Autor Tema: Cicatrices del pasado. (drama, romance) Capitulo VIII  (Leído 2351 veces)

Jaspe Desconectado
« en: Septiembre 08, 2011, 05:43 pm »

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Cicatrices del pasado. (drama, romance) Capitulo VIII
« en: Septiembre 08, 2011, 05:43 pm »

Hola Damas y caballeros este fic original esta dedicado a mis hermanas y mejores amigas, a todos ustedes que se tomaran el tiempo en leerlo y a esa persona especial de donde vino toda la inspiración te deseo la mejor de las suertes en el camino que elegisteis aunque no sea el mismo que el mio.
 
CICATRICES DEL PASADO.


“EL PASADO Y SU HERIDA MORTAL HACIA EL CORAZON, UN FUTURO LLENO DE AMOR???
 Y UN PRESENTE ENTRE EL DESEO Y EL DOLOR…
EL RENCOR TIENE CURA… NO LO SE”

Capitulo I


La luna llena brillaba como nunca esa noche, cada uno de sus frágiles rayos iluminaba las penumbras de la oscuridad. Como deseaba ser aquel manto negro y frio, que un pequeño y cálido rayo de luna iluminara la penumbra de su herido corazón. Pero en que pensaba aquel sentimiento conocido como amor no existe, si no existe porque lo anhela tanto… si solo era un juego de su corazón y sus sentimientos tratando de doblegar a su razón y su pensamiento.

No podía seguir así ella era una de las pocas chicas inteligentes en esa época, una de las pocas que no se dejaban llevar por el romanticismo… pero si era así como fue a caer con un tarado traicionero, la habían rechazado de la manera mas indigna de la sociedad… esa época en la que una chica rechazada por un hombre era considerada una basura, los hombres dominaban todo, poniendo en un lugar mas bajo que la porquería a las mujeres, algo que ella odiaba con toda su alma. Pero si lo odiaba por que cada noche añoraba aquellos fuertes brazos masculinos rodeándola, era el único que podía hacerla sentir débil…que la hacia sentir mujer y al único que le rechazo una noche de placer.

-Todo por el estúpido sexo - menciono suavemente su voz femenina, poseía una tonalidad seductora como la de una ninfa, sus ojos negros la belleza de la oscuridad y su cabellera violeta lograba una combinación mitológica. Encontrarse acariciando esa delicada y nívea piel era para cualquier hombre ver una musa, que lograba desprender de sus poros una fragancia hechizante que solo las rosas negras de su jardín poseen. Ella era un ser prohibido y eso fue lo que el no entendió - Te odio corazón - menciono apresando sus manos en contra de su pecho, como le hubiera gustado ser un hombre ya que ellos no poseen un corazón y la sociedad no los critica, ya que  defendería su “honor” en un duelo de espadas.

Una fina lágrima recorrió su rostro al recordar que su orgullo quedo en el suelo, al recordar como la cambio por una chica de burdel, desde ese momento ella decidió hacerle a su vida un pequeño cambio, dejaría de ser aquella tonta e ingenua chica y se convertiría en lo que el más amaba. Sus oscuros ojos observaron la luna era vergonzoso para su orgullo haber sido atrapada por un tonto niño mimando de la aristocracia.

-Ayame Minamino, aun esta despierta jovencita - le susurro una voz cariñosa introduciéndose en su habitación, la joven desvió su mirada de la luna hacia el intruso, era el único de los hombres que si valía la pena, lastimosamente era su padre - Mi princesita es hora de que usted se duerma - le ordeno de una forma tan afectuosa que ella lo único que hizo fue asentir. No comprendía a su madre y hermana mayor ya que cada día le reprochaban su forma de ser y como perdió a un prospecto como el príncipe Ikuto.

Poco le importaba lo que pensaran esas dos, la única opinión que deseaba era la del único que la amaba de una forma sincera - Padre, usted me odia - menciono ya acostada en su cama, el hombre la arropo mientras le daba un tierno beso en la frente y le susurraba “Como podría odiar al tesoro mas valioso que tengo” ella sonrió débilmente mientras sus parpados lograban cerrase con algo de culpa -“Tal vez tengan razón…he deshonrado a la familia”- pensó cayendo en un profundo y frio sueño.

≈○≈

Aquella luna le parecía fascinante e intentaba de todas las formas posibles plasmar su belleza en aquel lienzo blanco, pero no cooperaba, donde se encontraba esa inspiración que ella deseaba, antes le resultaba tan sencillo plasmar lo que veía en una pintura… pero ahora le faltaba algo, sonrió con ironía al recordar lo que le faltaba. Dejo con un suspiro aquel pincel y se paro mientras tiraba al frio suelo otro cuadro sin concluir, donde se encontraba aquella facilidad de mostrar romanticismo solo con pensarlo.

-Acaso el no tener corazón - susurro observado en el suelo el desperdicio de lienzos; ella para que deseaba una pintura que ante sus ojos era un horror, soltó un leve suspiro de frustración, la habían mutilado en vida.

Camino en aquella habitación, su cuerpo se paro por inercia frente al espejo - “¿Qué observo?”- se pregunto mentalmente, con su mirada observo su cuerpo estudiándolo con detalle, era una chica nada atractiva; sus ojos eran negros y sin expresión alguna; su cabellera plateada era algo poco común y que la hacia sentir como un fenómeno; su piel demasiado nívea, aun no entendía por que le decía su nana que era tan suave como una pluma o una pequeña flor de algodón. Se observo de una forma mas interna su carácter, era decidida y lo expresaba en cada pincelada; una artista orgullosa que amaba lo creaba y creaba lo que amaba. Nunca nadie la cambiaria - Por eso me remplazaste - susurro con la mirada mas fría, no había mas lagrimas, ya no poseía, los recuerdos del pasado la acechaban a cada momento intentando arrebatarle su tranquilidad - Y todo por ser igual a las tontas enamoradas - dijo para si misma al recordar que casi le entrega todo a ese hombre, recordar como el la abandono por otra y mas doloroso que su familia le dio la espalda- El amor es un veneno para un artista - sonrió de una forma apagada - “Los Misay”- aquella familia que solo podía seguir el protocolo y por no ser unos salvajes, decidieron deshacerse de la mala hierba de la familia.

