra la luz del sol. La más alta de ellas se echó a reír, una risa grave y atronadora que hizo que todos los pelos de la nuca de Sasuke se erizasen. Él conocía esa risa.
-Demetrio-rugió echándose hacia adelante para golpearlo, pero los grilletes se lo impidieron.
El imponente vampiro de dos metros de alto se acercó a él sonriendo y mostrándole toda la extensión de sus colmillos.
-Buon pomeriggo Sasuke, come stai?-saludó el líder Sombra en italiano ya que por algún motivo nunca quería hablar en japonés-ti piace la tua camera?
(Buenas tardes Sasuke, ¿cómo estás? ¿Te gustan tus aposentos?)
-Púdrete bastardo, acércate y te arrancaré tu jodida vida.
Demetrio volvió a echarse a reír.
-Tu non capisci, vero? tu fara quello che dico-luego se giró hacia sus lugartenientes y les impartió una orden en griego que Sasuke no logró comprender.
(Tú no entiendes, ¿verdad? harás lo que yo te digo).
Los dos sombra se acercaron a ellos, uno delante de Hinata y otro delante de él, Demetrio se echó hacia atrás mientras no dejaba de reír.
-¿Qué mierda...?-empezó a preguntar el pelinegro pero su voz se ahogó al ver que ambos vampiros se cortaban las venas y la sangre empezaba a fluir por sus muñecas.
Su garganta ardió a causa del deseo de la sangre.
-Hijo de la gran...-murmuró al comprender lo que pretendía ese desgraciado.
Quería convertirlos en sombra y así hacerlos sus sirvientes y utilizar toda la información que ellos le diesen.
Vio como Hinata era incapaz de soportarlo, la sed era superior y había empezado a beber la sangre de aquel asqueroso sombra.
-Tu sarà un membro del mio esercito-alegó el líder sombra.
Sasuke le enseñó los colmillos y rugió.
-Fuck you-contestó.
(Que te jodan)
La cara de Demetrio se volvió totalmente iracunda, agarró la cabeza de Sasuke y le empotró los labios contra la herida abierta del sombra.
Los ojos del pelinegro se abrieron de par en par, quiso resistirse, pero la sed fue más fuerte y empezó a beber con fruición.
Entonces en su mente apareció la imagen de Sakura sonriendo, estirando los brazos y abrazándolo. No, él no podía hacerle eso, no podía traicionarla a pesar de que ella se hubiese marchado. Con toda su fuerza de voluntad empujó al vampiro que tenía delante con tanta fuerza que lo mandó contra la pared.
-¡Hinata, para de beber o te convertirás en sombra!
La pelinegra pareció reaccionar y ella también empujó al sombra que tenía delante.
-Bastardo, stai per morire-rugió Demetrio.
(Bastardo, vas a morir)
Sasuke estaba preparado para recibir el golpe final pero lo que sucedió no se lo esperaba para nada.
Un lobo gris surgió de la nada y se abalanzó sobre Demetrio arrinconándolo contra la pared.
-Desde luego ya te vale Sasuke, te voy a partir la cara por poner a mi novia en peligro-dijo Naruto entrando a la estancia.
El pelinegro sonrió de medio lado, Hinata tenía razón el rubio acabaría encontrándolos, no debía haber olvidado que era un experimentado comandante romano.
-No podrás ponerme ni un dedo encima-contestó.
Naruto le pegó un puñetazo.
-Ya estamos en paz, pero para la próxima juro que te mato-dijo mientras iba a abrazar a Hinata-pensé que habíais muerto.
-Pero estamos bien-dijo ella-sino llegáis a aparecer él nos convertiría en sombra-dijo la chica.
Naruto se levantó y se dirigió hacia Demetrio, frunció el ceño y le escupió en la cara. Conocía a ese asqueroso desde su existencia humana bajo el mando de César, el eterno odio entre romanos y griegos.
-Ave Demetrio-dijo utilizando el saludo romano.
El sombra escupió a los pies de Naruto.
-Stulus(estúpido).
Naruto lo miró iracundo y le sacudió un puñetazo.
-
-Hac vice patrem ulciscero, is a tibi occidus est-dijo con odio mientras le apretaba el cuello.
(Esta vez vengaré la muerte de mi padre, tú lo mataste.)
Demetrio sonrió.
-Me placuit mortuum videre.
(Me gustó verlo muerto).
Naruto apretó el cuello de Demetrio mientras el lobo gris continuaba sujetando al sombra con fuerza pero de un momento a otro Demetrio se volvió arena en sus manos.
-¡Ha vuelto a hacerlo!-rugió el rubio-¡puto poder de sangre pura!
Sasuke ya no prestaba atención a su amigo, el hombre lobo se había acercado a él y de un mordisco lo había liberado de sus cadenas. Ahora él se alejaba pero Sasuke seguía mirándolo, había algo que le resultaba familiar en aquel lobo.
Hinata fue liberada y se arrojó a los labios de Naruto quién la recibió gustoso.
-¿Quién eres?-le preguntó el pelinegro al lobo.
Naruto desvío la mirada hacia ellos dos.
-Será mejor que os mostréis Oji-sama.
El lobo se separó de ellos y su cuerpo se transformó en el príncipe real que tanto conocía Sasuke, Sai Serim, el gemelo del traidor Akatsuki y también hermano mayor de Sakura. No tenía ni idea de que ahora era también un licántropo y menos de que estaba vivo.
-Mucho tiempo sin vernos Sasuke-san-saludó-he venido a devolverte el favor que me has hecho al cuidar a mi hermana.
-Hmp, ¿y los otros sombra?-preguntó para desviar el tema.
-Yo me he encargado de ellos-contestó Ino entrando también a la estancia-pienso ayudar en todo lo que pueda a mi amiga y dos vampiros imbéciles no me lo impedirán, por cierto el hada que estaba afuera es capó.
-Tenemos que salir de aquí cagando leches-dijo el rubio.
Todos asintieron.
-¿Cómo supiste que estábamos aquí?-le preguntó Sasuke a Naruto.
-Eishel apareció en mi casa diciendo que las hadas de la noche habían matado a la Reina hada del sol y que ahora estaban a favor de los sombra, ella estaba aquí cuando sucedió todo y escapó por muy poco de la muerte, Hinata no regresaba y empecé a ponerme nervioso, fui a buscarte a tu casa y luego al Poisonous Blood, Nefiri me dijo a donde habíais ido, Oji-sama e Ino también estaban en el bar y quisieron ayudar, ¿qué pretendías haciendo esta estupidez?
Sasuke no contestó, estaba furioso por todo lo sucedido, lo único que quería era salir de allí y encontrar a Sakura de una maldita vez.
---------
El pequeño Renault avanzaba por la angosta carretera abriéndose paso por el chaparrón de agua que caía a esas horas de la tarde noche en la zona norte de Escocia.
-¿No puedes ir más despacio?-se quejó.
La carretera estaba llena de baches y el coche no hacía más que bambolearse de un lado a otro, sin contar que Alecto conducía peor que un borracho. Llevaban diez días de viaje por Escocia y todo el viaje fue agarrándose la barriga por miedo a llevarse un golpe que le hiciese daño al bebé.
-Hago lo que puedo, esto no es precisamente la quinta avenida-se quejó la peliverde-si al menos me acordase de donde vive ese maníaco todo iría mejor y no habríamos estado diez días de vueltas por la carretera-murmuró.
-¿Al menos me puedes decir a dónde demonios vamos? esto parece llevar al fin del mundo.
Alecto se echó a reír.
-Querida, es que vamos al fin del mundo-contestó-si este es el camino correcto.
Sakura volvió a acomodarse y fijó la vista en el paisaje, estaban en la costa y el mar se veía a justo al lado del barranco por donde estaba la carretera, vamos una vista de lo más tranquilizadora. Al frente, no muy lejos, se veía como el acantilado acababa en un enorme cabo y la carretera descendía casi en picado hasta la entrada de una enorme cueva en la cual había un yate o lancha amarrado en la entrada.
-¿Vamos a esa cueva?-preguntó.
-Sí, por fin la encuentro, vamos a visitar a un pariente así que quítate la peluca, no te hará falta.
-¿Estás segura Alecto? ¿Y si está de parte de la Reina o tu padre?
-¿Neville? no creo que nuestro tío esté de parte de ellos.
La cara de Sakura cambió por completo.
-¿Tenemos un tío vivo?
-Vivo le queda un poco grande pero bueno, sí.
-¿Y para qué vamos a verlo?
Alecto se puso seria.
-Nuestro tío tiene un don muy especial y en este momento no es beneficioso-dijo Alecto.
-¿Y eso don es...?-preguntó llena de curiosidad.
-Tú todavía no has descubierto tu poder especial-empezó a explicar-si él te toca ese poder despertará, hay vampiros sangre pura que en toda su existencia de miles de años aún no han conseguido descubrir cuál es su poder, no podemos arriesgarnos a que seas uno de esos y por eso nuestro tío es tan necesario.
Sakura asintió, la verdad es que ahora estaba algo asustada, ¿y si su tío se negaba a recibirla? ¿Y si el poder que se le había concedido era una birria? luego aparte existían todo un elenco de preguntas que quería hacerle sobre su familia, ella quería saber más cosas de sus padres o de alguno de sus hermanos, pero algo.
-¿Y cual es tu poder Alecto?-preguntó, su prima también era una sangre pura.
-Una mestiza de Sombra y Luminati como yo nunca tendrá un poder especial, estoy deformada genéticamente-contestó en tono frío-preferiría no hablar de eso.
Sakura no dijo nada más, n quería atormentar a su prima, bastante tenía con ser la hija del mayor criminal del mundo.
Los cinco minutos restantes de camino se le pasaron volando, después de una tremenda bajada por el acantilado ahora se encontraban delante de la entrada de la inmensa cueva.
Sakura dejó la peluca en el asiento del coche, se puso sus gafas de sol y se bajó asombrada, aquella vista era maravillosa, nunca había visto algo igual.
-Él vive dentro de la cueva-dijo Alecto, poniéndose las suyas también-es un poco rarito así que no te asustes.
Sakura echó a andar detrás de Alecto mientras miraba a todas partes, si por fuera aquello parecía una inmensa cueva, por dentro era una preciosa mansión moderna, llena de ordenadores y sistemas de vigilancia por todos lados y decorada en tonos azules y blancos.
-Es un poco paranoico ¿no?-dijo mirando la inmensa cantidad de cámaras.
-Ya te dije que es algo rarito.
-¿Quién es?-se escuchó la voz de un hombre.
-Soy yo Suigetsu.
-¿Suigetsu? ¿No se llama Neville?-preguntó Sakura.
-Se llama de las dos maneras, al parecer la abuela gustaba de mezclar nombres de diferentes países.
-Mi madre era una señor muy aburrida incluso para haber nacido en Tiros-un hombre de pelo azul y ojos violeta salió de detrás de una puerta.
Sakura lo miró asombrada, ¿aquel adolescente de verdad era su tío? el chico debía haber sufrido la conversión a los 16 o 17 años, era alto y guapo, con unos dientes extrañamente aserrados y unos rasgos totalmente occidentales.
Suigetsu apartó la vista de Alecto y la clavó en ella e inmediatamente palideció.
-Akari-susurró.
Sakura dio un paso hacia adelante, él la estaba confundiendo con su madre y en parte eso la agradaba.
-Soy Sakura, su hija pequeña.
Suigetsu seguía boquiabierto mirándola de arriba a abajo.
-Sakura...-susurró-entonces, es cierto que estás viva y...embarazada.
La pelirosa sonrió.
El chico se acercó a ella emocionado.
-Te pareces tanto a mi hermana, a mi pobre hermana-susurró-me dejas que... ¿te abrace?
Aquella humilde petición hizo que a Sakura se le rompiese el corazón.
-Claro tío.
Él sonrió y la estrechó entre sus brazos, esa chiquilla se parecía tanto a su querida Akari que abrazarla a ella era como volver a abrazar a su más querida hermana.
Después de un rato ambos se separaron.
-Pero, ¿qué hacéis aquí?-preguntó confundido.
Esta vez fue Alecto quién tomó la palabra.
-La Reina y mi padre quieren matar a Sakura-dijo-y necesitamos que tú la ayudes para que pueda defenderse ella y a su futuro hijo.
Él asintió.
-Entonces yo os dejo-dijo Alecto.
-¿Cómo, te vas?-preguntó la pelirosa.
-Suigetsu hace su trabajo en privado-contestó la peliverde-si te hace algo muérdele.
Suigetsu sonrió de medio lado.
-¿No te enseñaron a respetar a tu tío?
-Será cosa de mi mitad sombra-respondió.
-Tal vez, bueno, vamos Sakura-dijo-por cierto Alecto, ten cuidado con las cámaras algunas arrojan fuego.
La peliverde se apartó de ellas de inmediato.
-¿Quién crees que va a venir aquí? ¿Drácula?
Alecto se arrepintió de inmediato de lo que dijo, la cara de Sakura se puso triste.
-Creo que Sasuke está en Japón y nunca fue muy amigo de Esocia-dijo Suigetsu sin enterarse-vamos Sakura, dejemos a esta loca aquí.
Sakura siguió a su tío en silencio mientras su mente intentaba apartar la tristeza, subieron por unas estrechas escaleras que daban a una puerta blindada. Suigetsu apoyó la mano en el dispositivo digital de apertura. La puerta se abrió y ambos entraron en una habitación sin ventanas, iluminada con velas y donde solo había una silla de madera en el centro.
-Es para evitar interferencias-explicó él mientras la puerta de atrás se cerraba-bien, pues siéntate y en cinco minutos conocerás tu poder.
-Espera-dijo Sakura-antes de eso yo...quisiera...que me hablaras de mis padres, ¿te importaría?
Suigetsu sonrió.
-Claro que no, siéntate y dime qué quieres saber.
Sakura obedeció, había tantas cosas que quería saber que no sabía por cual empezar, él pareció intuirlo.
-Supongo que nadie te ha hablado nunca de nuestra familia ¿verdad?
Sakura negó.
-Bueno, la verdad es que el orígen la familia se remonta a tiempos bastante lejanos, no sé si conoces Génova, bueno en aquel entonces los romanos no la llamaban así y si te digo la verdad ni me molesté en aprender su nombre de entonces-Sakura sonrió ante el comentario que había hecho su tío-pero se sabe que un sangre pura romano se instaló allí con su mujer, ambos se habían desvinculado de su familia e iniciaron una nueva estirpe, los Serino, con el paso de los años se convirtieron en el clan más poderoso de occidente y su único rival en cuanto a poder eran los Uchiha de Japón-Suigetsu no vio el gesto compungido de la cara de Sakura y siguió hablando-pos motivos de negocios supongo, una parte de la familia Serino se trasladó a Japón y allí el apellido mutó a Serim, tu apellido.
-¿Mi apellido, entonces cual es el tuyo? ¿no eras hermano de mi madre?
El peliazul sonrió.
-El padre de Akari era japonés, un Serim, murió en la guerra, y nuestra madre quedó viuda, de aquellas una mujer no podía reinar sola por lo que si mi madre quería seguir manteniendo el trono vampírico debía casarse o se quedaría sin él así que se caso en segundas nupcias con mi padre, un sangre pura escocés de ascendencia italiana, un Serino.
-¿Y qué fue de ellos? ¿también murieron con el golpe de Estado?
-No, mi madre murió mucho antes, ten en cuenta que era fenicia, nació en Tiros varios siglos antes de...bueno, ya sabes de quién y murió en una batalla junto a mi padre mucho antes de lo que pasó hace dieciocho años, pero esa es una historia muy larga, no tenemos tiempo y creo que tú de quién más quieres saber es de tu madre.
La cara de Sakura se iluminó.
-Si, claro que si.
-Akari Milana Serim nació en la actual Génova en el año 828, era mi hermana número veintiséis pero con la única que tuve real contacto-empezó-ella tenía 112 años cuando yo nací y vino desde Italia hasta Escocia expresamente para cuidarme porque mi madre y mi padre estaban muy ocupados, era la persona más buena y alegre que nunca he conocido, recuerdo que cuando era apenas un niño me llevaba a los acantilados, estos mismos, a ver como el mar chocaba contra las rocas y me contaba historias de su padre, del mío y de mamá y también cuentos de humanos.
Sakura escuchaba sobrecogida el amor con que el peliazul hablaba de su madre, tal cual como lo había hecho Tenten.
-Recuerdo que cuando cumplí doce años llegó una carta de mamá-continuó-Akari tenía que irse a Japón para casarse con otro sangre pura, un miembro de nuestra familia de Japón, un Serim, lloré mucho cuando se fue, al igual que ella, se marchó a España dos días después para encontrarse con mi madre, que estaba allí por cuestiones de negocios.
-Fue cuando conoció a Tenten-susurró.
-Sí, se la llevó con ella a Génova y meses después a Japón cuando se casó con Mitsuhito-respondió-al principio lo odié por separarme de mi hermana, pero todos los años venían a visitarme y comprendí que era alguien de gran corazón, no era tan vivaz como mi hermana pero supongo que eso se debía a que tenía que portarse como lo que era al casarse con mi hermana, y si ningún otro sangre pura lo impedía, el príncipe heredero.
Ambos se quedaron en silencio, un ruido se escuchó fuera del cuarto, como de algo cayéndose.
-Alecto ha encontrado el lanzallamas-dijo-me parece que está nerviosa y nosotros estamos gastando más tiempo del debido.
-Por favor, solo una cosa más, yo...tenía hermanos...
-Si, mi hermana tuvo treinta hijos, tristemente la Reina los mató a todos, hasta pensé que te había matado a ti.
La pelirosa no pudo evitar gruñir, era tanto odio el que sentía hacia esa estúpida Reina que era incapaz de esconderlo.
-Pero no debes estar triste-dijo Suigetsu-debes ser fuerte como lo fueron ellos que murieron defendiendo lo suyo, ahora es tu turno.
Ella asintió.
-Entonces haz ya lo que tienes que hacer-pidió-quiero acabar con esta guerra cuanto antes.
El ojivioleta se quedó de pie delante de ella y la agarró de las manos.
-Debes dejar la mente en blanco, así será mucho más fácil, sentirás que invado tu presencia pero no debes resistirte, es algo necesario, ¿de acuerdo?
Sakura tragó grueso y asintió.
Cerró los ojos e intentó apartar cualquier pensamiento de su mente, notó como la energía de su tío empezaba a penetrar por sus dedos y a avanzar por su cuerpo, no era doloroso pero su mente reaccionó por puro instinto y empezó a luchar contra él.
-Relájate-dijo él.
Sakura obligó a su mente a relajarse, la energía la invadió por completo y justo cuando sentía que iba a explotar todo se calmó y regresó a la normalidad.
-¿Y bien?-preguntó Suigetsu-¿sientes algún cambio?
La verdad es que se sentía exactamente igual que antes de que él la tocase.
-Pues no.
El peliazul frunció el ceño.
-A ver, vuelve a concentrarte y piensa en algo material, eso siempre ayuda.
Sakura cerró los ojos e intentó enfocarse en algo pero su mente enseguida la acosaba con cosas como ''no tienes ningún poder'', ''eres una vergüenza'' y eso hacía imposible que se concentrase.
-No puedo.
-Eso es porque no te concentras, vamos piensa en esta silla, concéntrate en ella, si tu don es el fuego se quemará, si es el agua se mojará, o yo que sé, si es el destino verás que pasará con la silla en el futuro, tú solo concéntrate.
Sakura tomó aire y enfocó su vista y su mente en la silla, intentó dejar la mente en blanco pero le resultó imposible, no podía hacerlo.
-No puedo.
-Venga Sakura, todos podemos, tienes que hacerlo, eres la futura Reina-intentó animarla.
-¿Sabes? no es que así me ayudes mucho-se quejó.
-Lo siento, pero tienes que hacerlo.
Él tenía razón, de alguna forma u otra debía lograrlo así que debía relajarse y dejar la mente en blanco. Poco a poco consiguió relajarse y su mente únicamente se enfocó en la silla la cual un segundo después desapareció.
-¡Wow! ¿Invisibilidad? ¿Teletransportación?-empezó a farfullar Suigetsu emocionado, Sakura por su parte se había quedado helada-hazla volver.
-¿Cómo?
-Pues, piensa que la vuelves a ver aquí.
Sakura obedeció y minutos después la silla volvió a aparecer en el mismo sitio.
-Esto es genial, mi sobrina es genial-dijo él-pero todavía no sabemos si es invisibilidad o teletransportación.
Teletransportación. A Sakura se le pasó una idea por la cabeza, era una locura, si definitivamente se estaba volviendo loca pero..., sino funcionaba no pasaba nada pero si funcionaba... Le echó un vistazo a Suigetsu que seguía dándole vueltas al asunto y decidió hacerlo. Cerró los ojos y se concentró en aquel lugar con tanta fuerza que pronto sintió como unos entes invisibles tiraban por ella y cuando abrió los ojos casi se echa a llorar de alegría.
Lo había conseguido, estaba en la habitación del cuadro de su madre de la casa de Sasuke pero pronto sintió como su cuerpo tiraba de ella para volver a Escocia, al parecer tendría que practicar más pero por ahora tenía poco tiempo para lo que quería hacer, verle a él.
Iba a salir por la puerta cuando esta misma se abrió, dando paso a su tan amado pelinegro.
Sasuke se quedó de piedra, mirándola asombrado y confundido.
-Sakura...-susurró él estirando la mano para tocarla y quitándole aquellas gafas de sol que él conocá tan bien.
Su corazón dio un vuelco cuando vio que ella era de verdad y no una ilusión, ¿pero cómo había llegado hasta allí? ¿Cuándo?
-Tengo poco tiempo antes de irme, me he teletransportado por primera vez y no lo controlo muy bien-dijo.
Sasuke procesó toda la información tan rápido como pudo. Realmente era ella, tenía el mismo larguísimo cabello rosa los mismo hermosos ojos jade, la misma cara fina y...estaba embarazada.
Ella sonrió y se llevó una mano a su barriga.
-Son casi seis meses-dijo-te lo hubiese dicho antes pero...
-Voy...voy a ser padre-murmuró.
Sakura asintió y luego sin previo aviso los dos se fundieron en un dulce y largo beso. Habían sido tantos meses separados que aquello era como un sueño, un sueño de cuentos de hadas.
-Te he echado tanto de menos-le susurró ella en el oído-todos los días me arrepentí de haberme ido pero no quiero que te pase nada malo por eso estoy lejos, para que tú puedas vivir tranquilo.
Él se quedó callado, si ella supiese de donde venía en esos momentos, pero no era momento para esas cosas.
-Tienes que decirme dónde estás Sakura.
-Por ahora basta con que estoy aquí, no voy a decirte más.
La abrazó más fuerte.
-Pensé que te habían encontrado, me estaba volviendo loco, no sabes la de rumores que se oyen por aquí, creí que...
Solo en ese momento ella se permitió un minuto de debilidad y se echó a llorar con toda la fuerza de su corazón.
-Quiero ser una humana otra vez-sollozó-no soporto esto Sasuke, todos esperan tanto de mí y yo no sé qué hacer, no conozco nada de esto, tengo miedo, ¿y sino logro huír? ¿qué harán cuando vean a mi bebé?, prométeme una cosa Sasuke, si a mí me llegase a pasar algo, huye con él, se enterarán de todo y querrán...
-Hmp, como si yo fuese a huir o mucho menos dejar que te pasase algo-dijo.
Con todo el dolor de su corazón Sakura se dio cuenta de que no aguantaba más, las partículas de su cuerpo que había quedado en Escocia ahora tiraban cada vez con más fuerza de ella, tenía que volver y dejar a Sasuke, pero ahora podía estar tranquila al saber que él estaba bien y con la tranquilidad de que podría verlo de vez en cuando.
-Tengo que irme Sasuke, no aguanto más-dijo.
Sasuke la abrazó más fuerte.
-Quédate.
-No puedo tengo que volver, no sé qué pasará si no lo hago, no quiero que le pase nada al bebé.
Él asintió y unió sus labios con los de ella.
-¿Volverás?
-Claro-contestó-te quiero Sasuke.
-Yo también.
Al momento siguiente ella desapareció, volviendo a dejar vacía aquella enorme casa.
En Escocia, Sakura se encontró con un Suigetsu aterrado al ver que ella no aparecía, lo tranquilizó y juntos bajaron donde Alecto que casi se había calcinado con el lanzallamas.
En ese mismo momento un demonio se bajaba de un avión en el aeropuerto de Edimburgo. Zedrik ya sabía dónde encontrar a la princesa Serim.
-Bueno días amigo-dijo alguien tras él.
El demonio se giró en el instante exacto n el que alguien le rebanó el pescuezo.
Los valientes son los que saben llorar con la cara descubierta y luchar contra el miedo. El valiente nunca se rinde.