-Señorita Misay - Menciono su nana con ternura observando como aquella pijama que portaba se encontraba toda cubierta por pequeñas gotas de pintura y en el suelo los lienzos nunca terminados - Asumí duerma - menciono con autoridad, la joven simplemente asintió, observando desde su balcón el hermoso reino “Una noche como esta acabe con mi futuro” pensó observando con mas tranquilidad a la luna - Una noche como esta perdió su ternura, calidez y sus sueños - finalizo la mujer de edad avanzada retirándose de la habitación, no valía mucho la pena mandarla a dormir, era una artista frustrada y sin anhelos de seguir.

La mujer se retiro y la dejo como a ella le encantaba…sola. Sus ojos se cerraron y pudo sentir aquella herida latente en su interior que había logrado acabar con su pasión y amor. Lo único que le quedaba era su orgullo, con eso no podría nunca plasmar al símbolo universal del romance - “¿Cómo planea un artista demostrar amor, sin un corazón?”- pensó, una sonrisa irónica y hasta hipócrita se formo en su rostro, como le agradecía a Kenji Hará por haber acabado con su existencia, sus ojos se cerraron por inercia al sentir aquella cálida brisa marina y mas le agradecía a ese idiota por cambiarla.

 
≈○≈

Los suaves y cálidos rayos del sol, la despertaron de su fría pesadilla, dio inicio a otro día en el que  prometía seducir a todo hombre de la realeza que se le atravesará en el camino, ninguno se salvaba Príncipes, Condes, Reyes y hasta los guardias. A todos les iba parejo; su único interés era divertirse, demostrar que era la mejor chica de burdel; con una sonrisa orgullosa se levanto con aquella bata blanca cubriendo su desnudez y se dirigió con sigilo al cuarto de baño.

-Por favor señor permítame le mano de su hija - menciono por millonésima vez aquel joven de atractivo ver, su cabellera negra y lacia; aquellos ojos oscuros como la noche; su piel nívea que le hacia combinación con ese cuerpo atrayente y seductor, el era la personificación del deseo hecho hombre.

El rey suspiro de una forma cansina al joven, el le agradaba pero no era lo que su hija necesitaba - Lo siento Yurem, pero mi hija se ira a un convento - menciono con dolor, al aceptar con molestia, la condición de su esposa - Es lo mejor - intento auto-convencerse, ya que su hija se encontraba fuera de control y como padre debía hacer algo - Además que te hace pensar que cambiara su actitud - menciono observando al chico; el no era malo, lo único que tenia era que poseía una igualdad en personalidad con su hija, ambos deseaban complacer a todos; sonrió con ironía mientras recordaba que no le haría un bien esa relación, no la cambiaria la corrompería mas de lo que ya estaba.

-Yo la amo y cuando quiero alguien es con todo mi corazón y no me importa su pasado - menciono decidido y a la vez arto de que todos le mencionaran que era un sueño intentar cambiar a una musa que nació para complacer al mundo.

-----------------------------------------------Flash Back---------------------------------------------

El se encontraba en la taberna del pueblo, un lugar nada digno para alguien de su categoría, si su mejor amigo lo hubiera visto en ese lugar lo reprendería por el mal gusto, el era uno de los reyes mas codiciados de la aristocracia de los ocho reinos… pero eso no lo sabia nadie en ese reino. Habían iniciado hace siete años un viaje para encontrar el amor verdadero y lo único que encontró es la desilusión.

-Saben besa como una ninfa - menciono uno de sus ebrios compañeros con una sonrisa y cara ilusionada, al recordar la noche llena de caricias que ella le ofreció.

-Te apoyo - menciono otra voz masculina con un deje de depravación - pero esas largas piernas ufff… una completa tentación - mientras terminaba de consumir aquella copa de vino barato.

El se sentía ofendido, como odiaba que hablaran así de su futura reina y mas que le dijeran que el seria parte de la centena, no lo entendía - Dejen de hablar de esa forma de la mujer que amo - no podía hacer nada mas que defenderla, pero su reputación no le ayudaba en nada, además que no había tenido ningún encuentro con ella.

-Cálmate Yurem - menciono colocando una mano sobre su hombro - te comprendo pero esa princesa es de todos los hombres del reino - finalizo logrando hacerlo enojar, no ella seria solo suya y de nadie mas, el seria el que curaría esa herida que no le permite amar sinceramente.

--------------------------------------------Fin del Flash Back--------------------------------------

Una atrayente joven bajaba con delicadeza las escaleras, logrando hacer entrar en un sueño de seducción hasta el mas experto de los hombres, aquel vestido negro con violeta que demostraba lo mucho que le encantaba y lo elegante que era; su cintura ajustada con un corset negro que lograba dejar al descubierto su bien formado cuerpo, una falda larga y gruesa que debajo se podían notar las botas negras, que tanto deseaba tener sobre su pecho.

-Hola Yurem - menciono de forma seductora con aquella sonrisa cómplice. Si se lo llevaría en el saco también, lo observo detenidamente mientras se mordía el labio inferior; aquel pantalón negro ajustado a su figura, esa camisa blanca de mangas largas con tres botones desabrochados, tentándola e invitándola a pasar y tomar todo lo que deseara; ese saco negro… era un estorbo para todo lo que planeaba hacerle a ese joven.

-Ayame, nos vamos - la jalo su padre del brazo sacándolo así de su rango de visión - Yurem, ya le ofrecí mi respuesta - fue lo único que menciono mientras se retiraba por el umbral de la puerta.

≈○≈

Que tenia de atrayente la vida para alguien como el, siempre sentía que algo le faltaba, pero aun no se enteraba que era; ¿Qué le podría faltar a un futuro rey? Las personas de sociedad se lo preguntaban, el era apuesto gracias a eso podrían obtener a la mujeres que quisiera, tenia riquezas, un titulo de la aristocracia. ¿Qué le podría faltar a Julián Misay?

Continuara...

espero que les guste.[/color][/b]

Jaspe Desconectado
« Respuesta #1 en: Septiembre 10, 2011, 06:33 pm »

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Re: Cicatrices del pasado. (drama, romance) Capitulo II
« Respuesta #1 en: Septiembre 10, 2011, 06:33 pm »
Bueno espero que les guste el capitulo II y gracias por su tiempo

Capitulo II


≈○≈

Que tenia de atrayente la vida para alguien como el, siempre sentía que algo le faltaba, pero aun no se enteraba que era; ¿Qué le podría faltar a un futuro rey? Las personas de sociedad se lo preguntaban, el era apuesto gracias a eso podrían obtener a la mujeres que quisiera, tenia riquezas, un titulo de la aristocracia. ¿Qué le podría faltar a Julián Misay?