Si Justin Bieber amenaza con saltar de un edificio:
El 85% de personas entran en depresión
El 10% le dicen que salte
Copia y pega esto en tu firma si eres del 5% de las personas que suben y le da una ayudita (lo empujan) (^w^)

Dalia Desconectado
« Respuesta #8 en: Agosto 18, 2011, 02:13 am »

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« Respuesta #8 en: Agosto 18, 2011, 02:13 am »
 :ohnoes: :ohnoes: me encanta quiero conti conti conti  :lol: cuidate  :aww:  no tardes con la conti  :-_-:
Si la gente nos oyera los pensamientos, pocos escaparíamos de estar encerrados por locos.

Dresti Desconectado
« Respuesta #9 en: Agosto 22, 2011, 09:19 am »

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« Respuesta #9 en: Agosto 22, 2011, 09:19 am »
Buenas aki traigo la conti, spero k os guste^^

4.

-¿Entonces qué piensas hacer?-preguntó Naruto mientras se llevaba el vaso de Bloody Mery a los labios-demonios esto no es nada normal, para nada normal.
Sasuke continuó con su mirada fija en el tablero de la barra, apretando su vaso de vodka con tanta fuerza que el cristal llegaría a partirse en cualquier minuto y aún así no se detuvo. Después de que Sakura se apareciese en su casa el día anterior todo se había convertido en una perfecta mierda y la situación no tenía pintas de mejorar. Aunque, siendo sinceros, sin ella allí, cualquiera que fuesen las circunstancias, su vida sería una mierda.
-Lo único que quiero hacer es matar a esa maldita zorra-rugió.
Para su bendita suerte, la última noticia les había llegado a primera hora de esa noche, su adorada Reina había convocado una reunión de emergencia para hablar de sabe quién qué cosa, seguramente nada bueno, cuando esa mujer convocaba a la cámara de los Lores y a los Sangre Pura no era para merendar. La ''invitación'' había llegado de manos de uno de los soldados de su hermano.
-Digo, es bastante extraño ¿no?-continuó su amigo mientras observaba las luces del local a través del cristal del vaso-ni tú ni yo somos miembros de la Cámara de los Lores, yo ya no soy guardián y tú..., bueno es obvio que saben lo de Sakura.
A ese punto de la conversación el vaso se rompió en las manos del pelinegro. Naruto suspiró, ya ninguna de esas actuaciones furiosas de su amigo lo ponía nervioso, sería mucho peor si Sasuke se tragase toda su ira, Naruto sabía perfectamente qué sucedería si las cosas fuesen de ese modo.
-¿De verdad no te dijo dónde estaba?-preguntó.
Sasuke estalló como una llama, barriendo todo lo que se localizaba sobre la barra, incluido el vaso del rubio, que acabó regando el suelo. Los ojos de Sasuke estaban abiertos de par en par mostrando la inmensa agonía y su respiración era entrecortada.
-No.
Recobrando el control sobre sí mismo, volvió a sentarse, si seguía perdiendo el control de ese modo acabaría mal.
-Bien, si ella no te dijo nada es porque está segura, conociendo la trayectoria de nuestras mujeres, ellas no volverían a un lugar donde alguien le pudiese hacer daño a sus hijos.
Lo sabía, sabía perfectamente que Sakura nunca pondría en peligro al bebé, ¿pero cómo iba a saber ella si el lugar donde se establecía era seguro? apenas era una niña en su mundo, y el embarazo la dejaría débil, si alguien la encontraba... Se obligó a refrenarse cuando una nueva oleada de ira lo invadió. Para distraerse miró el reloj, eran las tres de la madrugada, dentro de una hora se reunirían en el claro del bosque con la Reina.
-Vámonos-dijo dejando un billete sobre la barra, el nuevo camarero era un desastre pero tras la desaparición misteriosa de Nefiri había que contentarse con ese muchacho humano que nunca estaba donde tenía que estar.
Naruto también miró el reloj y se levantó.
-Voy a buscar a Hinata-dijo-después de lo que paso la otra noche está asustada y no quiero dejarla sola en casa.
Sasuke recordó lo mal que lo había pasado la chica la noche anterior, casi la habían convertido en sombra por su culpa, no entendía como Naruto seguía hablándole y no lo mataba, él de estar en su lugar seguramente lo hubiese hecho.
-Hmp.
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Los labios de Neji arrasaron como fuego por el cuello de Tenten. La peli café se pegaba a su cuerpo con fuerza, sintiendo la urgencia de hacer que su piel estuviese pegada por completo al cuerpo de aquel hombre. Las manos de Neji descendieron hasta su trasero, apretándolo con fuerza contra su reciente erección, el gemido de la ojimiel se escuchó por todo el cuarto y sus uñas arañaron con fuerza aquella musculosa espalda, estremeciendo al lobo de pies a cabeza.
Su nariz se quedó enterrada en aquel exquisito cuello y olisqueó su aroma, aquel aroma a vampiro que en cualquier otro era asqueroso pero que en ella era pura delicia para sus sentidos. Escuchó como ella se echaba a reír, haciendo que su interior se calentase. No sabía cómo ni por qué, pero desde aquella primera escapada nocturna era incapaz de separarse de ella y siempre que podía iba a visitarla.
-¿Qué te hace tanta gracia?-preguntó mirándola, ardió de inmediato, allí estaba, pegada a él, ambos en ropa interior, de pie, al lado de la cama.
-Hace unos meses, me rechazaste aquí mismo y mírate ahora-dijo mientras comenzaba a andar en círculos alrededor de él y a tocarlo con sus suaves manos, primero por los pectorales y luego descendiendo hasta llegar a...
-Traviesa-gruñó en medio de un gemido.
Ella sonrió contra su oreja.
-Tenías que haber venido antes-dijo rozándole la yugular con los colmillos y la punta de la lengua-dentro de poco Shikamaru vendrá a buscarme, la Reina nos ha convocado a los Sangre pura y a la Cámara de Lores y debó arreglarme.
-Entonces seré rápido.
La agarró y la tumbó bruscamente en la cama, aplastándola bajo su peso, haciendo que ambos siseasen de placer. Sin poder esperar más, arrancó la ropa interior de ambos y la penetró de una fuerte estocada.
-¡Señor!-exclamó la peli café, extasiada-Neji...
Al tiempo que la penetraba rápidamente atendía sus pechos con las manos, haciendo que el cuerpo de Tenten se arquease por completo, pidiendo más y más de lo que él le daba, exigiéndolo todo. El ritmo aumentó hasta tal punto que ninguno de los dos pudo contenerse más y acabaron explotando en el más puro y delicioso placer.
-Iré contigo-soltó el ojiperla.
A pesar de estar aún medio desconectada del cuerpo, Tenten se puso inmediatamente rígida. Si Neji pretendía acompañarla ella se lo impediría, era una completa locura.
-Ni hablar.
Se oyó un pequeño gruñido por parte del peli marrón, quien se giró y la miró, completamente serio. No permitiría que ella fuese sola, sabía que su guardián, Shikamaru, estaría en la reunión y confiaba en él, pero el vampiro era un miembro de la Cámara de los Lores y no podría estar prestando atención al cien por cien a Tenten.
Sin hacerle caso fue a coger sus pantalones vaqueros y su camiseta de manga corta color arena, tal vez no era la indumentaria correcta para una reunión como aquella pero a él le importaba una mierda. Tenten lo observaba mientras se vestía, sabía que no había prestado atención a lo que le había dicho, ella también recogió su ropa interior, el vestido que había llevado antes de que él llegase estaba destrozado, como muchos otros.
-Si me acompañas nunca más entrarás en esta casa-lo amenazó.
Neji se giró tan rápidamente que ni siquiera sus mejorados ojos de vampiro se percataron, solo soltó un leve grito cuando la agarró fuertemente de las muñecas y la estampó contra la pared. Estaba enfadado y le enseñaba los dientes, igual que un lobo. Entonces Tenten recordó quién era él y una de las reglas de su manada que él le había contado, ''nadie da órdenes al macho dominante''.
-Puedes amenazarme con lo que quieras-siseó-pero ni pienses que te dejaré ir sola, no me fío de esa Reina, no me fío de casi nadie de tu especie.
-Shikamaru...
-¡A la mierda Shikamaru! ¿O es que acaso te avergüenza que te vean con un lobo? ¿Es eso? ¡¿Es eso?!-gritó zarandeándola.
El rostro de la ojimiel se convirtió en un mar de lágrimas mientras él la seguía zarandeando y gritándole cosas. Ella no se avergonzaba de él, por el Señor, ella le amaba, ¿pero cómo hacerle saber a él que no podía acompañarla? Se sentía incapaz de decírselo, sabía que lo destruiría y perdería el control de sí mismo. Derrotada lo único que fue capaz de hacer fue abrazarse a él.
-Por favor, por favor...-suplicó.
Neji dejó su verborrea y se quedó completamente quieto, aún furioso, pero más controlado. Era un animal, seguro que la había asustado o hecho daño. Sin saber que decir correspondió su abrazo y le acarició el pelo que caía en cascada por su espalda, y entonces tuvo una corazonada. Tenten no tenía miedo porque supiesen lo de ellos, pasaba otra cosa.
-Tenten, tú...-susurró-¿qué has visto, Tenten?
Aunque ella no contestó inmediatamente la forma en que se tensó su cuerpo le dijo que había acertado de pleno. Suspiró, ni quería imaginarse lo que había visto para estar así de asustada, ella veía cosas continuamente pero nunca se había puesto así, nunca.
-Contéstame-pidió mientras la mecía en sus brazos.
Ella cerró los ojos con fuerza y sacudió la cabeza. No quería ni recordarlo, solo volver a ver esas imágenes la volvían loca.
-Entonces no me lo digas, pero yo voy contigo esta noche.
-¡No!-gritó apretándolo con fuerza-si vas morirás.
La noticia le cayó como un jarrón de agua fría. Tenten se cayó de rodillas delante de él, encogiéndose sobre sí misma mientras escondía sus lágrimas detrás de las manos. Neji también se sentó en el suelo, aturdido, sin saber cómo tomarse esa información.
-Joder, mierda santa, ¡mierda santa!-gritó-escúchame Tenten, tus visiones no son del todo verídicas, eso no tiene por qué cumplirse ¿vale? así que olvídalo.
-No quiero que vayas-contestó.
Dejó salir todo el aire de sus pulmones. Sabía que no la convencería, pero de una manera u otra él iba a ir, si iba probablemente moriría pero si no iba, joder, si no iba podía ser ella la que se muriese y eso era igual que matarlo a él.
-Llevaré a la manada-soltó.
Tenten lo miró horrorizada.
-Estás loco, en cuanto la Guardia Real capte vuestro olor pensará que iréis a atacar a la Reina y os matarán.
-No somos tan débiles como te crees-replicó-me da igual lo que hayas visto, prefiero morir llevándome a alguno de esos desgraciados por delante a que te pase algo, tú eres mi mujer, mía, y si alguien te toca lo mato, no me importa si yo muero también, pero a ti nunca te tocará nadie más.
Tal sentimiento de protección hizo que Tenten se derritiese, nunca nadie la había querido de esa manera, nunca, como casi todos los Sangre pura era odiada por unos pocos y temida por toda la mayoría y el hecho de que tuviese visiones constantes hacía que nadie quisiese estar con ella, una vez la Reina, tal vez Shikamaru o Sakura-sama, pero nunca nadie la había querido así. Nunca se había sentido amada por nadie y menos que ese alguien estuviese dispuesto a dar su vida gustosamente por ella.
-No vayas-insistió, aún sabiendo que no conseguiría nada.
Neji se levantó y la levantó a ella.
-Vístete y no te preocupes por nada-dijo dándole un corto beso en la cabeza.
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Itachi continuaba sentado en el sillón en medio de la inmensa sala de su casa. El antiguo templo japonés ahora se había convertido en una oscura vivienda, desprovista de casi todos los muebles y vacío en casi todas las habitaciones. Solamente tenía amueblado aquel salón y una habitación que utilizaba para uso personal cada vez que estaba en Japón.
Giró en la mano el vaso de vodka que se había servido mientras miraba fijamente al suelo. Sabía que no estaba solo, ella ya se había despertado y lo miraba fijamente desde el marco de la puerta. Los recuerdos llegaron tan fuertes a su cabeza que casi jadeó, él abandonando su casa con Sasuke, a punto de morir los dos.
-Deberías amueblar la casa-dijo acercándose.
Él se encogió de hombros.
-La mayor parte del tiempo vivo en Alemania y cuando vengo aquí estoy yo solo, ¿por qué debería hacerlo?
-Porque debes reclamar tu poder-respondió ella parándose delante de él.
Parecía imposible que aquella mujer tan hermosa tuviese más de seiscientos años. El pelo largo y negro como la noche le caía hasta debajo del pecho, marcando su fina y delgada figura cubierta por un vestido corto de seda azul oscuro. Sus ojos negros lo miraban con cariño desde su altura de 1,70 m.
-No hay poder que reclamar-dijo apartando la mirada, no se sentía merecedor de tanto amor, ni siquiera de ella, no después de haberla abandonado de aquella manera.
-Debes ir a esa reunión y revelar tu identidad, solo así podrás alcanzar tu objetivo, solo así yo podré volver a salir y dejar de ocultarme, tantos siglos haciéndolo casi me vuelven loca.
Itachi atrapó su mano y la acarició.
-¿Qué hemos hecho mal?-susurró-huyendo toda la vida...
-Es la maldición, nosotros no somos como los demás vampiros-recitó-por nuestras venas circula la sangre más pura de nuestra especie, la que nos garantiza la supervivencia, nosotros tenemos más fuerza que el resto y grandes poderes, ese es nuestro regalo, pero todo tiene su precio, no nacimos para ser felices Itachi, ¿necesitas mirarme para recordarlo? hazlo-él la miró y vio como temblaba de ira-mi vida de humana no fue fácil, una campesina más bajo las órdenes de un noble tirano.
Repentinamente cansada se sentó en uno de los sillones de enfrente de Itachi.
-El día que cumplí veinte años, un hombre rico, un noble pensé yo, llegó preguntando por mí-susurró-me dijo que mis padres no eran mis padres, que yo era especial, que era una sangre pura que había sido abandonada como otros muchos tras la muerte de sus padres, me dijo que mi transformación estaba cerca y que él estaría conmigo, que era mi primo y no me abandonaría, y así fue-continuó-mi nueva naturaleza me dio esperanzas, nunca más estaría sometida a nadie, podría vivir eternamente y ser feliz, mírame Itachi, viví una sombra de felicidad pero se acabó.
-Nos tienes a nosotros, a tus hijos-siseó.
Ella le sonrió.
-Y soy feliz, es lo único que me mantuvo viva durante estos siglos en que tuve que huir constantemente, sois mis dos tesoros y yo...solo me maldigo por ser lo que soy, desearía que fueseis chicos normales o humanos, pero nunca sangre pura, nunca-gruñó-pero esto es lo que hay y nunca dejaré que os quiten lo que os pertenece, nunca perdonaré esta humillación a mi familia y si no lo haces tú, seré yo la que vaya a esa reunión y ponga en su lugar a Crimilda, son muchas las cosas que tengo que decirle a esa asesina.
La furia centelleaba en los ojos de Mikoto, e Itachi no pudo más que admirar a su madre, a pesar de estar destruida por dentro, de estar desprovista de cualquier esperanza de ser feliz, ella seguía luchando, buscando un futuro mejor para él y su hermano.
Itachi se levantó y abrazó a su madre.
-Mi niño grande-lo arrulló-cuando naciste te veías tan pequeño en mis brazos y mírate ahora, soy como una muñeca en tus brazos.
-Nunca nos dijiste que eras una sangre pura, ¿por qué?-cuestionó.
-Intenté creer que si hacíamos pensar a los demás que simplemente era la amante convertida de tu padre os salvaría de esta porquería, él estuvo de acuerdo, pero como siempre todo queda al final en manos del destino-suspiró-prométeme que irás, al menos para comprobar que tu hermano sigue bien.
Sasuke, él no sabía nada, seguía creyendo que su hermano era un sucio traidor, y sinceramente no le culpaba, su actitud dejaba mucho que desear, y ahora sucedía esto con Sakura. Conocía tan bien a su hermano que no hacía falta cuanto disimulase, se moría por ella y su desaparición lo había vuelto loco. Apretó los dientes al imaginarse a esa pobre chica, solo esperaba por el bien de ella y el de su pueblo que siguiese viva, pero sobre todo por Sasuke, si ella moría sabía lo que pasaría con su hermano, perdería el control de sí mismo.
-Deberías ir a visitarlo mamá.
-Lo haré, me muero por ver cómo ha crecido mi pequeño pero ya tiene suficientes problemas, no quiero agobiarlo, a lo mejor no se toma bien mi presencia y... yo no sé si podré soportar su desprecio...
-Sasuke será un bastardo, pero te quiere, sino me intenta matar a mí después de todo lo que he hecho a ti no te hará nada.
Ella sonrió mientras le acariciaba la cara, como cuando era pequeño.
-Estoy muy orgullosa de ti, de los dos.
Él asintió.
-Está bien mamá, iré, pero no te prometo nada, las cosas están muy difíciles.
Los valientes son los que saben llorar con la cara descubierta y luchar contra el miedo. El valiente nunca se rinde.

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Dresti Desconectado
« Respuesta #10 en: Septiembre 08, 2011, 06:18 am »

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« Respuesta #10 en: Septiembre 08, 2011, 06:18 am »
5.