El era un joven de apenas 22 años que había logrado mucho en tan poco tiempo, poseía una cabellera lacia de una tonalidad Castaña-rojiza, sus ojos verde esmeralda que con solo una mirada lograba que cayeras en su dulce juego, su piel nívea que combinaba con un muy bien formado cuerpo; como le agradecía a su prima menor el hecho de permitirle llevar bajo su cargo la grandeza familiar, como la “quería” era la “mejor”.

-Señor Misay, ya solo nos falta un día de camino - le menciono el cochero del carruaje un poco agotado, con una sonrisa cansada asintió. Comprendía al pobre hombre, el también se encontraba en su limite ya que ese viaje era el mas largo que había realizado en toda su vida; como habían exagerado sus tíos al exiliar a su única hija.

-Diez días de mi vida perdidos en una visita - menciono frustrado era un hombre poco paciente y era lógico a su edad ¿Quién lo seria? - “Odio que para tener el trono, me impongan una prometida” - pensó observando el paisaje era tranquilizador ver la naturaleza tan armoniosa - “A veces me encantaría tirar el protocolo por la borda y hacer que la prestigiada familia “Misay” se perdiera” - menciono mientras se observaba en un espejo, no comprendía por que de tantos Misay, el y su prima debían cargar con las reglas del protocolo, sonrió con desgano a veces como adiaba que el y su prima fueran los únicos de sangre real que aun existían - “Y pensar que deseaban que me casara con mi hermana”- era hijo único pero su prima era como su hermana menor y debía cuidarla - “el protocolo es una porquería”.

≈○≈

El joven observo como el rey se llevo a su único amor, su única ilusión lejos de el, un convento era el único lugar donde un hombre no podría entrar por respeto, ¿Qué podía hacer?, nada se le había acabado el tiempo de su aventura ya tenia 22 años y según el protocolo debía casarse aunque no quisiera, lo peor era que el consejo elegiría a su futura esposa.

-Desperdicie mi oportunidad - menciono en un susurro mientras salía del castillo del reino de la rosa; había perdido todo derecho a escoger a una joven que el amara o que solo le gustara, ya que la única que logro cautivar su corazón no mostraba ni el mas mínimo interés en su persona; debía volver y solucionar muchos pequeños problemas como el de que un chico de 22 años compro la mitad de su patrimonio familiar.

≈○≈

Se encontraba en el carruaje frustrada su padre había impedido que se llevara en el saco y que al fin completara la centena, no tenia nada en contra de los hombres, solo que detestaba a los representantes de la realeza, pero Yurem era algo especial, a el lo observaba como un rival, fiero y digno; sonrió de forma arrogante, le resultaría fascínate descubrir en carne propia que era lo que las mujeres disfrutaban y deseaban de el.

Su padre la observaba con arrepentimiento por lo que le haría a su hija, pero le había dado su palabra a su mujer “¿Por qué nunca te quiso?” se pregunto de una forma deductiva y con una sonrisa irónica “seguro por que no es su hija”. El destino era cruel ya que el adoraba a su hijastra y por que su mujer no podía amar a su única hija; suspiro de una forma cansina - Ayame lo siento, pero no puedo condenar a mi tesoro en un convento - le menciono sorprendiendo a la joven, ella lo sabia su madre nunca aceptaría su forma de vida; pero un convento era demasiado - Así que te mandare a otro lugar, para que inicies de nuevo - lo dijo demasiado dolido pero era lo mejor; la saco del carruaje con lagrimas en los ojos, la abrazo con todas sus fuerzas y le entrego una bolsa con monedas de oro y muchas alhajas de la corona. - Cuídate hija mía - fue lo único que escucho decir a su padre antes de que se marchara.

Muchas dudas inundaban su mente y la única respuesta era comenzar de nuevo, una nueva persona, un nuevo ser y un nuevo chico en este mundo. Al fin descubrirá lo que se siente ser un chico aunque sea solamente disfrazada.

Después de tanto pensar y comprar decidió iniciar su nuevo viaje, mientras subía al carruaje que la alejaría de su amado reino y de Ayame Minamino, esa chica ahora estaba muerta.


≈○≈

Sus ojos negros se abrieron un poco, no podía creer que esos hombres hablaran tanto, se encontraba en una reunión en la que por cierto se quedo dormido; los consejeros del rey lo ponían al tanto de todo.

-Déjeme entender - dio un suspiro y los observo de manera fría - ustedes quieren que mi hermanita se case con el rey - menciono su voz masculina de una forma nada satisfactoria ya que el grupo de personas de edad avanzada asentía con orgullo.

Uno se levanto de su asiento y con una sonrisa menciono - exactamente…además que usted por supuesto según el protocolo se case con una joven de buena posición - esa sonrisa se amplio, el dio un suspiro no le gustaba nada lo que le exigían; había escapado una vez del protocolo y ahora lo quieren volver a inmiscuir en el.

-Lo siento, pero mi hermana se casara con quien ella decida - menciono de una forma cortante mientras se colocaba de pie y realizaba una reverencia mientras se retiraba de la habitación.

-Su señoría Takashi Kanai, no se vaya…- pero fue inútil detenerlo, cuando ese joven se proponía algo lo conseguía y ellos también; habían cometido un gran error al venderle la mitad del reino y ahora la única forma de recuperarla es que su rey contrajera nupcias con la hermana de ese joven adinerado.

-“¿Quién dijo que era difícil ser un chico?”- pensó con orgullo, mientras caminaba por los pasillos con un porte de galán, se observo en las paredes del palacio que reflejaban su persona… que reflejaban su nuevo yo “Takashi Kanai” un joven huérfano quien lo único que tiene en la vida es a sus riquezas y a la dueña de todo su hermana, la cual por una extraña razón no sale a la luz publica y solo se mantiene en el castillo que le construyeron.

El era un joven de cabellera plateada y ojos negros como la noche muy vacios, poseyendo un porte masculino, nadie pensaría que era ella en realidad, la forma en la que había logrado que su larga melena tuviera una forma masculina y como oculto sus atributos femeninos que había logrado desarrollar con el paso del tiempo.

Sin perder más tiempo salió del castillo de cristal y monto a su hermoso semental negro, que lo ayudaba a mostrarse más galante y orgulloso de lo que era; logrando que cada chica del reino se sonrojara con los piropos que les dedicaba. Aquel reino era hermoso, como el de un cuento, dio un leve suspiro de frustración al recordar que su talento se había marchitado como las hojas de los arboles.