Crimilda cruzó las piernas mientras esperaba sentada en su trono de madera en medio de aquel claro del bosque donde iba a empezar la reunión dentro de unos pocos minutos. Sobre su cabeza se alzaban los enormes árboles que presentaban un refugio tanto para el intenso viento que soplaba en ese momento como para evitar encontronazos indeseados con los humanos.
A su lado, una de sus doncellas le alisaba las arrugas de su vestido color blanco perla, que, fuera de su costumbre de vestirse a la moda medieval, era un bonito Versace que había adquirido un día que había abandonado su ciudad amurallada y había dado un paseo por la moderna Berlín, el largo pelo rubio estaba suelto.
No le gustaban las nuevas tecnologías, para ella la vida era mucho mejor segundo las costumbres de su tiempo, pero esa noche había decidido salirse un poco de su común forma de actuar. Hoy más que nunca debía de ser totalmente cautelosa porque lo que tenía para decir no dejaría indiferente a nadie, sabía que algunos se opondrían pero a ella le daba igual, era la Reina y representaba la máxima autoridad y solo ella podía establecer lo que se debía y no se debía hacer y ya era hora de acabar con ese dichoso período de anarquía.
Sacudió la mano en el aire y su doncella se apartó de ella dejando paso al soldado de confianza de su jefe de seguridad.
-¿Dónde está Itachi?-gruñó, el pelinegro había escogido el momento equivocado para desaparecer y eso la ponía nerviosa, era conveniente tenerlo todo el rato a su lado para mantenerlo vigilado-es el jefe de mi guardia y no puede faltar cuando se le venga en gana.
El soldado, notablemente nervioso por como temblaba su cuerpo, se arrodilló ante ella.
-El capitán no se ha presentado en varios días majestad, ninguno de nosotros sabemos dónde se encuentra.
-¡¿Cómo puede ser eso?! ¡Vete a buscarlo y como no vuelvas con él antes de media hora tú y tu familia moriréis quemados en la hoguera!
Los ojos del soldado se abrieron de par en par y se puso pálido por el miedo y se levantó torpemente mientras hacía una reverencia.
-No hay necesidad de que te alteres majestad-dijo Itachi apareciendo detrás de ella-como ves ya estoy aquí, puntual, antes de que haya empezado la reunión.
Crimilda lo miró a los ojos, algo había cambiado en Itachi, mostraba como cierto tono de rebeldía, y fue entonces cuando se dio cuenta de que no llevaba puesto el uniforme de la Guardia Real sino que vestía unos pantalones de cuero negro y una camiseta ceñida de manga corta del mismo color, el pelo recogido en una pulcra cola de caballo en lugar de las dos acostumbradas y un extraño anillo de oro, con un rubí rojo incrustado en el centro, en el dedo corazón de la mano derecha, un anillo que ella conocía demasiado bien.
-¿Dónde estabas?-preguntó controlando su ira-te recuerdo que tú y yo tenemos un trato y debes obedecerme y estar siempre a mi disposición, esta noche se producirán cambios muy importantes y te necesito aquí a mi lado.
Itachi sonrió, mostrando sus colmillos.
-Tienes razón majestad, esta es la noche de los cambios.
Le haría pagar por esas insolencias, pero tendría que ser más tarde, la Cámara de Lores había llegado y pronto no tardarían en aparecer el resto de nobles y, lo más importante, los sangre pura. Sonrió para sus adentros, esa noche supondría un cambio radical para la raza de los vampiros y nadie, absolutamente nadie, podría hacer nada por impedirlo, al menos sino querían morir bajo sus manos.
-Itachi-habló en un susurro, pero sabía que él la oía perfectamente-no sé por qué motivo llevas el anillo de mi esposo en la mano, pero cuando esto acabé te lo arrancaré, dedo incluido.
El pelinegro ni se movió, típico de los Uchiha, su padre tampoco había sentido miedo de ella, su débil esposa, hasta que lo asesinó a él y a su maldita amante, en ese momento si que la había mirado con terror.
Los veinte nobles que formaban la Cámara de los Lores se fueron acercando a ella uno a uno para besarle la mano y hacerle la reverencia pertinente, mientras al claro empezaban a llegar el resto. Esa noche allí se reunirían cerca de seiscientos vampiros, estarían presentes todos los nobles de Japón, la Cámara de los Lores y dos representantes de la nobleza del resto de países, y luego los trescientos Sangre pura que vivían en la actualidad, aquellos que no se habían pasado al bando de los Sombra.
Bueno, había algunos de la realeza vampira que no se presentarían, ninguno de los miembros que quedaban de la dinastía Serim se presentarían y mucho menos la princesa y su prima mestiza, ellas estaban escondidas y Zedrik no tardaría en encontrarlas, y luego quedaba Neville, estaba claro que él no abandonaría su cueva en Escocia para venir a visitarla. Luego los otros dos miembros no presentaban ningún peligro para ella, los gemelos Serim ahora eran licántropos y por lo que decían ambos estaban muertos, las cosas no podían estar más de su parte.
-Majestad-susurró uno de sus soldados con cierto tono de inquietud en la voz-han llegado los Sangre pura.
Crimilda sintió como el aire se electrificaba y enfriaba producto del inmenso poder que entraba en el claro, los Sangre pura llegaron todos al mismo tiempo con sus aterradoras auras y sus miradas oscuras, ninguno se acercó a saludarla, se limitaron a hacer una leve reverencia a distancia.
Los ojos de los recién llegados se despegaron de ella ante la llegada de tres personas más. Crimilda frunció los labios en un gesto que intentó ocultar una sonrisa, el antiguo comandante romano entraba en el claro al lado de la convertida licántropo que ahora era su pareja, solo por eso se le permitía estar presente, pero lo que ella más ansiaba fue la aparición de Sasuke justo detrás de ellos representando la ira en persona.
Todo el mundo se quedó en silencio, no era un secreto de quién era guardián él, y todo el mundo, en especial los Sangre pura, esperaban que la princesa Serim apareciese, pero ella no iba a aparecer.
Sasuke clavó sus ojos en ella y así estuvieron durante un largo rato, fulminándose uno al otro con la mirada, hasta que ella la retiró para comenzar la reunión.
-Buenas noches queridos súbditos-dijo recalcando la palabra súbditos-siento haber perturbado vuestras ocupadas vidas con esta reunión de emergencia, no sabéis cuanto me pesa.
Desde el otro lado del claro Hinata, Naruto y Sasuke atendían al discurso de la Reina.
-Que hipócrita-gruñó Naruto-está claro que goza de esto sino mírale la cara.
-Lo único que pretende es molestarnos a nosotros-Tenten se había situado a su lado mientras miraba a la Reina con expresión imperturbable-ansía que los Sangre pura se revelen contra ella para que le sea más fácil llevar a cabo lo que pretende.
Naruto y Hinata se giraron hacia ella intrigados.
-¿A caso tú sabes por qué nos ha mandado reunirnos?-preguntó Naruto en tono bajo.
Tenten no contestó, solo se limitó a girarse un poco hacia atrás y mirar a un punto indeterminado entre los árboles, como si estuviese buscando a alguien, suspiró y fijó la vista en Sasuke, quién estaba algo alejado de ellos y miraba con una intensa ira a Crimilda. La peli café suspiró y negó con la cabeza mientras volvía su mirada hacia el frente.
-Estamos atravesando un momento de grave crisis debido a los constantes ataques que los Sombra ejercen sobre nuestro pueblo, matan a nuestros familiares o los convierten en escoria vampira, ¡y no podemos permitirlo!-los nobles prorrumpieron en gritos de guerra.
Sasuke apretó con fuerza los puños, se le removían las tripas al ver que esos estúpidos creían a pies juntillas todo lo que ese demonio estaba haciendo, tenía ganas de matarla y lo haría, pero sabía que debía esperar, quería saber cuál era el verdadero motivo de aquella reunión y si tenía algo que ver con la situación de Sakura.
-Pero nuestra situación interna tampoco ayuda-continuó con una voz más suave-este año recibimos la gloriosa noticia de que la hija pequeña de nuestros anteriores y amados reyes Serim está viva y preparada para reinar, y todos sabemos lo que me complacería a mí entregarle el reino que por derecho le pertenece.
Todas las miradas volvieron a clavarse en Sasuke, quién hacía enormes esfuerzos por controlarse a sí mismo. A su lado sintió la presencia de Naruto que se había acercado para controlar a Sasuke si era necesario, daba igual, nadie le impediría abalanzarse sobre ella si decía algo más sobre Sakura, le arrancaría la lengua y luego la desangraría de la peor manera.
-Desafortunadamente todos desconocemos el paradero de su alteza real-las miradas sobre Sasuke se intensificaron-y eso ha dado lugar a cierto desconcierto entre nuestra población que se pregunta por qué motivo la señorita Serim se oculta de su pueblo.
La sangre empezó a recorrer fervientemente todo el cuerpo de Sasuke y a hacer presión sobre sus venas, ahora la Reina lo miraba con un esbozo de sonrisa en aquel cruel rostro suyo, se oyó un gruñido de fondo y no fue hasta que Naruto le agarró del brazo que se dio cuenta de que había sido él quién lo había hecho y que ahora jadeaba preso de la ira.
-Tranquilízate, Sasuke, todo el mundo nos mira y estamos rodeados-susurró el rubio-es una tontería hacer nada, ignórala.
La Reina continuó hablando.
-Son muchas las personas que saben que nuestra princesa se ha estado relacionando con licántropos y que ha convertido a una de ellos, creando una auténtica aberración que es cuidada con mimo por uno de los más antiguos de nuestra especie, Marco Julio Prisco, hijo bastardo del humano Julio César y una esclava asiática, conocido por su apodo japonés ''Naruto'' ¿no es así, comandante? que desperdicio, un buen partido como tú ligado a esa escoria-todos los nobles y una fracción de los Sangre pura asintieron mientras miraban con desprecio a Hinata.
Esta vez fue Naruto quien perdió la razón, hacía siglos que nadie lo llamaba por su nombre y utilizaba ese tono despreciable para referirse a sus padres, pero lo que realmente lo puso furioso fue la falta de respeto hacia su mujer.
El rubio fue firmemente retenido por la ojiperla y Tenten, mientras hacía intentos de avanzar hacia delante con la punta de los colmillos al aire.
-Perra, hija de...-gruñó.
-Por favor Naruto, no importa, no le hagas caso, no pasa nada-murmuraba Hinata tratando de retenerlo.
-Pero esto no es lo único a lo que se dedica la princesa Serim-continuó-también ha estado manteniendo una estrecha relación con su prima la hija de Demetrio, el jefe de los Sombra-todo el mundo prorrumpió en exclamaciones-además...durante este tiempo ha estado manteniendo relaciones sexuales con su propio guardián, en contra de nuestras leyes, como una vulgar cualquiera ¿no está claro cuáles son las inclinaciones de esa mujer?
Un enorme rugido desgarró la garganta de Sasuke, quién completamente fuera de sí, cruzó el claro a toda velocidad para abalanzarse sobre Crimilda que ya no ocultaba su sonrisa. Dos soldados se abalanzaron a por él para reducirlo, pero Sasuke peleó poseído por la ira y tardó poco en liberarse. La Reina dejó de reírse al ver que Sasuke iba directamente a por ella.
-¡Paradle!-exclamó.
El resto de soldados se abalanzó a por Sasuke y los nobles iban a hacerlo pero Tenten los detuvo.
-¡Tú eres la que está confabulando con Demetrio!-gritó señalando a la Reina, volvió a hacerse el silencio-¡Sakura ojo-sama se ha visto obligada a ocultarse porque tú has dado la orden a tu ejército de capturarla! ¡Lo he visto!
Se oyó un suspiro general de asombro, la afirmación de que Tenten había tenido una visión al respecto era algo que podía desbaratar por completo los planes de la Reina y Crimilda lo sabía, pero no se dejaría vencer. Observó como entre los Lores Shikamaru abandonaba su sitio y se iba a situar junto a su protegida.
-Tenten-sama, esto no es seguro-le susurró-estamos rodeados...
La peli café le ignoró.
-¿Y pretendes que le hagamos caso a una mujer que a pesar de su condición se ve a escondidas con un licántropo?-cuestionó la rubia.
Los Sangre pura que hasta ese momento no se había pronunciado se giraron hacia Tenten y empezaron a rodearla insultándola y enseñándole los colmillos.
-¡¿Qué debemos hacer con estas personas que traicionan nuestras leyes?!-exclamó la Reina.
-¡Quemarlas en la hoguera!
El claro se convirtió en un auténtico remolino, pocos fueron los Sangre pura y nobles, que confundidos, no intervinieron. La gran mayoría se abalanzaron a por Sasuke, Naruto, Hinata, Shikamaru y Tenten, quién se había quedado completamente pálida.
De la nada se oyeron una centena de aullidos que invadieron todo el aire y pronto el olor a licántropo se hizo insoportable. Los vampiros se quedaron paralizados al ver como toda la manada de lobos entraba en el bosque enseñándoles los dientes y listos para atacar.
-¡La princesa Serim lo has mandado contra nosotros! ¡Debemos matar a todos aquellos que la siguen para poder purificar a la raza!-exclamó la Reina.
Los vampiros gritaron eufóricos y se abalanzaron contra los licántropos, colmillos contra colmillos.
Sasuke, reducido por seis soldados, sacó fuerzas de donde no las tenía y aprovechó el caos para abalanzarse sobre la Reina. Crimilda ahogó un grito cuando cayó al suelo bajo el cuerpo de Sasuke, pero en seguida reaccionó y como la guerrera Valquiria que era se lo sacudió de encima, quedando los dos de pie, frente a frente.
-Esta noche moriréis, tú y tu puta-dijo con una sonrisa-Zedrik debe estar cumpliendo su deber ahora mismo y pronto me la traerá, pobrecita.
La furia que se adueñó en ese momento de él hizo que perdiese la razón por completo, la parte animal del vampiro que había enterrado durante tantos siglos salió a flote matando toda la racionalidad que quedaba en su interior. El golpe acertó de lleno a Crimilda en el estómago, mandándola a varios metros de distancia, contra una roca que quedó reducida a escombros por el fuerte impacto, para ese momento Sasuke ya estaba junto a ella lanzándose a por la vena de su cuello. En el último minuto Crimilda lo agarró de la ropa y le enterró las largas uñas en la barriga, el pelinegro rugió de dolor e intentó con todas sus fuerzas quitársela de encima pero ella tenía las uñas fuertemente clavadas en su carne.
Con un puño le acertó en toda la cara, ella tropezó hacia atrás y al sacar las uñas le arrancó algunos pedazos de piel. Fustigado por la ira y el dolor Sasuke volvió a por ella pero de repente sus músculos empezaron a entumecerse y cada vez fue más difícil moverse. Crimilda sonrió y alzó sus manos manchadas de sangre.
-Mi cuerpo emana un veneno potentísimo cada vez que yo quiero, que al entrar en contacto directo con la sangre te mata en unos escasos cinco minutos-su sonrisa era cruel mientras Sasuke luchaba por vencer al intruso que avanzaba por sus venas-morirás.
Por el fondo del bosque apareció Itachi, confundido miró primero a Crimilda y luego vio como Sasuke se desplomaba en el suelo y empezaba a retorcerse de dolor.
-Justo a tiempo Itachi-dijo-juntos podremos ver como muere tu hermano.
-¿Qué has hecho Crimilda?-preguntó horrorizado sin quitar la vista de encima de Sasuke.
-Su sangre entró en contacto con mi veneno, le quedan cuatro minutos de vida, te prohíbo que te acerques a él-dijo al ver como Itachi avanzaba hacia su hermano.
-¡Que te jodan!-le contestó.
Como una ráfaga de aire la rubia se colocó al lado de él y lo sujetó por el cuello.
-Tú eres un asqueroso noble que tiene un pacto de obediencia total conmigo así que harás lo que yo quiera.
Itachi sonrió.
-¿Crees que realmente sabes quién soy?-acercó sus labios al oído de ella y le susurró una palabras muy quedamente mientras ella abría los ojos de par en par-y ahora me molestas, mi hermano necesita mi ayuda.
Retiró la mano que lo sujetaba por el cuello y sin ningún reparo la alzó por los aires y con toda su fuerza la lanzó de regreso al claro donde los ruidos de la batalla ya se estaban atenuando. Al perder de vista a la Reina se agachó sobre su hermano y le rasgó la ropa, viendo las heridas violáceas por donde había penetrado el veneno. Cuando las tocó Sasuke se removió aún más fuerte.
-Ya está hermano, tranquilo, no dejaré que te mueras.
Con decisión le clavó los dientes en el cuello y empezó a sorber el veneno con rapidez para luego escupirlo, el cuerpo de Sasuke estaba quedándose flácido y él se obligó a ir más rápido, no podía dejar que Sasuke muriera, no su hermano, no podía. Extrajo todo el veneno lo más rápido que pudo y luego se quedó allí parado, junto al cuerpo de Sasuke.
-Vuelve hermano, vuelve-dijo zarandeándolo con desesperación-despiértate gilipollas.
De la boca de Sasuke salió una ligera tos que se fue haciendo más y más fuerte.
-Sakura... Sakura...
-Tranquilo hermano, iremos a buscarla inmediatamente te lo prometo-dijo aliviado.
Al fondo ya no se oía nada, la batalla había terminado y no había rastro de Crimilda por ninguna parte. Recogió a su hermano en brazos  y regresó al claro del bosque, donde los lobos se paseaban de un lado a otro pisando y rodeando cadáveres de vampiros. Cuando pasó entre ellos algunos le enseñaron los dientes pero no le importó.
-¡Naruto!-exclamó.
El rubio apareció ante él hecho un desastre, con la ropa rota y la cara hecha un cuadro, pero como todo romano que se preciase estaba entero.
-¿Qué coño ha pasado?-preguntó al ver a Sasuke desmayado en sus brazos.
-Estaba peleando con esa bastarda cuando lo envenenó, por suerte le extraje el veneno a tiempo.
Naruto suspiró aliviado y sonrió.
-Sabía que no habías cambiado-dijo-aquí se armó la gorda pero con los licántropos y la ayuda de algunos Sangre pura y nobles conseguimos ganar, ¿y Crimilda?
-Se esfumó, ¿así que algunos ayudaron?
-Raro ¿eh? fueron como una veintena los que ayudaron, unos por lealtad a los Serim y otros porque conocen bien a Tenten y no se fían demasiado de la Reina, pero lo que cuenta es que no estamos totalmente solos.
-Vamos a necesitar apoyo para encontrar a Sakura, Crimilda ha mandado al demonio Zedrik contra ella, hasta ahora no tenía nada, pero hace poco informó que ha encontrado su rastro en Escocia.
-Joder-gruñó el rubio-entonces tenemos que darnos prisa pero no podemos dejar a Sasuke así, alguien tiene que curarlo.
-Yo puedo hacerlo.
Detrás de Naruto apareció Eishel.
-Me enteré de lo que estaba pasando por Ino y decidí venir con los lobos-explicó-yo puedo hacerme cargo de Sasuke si vosotros os dais prisa en encontrar a Sakura.
-Muchas gracias-dijo Itachi.
El hada se encogió de hombros y con un chasquido de dedos Sasuke desapareció de los brazos de Itachi.
-Lo mandé a mi guarida, allí estará bien.
-Tú también debes irte Eishel, te agradecemos la ayuda pero si las hadas nocturnas te descubren, te matarán-dijo Naruto.
-Lo sé, me alegra que mis servicios hayan sido de ayuda, tened mucho cuidado-despareció en una nube de polvo.
-Sasuke dijo que había visto a Sakura ayer por la noche, al parecer puede teletransportarse pero por poco tiempo antes de que su cuerpo la devuelva al lugar desde donde se transportó-informó.
-Bueno, eso es un alivio, podrá ayudarla si tiene que pelear.
-Verás... esto solo lo sabemos Hinata y yo, bueno creo que Tenten también, pero Sakura no puede pelear porque...-miró a ambos lados y luego bajó la voz acercándose al pelinegro-está embarazada de seis meses o así.
-Mierda, mierda, mierda...
-¡Tenten!-el potente gritó inundó todo el aire.
Desde el fondo del claro Neji, en las mimas condiciones que Naruto, se dirigía a todo correr hacia ellos con la cara desencajada.
-¿Dónde está Tenten?-preguntó.
-Estoy aquí-susurró ella desde uno de los árboles más cercanos.
La peli café estaba de rodillas en el suelo frente al cuerpo inerte de Shikamaru.
-¿Estás bien?-preguntó Neji aliviado-¿te han hecho algo? Dios pensé que tu visión se iba a cumplir...
-Se cumplió-contestó con la voz rota y una lágrima-en mi visión el hombre que me defendía estaba de espalda y tenía el pelo largo y marrón, no le vi la cara.
Todos clavaron su mirada en Shikamaru, no llevaba la coleta y el pelo marrón estaba desparramado por el suelo.
------------------
En el aeropuerto de Edimburgo, Sakura y Alecto esperaban sentadas a su avión cuando un hombre alto con sombrero y gabardina se acercó a ellas.
Sakura alzó la cabeza justo para ver como una pistola le apuntaba directamente en la cabeza a ella y a Alecto.
-¿Tú?-preguntó Alecto aterrorizada.
Los valientes son los que saben llorar con la cara descubierta y luchar contra el miedo. El valiente nunca se rinde.

Si Justin Bieber amenaza con saltar de un edificio:
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« Respuesta #11 en: Septiembre 26, 2011, 01:51 pm »

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« Respuesta #11 en: Septiembre 26, 2011, 01:51 pm »
6.

El hombre no contestó a Alecto, solo se limitó a quitarse el sombrero y sonreír. Sakura sintió como todas las terminaciones nerviosas de su cuerpo se sobresaltaban al ver aquella sonrisa demoníaca, ''puro mal'' pensó, quiso levantarse pero aquel sujeto acercó la pistola más hacia ella y no tuvo más remedio que quedarse quieta en su sitio.

Tras fijarse bien en su rostro descubrió que ni siquiera había llegado a la edad adulta, tendría más o menos unos diecisiete años, pelo corto negro, piel blanquísima y unos ojos rasgados de color borgoña, era un sombra pero había algo en su olor que no estaba bien.

Alecto se interpuso entre ellos dos y le enseñó los dientes al extraño.

-¿Qué mierda haces aquí, Akatsuki?-preguntó en un gruñido bajo.

-Pensé que te alegraría más verme primita.

¿Primita? Sakura miró con interrogante a Alecto pero la peli verde seguía manteniendo la mirada fija en aquel sujeto, los escalofríos le recorrieron con más fuerza al mirar con mejor ojo a aquel ser, no sabía de qué pero ella lo conocía y... le daba un miedo horrible.

-¿Y por qué tendría que alegrarme sucio bastardo?

-¿Ahora soy un bastardo? bien que llorabas mientras tu papá jugaba conmigo, le suplicaste que me dejase vivir.

-Sí, tenía dos años y no sabes cuánto lamento eso.

Los dos se taladraron con la mirada durante varios minutos.

-¿A qué has venido?

Akatsuki volvió a sonreír y esta vez Sakura pudo apreciar con toda claridad los dos inmensos caninos superiores, dientes de lobo. La mirada de Akatsuki se clavó fijamente en ella y Sakura sintió como el terror se apoderaba de su cuerpo.

-Ya sabes, asuntos familiares.

-Asuntos...familiares-jadeó la peli rosa, no sabía por qué pero tenía la certeza de que la respuesta no le iba a gustar nada.

-Me imaginaba que no sabrías nada pero no te preocupes a partir de ahora tendremos mucho tiempo para recuperar los años perdidos y presentarnos debidamente.

-No vamos a ir a ningún lado contigo, espero que lo tengas muy presente-le respondió Alecto.

-Sí, sí que lo haréis porque si no me liaré a tiros contra todo humano que pase, ¿sabes que les pasa a los vampiros cuando huelen un enorme cantidad de sangre, primita? no queremos que sobre vuestras mentes caiga semejante peso de conciencia.

-Serás-gruñó la sangre pura.

Alecto sintió una mano temblorosa posarse en su hombro y al girarse vio a Sakura, aterrorizada y con la otra mano sobre su vientre pero aún así la sujetaba con determinación.

-Iremos con él Alecto.

Akatsuki volvió a sonreír.

-Eso es, vendréis conmigo.
----------------------------------
No se oía ni un solo sonido en todo el jet privado, era como si todos los allí presentes se hubiesen quedado mudos como si realmente hubiese dejado de estar vivos y lo que quedaba de ellos no eran más que figuras de cera colocadas allí juntas por mero capricho. Antiguos enemigos ancestrales que ahora se entremezclaban en los asientos y que compartían el dolor por la pérdida de seres queridos, familiares, amigos...

Hinata giró la cabeza unos milímetros para encontrase a Naruto en la misma postura de hacía media hora, los ojos fijos en la ventanilla mirando sin ver las nubes que discurrían por debajo de ellos.

Esa noche habían muertos muchos conocidos de él, de hacía siglos, y sabía que eso le había afectado pero lo que más triste lo tenía eran los recuerdos, los recuerdos de aquella vida humana, tal vez no tranquila, pero si feliz y el hecho de que hubiesen mancillado su honor y el honor de ella misma. También ella estaba conmocionada, Naruto nunca hablaba con ella sobre cosas de su anterior vida y ella había dejado de preguntar pero tras esa noche sabía que no podían seguir así, si había algo que él hubiese hecho en el pasado y que le daba miedo o vergüenza contar ella no se lo recriminaría, solo quería conocer a la persona que quería y poder ayudarlo cuando se sintiese mal, porque sinceramente ahora con todo lo que estaba pasando no sabía cómo podía hacerlo, era cierto que conocía lo de sus padres pero aún así...

Cerró los ojos y se abandonó a sus sentidos, delante de ellos Tenten lloraba silenciosamente sobre el pecho de Neji quien la abrazaba en gesto de mudo consuelo. Detrás, Itachi se sentaba con Sai, el hermano de su amiga, y tras ellos Ino y Kiba. Nadie decía nada, nadie se movía, ni siquiera sabían a donde iban, el jet era de Itachi y era él quién había dado las indicaciones sin comentarles nada a ellos, y así habían pasado diez horas.

-Ya estamos llegando-dijo, rompiendo el silencio, haciendo que el sonido de una voz sonase extraño para todos.

-¿Ahora nos dirás hacia donde nos dirigimos?-preguntó Sai-llevamos diez horas sin saber a dónde demonios...

-A Roma-dijo clavando la mirada en el asiento de enfrente.

Todos los presentes miraron a Naruto pero él no se movió solo se limitó a contestar.

-¿A qué vamos allí?

-A por Demetrio-contestó el Uchiha.

Naruto asintió y cerró los ojos con profunda pena, como desterrando viejos recuerdos de su mente, luego los volvió a abrir y la miró sonriendo.

-Supongo que ya era hora de regresar a casa-dijo.

El nudo de tensión desapareció de la cara de Itachi, él sabía perfectamente lo doloroso que era para alguien volver al lugar donde había nacido y descubrir que lo único que compartía con su lugar natal era el nombre. Era muy doloroso ver que todo aquellos que habías conocido y que tenías por propio, tus vecinos, tus amigos, tus compañeros de ejército, las tabernas, tu casa... habían desaparecido y nunca más los volverías a ver.

Él mismo procuraba ir a Transilvania lo menos posible.

-¿Y en qué lugar de mi ciudad se encuentra ese desgraciado?-preguntó el rubio con un brillo asesino en la mirada.

Preguntaba no porque no supiese que lugar había escogido ese asqueroso para refugiarse, sino para oírlo y que el odio que había sentido hacia él desde hacía dos milenios reviviese con más fuerza, ese odio antiguo entre la relación de enemistad más antigua que existía en el mundo, el odio entre un romano y un griego traidor.

-En tu casa-contestó el pelinegro.

-Grandísimo hijo de puta-dijo rechinando los dientes-¿y qué cojones está haciendo allí?

-Jugar al teto, no te jode-rezongó Kiba.

-No te metas conmigo chaval que te juegas el porvenir.

Kiba iba a contestar pero Neji lo interrumpió con un gruñido, no estaban de humor como para tener peleas y mucho menos en un avión donde piloto y copiloto eran humanos.

-¿Crees que tiene allí su base?-preguntó Sai.

Itachi se encogió de hombros.

-Tú lo conoces mejor que yo Sai-sama, solo lo he visto dos veces y de lejos.

-Su centro de base está en Japón-dijo Naruto-Sasuke ha hecho varias visitas así que lo que tiene en mi casa no es una base, además...mi villa está en ruinas allí no podría ocultar nada.

Todos se quedaron en silencio.

-No tiene por qué ser una base-dijo Hinata de repente-yo...no sé nada sobre estrategias militares y lo único que sé de los sombra es que son lo peor del mundo pero por lo que decís es el hombre más orgulloso del mundo y...no sé, es una tontería.

-No por favor, sigue-rogó Sai-cualquier idea puede ser posible.

Hinata se puso colorada, la verdad le daba mucha vergüenza que todo el mundo se interesase por algo que ella iba a decir, nunca había pasado una situación como esa.

-Bueno, siendo como él es que haya decidido instalarse en la villa de Naruto no significa que vaya a instalar allí una base yo más bien creo que lo hace por provocación para demostrar que ahora él es más poderoso y que ha derrotado de cierta forma a uno de los más antiguos de los nuestros.

-Bien puede ser-contestó Naruto con una sonrisa-me odia porque durante nuestra vida humana yo derroté a su tropa griega y lo hice mi esclavo, quedándose mi casa es como un signo de victoria sobre mí.

En el asiento de adelante Tenten se removió y se reincorporó para quedar de pie frente a todos, Hinata ahogó un gemido al ver la cara demacrada de la peli café.

-Yo sé lo que está haciendo en tu casa Naruto, lo sé desde hace diez años-dijo, su voz sonaba cadavérica-¿podrás perdonarme?

El silencio volvió a reinar en todo el avión.

-Me he pasado mi vida entera ocultando casi todas mis visiones para evitar hacer daño a nadie pero me he dado cuenta que ni siquiera yo, que puedo ver el futuro, tengo poder suficiente para cambiarlo, así que a partir de ahora pondré las cosas claras, lo que Demetrio ha abierto allí abajo es lo más terrorífico que puede haber sobre la tierra.

-¿Y eso es?-preguntó Ino.

Tenten cerró los ojos.

-Hay ciertos rituales que se llevan realizando desde el principio de nuestra existencia y que no son...del todo ortodoxos, la mayoría de ellos se han mantenido ocultos durante miles de años y solo unas pocas personas los conocen-contestó-yo nunca he presenciado uno pero mis visiones son muy claras sobre ese aspecto, en esos rituales se hacen pactos con Lucifer.

-¿Qué estás diciendo?-preguntó Itachi atónito-¿sabías eso y nunca lo has dicho?

-Solo quería evitar problemas, además ¿quién me hubiera creído en esa época? para los vampiros de la Edad Media lo que decía una mujer era tan importante como lo que decía una vaca-continuó-además era joven y estaba muy asustada, lo poco que sé es que se necesitan diez años para preparar el ritual, el lugar que el convocante más odie y un sacrificio.

-Eso explica porque ese desgraciado está en mi villa, no quiero ni pensar lo que hará...

-Abrir una puerta, el hijo de puta va a abrir una puerta-rugió Itachi-nos ha estado engañando como a gilipollas.

De repente se levantó y agarró a Tenten por los hombros.

-¡Debías haberlo dicho antes! ¡Tú lo sabías todo y ahora...! oh, joder, tengo que hacer algo...

-A ver ¿qué mierda pasa aquí?-preguntó Kiba-esta mierda entre vampiros no va conmigo y tengo derecho a...

-Mira gilipollas-dijo Itachi-en cuanto ese imbécil consiga lo que quiere lo que menos te va a preocupar es si eres licántropo o vampiro ¿me entiendes? y ahora me largo a hacer un par de llamadas, esto lo cambia todo.

Itachi desapareció en el compartimento de atrás a la velocidad del rayo.

-Ya estás largando Tenten-exigió Naruto.

La peli café dirigió la mirada a todos los presentes, la matarían por ocultar todo aquello por no haber sido capaz de detenerlo desde el principio, por haber querido hacerlo todo sola... se merecía la muerte.

-Va a abrir una puerta al infierno, todo estaba calculado desde el principio, la muerte de los Serim, el anonimato de Sakura durante estos dieciocho años, que Sasuke y ella se conocieran, que ella se quedase embarazada...

-¿De qué estás hablando Tenten? ¿Qué tiene que ver mi hermana con eso?

-No solo tu hermana, tú, Akatsuki, nosotros, la familia Uchiha...hasta la Reina está siendo utilizada.

-Por Dios Tenten...-susurró Neji.

-Hace ya varios siglos lo vi todo, todas las maquinaciones de Demetrio para conseguir el poder sobre todo, solo necesitaba a las dos familias sangre pura más poderosas y un enlace que a la larga le fuese provechoso, así fue como los Serim, los Uchiha y la propia Crimilda entraron en el juego.

-¿Los Uchiha? la rama pura de los Uchiha ya no existe-dijo Naruto.

-Eso no es verdad-continuó ella-ya te he dicho que estaba todo planeado, todo comenzó en el año setecientos con el romance entre una sangre pura y un licántropo, ya todos conocéis la historia pero nadie supo quienes fueron los protagonistas. Demetrio vio en ello la oportunidad de llevar a cabo su plan, les contó aquella inmunda relación a la manada, ellos decidieron sacrificar a su jefe, la sangre pura intentó evitarlo pidiendo ayuda a la familia dominante de aquella época pero nadie estaba dispuesto a ayudar a un licántropo, ella juró que se vengaría de aquella familia, ¿comprendéis?

-No, no, no-murmuró Naruto-Crimilda...

-Exacto, ella es la sangre pura que se enamoró del licántropo, el enlace que uniría a las dos familias importantes, la que le había negado su ayuda, los Serim, y la otra familia más importante.

-Los Uchiha-terminó Sai.

-Lo que Crimilda pretendía era utilizar a los Uchiha para vengarse de los Serim y para ello contó con la ayuda de los sombra, todo como Demetrio quería, él conocía la historia de Fugaku, enamorado de su propia prima con la que mantenía una relación, si los descubrían ambos serían sacrificados por lo que debía disimular y que mejor manera que casándose con una sangre pura como Crimilda mientras en secreto llevaba su relación de la que nacieron dos hijos.

-Esto es surrealista, entonces Sasuke e Itachi son sangre pura-interrumpió Ino-y ellos no lo saben.

-Otra cosa preparada por Demetrio, él fue quien informó a Crimilda de la traición de su marido, ella se enfureció y él, por miedo de que algo le pasase a su familia dijo que Mikoto era una renacida con la que se divertía de vez en cuando y que habían tenido dos hijos, entonces atacaron la residencia Uchiha pero Demetrio se las arregló para que los dos hermanos sobreviviesen y entrasen a servicio de la corona para tenerlos controlados, de ese modo lo único que le quedaba era esperar.

-¿Esperar a qué?

-A que naciese la heredera Serim, sus majestades ya tenían varias hijas pero si unía a cualquiera de los Uchiha con ellas perdería el favor de Crimilda y así esperó durante siglos hasta que hace dieciocho años nació Sakura, ahí vio su oportunidad, convenció a Crimilda para que le ayudase en secreto a asesinar a la familia Serim y así lo hicieron, ahí consiguió su segundo enlace, los gemelos Serim.

-Akatsuki y yo.

-Tenía intención de utilizaros para que con el tiempo pudieseis identificar a vuestra hermana pero aquello no fue bien visto por el resto de sombra por lo que utilizó la experimentación como pretexto para manteneros a su lado y os hizo híbridos mezclando la sangre de un licántropo con la vuestra, pero vosotros escapasteis y eso torció su plan así que tuvo que ingeniárselas para encontrarla y tardó dieciocho años en hacerlo, al principio solo la reina sabía de la existencia de Sakura pero en el momento que se hizo necesario buscarle un guardián se hizo pública su situación, tal joya debía ser cuidada por el mejor guardián, Sasuke Uchiha, así se completaba el círculo, solo quedaba el paso final, que Sasuke y Sakura tuviesen un hijo.

-¿Por qué? ¿Por qué hacer todo eso cuando podía conseguir cualquier otro niño sangre pura?

-Porque ese bebé llevaría la sangre más pura, el de las dos familias más importantes, el mejor sacrificio que él podía ofrecer a Lucifer, los vampiros llevamos la sangre del demonio en nuestras venas, cuanta mayor sea la pureza mejor saldrá el ritual-Tenten suspiró-ahora ya lo sabéis todo.

Sai se levantó y se lió a patadas con todo lo que encontró por delante.

-¡¿Por qué nunca has dicho nada?!-le gritó a la peli café-¡podías haber evitado todo esto! ¡Mis padres y mis hermanos seguirían vivos! ¡Mi madre te quería como una hija y así se lo pagas!

-Claro que la quería-dijo entre lágrimas-yo solo quise ayudar sin meter a nadie en problemas pero estaba tan asustada...lo único que fui capaz de hacer fue llevarme lejos a la niña, nada más, lo siento.
---------------------------------------------------------------------------------------
Sakura caminaba pegada a Alecto por los oscuros pasillos de aquellas mugrientas mazmorras, mirase a donde mirase lo único que era capaz de ver era más y más humedad escapando a chorretones por las paredes de piedra intercaladas por los barrotes que sin duda alguna escondían detrás unas celdas más mugrientas aún que aquel asqueroso pasillo. No sabía donde estaban, suponía que en algún lugar perdido de Escocia, ese maligno ser, que Sakura no lograba identificar de ninguna especie en concreto, las había encerrado a ella y Alecto en la zona del equipaje de un jet privado y no había dicho nada de adonde las llevaba. Tal vez Alecto tenía razón y no había sido una buena idea aceptar ir con ese sujeto, pero Sakura lo conocía de algo, se le hacía tan familiar que necesitaba saber por qué. Había acribillado a Alecto a preguntas durante la hora que las dos habían estado solas encerradas en la zona trasera del avión pero su prima se había negado a pronunciar ninguna palabra, así que estaba como al principio.

-¿Por qué haces esto?-preguntó Alecto a Akatsuki, que iba detrás de ella apuntándoles con la pistola.

Akatsuki volvió a mostrar aquella horrenda sonrisa.

-Te dije que eran asuntos familiares.

-¿Un poco tarde para intentar resolver asuntos familiares no? nos conocemos Akatsuki, sé perfectamente en qué tipo de ser te convertiste tras la transformación y sé para quién trabajas.

-Entonces no es necesario que te explique nada.

Sakura escuchaba en silencio, sin entender absolutamente nada de lo que allí estaba pasando.

-Como deseo matarte-gruñó la peli verde con furia.

-¿Y por qué no lo haces?

La respuesta que dio Alecto desencajó la mueca de placer de Akatsuki y consiguió que Sakura se quedase totalmente estupefacta.

-Porque mi reina me ha ordenado que tenemos que ir contigo y no puedo desobedecer.

Tras un rato de silencio se escucharon las carcajadas de Akatsuki por todas partes, haciéndolas uno de los sonidos más terroríficos que Sakura había oído en su corta vida de vampiro.

-Vaya, vaya, Demetrio se pondrá muy contento cuando se entere de que has abandonado a los Sombra y te has convertido en una Luminati.

-Nunca fui un Sombra y él lo sabe, puedes decirle lo que te de la reverenda gana, hace tiempo que dejé de temer a mi padre o a cualquiera de mis hermanos, solo me dan lástima.

En ese momento llegaron al final del inmenso pasillo, Akatsuki las hizo frenar delante de una pequeña celda, la cual abrió sin llave ni nada y las obligó a entrar y luego volvió a cerrar sin pasar la llave, ¿tan seguro estaba de que no escaparían?

-Podéis intentar huir-dijo él como si le hubiese leído la mente-los barrotes están recubiertos de agua bendita.

Alecto siseó, intentando controlar su furia.

-Dime ahora mismo que pretendes.

Él suspiró.

-Yo solo busco el placer de veros sufrir, tu padre os tiene reservado algo más especial, sobre todo a ella-dijo señalando a Sakura.

El cuerpo de la peli rosa tembló, aquello no le daba buena espina, no señor.

Akatsuki, divertido con las reacciones de la peli rosa consideró que sería divertido explicarles que pensaba hacer Demetrio con ellas, así podría descargar todo el odio que sentía por aquella estúpida cría que se era la copia exacta de su madre, aquella madre a la que él había traicionado y decidido odiar por la eternidad.

-Demetrio va a hacer un pacto con Lucifer-continuó hablando lentamente, para que todo lo que dijese calase hondo en la mente de aquellas dos mujeres.

Vio como Sakura contraía la cara de miedo y confusión, sin duda eso la asustaba pero no entendía lo que significaba aquello, en cambio Alecto había alcanzado una palidez mortal y todo su cuerpo empezó a contraerse en espasmos, fruto del intenso pánico.

-¿De qué está hablando, Alecto?-preguntó Sakura asustada al ver el estado en el que había entrado su prima tras esa declaración.

Alecto apenas escuchaba lo que Sakura le decía, ni siquiera veía nítidamente la figura de Akatsuki, que reía ampliamente, en el que había fijado sus ojos, su mente giraba en torno a aquellas palabras que él había dicho. Para que un vampiro pudiese hacer un pacto con el príncipe del mal era necesario que ofreciese un sacrificio para poder abrir las puertas del infierno y una vez eso sucediese, él pactante obtendría un poder inmenso, sin contar que por la puerta abierta saldrían montones y montones de demonios que destruirían todo cuanto encontrasen en su camino. Sabía que su padre era un ser cruel y que no la quería, pero nunca lo creyó capaz de llegar a tales extremos, nunca.

-Mi padre...-empezó a contestar-mi padre pretende pactar con el demonio para...conseguir el poder para dominar a todo el mundo...él tiene...tiene que abrir las puertas del infierno en el lugar que más odie y para poder hacerlo necesita hacer un sacrificio...un sacrificio con la sangre más pura de la raza...

Sakura, quién no había llegado a comprender el alcance de la situación, sintió que el corazón se le paraba y su cuerpo era presa de un sudor frío.

-Ese sacrificio...somos nosotras-no fue una pregunta.

-No exactamente-contestó Akatsuki, complacido.

-¿No exactamente?-preguntó Alecto.

-Vosotras sois sangre pura si, pero tú Alecto eres una mestiza y ella solo lleva la sangre de una de las familias más importantes-dijo señalando a Sakura-lo que tanto codicia tu padre es el fruto de las dos sangre más puras del mundo de los vampiros, el hijo de un sangre pura Uchiha y de un sangre pura Serim.

-Eso no existe-contestó Alecto-ya no existe ningún sangre pura Uchiha y...

Akastsuki sonrió al ver la cara de Alecto, si, ahora empezaban a comprender.

-Mikoto Uchiha no era una renacida-dejó caer él.

¿Sangre pura? entonces Sasuke era...

Todo pasó muy rápido, de un segundo a otro Sakura había llegado a donde él con una extraordinaria rapidez y lo tenía enganchado por el cuello con una de las manos, robándole el aire. Sus ojos verdes brillaban con furia y sus colmillos se mostraban en toda su espeluznante longitud. Él conocía aquella mirada, la mirada de una madre furiosa que protegía a su cría, aquella que había lucido su madre el día de la masacre cuando delante de ella mataban a sus hijos.

Sakura tiró con fuerza de aquel miserable haciendo que su cuerpo chocase contra los barrotes emitiendo un sonido atronador.

-Nadie... ¡nadie va a tocar a mi bebé!-gruñó en un tono tan oscuro y malvado que hasta ella se sorprendió, pero en ese momento su naturaleza animal reinaba sobre la humana-¡os mataré a todos y me bañaré en vuestra sangre!

-¡Ja, ja, ja!-rompió a reír con fuerza el pelinegro una vez pasada la sorpresa, sin duda aquella mujer era fuerte, sus pies se alzaban a cincuenta centímetros del suelo, pero nada podía hacer contra él, de un manotazo la empujó y la tiró contra la pared-tú no me harás nada, hermanita.

Sakura estaba dispuesta a atacarlo de nuevo pero al oír aquella palabra se quedó quieta.

-Eres débil, deberías haber muerto antes de que madre te diese a luz pero no, tuviste que nacer, tú con ese estúpido color de pelo y de ojos, de todos los hermanos tenías que ser tú, nuestras hermanas, todas tenían ese color de pelo asqueroso pero ninguna tenía los ojos, no tenían ambos símbolos de nuestro linaje por eso no podían reinar.

La peli rosa escuchaba atónita, ese ser...ese ser era su hermano, pero era imposible, le habían dicho que todos estaba muertos, todos.

-Supongo que ya sabrás que en nuestra sociedad las mujeres tienen más derecho a heredar que los hombres, todo por esa estúpida genética que hace que la sangre de la madre sea más fuerte que la del padre en nuestra progenie, por eso a las mujeres os obligan a casaros con parientes lejanos de vuestra propia familia, nunca cercanos el incesto aterroriza a nuestra raza, por eso madre se casó con padre, un pariente lejano de su misma familia Serim-continuó él con desprecio-pero mis hermanas no tenían los ojos, no servían para continuar con la raza Serim, cuando eso sucede heredamos los hijos, de esa forma aunque no prevalezca nuestra dinastía podremos formar otra nueva, eso solo pueden hacerlo los machos, nosotros creamos, vosotras mantenéis lo que los machos creamos, y así iba ser en nuestro caso, ¡yo iba reinar, hasta que naciste tú!

Sakura no fue capaz de decir nada, tanta información nueva la había dejado choqueada.

-Eso era imposible, tenías hermanos machos más mayores que tú y que estaban por encima de ti en la línea sucesoria.

La sonrisa de Akatsuki se hizo más sombría.

-Demetrio me prometió el trono a cambio de que yo le cediese la entrada a palacio, mis hermanos morirían, todos y yo me erigiría como rey y así será cuando tú y ese estúpido de Sai estéis muertos, hermanita.

Esta vez la que se echó a reír fue Alecto.

-Un híbrido como tú nunca podrá reinar.

Él la miró con ira.

-Yo fui convertido cuando ya había pasado mi transición.

-Eso es imposible-dijo Alecto-un vampiro no puede convertirse en licántropo y viceversa, si eso sucediese en este momento el planeta estaría lleno de híbridos.

-No tienes ni idea, ¿verdad?-continuó él-yo no me convertí por un simple mordisco como mi hermanito Sai, con él fue más fácil porque su transición no estaba completa, aún no había bebido sangre humana por lo que no era un vampiro completo y bastó con el mordisco de un lobo para convertirlo, a mí me desangraron y me inyectaron sangre de licántropo, soy un ser único, bebo sangre para sobrevivir y puedo convertirme en lobo cuando quiera, Sai nunca podrá volver a ser vampiro pero yo lo sigo siendo, tu padre es un hombre muy inteligente.

Akatsuki dejó de prestar atención a Alecto y volvió a mirar a su hermana, Sakura se había mantenido callada todo el rato, parecía que su alma hubiese abandonado su cuerpo, se aferraba con fuerza a su abultado vientre. Bien, había logrado lo que quería, hacerla sufrir.

-Me encantaría seguir de charla con vosotras, pero tengo otros asuntos que atender, portaros bien.

Sakura escuchó como los pasos de su hermano se alejaban ya de la celda, Alecto empezó a hablar con ella, pero no la escuchó, su mirada estaba clavada en una pequeña piedra que había delante de ella, mientras su mente hervía como una olla. Tenía que hacer algo, tenía que escapar de allí, para salvarse ella y a su prima, pero sobre todo para proteger a su pequeño bebé, tenía su poder si, pero ahora de nada le servía, no lo controlaba y aunque se teletransportase su cuerpo la devolvería a aquel lugar en unos minutos y no estaba dispuesta a arriesgarse de esa manera.

Cogió la piedrita en la mano y la miró con fijeza, tenía un plan y aquella pequeña piedra iba a ayudarla. Solo tenía que tener fe en sí misma, lo conseguiría.

Una imagen de Sasuke se cruzó por su mente, lo necesitaba tanto en esos momentos, ahora que sabía lo que él era, también irían a por él, lo sabía, había sido tan estúpida al creer que podría mantenerlo apartado de todo aquello...solo esperaba que él no le guardase rencor. Se echó a llorar, tal vez nunca más volvería a verlo.

Estuvo lamentándose durante varias horas, hasta que tomó una decisión, algo loca, pero que necesitaba llevar a cabo.

-Alecto-susurró-no te asustes.

-¿Asustarme? ¿De qué?

Un segundo después, Sakura desapareció de su vista.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Eishel retiró el paño húmedo que había colocado en la frente de Sasuke en un intento de bajarle la fiebre y lo cambió por otro, no había parado de hacerlo desde que había llegado con él a casa del pelinegro. Itachi había conseguido retirar el veneno a tiempo pero aún así Sasuke había quedado bastante mal y su cuerpo no hacía más que convulsionarse preso de los delirios de la fiebre.

Las cosas estaban mal, y no solo entre los hijos de la noche, todo el mundo se convulsionaba por culpa de Demetrio y la caza que había organizado la actual reina, Crimilda. Muchos habían sido apresados por su guardia real acusados de confabular contra ella, otros habían sido inmediatamente ejecutados. Se había puesto precio a la cabeza de los seguidores de Sakura, y de la propia princesa en sí, a parte de declarar el estado de guerra contra los licántropos. Konoha se había convertido en un hervidero, desde la noche anterior la ciudad había dejado de ser segura, incluso los humanos se daban cuenta de que algo estaba pasando aunque no supieran el qué.