≈○≈

Se encontraba en frustración, ¿Cuánto mas le podría faltar para llegar a ese alejado reino? No podía contener mas la curiosidad de ver a su querido familiar, como seria observarla de una forma distinta; suspiro con desgano al recordar que si la sociedad se enterara de lo que hizo la flamante señorita Misay, la ejecutarían al instante. Pero lo único bueno es que el no hablaría, pero las mentiras se descubrían fácilmente; observo por la ventana aquel majestuoso y lejano reino que se habría paso por el espeso bosque, dándole un toque sobrenatural al paisaje- “Uno de los reinos mas hermosos”- pensó observando cada detalle, era mas que mágico verlo surgir con los rayos del sol y combinado lo perfectamente con el verde de las plantas.

-Su majestad Misay, ya hemos llegado- menciono el cochero de forma aliviada y entrando por las majestuosas puertas de piedra que impedían el ingreso aquel esplendoroso lugar, sin perder tiempo observo lo hermosa y tranquila que era aquella villa que relucía como los cristales y respiraba la refrescante brisa del mar; ahora entendía por que su prima vivía ahí.

Observo como se hablaba del conde Takashi Kanai, parecía ser uno de los prospectos mas reconocidos del reino; según lo que su prima le conto deseaban que contrajera matrimonio con una dama de sociedad. Aquella idea le resulto graciosa, su prima casada con una tonta de las que tanto aborrece - Llévame al hogar del conde Kanai - fue lo único que menciono, mientras se preparaba mentalmente para seguir el plan, ya que la aristocracia no lo obligaría a casarse con una ilusa niña de la sociedad; el deseaba un reto propio alguien que le costara trabajo dominar; se podría decir que deseaba una chica indomable.

≈○≈

Caminaba cabizbajo ese viaje había sido una perdida de tiempo, ni amigos verdaderos, solo consiguió engañarse a si mismo, el desamor, la traición y la humillación mas grande de su vida; todos había participado en ella. No entendía donde se encontraba la lealtad de un amigo sincero, sonrió al recordar que su único amigo se encontraba en casa.

-La realeza esta condenada a la soledad - menciono en un susurro cansino, observado el suelo de madera de aquel carruaje, una figura lo observo con una sonrisa, como tenia razón Yurem - Aborrezco el protocolo - finalizo de una forma frustrada, sintió lastima aunque no entendía ¿Por qué?

Continuara...

PennyDraco
« Respuesta #2 en: Septiembre 12, 2011, 11:09 am »

Re: Cicatrices del pasado. (drama, romance) Capitulo II
« Respuesta #2 en: Septiembre 12, 2011, 11:09 am »
Hola ante todo.
B
ueno, había leído el primer capitulo esta historia, eh, y creo que me faltó comentar.
Está interesante el tema aunque soy algo alejada en un mínimo porciento  a esa experiencia pero los casos de “mis pacientes” me hacen imaginar las circunstancias. Yo hubiera optado, si no te molesta, tomar nombres de personas algo comunes, para ser más fácil de entender, lol, es que ando con más nombres en la cabeza que me dificulta recordar.

Jaspe, escribes bien aunque tienes algunas fallas en la tildacion diacrítica.
Espero la continuación de esta historia, paso a retirarme a terminar hacer mis deberes.
Nos vemos

Jaspe Desconectado
« Respuesta #3 en: Septiembre 14, 2011, 01:38 pm »

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Re: Cicatrices del pasado. (drama, romance) Capitulo III
« Respuesta #3 en: Septiembre 14, 2011, 01:38 pm »
hola gracias por tomarse su tiempo en leer mi pequeño fic.

PennyDraco: primero que nada gracias por leerlo, también te agradezco por los comentarios constructivos que me diste, voy a hacer mi mejor esfuerzo en mejorar mi ortografía para que leerlo sea mas cómodo para ti... bueno el asunto de los nombres discúlpame por eso, es que cada uno de las personas que me inspiro para crear este fic ya que les pedí autorización y ellos eligieron sus nombres; espero entiendas y otra vez gracias por leerlo.

Capitulo III
 


-La realeza esta condenada a la soledad - menciono en un susurro cansino, observado el suelo de madera de aquel carruaje, una figura lo observo con una sonrisa, como tenia razón Yurem - Aborrezco el protocolo - finalizo de una forma frustrada, sintió lastima aunque no entendía ¿Por qué?

(Narra Ayame)

No entiendo por que Yurem aborrece esa ley que todo noble debe seguir hasta el fin de sus días; según lo que recuerdo el era solo un simple soldado de baja categoría en el reino.

-Te apoyo amigo - le menciono forzando mi voz para que aparente la de un chico, el me observa de una forma sincera y honesta - Pero no tiene porte de alguien de la realeza joven - le menciono con un deje de curiosidad en mis palabras, observo como observa hacia otro lugar, algo malo pasa y realiza esa sonrisa irónica.

-NO - solo menciono aquella sencilla palabra - No mas mentiras - continuo con frustración, aun no entiendo en que me mintió pero lo descubriré - Un placer mi nombre es Yurem Kamiya, soy el único heredero al trono del reino de Cristal - menciono con orgullo, a lo único que pude hacer es sorprenderme “Un rey se encontraba enamorado de mi” y lo peor no me lo pude llevar en el saco, eso si era humillación total.

Con una pequeña sonrisa en mi rostro mencione orgulloso - Mucho gusto su alteza, yo soy un simple consejero - mencione con una sonrisa, eso nadie me lo creería - Me llamo Kira Kuren - le extendí la mano de una forma decidida; aun no estaba perdido me lo llevaría en el saco aunque sea para el un sueño, mi orgullo esta en juego.

-Un placer conocerle joven Kuren - menciono de una forma demasiado formal, me siento extraña así; ya que en cada palabra que su gruesa y sensual voz se podía expresar que fue criado según las reglas del protocolo. Me extendió su grande y masculina mano - Solo pido que seamos unos amigos sinceros - dijo mientras su mirada se nublaba, se lo que se siente no tener un amigo que te quiera por tu interior. La realeza esta condenada a la soledad, digna maldición de un ángel oscuro.

 Le sonreí de una forma afirmativa. El, seria el primer amigo de Kira Kuren… pero nunca de Ayame Minamino.

≈○≈

Se encontraba cómoda portando aquella vestimenta, era mas liberal que las ropas que utilizaba a menudo, aquellas negras botas se encontraban extendidas sobre la pequeña mesa de cristal; su cabellera plateada suelta, ya no portaba los vendajes que ocultaban aquellos firmes y frágiles senos; toda su vestimenta se encontraba con pequeñas gotas de pintura. Su mente se encontraba en aquel pequeño trozo de papel que le llego esa mañana; hace mucho que no escribía desde que se fue.