Pronto tendrían que marcharse de la casa del pelinegro, no era un lugar seguro y la reina ya tendría planeado algo con respeto a eso, pero antes de nada debía conseguir que Sasuke mejorase aunque solo fuese un poco. Se había quedado sin paños, tendría que ir a buscar más y dejarlo solo por unos minutos. Volvió a mirarlo, aquel vampiro era fuerte, cualquier otro ya hubiese muerto pero él luchaba, se resistía a morir, sonrió, Sakura había elegido bien, muy bien. Salió con rapidez del cuarto, necesitaba los paños, para ayudarle a luchar contra la fiebre.

Justo en el momento en que Eishel cerraba la puerta del cuarto de Sasuke en la estancia apareció la peli rosa.

-¡Sasuke!-exclamó al ver el estado en el que estaba el chico.

Su cuerpo se convulsionaba y sudaba copiosamente y tenía el abdomen cubierto con unas vendas manchadas de sangre. Se llevó una mano a la boca y se arrodilló junto a él, tomándole una de las ardientes manos.

-¿Qué...qué te ha pasado?

El cuerpo del pelinegro pareció serenarse un poco cuando ella le sujetó la mano, pero continuó delirando y sin recuperar la consciencia.

-¿Qué te han hecho?-susurró ella con el rostro bañado en lágrimas al ver al ojinegro en ese estado-esto es mi culpa, es culpa mía por no saber que me buscarías, no tenía que haber...Sasuke...no te puedes morir, no me puedes dejar, yo...yo sin ti no puedo vivir... ¿me oyes? no puedo...

-Sakura...-la voz del pelinegro sonó como un vago lamentó.

Ella alzó los ojos, él seguía inconsciente.

-Estoy aquí, estoy aquí contigo Sasuke, tienes que despertarte, tienes que volver, por favor-rodó-por favor Buda, Alá, Zeus... ¡quién sea que esté ahí arriba!-dijo mirando al cielo-sé que odias a nuestra raza pero por favor...por favor no lo lleves de mi lado...

Su cuerpo se retorció, los átomos de su cuerpo que no había logrado teletransportar y que se habían quedado en la celda empezaban a tirar de ella, no le quedaba mucho tiempo. Apretó con fuerza la mano de Sasuke y la besó, la besó infinidad de veces.

-Dentro de unos minutos tendré que irme, sé que Eishel está aquí contigo, ahora ya consigo identificar los aromas, me has enseñado muy bien, sé que ella te cuidará pero debes vivir Sasuke, no me puedes abandonar, no puedes abandonar al bebé-se irguió un poco y depositó un suave beso en los labios del pelinegro, quién detuvo sus delirios solo por un momento-ahora debo irme, me queda poco tiempo y antes tengo que hablar con Eishel, volveré, te lo prometo y nunca más volveremos a estar separados.

La peli rosa abandonó aquel cuarto, ni sin antes volver la mirada hacia él, Tenten tenía razón, ellos eran los seres más hermosos del planeta, pocas cosas podían matarles y vivían eternamente, pero el precio a pagar por la eternidad era muy alto y ella, ella no estaba dispuesta a pagarlo.

-Te quiero...-dijo antes de cerrar la puerta.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Alecto se asustó sobremanera cuando veinte minutos después de su desaparición Sakura volvió a aparecer en la celda. La peli verde tuvo buenos reflejos a la hora de cogerla pues el cuerpo de su prima estaba totalmente débil, el esfuerzo que había realizado la había dejado totalmente agotada.

-Quiero una explicación de esto-exigió enfadada.

Pero se tragó su propio enfado cuando Sakura, rota de dolor, se abrazó a ella y lloró sobre su hombro, silenciosamente, en un silencio doloroso que hizo que Alecto cerrase los ojos y abrazase con fuerza a su prima. Ella también estaba asustada, aunque ante todos intentaba mostrarse fuerte ella también tenía miedo, y solo entonces, allí, abrazada a la peli rosa, compartiendo su dolor, permitió que una fina lágrima descendiese por su rostro. Una lágrima cargada de miedo, de dolor y, sobre todo, de amor.
Los valientes son los que saben llorar con la cara descubierta y luchar contra el miedo. El valiente nunca se rinde.

Si Justin Bieber amenaza con saltar de un edificio:
El 85% de personas entran en depresión
El 10% le dicen que salte
Copia y pega esto en tu firma si eres del 5% de las personas que suben y le da una ayudita (lo empujan) (^w^)

sakuritha_haruno Desconectado
« Respuesta #12 en: Octubre 03, 2011, 04:06 pm »

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« Respuesta #12 en: Octubre 03, 2011, 04:06 pm »
mmmm Bueno primero pido disculpas por no haberme pasado por tus fics es que el realidad a mi criterio habia estado un poco "inactiva" en el foro xD pero bueno... aqui me tienes leyendo otras de tus historias de las que soy adicta
Ahora... la historia esta muy muy muy muy emocionante quiero una continuacion muy pronto esta buenissima y... ahhh (suspiro) me encanta :ohnoes: bueno no quise comentar en la primera parte porque estaba muy entusiasmada con la historia y ahora que no veo conti me detibe recien a comentar hehe
bueno ojala la conti este pronto y no me dejes con las ganas :=p:
                                                  bye-bye
                                                                                                                sakuritha_haruno

Dresti Desconectado
« Respuesta #13 en: Octubre 06, 2011, 08:56 am »

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« Respuesta #13 en: Octubre 06, 2011, 08:56 am »
Conti^^

7.

Crimilda se mantuvo pegada a la ventana de su castillo en Osen, mirando como las nubes se escapaban por el horizonte junto con los últimos rayos de sol, dejando paso a una de las noches más frías de aquel año pese a estar en pleno verano. Aún así, a pesar del frío, todo se mantenía en una asombrosa calma en ese momento, las calles de la enorme fortaleza medieval estaban completamente desiertas, en otros momentos hubiera sonreído, ella había conseguido mantener a aquella población alejada del resto del mundo por siglos, a ojos de aquellos harapientos nada había cambiado, ninguno de los habitantes sabían que el estilo de vida medieval había quedado lejos, no conocían nada del mundo actual, salvo unos pocos, a los que les permitía vivir allí bajo pena de muerte si revelaban algo del mundo exterior, de esa manera se aseguraba de tener un lugar seguro donde vivir en caso de que se produjese una insurrección, como en aquel mismo instante.

Pero a pesar de toda aquella calma aparente nunca antes se había sentido tan furiosa y preocupada, tenía el control del asunto pero no sabía por cuánto tiempo más, esa endemoniada princesa era muy escurridiza y el intento de caza de sus aliados había resultado del todo satisfactorio pero ineficaz, incluso los hombres lobo se habían negado a dar detalles sobre los vampiros a los que apoyaban, algo totalmente insólito.

Su mano derecha se cerró con fuerza sobre la piedra tallada que formaba una de las jambas de la ventana, provocando una leve grieta, mientras que la mano derecha se mantenía firmemente cerrada en un puño.

-Majestad, ¿puedo pasar?

La voz de su nuevo capitán de la Guardia Real la tomó totalmente por sorpresa y a punto estuvo de lanzarle uno de sus jarrones a la cabeza, en vez de eso inspiró profundo y se giró intentado mostrar una tranquilidad que no sentía.

-Dejé ordenado que no se me molestase capitán-su voz sonó demasiado cadavérica para su gusto, pero no podía hacer más, su furia llegaba hasta límites insospechados.

El hombre no sabía dónde meterse, Crimilda podía oler el miedo que desprendía por los poros de su piel. Había sido asignado hacía poco, más o menos tres días atrás, después de que en un arranque de ira ella misma hubiese matado al anterior. Así había sucedido desde que Itachi se había largado hacía un mes, ese debía ser el sexto capitán que nombraba, el resto los había matado o degradado de su puesto porque eran un puñado de incompetentes que no sabían ni atarse los zapatos. Su actual capitán, del cual no recordaba el nombre, era un apuesto esquimal que había nacido hacía ciento sesenta años en el seno de una familia noble de Groenlandia, el pelo negro y liso le caía hasta los hombros y enmarcaba su tez morena de grandes ojos oscuros.

-Lo siento majestad, pero es una verdadera urgencia-continuó con la voz trémula-la Cámara de los Lores solicita su presencia.

La Reina no pudo más que alzar una ceja, la Cámara de los Lores se dedicaba exclusivamente a los asuntos de importancia menor del estado, como repartir los trabajos, organizar juicios civiles o elaborar leyes de conducta, claro está, todo debidamente aprobado por la Reina, quién tenía derecho a veto de todo cuanto se le antojase, a ese aspecto la sociedad vampírica todavía vivía en las monarquías propias de la Francia de los últimos Borbones. Lo que no entendía era porque su Parlamento solicitaba su presencia, ¿qué podía haber pasado? ¿Una revuelta civil? lo dudaba mucho, la mayoría de los vampiros de a pie no conocían a la princesa y lo único que sabían era los rumores que ella misma se había encargado en extender por cada rincón del mundo.

-Además...-prosiguió el capitán, esta vez en tono confuso y extrañado-está aquí en Berlín el gobernador de Italia y solicita audiencia con usted.

A Crimilda le recorrió un escalofrío por la espalda, eso era imposible, el gobernador de Italia no podía estar allí porque llevaba dieciocho años muerto.

-¡No me tomes el pelo, capitán! ¡Sabes que esa persona está muerta!-rugió mientras lo agarraba con fuerza del cuello del uniforme-Akari Serim lleva dieciocho años muerta.

El capitán empezó a temblar y sudar copiosamente, presa del pánico.

-No se trata de su majestad, que en paz descanse-contestó con los dientes en puro castañeteo-sino de un hombre que dice ser de su familia.

-¿Y le habéis dejado entrar en el país?-exclamó furiosa-¡sabes que la única heredera viva es la princesa Serim! ¡¿Un familiar?! Debería mataros a todos por tal incompetencia y...

-Dice llamarse Suigetsu Neville-se atrevió a interrumpir-del noble clan Serino, perteneciente a la rama japonesa Serim...

-¡Sé perfectamente como se llama la rama japonés de los Serino!-exclamó-¡lo que quiero saber es que demonios hace aquí!

Se había olvidado por completo de aquel hombre, Suigetsu llevaba apartado de la sociedad desde tiempos inmemoriales, casi nadie sabía donde vivía, hasta algunos habían asegurado que había muerto hacía varias décadas. Crimilda apretó los dientes, malditos Serim, malditos todos, ni siquiera el exterminio de hace dieciocho años había acabado con ellos y ahora además estaban los Uchiha. ¡Maldito Fugaku! la ira del engaño volvió a ella como un torrente de lava, lanzó al capitán lejos, contra una pared, que resistió como pudo semejante embate, y luego se llevó las manos a la cabeza.

Las palabras que Itachi le había susurrado al oído en el campo de batalla volvieron con fuerza a su mente.

''Lo sé todo sobre tu vida, sobre Hastings, y ahora que sé que soy un sangre pura no pararé hasta acabar contigo''.

Estaba asustada, por primera vez en su vida tenía miedo de alguien, en aquel momento no sabía cómo pero Itachi había descubierto su secreto, ahora sabía que el Uchiha mayor había aprovechando su status de capitán para investigar sobre su vida y ella no se había dado cuenta, tantos siglos a su servicio y ella había sido incapaz de descubrir el papel que estaba jugando el Uchiha.

El capitán se levantó, pero se mantuvo alejado de ella, sin duda el aspecto que tenía en esos momentos era terrorífico e invitaba a todo menos a acercarse.

-Majestad, ¿qué debemos...?

-¡Cállate y desaparece de mi vista!-gritó-¡lárgate o te mato!

El hombre no insistió más y salió corriendo del despacho, la Reina se había vuelto loca y él no quería convertirse en el séptimo capitán muerto.

Cuando se quedó sola se dejó caer en el suelo, presa de la rabia que sacudía su cuerpo. Debía serenarse, no era el momento adecuado para ponerse así, ni siquiera había preguntado que querían los de la Cámara de los Lores ni mucho menos que hacía Suigetsu allí. Tendría que dar la cara antes de que todo se pusiese peor de lo que ya iba.

Respirando hondo se levantó y salió del despacho. Empezaría con los Lores, no estaba de humor y mucho menos preparada para mantener una conversación con Suigetsu.

La Cámara de Lores se reunía en un despacho, supuestamente un bufete de abogados, en el centro de la actual Berlín, por lo que necesitaba cambiarse. Por el camino se encontró con uno de los miembros de su Guardia Real, que hizo una tiesa reverencia al verla.

-¡Ordena a mis doncellas que me preparen un traje para ir a Berlín y que el inepto de tu capitán me espere en media a la entrada de la fortaleza con el coche, ¿entendido?!

El soldado asintió y se marchó corriendo tras hacer otra reverencia como si la vida le fuese en ello.

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Naruto estaba sentado en lo alto de un promontorio, era de noche y estaba disfrutando de la vista de Roma desde aquella gran altura. Roma, su amada y querida Roma. Casi se le escapa una lágrima, la última vez que había estado en la ciudad del Tíber fue cuando se tuvo que marchar al descubrir su nueva naturaleza, en el año 44 a.C, unos meses antes de que su padre, Julio César, muriese asesinado por los miembros del senado romano. La versión oficial que se dio a los ciudadanos y que quedó registrada en los anales de la historia era que los Brutos y otros miembros del senado, él mismo lo creyó durante un tiempo y había jurado matarlos a todos en especial a Decimo Junio Bruto Albino, familiar a quién su padre estimaba mucho, pero después descubrió que había sido uno de sus antiguos esclavos griegos, Demetrio, el que había ideado todo el plan para vengarse de él, utilizando sus recién adquiridos poderes de sangre pura para manipular a esos poderoso pero tontos humanos.

A lo lejos pudo ver el magnífico anfiteatro Flavio, el Coliseo, donde tantas veces había ido a ver las peleas navales y las luchas de los gladiadores, había sido una época feliz, sabía que había sido un hombre afortunado desde su nacimiento, pocos ciudadanos romanos, y mucho menos los patricios, reconocían a los hijos que tenían con sus esclavas, pero todo el mundo sabía que Cayo Julio César se moría de amor por su esclava asiática y cuando esta murió no pudo soportarlo y reconoció a Naruto como un primo lejano suyo de la rama de los Priscos, dándole de esta manera su apellido, de niño había sido muy atento y aprendido todo lo que su tutor griego le había enseñado, Timeo se llamaba, y luego de mayor había llegado a ser un gran general y comandado ejércitos que le otorgaron innumerables victorias en la Galia, tenía mujer y dinero y un gran poder en el senado, pero toda su suerte cambió aquella noche en medio del bosque, cuando se había llevado a una prostituta a su tienda, a la mañana siguiente ya no quedaba nada del antiguo Marco Julio Prisco y a partir de entonces solo fue Naruto.

Sonrió al recordar que llevaba ese nombre porque la primera palabra que había aprendido en japonés era aquel ingrediente del ramen y se pasaba todo el rato diciendo esa palabra. Había querido marchar tan lejos de Roma para evitar el deshonor que había acabado en la otra punta del mundo, siguiendo a un sangre pura que había tenido a bien en contratarlo como su nuevo guardián, así fue como empezó su relación con la familia Uchiha. Fue muy difícil separarse de su vida humana y aunque habían pasado más de dos mil años aún recordaba perfectamente el día en que se había despedido de su padre, como él había insistido en que se quedase y como él le había dicho que no había más remedio y que no le podía explicar por qué.

Él nunca lloraba, muy pocas veces los hacía, pero el hecho de volver a estar allí, donde había nacido, había roto algo que se había mantenido oculto dentro de él durante muchos años. Llevaban un mes en Italia, pero hacía apenas dos días que habían llegado a Roma, se habían tenido que parar en Venecia y Milán con anterioridad para evitar a los secuaces de Demetrio y despistar a la guardia de la Reina que había ordenado su muerte.

-Así que estabas aquí-dijo Hinata, sentándose a su lado.

Habían estado toda la tarde buscando la antigua situación de la casa de Naruto, pero el terreno había cambiado tanto en esos dos milenios que Naruto era incapaz de orientarse, hacía apenas dos horas que el rubio había desaparecido y no había logrado encontrarlo hasta ese momento.

El ojiazul de inmediato se cubrió la cara, intentando secarse las lágrimas para que Hinata no lo viese llorar.

-Estaba descansando.

-No mientes bien-dijo la pelinegra-estabas recordando, Itachi está preocupado por ti, cree que no ha sido buena idea venir aquí y los demás también.

Él no dijo nada.

-¿Y tú qué piensas?-preguntó fingiendo despreocupación.

-Yo creo que es bueno que estés aquí-contestó-sabes que yo antes era muy tímida y temerosa, tú me dijiste que en esta vida hay que ser valientes y yo te hice caso porque tenías razón, porque es verdad, así que es buena idea que estés aquí, llevas dos milenios huyendo de tu antigua vida por vergüenza y lo que tú llamas deshonor, hasta cambiaste tu nombre.

Naruto apretó los puños pero continuó sin decir nada.

-No hay nada deshonroso en dejar tu ciudad para protegerlos de tu sed de sangre, al contrario es un sacrificio heroico, algo que habla bien de ti.

-Ahora lo sé-contestó-pero me atormenta pensar que en lugar de aquella mujer podía haber sido mi padre.

Hinata le pasó el brazo por los hombros y se recargó en su hombro.

-Es una ciudad preciosa-dijo.

-Sí, la verdad es que sí, pero te hubiera gustado mucho más la antigua, cuando Roma era el centro del mundo conocido.

Hinata la sonrió.

-¿Tú me la mostrarías? ¿Me hablarías de cómo era tu vida?

-¿De verdad te interesa?-preguntó sorprendido.

-No sé nada de ti Naruto y te quiero, así que quiero conocer la Antigua Roma para conocerte a ti.

-Para conocerme tendrás que aprender más que la antigua Roma-dijo con una sonrisa-tendré que contarte toda mi vida, que no es corta por cierto.

Ella se echó a reír.

-Ya sabes, tengo toda la eternidad para escucharte.

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El flamante Rolls Royce azul marino frenó ante uno de los edificios más lujosos del centro de Berlín. A pesar de que el sol había abandonado por completo el cielo hacía dos horas, la capital alemana bullía de actividad como si aún fuesen las cuatro de la tarde.

Crimilda le dijo al chofer y al capitán de la guardia que estacionasen allí mismo y que no se moviesen de allí bajo ningún concepto hasta que ella abandonase el edificio, luego abrió la puerta y bajó de la parte trasera del coche, agradeció ser un vampiro porque de lo contrario sabía que esos zapatos de diez centímetros de tacón que llevaba acabarían por convertirse en un auténtico suplicio para sus pies, el vestido palabra de honor negro que le quedaba dos dedos por encima de la rodilla por el contrario era bastante cómodo aunque se sentía extraño en ella que o normalmente vestía sus vestidos medievales o bien llevaba las ropas propias de la guerra. Sin perder más tiempo agarró con fuerza su bolso de mano también negro, donde llevaba un móvil y una cartera por si ocurría algo, y se encaminó hacia la portería.

El portero no pudo más que sonreírle cuando la vio aparecer por allí, a sus ojos Crimilda era lo más parecido a una diosa que él había visto en su vida,  y ella no hacía nada por bajar de su ensoñación al pobre humano.

-Hacía tiempo que no la veía por aquí señorita, el bufete ha estado lleno de gente últimamente y me extraño no verla.

-Por suerte-contestó ella con un tono de falsa amabilidad-esta última temporada no he necesitado de abogados pero no sabía que hubiese pasado algo importante para que el bufete tenga tanta demanda como dices.

Ese hombre era humano, y no sabía nada de lo que allí se cocía, en eso los de su especie eran muy buenos, eso y que nadie encontraba nada raro que un bufete de abogados estacionado en un edificio donde se situaban otras empresas de gran renombre entre los humanos, estuviese lleno de gente en un momento donde las situaciones financieras no eran buenas para nadie y se necesitaba constantemente ayuda o asesoramiento, salvo que su bufete claro no asesoraba a nadie.

-Bueno no ha pasado nada raro, pero usted sabe que normalmente los clientes del bufete prefieren aparecer por aquí con más discreción, ya sabe que siempre vienen de noche, supongo que para evitar a la prensa o a otra gente, lo extraño es que últimamente hasta vienen de día.

Eso puso a Crimilda en alerta, los vampiros podían salir de día pero normalmente, por miedo a lo dañinos que eran los rayos de sol últimamente debido al calentamiento global y porque eran una raza que había nacido sin duda para vivir en la oscuridad, preferían ir de noche. Por otra parte las cosas estaban muy tensas pero aún así aquello no dejaba de ser raro, los Lores no se arriesgarían a salir de día cuando eran un blanco fácil y eran más débiles.

-Muchas gracias-contestó afablemente-ahora debo subir así que si no es mucha molestia te agradecería que avisaras al bufete de mi presencia aquí.

-Por supuesto, señorita-dijo el hombre que ni bien acabó de hablar cogió el teléfono.

Ella se dirigió al ascensor, vacío para su suerte, y subió hasta el tercer piso. Gran parte de su ira se había esfumado debido a la curiosidad pero aún así continuaba molesta por la repentina llamada de los Lores y el asunto que tendría que resolver a continuación. Llegó a la puerta del bufete y ni se molestó en llamar, daba igual si aquel patético humano ya había anunciado su presencia o no, ella era la Reina y no tenía que rendir cuentas a nadie. Abrió y cerró la puerta con un gesto brusco.

Delante de ella se encontraban una decena de hombres y mujeres y al frente de ellos su presidente, Shikaku Nara, un vampiro moreno que había pasado su transición a los treinta y que tenía la cara desfigurada por una cicatriz. No pudo evitar fijarse en que faltaban a lo sumo otra decena de Lores, pero le restó importancia, era poco frecuente que se presentasen todos los Lores en una reunión.

-Majestad-dijeron todos al unísono haciendo la reverencia protocolaria.

Crimilda los ignoró a todos y se dirigió a la enorme mesa de la sala de juntas y se sentó en el sillón principal, posteriormente se sentaron los demás según la jerarquía, de modo que Shikaku quedó sentado a su derecha. El silencio era tan incómodo que la tensión se podía cortar con un cuchillo, las normas exigían que como Reina ella debía abrir la reunión, nadie podría decir ni una palabra antes que ella, en otros momentos había disfrutado provocando silencios de hasta diez minutos pero aquel día no tenía ni el humor ni la paciencia.

-Me muero por saber qué asunto de tan grave importancia ha sucedido para que me hagáis abandonar mi castillo en un momento en que mi presencia es sumamente necesaria al mando-empezó a hablar, yendo directa al grano.

-Precisamente por eso hemos decido llamarla, majestad-contestó Shikaku sumamente serio y tenso.