“Querida mía.

Es hermoso el mundo, discúlpame por tener que dejarte sola al frente del negocio.
Donde me encuentro llueve todos los días, como si el cielo intentara purificar la maldad del mundo. Al observar la lluvia recuerdo el día en que nos conocimos… lo recuerdas.

Llovía tanto y tu frágil cuerpo se encontraba sucio y mojado, pero aun así no perdías esa ternura que te caracteriza; me robaste mi dinero y mi comida; pero no te culpo era la necesidad.

Tus labios pálidos temblaban sin control, cuando te encontré rodeada por aquellos bandidos que deseaban abusar de ti. No lo pensé dos veces al salvarte; pero el salvado fui yo, es irónica la vida.

Cada vez que llueve recuerdo esa noche que pasamos juntos abrazados, sin necesidad del tiempo. Esa noche en la que decidí mantenerte a mi lado, protegerte y cuidarte de todo aquel que te hiciera daño.

No quiero verte llorar… Nana me comento que no lloras más; que reprimes el sentimiento, eso esta mal; ya que cada lágrima tuya es un pequeño cristal de ilusión.

No permitas que nadie te humille, ya que el día que te abandonaron dejaste de ser una Misay y te volviste un tesoro… dejaste de ser una muñeca y te volviste una artista… no hay pintura que puedas crear sin esfuerzo...y no hay mas belleza que concluir una obra.

La vida es como unas decididas pinceladas, tú decides que rumbo toman.
No intentes escribir el futuro sin curar el pasado.
No imagines observar una hermosa pintura sin concluirla primero.

Con todo mi corazón, para el tesoro mas grande que un día
Encontré en mi vagabundo camino.

Firma: TU ARTISTA ENCANTADO.


Sonrió de una forma sincera, el era un tonto que se ilusionaba, pero como lo quería; dio un leve suspiro y observo el lienzo que pintaba era para cualquiera un auto retrato donde se encontraban Takashi y Asumí juntos; sonrió era tan fácil pintar después de recordarlo.

-Si las personas te vieran ¿Quién pensarían que eres? - le menciono sorprendiéndola una voz masculina que logro sacarla de su pequeño trance - Takashi o Asumí - se levanto y lo observo de una forma fría fusionada con la arrogancia de un noble.

-Bienvenido príncipe Julián y Futuro heredero al trono del reino Orquídea - Dijo realizando una reverencia con la destreza de un espadachín - ¿Cuándo se casara y será al fin rey, joven? - pregunto a lo que el ojos esmeraldas la observo con un deje de rencor. Pero recordó que no solo el poseía heridas, observo entre las manos de la joven un trozo de papel logrando llamar su atención.

-Admiradores - menciono frio y con un deje de curiosidad - eso no es permitido y lo sabes - finalizo observándola sonreír; parecía no importarle el protocolo, parecía no importarle el presente ni el futuro de su familia. Su mirada observaba fijamente el lienzo pintado eran dos personas tan parecidas - ¿Quiénes son? - pregunto con curiosidad y sin mostrar emoción alguna.

-NO te interesa Julián - finalizo retirándose con esa sonrisa llena de ilusión, el sonrió de la misma forma al verla no tuvo el valor para informarle que sus padres la deseaban de vuelta ya que el Príncipe Kenji deseaba reparar el error. El sabia que el lo que deseaba era otra cosa por eso no se atrevió a mencionar palabra alguna frente a la joven.

-Sígame le mostrare su habitación - le menciono de forma firme aquella anciana sacándolo así de sus pensamientos - Joven Julián espero que el viaje no fuera muy pesado - le insinúo de una forma dulce, a lo que el negó; caminaba por el majestuoso lugar aun no entendía como pudo llegar a poseer tanto dinero en tan solo cinco años.

-Le va bien en los negocios- susurro lo suficiente audible solo para el, aun no se creía que su prima… una mujer tuviera tanta suerte de crear su propia fortuna - Es todo un éxito…pero solo espero que se recupere de la herida mortal del pasado - finalizo de una forma fría al recordarla, aquella peli verde de ojos aguamarina, piel nívea tan suave y hechizando como la de una musa; con la gracia de un felino al caminar - “Melany” - menciono de una forma mental y frunció su rostro al recordarla en la cama con otro hombre y ese otro era un Misay de baja categoría.

La nana lo había estado escuchando atentamente, lo estudio y su diagnostico fue que el también poseía una herida profunda en el corazón - Y usted se curo de la traición - finalizo de una forma tierna mientras se retiraba, dejándolo de una forma choqueada en la entrada de su habitación.

Regreso a la normalidad, el había cambiado ya no era un artista, un poeta que pese a las observaciones plasmaba la belleza de la mujer de una forma mítica; ya no… esa parte murió el día que la observo deseosa de encontrarse entre los brazos de otro. Fue la única que logro humillar su orgullo y no permitiría que otra arribista reinara en su corazón.

Sin mas se introdujo en su habitación y desde la ventana observo a su prima en un balcón y recordó que esa chica ya no era Karumi Misay esa joven había muerto; logrando crear de sus cenizas a la flamante Señorita Asumí Kanai. Sonrió para sus adentros deseando que esa herida del pasado se curara para que el pudiera ser un artista de nuevo; un hombre digno de apreciar la belleza de la mujer aquel embrujo que podía general una joven doncella entre sus brazos - Pero como estudiar su atractivo; si eran como las serpientes entre mas bellas mas ponzoñosas - dio un suspiro mientras dirigía su verde mirada hacia el punto que mantenía a su prima en trance - “sigues enamorada de la luna” - pensó al observar una hermosa luna llena, con un arcoíris rodeándola, logrando demostrar así que ningún artista se resiste a su presencia.

≈○≈

Aquella rubia observaba todo a su alrededor no perdía detalle alguno su rostro se fruncía cada instante al escuchar al hipócrita de su hermano exigir algo que el mismo rechazo y abandono.

-¿Dónde se encuentra mi prometida? - que ironía, el una noche de luna la rechazo con tal orgullo que no logro comprender nunca; cada día se preguntaba: Sera amor o simple conveniencia, no sabia que era pero de algo estaba segura su amiga nunca seria feliz al lado de un niño mimado de mamá.

-Por favor Kenji, ten paciencia - le menciono un hombre de avanzada edad con un tono de frialdad en su rostro - Julián fue por ella al reino de Cristal, la sacara de la miseria en la que vive - finalizo observando al joven guardar silencio de una forma pacifica.