Todos se miraron entre si y se removieron en sus asientos, vaya, al parecer sí que tenían algo importante que decirle.

-Su majestad habrá notado que no estamos todos-prosiguió.

-No tengo tiempo para acertijos, señor presidente, vaya al asunto en cuestión.

Shikaku asintió.

-Las decisiones tomadas por su majestad con respeto a su alteza la princesa Serim ha suscitado una serie de desavenencias entre los miembros de la Cámara.

Crimilda entrecerró los ojos, no le gustaba como estaba marchando la conversación y de repente la falta de miembros que no estaban no le pareció tan insignificante.

-¿Qué tipo de desavenencias?-preguntó.

-Algunos miembros consideran su decisión de ponerle precio a la cabeza de su alteza y de algún que otro miembro respetable de nuestra raza como un atentado y un intento de acabar con los sangre pura y eso es algo que no podemos permitir.

Las aletas de la nariz de Crimilda se hincharon de ira y un rugido amenazó con escapar de su garganta.

-¿Acaso alguien se atreve a acusarme de mirar únicamente por mi propio bien? ¿Se me acusa de ambicionar un poder que ostento desde hace dieciocho años y por eso quiero matar a mis oponentes?

Fue una respuesta retórica. Se puso en pie y miró a todos los presentes con profunda ira.

-¡Yo he sido la primera en aceptar que Sakura Serim recuperase su trono! ¡Pero no puedo aceptar que alguien que confabula con los Sombra y los licántropos suba al trono! ¡Sería el fin de los Luminati!

Los presentes la miraron aterrados, pero con la indecisión tallada en el rostro.

-¡Se me acusa de abusar de mi poder! ¡Esto es increíble! ¡Si yo hubiese hecho tal cosa muchos Luminati estarían muertos! ¡¿O a caso creéis que pasé por alto el hecho de que se le asignase un guardián a la princesa Serim sin que yo supiese que seguía viva?! ¡También me enteré de que se le había asignado un profesor fuera de mi aprobación que le enseñaba burdas mentiras a mis escondidas! ¡Y no era otro que tu hijo, Shikaku!

La cara del presidente se contrajo de pura ira y se levantó dando un golpe en la mesa, que se partió.

-Eso sí que no lo acepto majestad-dijo-no acepto que se acuse a mi hijo muerto, y menos por usted, ¡jamás!

Crimilda se quedó de piedra, para nada se había esperado aquella reacción.

-¿Qué estás insinuando, Shikaku?

Todos los demás presentes se mantenían callados.

-¡Insinúo, Majestad, que detrás de esa falsa humildad se esconde una mujer resentida y una persona de lo más cruel! ¡Usted sabía que la princesa Serim seguía viva y se negó a darle protección y el trono que por derecho le correspondía! ¡A saber qué sería de esa niña si su ama de cría no nos hace constar su existencia!

La cara de la Reina se puso blanca de terror y de ira.

-¿Quién ha dicho eso?

-Lo he dicho yo, a ver si tienes cojones de negármelo a mí también.

Crimilda se quedó de piedra al ver que entre los presentes se encontraba Suigetsu, sus ojos la taladraban y en su cara había una sonrisa maliciosa. ¿Cómo no lo había visto al entrar?

-Contemos a todo el mundo esa sincera carta que te escribí solicitando protección para mi sobrina-prosiguió.

La carta, se había olvidado de aquella endemoniada carta que alguien le había mandado días después de la masacre, estaba firmada con el sello de la familia Real pero ella lo ignoró, sabía que tarde o temprano Demetrio acabaría encontrando a la niña y matándola por eso ni siquiera había informado de ese hecho a su compinche.

-En esa carta-prosiguió él-relaté como la sangre pura Tenten me ponía al corriente de todo lo que había pasado y me había informado de que mi sobrina se encontraba a salvo con su ama de cría, es cierto que no di datos de su paradero porque yo mismo lo desconocía y supuse que para la Reina no sería ningún problema encontrarla y brindarle la protección que se merecía, pero no recibí respuesta hasta que me enteré una semana más tarde que se habían encontrado los cuerpo de toda la familia, incluido el del bebé, por lo que supuse que al final la habían encontrado y matado, yo mismo me oculté porque sabía que el próximo sería yo.

La sala seguía en silencio sepulcral, prestando total atención a Suigetsu que más que hablar ahora gritaba.

-¡Dieciocho años después me entero de que mi sobrina estaba viva y embarazada y que había huido de su casa porque los Sombra y la Reina, la Reina, la perseguían para matarla! ¡Y ahora hasta ponen precio a su cabeza y a la de otros nobles y sangre pura fieles a la corona y no solo eso, había contratado los servicios de un demonio para darle caza! ¡Yo mismo tuve que matarlo en Edimburgo!

La noticia del embarazo de la princesa era nueva hasta para ella y lo de Zedrik se lo imaginaba, no era frecuente esa tardanza en un demonio y menos en él. De todas formas debía poner freno a aquello, Shikaku era imposible de recuperar para su causa, su hijo había muerto en la última batalla y él iba a apoyar a Tenten y por lo tanto a la princesa, pero los demás estaban indecisos. Suigetsu siempre había tenido fama de chiflado y era más normal creerla a ella que no a él, de todas formas dudaban.

-Yo no sabía nada-contestó ya más calmada-nunca me llegó esa carta que tú dices y es cierto que se encontró el cuerpo quemado de un bebé en el palacio real y en cuanto a lo del demonio, no fui yo.

-¿Ah, no? ¿Entonces por qué me dijo que tu Guardia había ido a buscarlo y hacerle el encargo antes de que acabase con él?-preguntó.

Ella estaba preparada para contestar.

-Tú lo has dicho, mi Guardia, Itachi fue quién hizo el encargo, sabía que Sasuke mantenía una relación con la princesa y no pudo evitar morirse de celos, si ella llegaba a reinar Sasuke se vería muy favorecido y él quedaría a la sombra, por eso no podía permitir que ella continuase con vida, yo me enteré hace poco y mandé una partida a cazar a ese demonio para evitar la tragedia, por suerte tú lo solucionaste todo-contestó fingiendo indignación.

-Que bien mientes.

-Me culpas de la muerte de tu hermana y tu familia porque yo fui ascendida después al trono pero no sabes cómo lamenté...

-¡Cierra la boca! ¡No te atrevas a decir que lo lamentas cuando has sido tú la asesina!

Crimilda acabó por perder la compostura.

-¡Es tu palabra contra la mía! ¡Nadie creerá a un chiflado como tú! ¡Todos sabemos que eres un antisocial que está mal de la cabeza!

Suigetsu miró al resto de presentes y con frustración e ira vio como todos daban su apoyo en silencio a la Reina, no creían, o simplemente no querían creer, que les gobernaba una tirana y que habían sido engañados durante tanto tiempo.

-Cuando esta mujer consiga lo que quiere os arrepentiréis de apoyarla-dijo dispuesto a marcharse.

-Espere, oji-sama-dijo Shikaku-yo me voy con usted.

Shikaku miraba maravillado a Suigetsu mientras ambos abandonaban el edificio, el vampiro acababa de declarar que él solito había matado a un demonio, algo, sino totalmente imposible, si poco probable para alguien de su especie.

-¿En serio mató usted al demonio, Oji-sama?-preguntó.

El sangre pura no contestó hasta que ambos caminaban a solas por las calles de Berlín, bajo el amparo de millones de seres humanos, su mejor salvación en un mundo en el que las criaturas mágicas preferían mantenerse en el anonimato.

-Por supuesto que no-aseguró con naturalidad-mi poder sangre pura no es algo que me sirva para defenderme.

Shikaku evitó abrir la boca de par en par, no era nada común que un sangre pura admitiese sus errores en público sin inmutarse.

-Simplemente fui a asegurarme de que cierta persona llegaba sana y salva al aeropuerto y allí encontré el rastro, fui a mirar y me encontré al demonio muerto.

Shikaku estaba perplejo, el sangre pura acababa de decirle que su poder no era suficiente para acabar con un demonio y él había captado el rastro de uno y había ido tras él solo aún sabiendo que eso sería su propio fin. De repente sintió un respeto reverente por ese vampiro al que todo el mundo tenía por chiflado.

-¿Qué haremos ahora Oji-sama?

Suigetsu sonrió.

-¿Sabes? nunca se me dieron bien las artes mágicas-admitió-pero todos los ejércitos que he dirigido han ganado todas las batallas.

El noble no comprendió nada y su confusión se reflejó en la cara.

-Verás Shikaku-aclaró el ojivioleta-ya no hay dudas de que nos encontramos en guerra, nuestra rival ha organizado sus tropas y está persiguiendo y masacrando a todos los partidarios de mi sobrina. No soy una persona belicosa, ya lo sabes, pero esta mujer se ha burlado de mí y mi familia hasta cierto que límite que acabaré con ella, no permitiré que le haga daño a nadie más de mi familia.

-------------------------------------------------------------------

Alecto observaba preocupada a su prima. La peli rosa se mantenía agazapada en una esquina de la mugrienta celda con la mirada clavada en su mano, sobre la que reposaba una piedra. Se había mantenido así durante todas las semanas que llevaban allí encerradas. Sakura no le había contado lo que pretendía lograr con aquello, es más ni siquiera había soltado prenda desde que había regresado de su escapada a la casa de Sasuke.

La peli rosa no le había dicho nada pero sabía perfectamente lo que estaba haciendo su prima, ella misma veía como la piedra desparecía y volvía a aparecer minutos después y su prima suspiraba, frustrada y así había sido durante todo ese largo tiempo que habían estado allí encerradas.

Se les acababa el tiempo, Alecto lo sabía y su prima aún mucho más, bastaba con mirar a su abultado vientre para saber que los nueve meses estaban muy cerca, peligrosamente cerca, también sabía que los esfuerzos que hacía Sakura por controlar su poder eran las únicas esperanzas que les quedaban para salir de allí pero no podía permitir que la peli rosa continuase castigando su cuerpo.

-Sakura tienes que parar, llevas más de cuatro semanas entrenando sin parar, debes dormir.

-Los vampiros no necesitamos dormir-contestó con la voz áspera, causa de su desuso.

-Al menos para por el bebé, estás gastando la mayor parte de tu energía corporal y solo has bebido sangre dos veces en todo este tiempo...

La mirada que le lanzó la peli rosa mostraba tal cantidad de odio que por un instante Alecto pensó que se encontraba ante el alter ego Sombra de su prima.

-No pienso parar porque haciendo esto es la única manera de no sentirme inútil, es la única forma de salvar la vida de mi bebé y la única manera de saber si Sasuke sigue con vida, ¿lo entiendes? no, ya veo que no.

Dicho esto Sakura volvió a centrarse en su trabajo con la piedra, dejando a Alecto sumida en sus propios pensamientos. Sakura tenía razón, ella no podía entender lo que una madre sufría al verse incapaz de salvarle la vida a su hijo pero lejos de lo que Sakura y el resto del mundo pensaba ella si entendía lo que era sufrir por amor, era un dolor que llevaba sobre su espalda desde que había nacido hacía veintiún años. Había experimentado el dolor por primera vez a los seis años cuando Demetrio decidió que su madre ya no le era útil y la mató, había experimentado dolor al ser maltratada y humillada constantemente por su progenitor y sus hermanos, y ahora... seguía sufriendo por amor.

Se limpió una lágrima traicionera que resbaló por su cara. Hacía tres años, poco después de pasar por su transición, que lo había conocido. Su padre la había enviado como espía al recinto que rodeaba el castillo-fortaleza de Osen, donde vivía la Reina, ese había sido el momento en que su vida cambió, fue uno de esos flechazos de los que se hablaban en las películas de amor. El había aparecido en la puerta, con su uniforme de capitán de la Guardia Real, su pelo largo y negro y sus blanquísimos colmillos, era el ser más maravilloso que había visto en toda su vida. No tardó en detectarla, él era un vampiro experto y ella una pobre niña de dieciocho años. Recordó que había cerrado los ojos, esperando que él la matase pero lo único que había hecho era secarle las lágrimas de la cara. Le había dicho que él nunca mataría a una sangre pura Luminati, por muy hija de quién fuese. Ella se había sorprendido, era la primera vez que alguien la reconocía sin haberla visto antes. La dejó escapar y le dijo que no volviera nunca más por allí, que era muy peligroso.

Ella no le hizo caso, iba siempre que podía escapar de la vigilancia de su padre. Lo observaba hasta que él se daba cuenta de su presencia y la dejaba entrar en su cuarto, hablaban durante horas sobre sus vidas y pronto se hicieron amigos. Ella quería más pero sabía que era imposible, él la aventajaba en siglos de experiencia, seguro que solo la veía como una chiquilla a la que cuidar, no como una mujer.

Sonrió, había estado muy equivocada desde el principio y él se lo demostró con creces medio año después, una noche se confesaron su amor mutuo y ella acabó por entregarse a él. Recordaba perfectamente aquella primera noche.

FLASH BACK

Alecto no se podía creer la suerte que tenía, horas antes si alguien le diría que se iba a encontrar desnuda, tumbada en una cama junto al hombre que amaba no se lo hubiera creído pero era cierto, allí estaban ella e...Itachi.

-Su Majestad está furiosa-replicó Itachi en voz baja-me ha costado escabullirme esta vez.

Alecto asintió, a ella le sucedía lo mismo con su padre, pero en esos momentos ella no pensaba en él, solo en el hombre que con tanto amor le acariciaba la espalda. Un fuerte sonrojo le atravesó la cara de lado a lado al recordar lo que había sucedido hacía apenas uno minutos. Escuchó como Itachi prorrumpía en carcajadas.

-Así que era cierto que nunca habías tenido novio-dijo.

Alecto se sonrojó aún más.

-No es gracioso-se arrebujó aún más en las mantas.

-No me estoy burlando de ti-dijo él volviendo a abrazarla-es solo que me parece extraño.

-A mí sí que me parece extraño-dijo ella divertida-en las guaridas de mi padre es frecuente que la gente se entretenga comentando chismorreos sobre los Luminati.

El pelinegro enarcó una ceja.

-De ti-prosiguió ella-decían que no se te conocía doncella ninguna y que seguramente era porque tú…

Volvió a sonrojarse y esta vez él sí que se echó a reír a carcajadas.

-Bueno, la duda está subsanada, creo yo ¿no? Pero si quieres puedo volver a demostrártelo cuando quieras.

No le dio opción a contestar, reclamando sus labios con furia demandante.

FIN DEL FLASH BACK

Ella, a diferencia de Sakura, llevaba sin ver a Itachi desde que se había encontrado con él en el castillo de la Reina cuando había llevado el tratado de paz que le cedería Hokkaido a los Sombra y le había informado sobre la situación que estaba viviendo su hermano. De eso hacía más de medio año. Se habían mandado mensajes de correo y habían hablado varias veces por teléfono pero eso no bastaba para satisfacer sus necesidades de estar con él.

Suspiró, él estaba bien ahora que se había reencontrado con su madre, sabía de la existencia de Mikoto porque la última vez que había hablado con él por teléfono, poco antes de su viaje a Escocia, él le había contado todo lo sucedido en su ausencia. Itachi era el informador que le proporcionaba informes sobre la situación de las cosas durante su huida.

Él se había enfadado con ella al principio porque se había negado a decirle donde estaba, ni siquiera le había contado del embarazo de Sakura ni lo que ambas tenían pensado hacer. Había respetado la decisión de su prima de mantener todo en secreto.

Se restregó los ojos, allí no había cobertura y él empezaría a preocuparse. Removería cielo y tierra y se pondría en peligro.

-Lo siento Alecto-murmuró Sakura-siento haberte hablado de esa forma, tú solo te preocupas por mí y no te mereces que te diga esas cosas.

-No pasa nada-contestó-entiendo tu angustia y también sé que de tu destreza depende de que salgamos de aquí.

Sakura asintió.

-La verdad, mientras he estado entrenando este tiempo me he preguntado si tú no podrías ayudarme un poco.

Alecto alzó las cejas, sorprendida.

-¿Yo? ¿De qué manera?

-Todos los sangre pura tienen un poder especial, tú eres sangre pura y has sido tocada por nuestro tío, de alguna forma tu poder ha tenido que despertar en ti-respondió la peli rosa.

La peli verde negó, comprendía la desesperación que llevaba a Sakura a albergar esperanzas de que hubiese algo más que pudiese ayudarlas a salir de allí.

-Yo no tengo ningún poder Sakura-dijo-cuando me convertí en vampiro mi padre me sometió a duras pruebas para obligar a mi poder a salir a la luz pero nunca sucedió nada, supongo que es el castigo de los híbridos.

Sakura suspiró, frustrada, sino hacían algo no saldrían nunca de allí, volvió a mirar sus manos para volver con la piedra, apenas distinguía su piel de los contornos del pequeño objeto, tenía las manos y todo el cuerpo cubierto de la suciedad que inundaba la celda y su ropa estaba hecha un asco, miró a Alecto, ella no ofrecía un aspecto mejor. El monstruo de su hermano se limitaba a llevarles sustento una vez a la semana y nada más.

-Seguiré intentándolo-susurró-no podemos rendirnos.

La celda volvió a quedarse en silencio.

Eishel se encontraba preparando un concentrado vitamínico en la cocina de la planta baja cuando escuchó unos extraños ruidos procedentes del vestíbulo. Con precaución salió de la cocina y se quedó parada en medio del inmenso recibidor, pero allí no había nadie.

El ruido se repitió de nuevo y entonces pudo darse cuenta de que lo que realmente estaba pasando era que alguien golpeaba la puerta desde el exterior. Su cuerpo se contrajo de terror, aquello solo significaba una cosa, sus enemigos sabían que se encontraban allí.

El hada no supo qué hacer, ella podría enfrentarse a los intrusos pero si se trataba de gente mandada por la Reina estaba claro que no lo tendría nada fácil, pues serían soldados entrenados contra todo tipo de magia, sobre todo la de las hadas.

La puerta cada vez era golpeada con más fuerza y ahora escuchaba gritos y arañazos. ¿Arañazos? Eso la contrarió aún más, un vampiro era incapaz de…

La puerta estalló en mil pedazos.

-Cristo bendito-musitó el hada al ver el tipo de seres que entraban por la puerta.

Nunca antes había visto nada igual, los seres que entraban por la puerta eran y no eran vampiros, el hada pudo detectar en su aura la presencia vampírica y demoníaca. Eran híbridos de vampiro y demonio, alguno nunca visto antes. Eso no podía ser cosa de la Reina, sino de alguien mucho más peligroso. Solo se le ocurrió pensar en Satanás, era imposible que alguien que no fuese él realizase un cruce semejante.

Se vio obligada a abandonar sus pensamientos, aquellos seres espantosos la habían visto y ahora se lanzaban como cazadores hacia ella.

-Que Dios me proteja-musitó alzando los brazos y lanzando un hechizo intentando contener el avance de los enemigos. Como supuso, no sirvió para nada, los monstruos continuaron acercándose a ella. Tenía que pensar, su vida y la de Sasuke dependían de ello.

-Será mejor que te marches de aquí, hada-dijo una voz de mujer detrás de ella.

De entre las sombras apareció una mujer, Eishel se preguntó qué hacía allí y como había logrado entrar. La mujer alzó una mano y una ráfaga de aire salió disparada hacia los monstruos híbridos, algo que frenó por un momento su avance. El hada no pudo más que abrir los ojos de asombros al reconocer a la mujer que había salido de entre las sombras.

-Mikoto Uchiha-exclamó como si hubiese visto un fantasma.

La mujer de largo pelo negro se giró hacia ella y le sonrió.

-Veo que te has quedado muda Eishel-san pero este no es momento de explicaciones, son tiempos de guerra y ya estoy cansada de ocultarme, ya es hora de que luche aunque solo sea para proteger la vida de Sasuke.
Los valientes son los que saben llorar con la cara descubierta y luchar contra el miedo. El valiente nunca se rinde.

Si Justin Bieber amenaza con saltar de un edificio:
El 85% de personas entran en depresión
El 10% le dicen que salte
Copia y pega esto en tu firma si eres del 5% de las personas que suben y le da una ayudita (lo empujan) (^w^)

sakuritha_haruno Desconectado
« Respuesta #14 en: Octubre 06, 2011, 05:34 pm »

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« Respuesta #14 en: Octubre 06, 2011, 05:34 pm »
No! No! No! No! No puedes dejarme asi! dress-san como se te ocurre dejar la historia muy muy interesante
Bueno... ojala ke todo este bien con saku y alecto mmmm... y  lo de itachi y alecto de algun modo me lo esperaba :XD:
Ojala este muy pronto la conti y ke tengas mucha suerte con la Uni xD
                                                    bye-bye



                                                                                                                  sakuritha_haruno

Dresti Desconectado
« Respuesta #15 en: Octubre 10, 2011, 08:30 am »

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Re:[+18]*Poisonous Blood: 2.Sobrevivir[S&S]*
« Respuesta #15 en: Octubre 10, 2011, 08:30 am »
^^

8.