Continuara...

Jaspe Desconectado
« Respuesta #4 en: Septiembre 26, 2011, 09:35 am »

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Re:Cicatrices del pasado. (drama, romance) Capitulo IV
« Respuesta #4 en: Septiembre 26, 2011, 09:35 am »
hola disculpen el retraso aqui les dejo el capitulo IV :shifty: espero que les guste y gracias por leerlo  :ohnoes: 8)

Capitulo IV


≈○≈

Aquella rubia observaba todo a su alrededor no perdía detalle alguno su rostro se fruncía cada instante al escuchar al hipócrita de su hermano exigir algo que el mismo rechazo y abandono.

-¿Dónde se encuentra mi prometida? - que ironía, el una noche de luna la rechazo con tal orgullo que no logro comprender nunca; cada día se preguntaba: Sera amor o simple conveniencia, no sabia que era pero de algo estaba segura su amiga nunca seria feliz al lado de un niño mimado de mamá.

-Por favor Kenji, ten paciencia - le menciono un hombre de avanzada edad con un tono de frialdad en su rostro - Julián fue por ella al reino de Cristal, la sacara de la miseria en la que vive - finalizo observando al joven guardar silencio de una forma pacifica.

No comprendía como un día el pudo haber acabado con ese compromiso y el otro reconocer que fue un error; no era un hombre muy confiado pero así salvaría a su hija y el prestigio de la familia Misay.

-Esta en el Cristal - susurro solo audible para el y la joven que lo acompañaba, desde que inicio ese circo barato para tener posición y dinero - Julián no hará un buen trabajo…- menciono retirándose del castillo, ni una reverencia realizo, la joven lo observo con pena ya que su hermano no poseía respeto por nadie excepto el.

 -Kenji-sama ¿Qué haremos? - le pregunto de una forma asustada, le temía a ese hombre y a su primo.

Nunca tuvo confianza con nadie, no conoció a nadie; simplemente se la oculto del público y si se negaba hacer lo que le ordenaban la castigarían con el látigo, lentamente acaricio su piel por encima de la tela, aun le dolían las cicatrices del último castigo y esas se las había obsequiado su “madre” aun no lograba entender por que la aborrecían todos.

 El se detuvo a las afueras del castillo y la observo con desprecio - Tú que crees bazofia - menciono con asco, al recordar que ella era un simple error que tuvo su difunto padre y que ahora ellos tenían que cargar - Iremos al reino del Cristal por la otra arrastrada - menciono subiendo al carruaje y ordenándole al cochero que diera inicio a la marcha hasta su castillo.

La joven de cabellera rubia, ojos miel, piel nívea que portaba un vestido viejo de color negro con blanco, que ocultaba su verdadera belleza bajo esos viejos y sucios trapos, su propia familia la hacia ver como un fenómeno ante la sociedad.

-Dijo que iríamos - susurro con desgano ella no era nada en esa familia, nadie la quería en ese lugar y ¿Por qué dejaba que la trataran como un perro enfermo? lo recordó con un punzante dolor en el corazón, se lo había prometido a su difunto padre - el me dijo que un día todo cambiara…solo tengo que tener paciencia - menciono mientras caminaba con toda calma rumbo al lugar de sus pesadillas, la mazmorra de sus sueños y todo por ser la hija ilegitima de un difunto rey.

 
≈○≈

La noche dominaba todo a su alrededor y ella por primera vez en mucho tiempo lograba conciliar el sueño que un día le fue arrebatado, su rostro se notaba tan tranquilo y pacífico que lograría embrujar hasta al mas duro corazón, no mostraba aquel sufrimiento que la vida le obsequio. Pero ningún sueño esta totalmente lleno de felicidad.

-------------------------------------------SUEÑO-----------------------------------------------------

Observaba como todo era adornado con orquídeas doradas, cada lugar de aquel magnifico castillo era una ilusión, en su rostro una sonrisa se dibujaba tan sincera que no se podía  identificar que era ella en realidad.

-De que te ríes, te felicitas por deshonrar a la familia - le menciono un hombre  histérico y lleno de furia logrando abofetearla en el rostro, con tal fuerza que le hizo caer al frio suelo de mármol. - Eres una deshonra para mi, me da vergüenza llamarte hija - le menciono mas furioso y con un látigo la azoto sin compasión alguna, como dolía cada latigazo pero mas herían esas palabras de desilusión.

-PAPÁ - grito ya sin poder soportar más y con las lágrimas brotando por sus ojos como si fueran fuentes, lo observo tomar una espada. - NO PERDONEME - le grito corriendo donde se encontraba su madre y esta simplemente la abofeteo y la lanzo a los brazos de ese ser tal malévolo que deseaba su destrucción. ¿Cuando su amorosa familia se perdió y la abandonó?

Sintió el filo del metal rozar su piel con tal deseo de sentir y ser manchado con su carmesí liquido vital, al instante una lagrima callo de sus ojos.

Todo se volvía oscuro y sin luz como ella,  lentamente se observaba la iluminación de un hermoso jardín cubierto por rosas, jazmines, claveles, tulipanes, margaritas y de más flores, todas de un hermoso color negro.

-¿Por qué tan hermosa dama llora? - le pregunto una voz masculina, tomando su mentón y con el pulgar de su mano limpiando cada rastro de aquel cristalino liquido - Una hermosa mujer no debería de llorar- menciono observando como las oscuras miradas se hipnotizaban entre si.

¿Por qué no se movía? ¿Por qué no podía responder? simplemente observaba aquella negra y fría mirada que la lograba desarmar por completo.

-¿Qui..en…e…es u..us…usted?- le pregunto tartamudeando, por primera vez se sintió tonta ante aquella mirada que no la perdía de vista.

-Aun es muy pronto para que sepa mi nombre- finalizo y todo se oscureció de nuevo.

Se sentía sola como una niña abandonada, quería sentirse querida una vez en la vida, ante ella se abrió paso a dos caminos muy distintos.

-Uno es el camino de un artista un completo enamorado de la vida - le susurro el viento en una ráfaga que logro que las hojas de los arboles bailaran su ultimo vals hasta el suelo - y el otro es el camino del pasado que te suplica que vuelvas - concluyo el aire decidido y en aquel camino su mirada observo a Kenji Hará con esa sonrisa de autosuficiencia.