A pesar de la oscuridad que reinaba a lo largo de toda la estancia sus mejorados sentidos le permitían vislumbrar hasta el último recoveco del lugar. Él nunca había tenido gusto por lo exagerado ni el exceso de decoración, era un guerrero y su cuerpo, mente y alma seguían sintiéndolo así.
Cerró los ojos, podía olerlo, el sutil y agradable aroma de la guerra que no hacía sino más que comenzar, sonrió, y eso que él aún no había entrado en batalla, al menos no visiblemente. Delante de él, arrodillado y con la cabeza clavada en el suelo, se encontraba el peón más valioso que tenía hasta ese momento.
-Y dime Akatsuki, ¿cómo van las cosas con su alteza real?
-Sigue prisionera señor, igual que vuestra hija.
Sí, Alecto, ese gran estorbo, realmente había sido una tontería dejarse llevar por sus instintos de macho y acostarse con la hermana de la Reina. Brunilda había sido una hermosa princesa de pelo y ojos de color verde, la más pequeña de todos los hermanos de su majestad Akari. Había nacido en Portugal y allí residió hasta que él la mandó matar. La había tomado como prisionera, después de todo no había logrado olvidar la costumbre guerrera de violar a las mujeres de los perdedores. Poco después nació Alecto y se vio obligado a reconocerla como su séptima hija. Todo el mundo sabía que los hijos que tenía él por el mundo se contaban por centenares, pero él solo había reconocido legalmente a siete de ellos.
-¿Señor?-volvió a llamar la atención el pelinegro-sigue sin entender porque mantenéis recluida a Alecto.
Demetrio lo miró con furia.
-¿Y aún lo preguntas? Esa desgraciada me ha traicionado, su sangre Luminati ha prevalecido sobre la mía y ahora está al servicio de su prima.
-Entonces…-continuó Akatsuki tanteando el terreno-me pregunto por qué no habéis ordenado ya su muerte.
Demetrio ladeó la cabeza y contuvo una carcajada.
-¿Sabes quién entrenó a Alecto?-preguntó.
-No, señor.
-Yo mismo-contestó-¿si yo fuese cualquier persona te parece que habría continuado con vida durante dos milenios siendo quién soy?
-No, señor.
-¿Entonces realmente crees que tú o alguno de tus secuaces podrá vencer a alguien que ha sido alumna mía?
-No, señor.
-Bien, es bueno saber que lo entiendes, la única manera de matar a mi hija es haciéndolo al mismo tiempo que a la princesa, sus ganas de protegerla le impedirán hacer cualquier acto que pueda provocarle algún daño a ella.
-Sí, señor, se hará como vos ordenéis.
Demetrio se dio la vuelta, dando por zanjada la conversación, pero Akatsuki no se movió ni un pelo.
-¿Algo más?-preguntó.
-Tengo información sobre la presencia de dos sangres pura en Roma.
Bien, eso sí que era insólito, debido a su gran cantidad de edificios sagrados, sobre todo el Vaticano y el Panteón, no era el destino turístico preferido para ningún vampiro.
-¿Y eso que me importa a mí, imbécil?-rugió.
-Se trata de Itachi Uchiha y una tal Tenten.
¿Tenten? Nunca había oído hablar de ninguna Tenten.
-María del Carmen, la vidente española-dijo una voz detrás de ellos.
Anferis, otra de sus hijas reconocidas había entrado en la estancia, ese día llevaba un vestido negro de terciopelo típico de la moda renacentista y su pelo dorado rizado recogido en un elaborado tocado. Su cara de ángel quedaba mancillada por el rojo borgoña de sus ojos y la sonrisa malvada.
Demetrio miró a Akatsuki sin entender.
-¿Qué hacen ahí?
Pero no fue el híbrido quién contestó, sino su propia hija.
-He hecho ciertas cosas sin vuestro permiso padre, espero sepáis perdonarme-dijo.
Demetrio no entendía nada y eso lo enfurecía, como líder de los sombra odiaba que alguien realizase actos a sus espaldas y le ocultase información, aunque ese alguien fuese hijo suyo.
-Explícate-exigió.
Anferis se cruzó de brazos y se apoyó contra una de las paredes.
-Hace siglos que esa mujer nos anda espiando mediante sus visiones.
Eso él ya lo sabía, por eso la vidente estaba en su lista de personas a las que había que eliminar con urgencia.
-Vos conocéis mi poder padre, vos sabéis que yo puedo manipular la mente de la gente, fue difícil intentar penetrar en la de ella porque su capacidad sensorial es muy fuerte pero me di cuenta de que sus defensas quedaban totalmente anuladas mientras duerme, aún así no fue sencillo, los vampiros por lo general no dormimos a menudo y ella de aquellas cambiaba con frecuencia su hogar lo que la hacía difícil de encontrar.
Eso también lo sabía, una sonrisa se formó en su rostro, empezando a comprender lo que su hija había hecho. Había algunas mentes que eran fáciles de controlar y que apenas exigían esfuerzo, pero otras, normalmente de sangres pura, eran muy difíciles de penetrar y por lo tanto de controlar o modificar, el movimiento de Anferis había sido brillante.
-Pero gracias a mi paciencia y perseverancia logré localizarla unos meses después,  no fue difícil acceder a su mente una vez la hube localizado hará algunos siglos en los aposentos en Italia de la reina Serim mientras dormía tras… una escapada amorosa-prosiguió la mujer-ella había tenido una visión sobre vuestros planes padre y yo… digamos que la modifiqué.
En ese momento Demetrio estalló en una carcajada.
-Ahora están en Roma porque piensan que vos abriréis allí la puerta al infierno, la convencí de que en esa ciudad estaba el lugar que vos más odiabais.
-La casa de Marco-su voz mostraba toda la furia que sentía hacia aquel hombre.
-Exacto, pero eso no es lo único que he hecho señor y padre mío-su sonrisa se volvió aún más atroz-ella sabe que pretendemos hacer algo con el hijo de Sakura, cree que lo necesitamos para abrir las puertas del Averno, de todos modos ella sabe que sus visiones pueden no cumplirse si se hace algo para remediarlo y está convencida que yendo en vuestra caza no podréis hacerle daño ni a Sakura ni al bebé.
-¿Y es eso cierto?
Anferis volvió a sonreír.
-Claro que es cierto padre, ahí se encuentra lo más retorcido del plan, el bebé de la princesa será salvado pero…
Se acercó a su padre y le susurró algo al oído. Cuando terminó las carcajadas de ella y su padre se elevaron tanto que Akatsuki estaba seguro de que podían oírse en todo el mundo.
-Sin duda eres la mejor de mi estirpe-reconoció Demetrio-pero esa mujer podría tener una visión de esta conversación y todo sería un fracaso.
-No os preocupéis padre, el poder de visión de esa mujer se encuentra en la parte subconsciente de su cerebro, aquella que en mayor parte solo es controlada por los sueños y yo tengo esa parte de su cabeza bien controlada.
Demetrio asintió.
-Bien, bien, todo esto que has hecho está muy bien pero…-su tez risueña cambió a una totalmente aterradora-si vuelves a hacer algo sin mi permiso te mataré.
La sonrisa se borró del rostro de su hija y esta agachó la cabeza en una reverencia.
-Perdonadme padre, solo me movía mi gran amor hacia vuestra persona.
Demetrio sonrió, sabía que su hija lo odiaba, un sombra no quería a nadie, pero ella lo obedecía porque no era tonta y sabía lo que le convenía. Con la cabeza gacha se retiró de nuevo de la estancia.
Cuando ella se hubo alejado Demetrio volvió su vista a Akatsuki.
-¿Todavía sigues aquí?
-Mi señor, vuestra hija no permitió que terminase con el informe-dijo en un susurro, la verdad es que estaba aterrado.
-Pues continúa antes de que se acabe mi paciencia y te mate.
-La partida de híbridos que mandó a Konoha ya ha llegado su destino.
-Entonces solo es cuestión de tiempo que Sasuke Uchiha pase a mejor vida, ¿cómo lleva su parte Crimilda?
-Todo bien, está ciñéndose a lo acordado y sigue sin saber de vuestros verdaderos planes-contestó-también le traigo algo de información adicional, no es algo relevante pero pensé que os interesaría.
-¿Y cuál es esa información?
-Se trata del comandante.
En los ojos de Demetrio se pudo ver por un momento un relámpago de furia pero su expresión de mantuvo estoica.
-Cualquier cosa sobre Marco siempre es importante, ¿qué sucede con él?
-Está en Roma con los dos sangres pura y con una renacida a la que tiene por novia, se trata de la hija de Hiashi Hyuuga.
-La que fue convertida por Sakura.
-Sí, señor, también sé que en esa comitiva los acompañan Neji Hyuuga, otros dos miembros de la manada y Sai-el último nombre le salió más bien como un escupitajo.
-Como bien se ha encargado Anferis ellos piensan que estoy allí y por tanto su amada princesa también-se quedó durante un momento pensativo-habrá que hacer algo al respeto.
-Si quiere puedo mandar a algunos de sus hombres para que acaben con ellos.
-No, no sería lo apropiado, conozco a esas personas y sé de lo que son capaces, además ni siquiera sabemos qué clase de poder tiene Itachi Uchiha, hacer eso sería arriesgado, yo les daré lo que buscan.
-Disculpe señor, no le he entendido.
-No tienes nada que entender, ahora regresa a tu puesto y no te separes ni un minuto de las prisioneras.
-Sí, señor.
Poco después Demetrio se quedó completamente solo.
Sonrió, ¿así que pensaban que estaba en Roma? Luego se echó a reír, si supieran cuan equivocados estaban, pero no era momento de pensar en esas cosas, tenía asuntos urgentes que atender.
Eishel miraba a Mikoto Uchiha con total asombro, después de haberse repuesto de la impresión que le causó ver a la mujer viva y lanzando chorros de aire contra aquellas criaturas del diablo había empezado a fijarse en el asombroso poder que tenía la mujer, era como si dominase el aire a su antojo. Hacía tiempo que ella sabía la verdad sobre los Uchiha, Sasuke no lo sabía pero había sido ella la partera que lo había traído al mundo, sin embargo ella había creído que la mujer realmente había muerto.
Sacudió sus pensamientos y volvió a centrarse en la batalla. La escena era del todo espeluznante. Aquellas criaturas seguían llegando constantemente, era un auténtico ejército mandado desde las profundidades del Averno. Mikoto luchaba con gran valentía, combinando los ataques físicos y los chorros de aire. Viendo aquello se preguntó porque los sangres pura necesitaban guardianes, ellos solos se bastaban para acabar con ejércitos enteros, era algo que nunca había comprendido.
Pero estaba claro que Mikoto no podría con toda aquella horda, era demasiado hasta para alguien como ella y Eishel, a pesar de estar usando casi toda su magia, sentía que dentro de poco ya no podría más. Si no llegaba ayuda pronto no quería ni imaginar lo que podría pasar.
Sasuke se encontraba caminando por un lugar completamente blanco, no había ni suelo, ni cielo ni nada, solo blanco, mirase donde mirase. Llevaba caminando por aquel lugar… ¿cuánto? Tal vez horas, tal vez días, tal vez semanas, puede que hasta meses o años, no sabía solo sabía que todo era blanco. Tiempo atrás, no era capaz de medir el tiempo, le había parecido escuchar la voz de Sakura, pero a pesar de buscarla con desesperación no la había hallado en ninguna parte. Seguramente estaba muerto, el veneno de aquella arpía debía haber terminado con su vida y ahora él estaba en algún limbo entre el Infierno y sabe quién al lugar que mandaban a los vampiros decentes, el cielo, sin duda, quedaba descartado.
Al fondo le pareció ver una figura acercándose, sus sentidos se pusieron todos alerta, no es que temiese que ese extraño fuese a hacerle algo, pero era una reacción instintiva para proteger su territorio. La figura fue acercándose cada vez más y pudo ver que vestía ropas caras, un esmoquin negro perfectamente planchado y unos zapatos igual de caros, pero lo que realmente le llamó la atención fue su pelo, era… blanco.
Los ojos se le abrieron como platos al reconocer a aquel hombre, entonces sí que debía haber muerto porque si no no se explicaba cómo estaba delante de aquella persona que estaba muerta.
-Buenas noches Uchiha-sama-dijo el hombre haciendo una suave inclinación de cabeza.
Sasuke no daba crédito a lo que veía, aquel hombre se había inclinado delante de él.
-Veo que estáis confundido, es completamente normal después de lo que vuestra familia tuvo que hacer para manteneros a salvo.
El pelinegro continuaba sin decir nada, no podía creer que estuviese allí de pie tan tranquilo, hablando con Mitsuhito Serim, el padre de Sakura y el anterior rey.
-Pero voy a aclararos vuestra situación, lo merecéis, y mi hija también-al hablar de Sakura los ojos verdes de aquel hombre se llenaron de pena y dolor-voy a contaros lo que realmente sucedió.
-No… no entiendo, ¿lo que realmente sucedió?
-Yo sé que vos siempre habéis creído firmemente que el asesinato de mi familia, mi persona incluida, ha sido obra de Crimilda y yo he de deciros que no errabais, fue ella quién ordenó nuestro asesinato en colaboración con Demetrio, haciendo eso ella podría vengarse de nosotros y a su vez podría usurpar el poder sin enfrentarse en combate directo con mi esposa o conmigo.
Sasuke escuchaba estupefacto.
-Sigo sin comprender, majestad.
Mitsuhito le contó entonces cual había sido la verdadera historia de Crimilda y todo lo que había hecho para llegar al poder. Casarse con Fugaku Uchiha, ascender en la sociedad, matar a su marido y su amante para hacerse con la mayoría de las propiedades Uchiha y luego aliarse con los Sombra para culminar su venganza con el asesinato de los Serim.
-Esa perra-gruñó Sasuke-dígame que debo hacer para salir aquí e iré a matarla ahora mismo.
Mitsuhito sonrió.
-Todavía no he terminado Uchiha-sama-continuó-esa es la historia de Crimilda, ahora he de contaros vuestra historia, la historia de vuestros padres.
-¿Perdón?
-Veréis no hay tiempo que perder así que seré muy breve, Mikoto Uchiha no era una renacida así que no eran los problemas sociales lo que hacía imposible su unión con vuestro padre, en realidad ambos eran primos, lejanos pero primos al fin y al cabo, por lo tanto su amor estaba tachado de incesto y era prohibido, fue necesario hacer creer al mundo que Mikoto era una simple renacida de la que vuestro padre se había encaprichado, por eso para completar el engaño vuestro padre se casó con Crimilda. Crimilda supo la verdad y fue a la caza de vuestra familia.
La mente de Sasuke daba vueltas en un vórtice sin fin, tanta información soltada así de golpe lo había dejado desconectado de todo.
-Pero si mi madre era… sangre pura, Itachi y yo…
Mitsuhito sonrió.
-Exacto, ambos sois sangre pura, la otra familia real más poderosa del mundo nunca dejó de existir, lo que quiere decir que vos sois un príncipe, estaríais en pleno derecho de retar a mi hija a una batalla por el trono pero sé que no lo haréis, vos reinaréis pero no matando a mi hija sino cansándoos con ella.
Sasuke continuaba sin poder pronunciar palabra.
-Y ahora será mejor que os repongáis y os despertéis, vuestra madre no podrá defenderos por mucho tiempo más.
Sasuke fue a decir algo cuando de repente la figura y el espacio en blanco desaparecieron. Se despertó y se encontró en medio de su cuarto, al parecer no estaba muerto. Iba a empezar a hacerse preguntas cuando escuchó los gritos y los golpes que venían de abajo. Salió de la cama como una centella, desnudo de cintura para arriba y con el estómago todo vendado. Fue corriendo hacia las escaleras y lo que vio lo dejó de piedra. Ante sus ojos estaba Eishel y… su madre, luchando con una horda de seres que en la vida había visto.
Los valientes son los que saben llorar con la cara descubierta y luchar contra el miedo. El valiente nunca se rinde.

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sakuritha_haruno Desconectado
« Respuesta #16 en: Octubre 12, 2011, 03:46 pm »

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Re:[+18]*Poisonous Blood: 2.Sobrevivir[S&S]*
« Respuesta #16 en: Octubre 12, 2011, 03:46 pm »
Genial xD dress-chan ya no tengo palabras para decirte que tu trabajo es fantastico
ojala pongas pronto la conti besos
                                bye-bye   






                                                                                                                      sakuritha_haruno

Dresti Desconectado
« Respuesta #17 en: Octubre 13, 2011, 07:38 am »

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Re:[+18]*Poisonous Blood: 2.Sobrevivir[S&S]*
« Respuesta #17 en: Octubre 13, 2011, 07:38 am »
aQii dejo el ultimo capi k tengo escrito, asi k a partir de aora tardare + en subir xk no tengo exos mas capis, espero k os guste^^

9.

Tenía que estar soñando, definitivamente seguía tirado en la cama, porque aquello ni por el asomo podría ser real. Pero lo era, podía sentir las ráfagas de aire que su madre lanzaba contra aquellas bestias mestizas.

-¡Sasuke!-exclamó Eishel sorprendida-¡no debes estar aquí, es muy peligroso en tu estado!

El pelinegro no contestó, al oír su nombre Mikoto se había girado y ambos se miraban fijamente a los ojos. Era igual, exactamente igual a como había sido siglos atrás, el largo pelo negro cayéndole por la espalda y aquellos grandes ojos negros que lo miraban con ternura como si aún fuese un niño, era ella. Era su madre. Tras recuperarse, su corazón empezó a latir de nuevo, pasando del alivio, al dolor por ser engañado y posteriormente a la ira.

Mikoto observó impasible como cambiaba el rostro de su hijo, con Itachi había sido fácil porque su hijo mayor tenía un carácter más suave pero Sasuke no la perdonaría tan fácilmente, lo sabía.

-¡Cuidado!-gritó Eishel.

Uno de esos inmundos seres se encontraba encima de ella, Mikoto cerró los ojos durante un segundo intentando reunir las fuerzas para lanzar una nueva ráfaga, pues había gastado mucha engería, pero en cuanto los abrió no se encontró con el rostro de aquel demoníaco ser sino con la espalda de su hijo. Sasuke había descendido hasta el vestíbulo a la velocidad del sonido. Lo había hecho sin pensar al ver en peligro a su madre y había partido el cuello de aquel híbrido.

-¿Qué significa esto?-espetó mientras se lanzaba a por otro.

-Criaturas enviadas por Demetrio.

La mirada de rabia que le lanzó su hijo le bastó para darse cuenta de que él no se refería a eso, pero no dijo nada.

La mente de Sasuke estaba bloqueada más aún así su cuerpo funcionaba con la misma rapidez y eficacia que siempre. Sus fuertes manos y brazos desmembraban cuerpos y sus afilados dientes cortaban toda la carne que encontraban. Estaba furioso, por todo y descargaba toda su rabia en matar.

-No podemos seguir así-escuchó a Eishel a su lado-cada vez llegan más y tanto yo como Mikoto-sama hemos gastado mucha energía y no podremos seguir defendiéndonos.

Él lo sabía, sabía eso pero aún así no dejó de pelear, ya no solo por la rabia, ni por el orgullo, huir en una situación así no sería deshonroso y era lo más correcto, pero aquello era diferente, esa era su casa, allí había nacido, se había criado y en esa casa le había abierto su corazón a Sakura, no podía permitir que sus enemigos se apoderasen de su vida. Nunca.

Había tantos híbridos que ya muchos de ellos ascendían por las escaleras, o rompían muebles o paredes, destrozando todo. Su rabia aumentó y aumentó tanto que sintió como si su cerebro estuviese ardiendo y su sangre fuese a estallar en cualquier momento. En ese momento vio caer a su madre, exhausta, y uno de esos seres se reclinó sobre ella y le mordió el cuello, empezando a beber su sangre. Su cuerpo y mente perdieron toda noción de ser, sintió como si una especie de espíritu se apoderase de su alma y se sumió en la inconsciencia, pero aunque su mente racional se hubiese muerto, la parte animal, el vampiro en sí, había tomado todo el control de su cuerpo y ahora solo era un animal con aspecto de ser humano.

Horrorizada, Eishel vio como la columna del pelinegro abandonaba su cuerpo e iba ascendiendo haciéndose cada vez más grande y más ancha, después fue turno del cráneo. Era un espectáculo terrorífico, era como si todo el esqueleto de Sasuke lo estuviese abandonando pero este continuaba de pie, gritando de dolor y rabia. La cabeza del esqueleto tocó el techó y lo partió, derrumbándolo por completo, mientras cada trozo de grueso se recubría de una película final de algo parecido a carne pero de color blanco, lo último en aparecer fue una especie de fuego malva que salía despedido de aquella carne.

Ella había visto a aquel monstruo antes, en libros e ilustraciones típicos de la tradición japonesa, pero nunca llegó a pensar que existiese de verdad y mucho menos que nadie tuviese el poder suficiente para invocarlo. Aquel no era otro que uno de los dioses japoneses más importantes, Susanoo, hijo de Izanagi, y hermano de la diosa del sol, Amaterasu, y de Tsukuyomi, el señor de la noche.

-Dios del cielo-susurró-no puede ser verdad.

El monstruo permanecía totalmente quieto, igual que ahora Sasuke. Eishel observó aterrada como el esqueleto se iba cubriendo de más piel y en una de sus manos aparecía una espada. El cráneo también sufrió un cambio, quedó cubierto de piel y de las sienes surgieron dos gigantescos cuernos. Sasuke se mantenía quieto en el centro de aquel ser. Eishel llegó a pensar que estaba muerto pero este tenía los ojos abiertos y la cara contraída en la sonrisa más maléfica que había visto durante su larga vida. La aparición de Susanoo había sido completada, pero este no se movía, lo que era raro, porque era conocido como un dios furioso y colérico. Y entonces Eishel lo supo, sus ojos se abrieron por completo, hasta ahora había creído que la aparición del dios había sido casual pero se había dado cuenta que no era Susanoo quien poseía a Sasuke sino al revés, Susanoo no se movía porque Sasuke no se lo había ordenado.

Como escuchando sus pensamientos la bestia levantó una de sus manos y con ella apresó a tres híbridos, apretando tan fuerte que los hizo reventar, esparciendo sus vísceras por el suelo. Pareciese como si el dios hubiese despertado del letargo por su cuenta pero si uno se fijaba comprendía que los movimientos que Susanoo realizaba eran realizados también por el propio Sasuke. Dicho de otra manera, si el pelinegro movía un brazo Susanoo lo repetía con exactitud, como si fuese el reflejo del ojinegro. Eishel no pudo más que sentirse sobrecogida, se necesitaba un poder casi divino para poder someter a un dios de ese calibre y con tanta facilidad. Miró a Sasuke, este seguía sonriendo de aquella manera extraña y sus ojos...

-Oh Dios mío-susurró el hada.

Eran negros como el carbón, totalmente negros, el blanco en torno al iris había desaparecido por completo. Aquel no era Sasuke. Comprendió que aunque el dios obedeciese sin resistencia a los designios de Sasuke, este de alguna forma ejercía una especie de control sobre el pelinegro. Ella, como hada del sol, era capaz de observar la oscuridad que ahora manaba del cuerpo del ojinegro. Tenía que pararlo, sino lograba hacerlo, Susanoo lograría el control completo y solo Dios sabía lo que llegaría a pasar si se salía de control.

Sasuke, y por consiguiente la bestia, levantó los dos brazos y los dejó caer como plomo al suelo, el cual se resquebrajó, provocando que pedazos de baldosa saltasen por los aires. El temblor fue descomunal y la pared sobre la cual cayó la katana desapareció bajo el peso de esta. Bajo los brazos del ser murieron decenas de híbridos, bien aplastados o bien calcinados por aquel humo malva que cubría al dios. En ese momento Mikoto apareció a su lado, también se la veía aterrorizada.

-Hay que pararlo Eishel-san.

-Ya me dirá como Mikoto-sama, nadie puede enfrentarse a la ira de un dios.

Mikoto torció el gesto.

-Te agradecería Eishel-san que no mencionases esa palabra en mi presencia.

-Discúlpeme.

Las dos volvieron a mirar a Sasuke, quien avanzaba por toda la casa, destrozando con la espada de Susanoo todo cuanto se cruzaba en su paso. Iba hacia ellas.

-Sino hacemos algo mi hijo sucumbirá-dijo la pelinegra-podría intentar arrebatarle el oxígeno de los pulmones pero sería muy arriesgado y no pienso correr peligros con la vida de mi hijo.

Ninguna de las dos sabía que hacer, ni el poder de hada de la una y el control sobre el aire de la otra eran capaces de penetrar aquella férrea barrera que era Susanoo y llegar hasta el verdadero cuerpo de Sasuke. La bestia se detuvo ante ellas, de cerca era aún más espeluznante. Sasuke extendió lentamente un brazo y agarró a su madre entre los inmensos dedos de Susanoo.

-Me mentiste-dijo, pero su voz sonaba mucho más grave y neutra, con solo rabia tiñéndola de fondo.

-Tenía que protegerte-contestó ella a duras penas-a ti y a Itachi.