-------------------------------------------FIN DEL SUEÑO----------------------------------------

Sus ojos se abrieron asustados, aun temblaba por haber observado al culpable de que su destino se destruyera en mil pedazos; su blanquecina mano acaricio su mejilla y sintió aquel extraño liquido derramarse lentamente por sus ojos, se maldijo mil veces ella no lloraba por nada. Dio leves suspiros para tranquilizarse ya no era Karumi Misay ahora era mejor que ella, a esa chica la asesino su “familia” ya hace cinco años y cada tormentoso día lo recuerda por las cicatrices que ese hombre que llamo padre grabo por siempre en su piel.

Guardo silencio al recordar aquellos oscuros ojos estudiándola totalmente, intentándola proteger de todos como si cuidara a una extraña flor única en su especie; esa ternura no la había visto en otro que no sea su artista encantado, aquel hombre que la rescato de ser una Misay.
 
-¿Quién era? - se preguntaba al recordar aquel desconocido que se introdujo sin autorización en sus sueños - Aunque es tan lindo sentir que le importas alguien de nuevo - menciono levantándose de aquella cómoda litera y se dirigía hacia el balcón observando como aquella noche se le había escapado en aquel desconcertante sueño.

≈○≈

Ambos dormían en el carro ya que había decidido acortar el viaje al reino, era solo un día de camino incluida la noche, el joven observaba el techo de madera del carruaje sin mucha emoción, recordando aquel dulce sueño algo le decía que el regresar a su magnifico hogar será único y mas si se encontraba aquella niña de ojos negros tan vacios como el firmamento. No deseaba dejarla sola en ese camino, sacudió su cabeza –“tal vez es un juego de mi imaginación”- pensó cerrando los ojos deseando que esa dulce ninfa lo tortura todas las noches de su vida.

Kira simplemente dormía y en su rostro se formaba una sonrisa de perversión.

----------------------------------------------SUEÑO--------------------------------------------------

Se encontraba en aquella habitación con una suave bata de seda cubriendo su desnudes total, aquel hombre la observaba.

-me soltara de las cadenas para demostrarle que es un verdadero hombre - le menciono de una forma seductora; nunca en su vida había observado aun chico así de dispuesto a jugar tan bruscamente con ella, todos eran unos niños de mami. - Si me libera tendremos mas diversión - menciono con una sonrisa tratando de convencer a la joven con aquella vestimenta blanca y el podía observa como las botas negras realzaban ante todo.

Observo sin ningún pudor el cuerpo femenino que se encontraba frente a el, era una joven de muy atractivas y tentadoras caderas, su mente vago hacia el inicio de sus senos firmes y atrayentes, como deseaba darse el gusto de escudriñar aquellos atractivos atributos con su boca ya que en ese lugar prohibido se encontraba oculta la llave que lo libraría de esa condena y como disfrutaría buscándola.

Continuara...


PennyDraco
« Respuesta #5 en: Septiembre 26, 2011, 12:38 pm »

Re:Cicatrices del pasado. (drama, romance) Capitulo IV
« Respuesta #5 en: Septiembre 26, 2011, 12:38 pm »
Hola, perdón por no comentar ><
Cada capitulo como que...espera...¿como te lo explico?...
Combinación de las circunstancias y de los estilos literarios como que te llenan o te caen en el momento preciso que necesitas para olvidarte de las cosas. Bueno, yo saco cosas que me servin de los capitulos que leo y estoy, de cierta forma, agradecida por esto aunque nadie ha pasada para leer esto (ya mis problemas me acosan).
Ya estoy memorizando e identificando a cada personaje.
En fin, espero continúes con el capitulo siguiente.
Nos vemos

Jaspe Desconectado
« Respuesta #6 en: Octubre 03, 2011, 11:15 pm »

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Re:Cicatrices del pasado. (drama, romance) Capitulo V
« Respuesta #6 en: Octubre 03, 2011, 11:15 pm »
Hola damas y caballeros lamento la tardanza   :-_-: aqui les dejo el capitulo V espero que les guste  :=D: y bueno gracias por comentar.

PennyDraco: Gracias por leer el fic la verdad yo me inspiro de la vida de cosas que suceden o de una linda lectura, te estoy muy agradecida de verdad  :=D:


Capitulo V


-¿Quién era? - se preguntaba al recordar aquel desconocido que se introdujo sin autorización en sus sueños - Aunque es tan lindo sentir que le importas alguien de nuevo - menciono levantándose de aquella cómoda litera y se dirigía hacia el balcón observando como aquella noche se le había escapado en aquel desconcertante sueño.


≈○≈

Ambos dormían en el carro ya que había decidido acortar el viaje al reino, era solo un día de camino incluida la noche, el joven observaba el techo de madera del carruaje sin mucha emoción, recordando aquel dulce sueño algo le decía que el regresar a su magnifico hogar será único y mas si se encontraba aquella niña de ojos negros tan vacios como el firmamento. No deseaba dejarla sola en ese camino, sacudió su cabeza –“tal vez es un juego de mi imaginación”- pensó cerrando los ojos deseando que esa dulce ninfa lo tortura todas las noches de su vida.


Kira simplemente dormía y en su rostro se formaba una sonrisa de perversión.


----------------------------------------------SUEÑO--------------------------------------------------

Se encontraba en aquella habitación con una suave bata de seda cubriendo su desnudes total, aquel hombre la observaba.


-me soltara de las cadenas para demostrarle que es un verdadero hombre - le menciono de una forma seductora; nunca en su vida había observado aun chico así de dispuesto a jugar tan bruscamente con ella, todos eran unos niños de mami. - Si me libera tendremos mas diversión - menciono con una sonrisa tratando de convencer a la joven con aquella vestimenta blanca y el podía observa como las botas negras realzaban ante todo.


Observo sin ningún pudor el cuerpo femenino que se encontraba frente a el, era una joven de muy atractivas y tentadoras caderas, su mente vago hacia el inicio de sus senos firmes y atrayentes, como deseaba darse el gusto de escudriñar aquellos atractivos atributos con su boca ya que en ese lugar prohibido se encontraba oculta la llave que lo libraría de esa condena y como disfrutaría buscándola.


-Es un joven travieso pero le confieso que le temo, ya que mi cuerpo es virginal - le menciono la joven subiendo a la cama y colocándole sobre el desnudo pecho masculino una de sus atrayentes y negras botas - Sea un Caballero - le dijo al colocarle una hermosa y fina espada acariciando su blanquecino cuello.