-¡Me has mentido!-gritó y apretó más el agarre.

Eishel observaba como Mikoto empezaba a asfixiarse sin poder hacer nada. Algo tenía que haber que ella pudiese hacer, no podía permitir que el odio controlase al pelinegro y mucho menos que este matase a su madre. Tenía que haber algo... casi inmediatamente se le encendió una bombillita en la cabeza. Sí, eso tenía que funcionar, no por nada tenía años de práctica de hacerlo con Sakura. Aprovechando que Sasuke estaba centrado en gritarle a su madre ella cerró los ojos y se concentró. Cambiaría de aspecto, no resultaba difícil hacerlo si tenías mucha práctica, tal como ella, y poco después se descubrió a si misma como una réplica exacta de la peli rosa, si había alguien quien pudiese hacer entrar en razón a Sasuke solo era ella. Con decisión se plantó delante de Susanoo.

-Sasuke-dijo lo más claro posible, intentando no sonar asustada.

Este giró la cabeza y sus ojos se encontraron directamente con aquellos jades.

-Sakura-susurró, confundido.

-Soy yo-contestó el hada, lo más convenciblemente posible-debes parar esto Sasuke, te está haciendo daño y tú estás haciendo daño a tu madre.

Él no se movió ni un ápice.

-Por favor Sasuke-rogó-sabes que no quieres esto, no quieres matar a tu madre, no quieres hacerlo.

Continuó sin recibir respuesta. Eishel ya no sabía que más hacer y actuó a la desesperada.

-Si dejas que Susanoo cobre el control, no solo morirá tu madre, sino que también moriremos yo y tu hijo-dijo llevándose una mano a la fingida tripa-¿quieres eso?

Los ojos de Sasuke parecieron abrirse un poco y miró justo a donde ella posaba la mano.

-Mi hijo-murmuró-mi hijo tiene que vivir, tú tienes que vivir, yo...

Mientras iba diciendo eso el cuerpo de Susanoo fue desapareciendo poco a poco, hasta que ya no quedó nada de él. Mikoto cayó al suelo, inconsciente por la falta de oxígeno. Sasuke por su parte continuó mirándola.

-Sakura...

-Lo siento, Sasuke-dijo Eishel recobrando su verdadero aspecto-tenía que hacerlo o sino moriríamos todos.

El pelinegro no dijo nada, se limitó a girar sobre sí mismo y contemplar lo que allí había sucedido. Durante todo el proceso había estado como inconsciente, había sido capaz de oír y ver pero su cuerpo funcionaba solo, no seguía ninguno de sus mandatos, era como si una presencia oscura hubiese entrado en su ser y solo fue capaz de combatirla cuando vio a Sakura, él no podía permitir que nada malo le pasase. Solo que aquella no había sido la verdadera Sakura, claro.

Sus ojos contemplaron los escombros a los que se había reducido las paredes y el vestíbulo de la planta baja. Por algún milagro del destino el pilar principal del edificio se mantenía intacto, impidiendo que este se les derrumbase encima. Luego miró a su madre, Eishel ya la estaba atendiendo y parecía que Mikoto recobraba la consciencia.

Se miró las manos, estaban limpias, pero él las sentía más sucias que nunca, había estado a punto de matar a su madre, a la madre que él había jurado proteger siglos antes de que todo aquello hubiese pasado. Se llevó esas mismas manos a la cabeza. Había perdido el control y eso no podía suceder. No podía permitir que aquel monstruo volviese a adueñarse de su ser. Había oído a su madre y a Eishel identificarlo como Susanoo, una divinidad tan poderosa como malvada. Entonces aquel era su poder, traer del ''cielo'' a un ser terrorífico que solo buscaba destrucción, pues si aquello era así él no volvería a usarlo. Nunca, nunca jamás.
Pero ahora debía hacer algo, después de lo que acababa de pasar era más urgente que nunca que abandonase Konoha y partiese en busca de Sakura. Auqellas criaturas que habían llegado hasta su casa sin duda alguna eran mitad demonio y mitad vampiro, híbridos creados para matar. No era seguro quedarse allí, enviarían más y él ya no tenía más fuerzas para convatirlos y no podía arriesgarse a que su recién poder/maldición de sangre pura descubierto volviese a tomar control de su cuerpo. Además si esos seres lo habían ecnontrado a él sin ninguna duda estarían en busca de Sakura, sino la habían encontrado ya, y solo ese mero pensamiento le hacía hervir la sangre, como animal, el vampiro macho de su interior estaba furioso porque alguien atacase a la hembra con la que se había apareado, pero como ser racional, clamaba por proteger la vida de la persona que más quería en este mundo y la de su hijo no nato. Y por último tenía otras cosas en mente que debía hacer, matar a unas cuantas personas y pedirle explicaciones a su madre. Se merecía una explicación después de años de dolor creyéndola muerta.
-Nos vamos de aquí-gruñó en dirección a las dos mujeres.
-Pero aún estás convaleciente...-empezó Eishel.
Sasuke la fulminó con la mirada.
-¡Nos vamos ya!-rugió-¡voy a buscar a Sakura y nadie me detendrá y vosotras dos venís conmigo! ¡tú y yo tenemos muchas cosas que discutir madre!
Los valientes son los que saben llorar con la cara descubierta y luchar contra el miedo. El valiente nunca se rinde.

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« Respuesta #18 en: Octubre 21, 2011, 03:02 pm »

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« Respuesta #18 en: Octubre 21, 2011, 03:02 pm »
En el proximo capi reencuentro sasusaku^^

10. Huida

-Es inútil molestarse, esta ciudad es imposible, sin contar el calorazo que hace-se quejó Kiba.
Tenten se giró y lo fulminó con la mirada, oculta bajo unas gafas de sol.
-¿Te quejas del calor? ¿Tú?-gruñó-me gustaría verte en mi lugar.
Llevaban el día entero caminando de un punto a otro de Roma pero no habían encontrado ni el más mínimo rastro de dónde pudo haber estado la casa del rubio.
-Cállate ya Kiba-ordenó Neji-tal vez si dejaras de quejarte podrías prestar más atención.
-No, tiene razón-intervino el ojiazul-dando vueltas de un lado a otro no llegaremos a ningún lado.
Hinata le puso una mano en el hombro.
-¿Estás seguro de que no te suena nada?
El rubio cerró los ojos y suspiró.
-Os dije todo lo que recuerdo, la casa estaba muy cerca al foro de Julio César, en el cual estamos, y había un gran castaño en el patio interior.
-Lo cual sería útil si los de turismo no se hubiesen cargado toda la flora-rezongó Itachi, interviniendo por primera vez en todo el día.
En ese momento una mujer con pintas de guía turística se acercó a ellos.
-Scusi signori, mi posso aiutare?-preguntó.
(Disculpen señores, ¿puedo ayudarles?)
-Non è…-empezó a responder Tenten, pero Naruto se interpuso entre ella y la guía turística con una sonrisa.
-La ringrazio molto per l’interesse, siamo alla ricerca di una vecchia quercia vicino a questo fórum. (Le agradezco su interés, estamos buscando un antiguo roble cercano a este foro).
La guía se quedó pensativa.
-Sí, lo so. Ma non di più. (Sí, lo conozco. Pero ya no existe).
-Ci può dire dove se trovava? (¿Puede decirnos dónde se encontraba?).
La mujer señaló un punto a la distancia y luego dio una serie de indicaciones en un rapidísimo italiano. La expresión de Naruto pasó de una ceñuda a una de completa alegría y luego a otra de completo espanto.
-Grazie mille-le dijo a la mujer que luego se alejó de ellos hacia una pareja de alemanes.
-¿Y bien?-preguntó Itachi, impaciente.
-Tengo buenas y malas noticias-contestó, recuperando la seriedad-la distancia entre el foro y mi casa resulta que es mayor de lo que yo recordaba, casi un par de kilómetros, y no quedan ni rastro de sus ruinas, al menos si se ha hecho una excavación arqueológica o bien no ha sido terminada o ha sido terminada y no la consideraron de gran interés, lo cual dudo.
-¿Y por qué tendrías que dudar?-intervino Ino-según tengo entendido muchas casas antiguas se encuentran en Roma.
-Si-confirmó Naruto-pero no todas son del hijo bastardo de Cayo Julio César.
-¿Y esas son las noticias?-retomó el tema el pelinegro.
Naruto negó.
-Ese es el problema, una excavación así no se puede mantener en secreto-luego miró directamente a Tenten-¿tú lo sabes, verdad?
-¿Perdón?-preguntó ella, desubicada.
-Esa mujer me ha dado el nombre de la constructora que hizo el centro comercial para facilitarme su encuentro-dijo, Tenten abrió los ojos por completo, lo cual significaba mucho, pocas veces lograbas pillar a un oráculo con la guardia baja.
-Mare Nostrum-dijeron ambos al mismo tiempo.
-¿Mare Nostrum? ¿Eso no es latín?-preguntó Hinata.
-Era el nombre que los romanos le dieron al Mar Mediterráneo, ¿y eso en que nos ayuda?
-Ayuda mucho-habló Tenten-la batalla que Grecia, al menos lo que quedaba de ella rebelada contra Roma, libró contra los romanos y en la que Demetrio fue hecho esclavo, se libró en ese mismo mar.
-Literalmente Mare Nostrum significa Mar Nuestro-continuó Naruto-fueron las primeras palabras que le dije, reivindicando que el Mar Mediterráneo era propiedad de Roma y de nadie más, él nos deja pistas.
-Y ahora tengo claro que esto es una trampa-dijo Itachi-Demetrio te odia, por supuesto, sería un necio sino lo hiciese, pero su objetivo es mucho mayor que su simple venganza.
-Yo también pienso eso-dijo Sai, interviniendo por primera vez-atrapando a Naruto tiene a Sasuke, teniendo a Sasuke tiene a Sakura, y así conseguirá al bebé y no solo eso, Itachi como miembro de la casa real Uchiha y el resto de la familia Serim iremos en su busca, nos tiene a todos y en cuanto nos atrape nos matará y los Luminati quedarán sin monarquía.
-No solo los vampiros están en peligro-dijo Ino-¿alguien se ha parado a pensar en toda la gente que va diariamente al centro comercial? Morirán muchos humanos.
-Pues no vayamos-dijo Kiba.
-No es tan simple-esta vez quién hablaba era Neji-sino vamos, Demetrio seguirá con vida, irá matando a cada familia Luminati que se encuentre hasta dejar a la Monarquía sola y desamparada.
-Pues qué bien-suspiró el castaño-si vamos y no logramos matar a Demetrio, morimos, pero sino vamos acabaremos muriendo igual, ¿por qué Hollywood se empeña en hacernos creer que los sobrenaturales podemos con todo?
-Entonces vayamos-dijo Hinata-¿Naruto?
El rubio sonrió. Sus ojos eran como llamaradas de fuego azul.
-Vamos a matarlo.


Sakura cerró los ojos y se concentró con fuerza, ya ni llevaba la cuenta de las veces que había llevado a cabo esa operación durante los dos últimos meses. Pronto sintió como la energía le recorría todo el cuerpo y acababa en su mano para poco después volver a desaparecer. Abrió los ojos, la piedrita ya no estaba allí. Suspiró, ahora solo era cuestión de tiempo que la piedra volviese a aparecer, solo tendría que esperar, lo máximo que había logrado que desapareciese era una hora.
-Ahora esperar-susurró.
Cansada de estar sentada se levantó dificultosamente, ya que su barriga de dos meses a penas le daba espacio para moverse establemente. Apartó el pelo, que arrastraba por el suelo como si fuese una capa, y caminó hacia Alecto, que había estado callada durante todo el día, algo bastante extraño.
-¿Te pasa algo Alecto?-preguntó.
Su prima negó con la cabeza.
Alecto estaba cansada, mientras Sakura se había pasado los días entrenándose a sí misma ella había intentado hasta lo imposible para lograr vulnerar los barrotes recubiertos de agua bendita y lo único que había logrado era llenarse el cuerpo de importantes quemaduras que tardaban días enteros en desaparecer por completo.
-Tiene que haber algo-dijo-tiene que haber algo que nos permita salir de aquí a parte de tu poder.
Sakura se sentó a su lado.
-Me temo que esa es la única manera de salir de aquí-contestó la peli rosa-y al paso que voy mi hijo nacerá antes de que logre dominar esto por completo.
Alecto se levantó y caminó hacia la única y pequeña ventana, cubierta de barrotes también bendecidos, que había en la estancia. Entre los barrotes había únicamente dos arañas solitarias, una en frente de la otra.
-Hasta los insectos tienen que luchar para sobrevivir-dijo al ver como ambos bichos se lanzaban al ataque.
Sakura se levantó y se quedó junto a ella observando a los dos arácnidos pelear. Ambas se quedaron mirando atentamente al desarrollo de la batalla y entonces sucedió algo que les dio una gran idea.
-¿Y si…?-inició la pregunta Sakura, sorprendida.
Las dos se miraron y sonrieron.
¿Cómo era posible que aquello no se les hubiese ocurrido antes?


El centro comercial estaba hasta arriba de gente y eso no hizo más que aumentar la alarma que el grupo sentía. Nada más entrar habían sentido la presencia de una incontable cantidad de seres mágicos, y la mayoría no precisamente buenos.
-Tenemos que actuar con naturalidad-dijo Itachi-nos dejarán en paz si piensan que venimos solo a comprar.
-Ya, pero es que no venimos solo a comprar-apostilló Kiba, más alto de lo necesario.
Ino le dio un codazo.
-¿Es qué no puedes callarte ni un segundo? Ni siquiera sé porque te permití venir conmigo.
-Yo también me lo pregunto-añadió el ojiperla-ya fue demasiado traerte a ti aquí como para traerlo a él.
Kiba lo fulminó.
-Desde luego Neji-sama, eso realmente ha dolido.
Nadie más prestó atención a las quejas del castaño, ya para entonces el olor a Sombra era insoportable.
Tenten dio un suspiró de sorpresa y se quedó totalmente rígida y blanca durante un segundo.
-Saben a lo qué venimos, él está aquí-dijo recobrando la compostura.
Itachi y Neji se miraron fijamente.
-Ha llegado la hora, por favor sacad a la gente de aquí lo antes posible-dijo el pelinegro.
Habían quedado en que los lobos evacuasen el perímetro, mientras que ellos iban a solucionar el problema con Demetrio.
-Yo me quedo si me lo permites Neji-sama-pidió Sai.
Neji lo miró fijamente, Sai ya no era un vampiro, realmente nunca lo había sido al no consumar su transición, pero aún así seguía siendo un Serim y estaba en todo su derecho de encontrar a su hermana pequeña, ni siquiera él, el macho beta de la manada, era quién para prohibirle eso.
-Claro que sí-contestó.
Los dos grupos se quedaron mirando fijamente, eran enemigos por naturaleza, pero aquella aventura los estaba uniendo y ninguno les deseaba mal a los otros. Tenten y Neji se dieron un fuerte abrazo y un beso, mientras que el resto se dieron las manos y se desearon la mejor de las suertes.
-Procurad no morir, chuchos sarnosos-dijo el rubio con una sonrisa.
-Lo mismo va por vosotros, chupasangres, te mataré si dejas que algo le pase a mi prima-señaló a Naruto.
Un poco lejos de los demás estaban Ino y Sai. Ella miraba repetidamente al suelo y él pasaba inconscientemente la lengua por aquellos caninos vampíricos que nunca había llegado a usar.
-Yo…-empezó la rubia.
-¿Si?-dijo él.
-Verás…oh demonios-gruñó mientras lo agarraba por la camiseta y le daba un beso fogoso.
Sai se quedó de piedra pero segundos después reaccionó y la rodeó con los brazos correspondiendo al beso. Kiba los miraba de hito en hito mientras los demás se limitaron a sonreír.
Cuando se separaron Ino miró un poco avergonzada a los demás.
-Em… esto… ya podemos irnos-dijo, luego se giró hacia Sai-nos vemos luego.
Con un ademán de mano, los tres licántropos se despidieron y se alejaron entre la gente. Pocos minutos después se escucharon gritos y a gente como loca gritando, ‘’ ¡Han entrado lobos!’’ en italiano.
-Bien-murmuró Itachi-ahora es nuestro turno, debemos darnos prisa, evacuarán pronto pero que haya lobos en un centro comercial es algo que atraerá a la prensa.
Los cinco se pusieron en modo cazador y dejaron que sus desarrollados olfatos los dirigiesen hacia el lugar donde se encontraban los Sombra. Se hicieron camino sin mucha dificultad entre la manada de humanos que huían horrorizados hacia la salida hasta que llegaron a un pasillo de tiendas bastante caras que ya estaba completamente vacío.
-El olor se hace más fuerte aquí-dijo Tenten-pero no son muchos.
-Es uno solo y viene hacia aquí-matizó Sai, extrañado-es inútil cualquiera se daría cuenta de que estando solo no tendría ninguna posibilidad.
-Es Demetrio-cortó Itachi.
Naruto asintió mientras apretaba los puños, podía sentir cerca su presencia, aquel rastro de sangre envenenada podría olerse en medio del vertedero más grande del mundo sin ningún problema.
Los cinco se quedaron parados donde estaban, era evidente que el propio líder Sombra se presentaría ante ellos en poco tiempo y tenían que estar preparados, uno nunca sabía cómo iba a actuar un monstruo carente de moral como aquel.
-Estás aquí-dijo Naruto.
Fue decir eso y una mancha borrosa cayó del techo sobre él, pero el rubio tuvo unos reflejos rapidísimos y se apartó de su camino. Hinata y Sai se apartaron sobrecogidos por la sorpresa e Itachi desenfundó sus colmillos en un lento gruñido.
Allí, en medio de ellos, se encontraba un vampiro alto, de tez pálida, pelo rubio y ojos del color borgoña más profundo. Con su apariencia de joven de mediados de los vente, llevaba pantalones vaqueros una camiseta de manga corta ordinaria que le hacían parecer una persona normal, salvo que él era más que eso, era el líder de los peores asesinos del mundo.
-Ave Marcus-dijo con una maquiavélica sonrisa en su boca, mirando directamente al rubio.
-¡¿Dónde tienes a mi hermana?!-preguntó Sai sin menor dilación.
-Veo que estás aquí pequeño príncipe-dijo, sorprendentemente en japonés, lengua que nunca hablaba, sin apartar la mirada de Naruto-a tu hermana la he abierto en canal y a su hijo lo he echado a los perros.
Sai se abalanzó a por él pero antes de que llegara Itachi lo agarró con fuerza y tiró de él hacia atrás.
-Vas a decirme dónde tienes a Sakura y dónde tienes la puerta al infierno-exigió-o sino yo mismo te mataré.
Demetrio rodó los ojos.
-En realidad tus amenazas me importan bien poco, si yo quisiera en estos momentos estaríais todos muertos, pero si te diré que la puerta no está aquí, os habéis equivocado de ciudad, de país y de continente.
-Pero…-empezó Naruto.
-¿Creías que tu casa era el lugar que más odiaba?-preguntó-si que la odio, pero hay un lugar que odio aún más y ninguno de vosotros lo conocéis y que no encontraréis nunca.
-Mientes, yo lo vi-dijo Tenten.
-Tú ves lo que yo quiero que veas-se limitó a contestar-en realidad solo vine de visita, vosotros os venís conmigo.
-¿Perdón?-preguntó Naruto-nadie se va a ir de aquí hasta que te matemos.
-¿Si?-respondió con ironía-entonces no saldremos de aquí nunca.
Todo se quedó en silencio, sabían que si querían salir bien librados de allí tendrían que matar a aquel vampiro, pero incluso sobrepasándolo en número sabían que era prácticamente imposible acabar con él.


Akatsuki bufaba al mismo tiempo que caminaba entre los pasillos de aquellas inmundas mazmorras medievales. Estaba enfadado, no comprendía como Demetrio lo dejaba de lado de esa manera después de que él hiciese tantas cosas por su causa. Podría haberlo mandado a comandar alguna de sus batallas contra los Luminati pero no, lo tenía allí de niñera de su estúpida hermana. Estaba cansado y ahora tenía que ir a llevarle comida humana para que su hijo se desarrollase bien, bobadas.
No tardó en llegar a los barrotes de la celda pero el plato se le cayó al suelo de la impresión. Allí dentro solo estaba Sakura, no había ni rastro de Alecto, como si hubiese desaparecido.
-¿Dónde está?-preguntó mientras abría la celda y entraba adentro.
-Se ha escapado por la ventana-contestó seria y señalando el hueco con barrotes.
-Imposible-contestó él sorprendido.
-Tienes razón-contestó una voz tras él-en realidad ni siquiera tuve que salir para llegar a fuera.
Akatsuki ni tuvo tiempo a defenderse, el golpe que le dio Alecto en la nuca lo dejó inconsciente al acto.
Poco después desapareció y apareció unos centímetros más atrás, justo de dónde Sakura la había hecho desaparecer.
-Llega a tardar un poco más y sería incapaz de mantenerte fuera de la celda-dijo la peli rosa entre jadeos de cansancio.
-Sí, podía sentir como los átomos tiraban por mí de vuelta a la celda pero ha sido una experiencia genial, pero ahora démonos prisa, tenemos que huir de aquí antes de que se despierte.
Ambas salieron corriendo, al menos Sakura intentaba correr, de la celda.
La idea de su plan se les había ocurrido tras observar a las dos arañas. En realidad una de ellas ni siquiera lo era, sino un bicho muy parecido con un par de alas. Los dos bichos empezaron a pelearse hasta que el alado se alzó por el cielo, salió al exterior por los barrotes y luego volvió y mató a la araña por la espalda, luego se la comió.
Sakura sonrió, quién iba a decirle que gracias a esos bichos ahora volvían a ser libres. Alecto de repente dio la vuelta y se acercó a Akatsuki y le sacó algo de un bolsillo, un móvil.
-Para llamar a Itachi.
-¿A Itachi?-preguntó mientras no dejaba de correr.
-Ya te explicaré cuando estemos lejos de aquí-contestó con una sonrisa.
Los valientes son los que saben llorar con la cara descubierta y luchar contra el miedo. El valiente nunca se rinde.

Si Justin Bieber amenaza con saltar de un edificio:
El 85% de personas entran en depresión
El 10% le dicen que salte
Copia y pega esto en tu firma si eres del 5% de las personas que suben y le da una ayudita (lo empujan) (^w^)

ann91 Desconectado
« Respuesta #19 en: Octubre 22, 2011, 06:38 pm »

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Re:[+18]*Poisonous Blood: 2.Sobrevivir[S&S]*
« Respuesta #19 en: Octubre 22, 2011, 06:38 pm »
¡¡Hola Dresti!!
Ufff tengo casi tres días leyendo la historia desde la primera parte Poisonous Blood: 1.Renacer hasta llegar acá...Y déjame decirte que me ha encantado la historia ¡¡Es increíble!! :ohnoes:...Realmente espero la continuación...
 :ohnoes:¡¡Hasta Pronto!! :ohnoes:

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