El ante tanta adrenalina y la sorpresa de descubrir algo nuevo sonrió seductoramente, como lo excitaba sentir el peligro y mas si era por una hermosa creatura como esa hada – Intente prohibirle a una rosa florecer; Intente prohibirle a la luna encantar; Intente prohibirle a un hombre apasionado desear su cuerpo si usted lo provoca – ella lo observo sorprendida y mas cuando el logro que ella perdiera el equilibrio y callera sobre su majestuoso cuerpo masculino, se mordió lentamente el labio inferior al notar que el no se había realizado ningún rasguño en su pulcra anatomía. – Suélteme y le demostrare que un artista puede amar de una forma mas haya de la pasión de uno de los dioses del Olimpo – sonrió al tenerla tan cerca de su piel y sentir sus sentidos hechizados, por aquella maliciosa y tentadora fragancia que su suave piel desprendía, se trataba de un aroma único de rosas negras, un delicioso olor que te incita o te advierte que algo es prohibido. – He aquí me tiene bella creatura a sus pies, deseando como un mendigo acariciar su piel; añorando como un niño descubrir sus mas oscuros secretos de mujer – eso era todavía mas sorprendente desde cuando los hombre utilizaban como arma el arte para convencer a las jóvenes damiselas de entregar lo único de valor moral que poseen.


-Lo siento gentil caballero, pero usted es un peligro para la humanidad – le menciono colocando la filosa arma de metal nuevamente en su cuello pero esta vez de forma definitiva.


-Si he de ser un peligro para usted y su orgullo, máteme… pero no con aquel frio objeto que fue creado por el odio del hombre – menciono acercando lentamente su rostro sin impórtale nada – sino con esos rosados labios que fueron creados por el amor de un ser divino, para lograr que un día yo cayera de nuevo en las redes de una ninfa – era una locura total, no lograba controlar aquellos ojos verdes llenos de deseo y a la vez demostraban pureza única y sin igual.


-“Podría confiar de nuevo en un iluso sin corazón, solo por aquellas palabras dulces”- su mente trabajaba mas rápido que su cuerpo ya que cuando intento reaccionar aquel joven ya tenia sus labios entrelazados con los de ella; no supo como pero la beso.


-Mi encantadora Dama usted ilusa no, usted posee la inteligencia y la audacia de uno de los mas peligrosos cazadores que el mundo haya creado. - le menciono al instante de separar sus rosados labios de aquellos carmesís.

-----------------------------------------------Fin del sueño------------------------------------------


El se removió entre aquellas finas sabanas de seda, su piel se encontraba ardiendo de deseo, cada poro de su cuerpo palpitaba por aquella mítica creatura que su subconsciente había creado, dio un suspiro y observo alguien en su habitación observándolo con una mirada fría y entre sus níveas manos una espada; su mirada se ilusiono como la de un niño que encuentra lo que mas añora en navidad.


-Julián al fin logras despertarte flojo - menciono aquella voz que el conocía de memoria y en esos momentos le resultaba molesta a sus sensibles oídos – apresúrate que tengo que despejar mi mente con algo – le menciono mientras le lanzaba a la cama una fina y elegante espada, se sorprendió al verla no podía creer que aquel mango poseía incrustaciones de cristal – solo hay siete en este mundo y todas son de Takashi Kanai – la observo salir de su habitación, si la observara alguien ajeno a la situación pensaría que en realidad es un chico de la aristocracia.


Se levanto con desgano, aun no amanecía y ella le había hecho levantar, como odiaba ese mal habito de dormir desnudo que poseía, pero bueno cuando estuviera junto a una mujer que llenara todo lo que el desea y que no necesitara a otra; se daría un genuino gusto desasiéndose de sus delicadas y costosas prendas femeninas.


-¿Por qué debemos levantarnos con espadas? - le pregunto sin animo al salir de la habitación únicamente portando un pantalón negro y dejando su pecho al descubierto, no comprendía por que de la nada se le ocurrió obligarlo a caminar hacia el jardín de la majestuosa construcción. La observo caminar de una forma decidida una mujer igual de atrevida que su prima necesitaba el para poder demostrarse al fin cual era el sexo que dominaba, como artista sabia que la belleza de una mujer la hacia deseable a los ojos de cualquiera; pero mas deseable era un mujer prohibida y virginal; pero como hombre no deseaba que ninguna lo lograra enamorar.


Ella lo observo mientras lo guiaba hasta el jardín donde por primera vez sus blanquecinas y débiles manos tocaron una espada, sonrió al recordar que era un lujo las incrustaciones de cristal pero nada era peor que tener un duelo sosteniendo un mago con ellas acariciando su piel.


-ya te lo dije tonto, deseo liberar mis frustraciones - menciono abriendo una puerta con una llave de oro puro al ver aquello el se sorprendió, su prima era una vanidosa total y no poseía limites – pasa – le menciono al abrir la pesada puerta de metal, lo que sus verdes ojos observaron lo sorprendió mas, era un majestuoso jardín como los que describía aquel joven vagabundo que un día encontró en su camino, mojado y sonriéndole al mundo mientras le regalaba unos sencillos versos a las damas.


-La luz matinal de los rayos del rey sol – menciono Julián al observar como aun aquel astro no lograba reinar el firmamento y ver los pequeños rayos encantar como pequeñas estrellas cada planta del jardín – son en aquel prohibido lugar, custodiado por una doncella, lograba hacer que todo se volviera el limite de lo sobrenatural, aquel lugar donde habitan hadas, ninfas y todo tipo de creaturas en dulce armonía.


Ella lo observo no podía creer que su primo conociera a su artista encantado, dio un suspiro y se coloco en guardia – listo Julián Misay; no tendré piedad con usted – el se sorprendió al observarla, no iba a pelear con una mujer, eran débiles, delicadas y ella era una Misay. Se coloco en posición fuerte y firme como la de un caballero elegante y presumido, de un solo movimiento logro hacer que aquella delicada espada volara de las manos del joven sorprendido.

(Narra Julián)


No se que paso, pero cuando intente colocar la espada en la posición de defensa para bloquear aquel ataque algo me interrumpió, observo la palma de mi mano ya que siento un delicado liquido espeso – “Sangre” – pienso en voz alta y la observo, creo que por un instante pensé que ella correría a detener aquel flujo de liquido carmesí que manchaba mi nívea piel; pero se quedo ahí observándome sin mover un solo musculo, aquella mirada fría y arrogante no era la de una Misay - ¿Qué te paso? – le menciono sin mucho interés.


Enfunda con tal elegancia aquella peligrosa espada de doble filo y se sienta en el verde pasto – Usted mejor que nadie lo sabe – menciono sin mucho apuro y observo con delicadeza y sutileza una bella rosa negra florecer.


Di un suspiro rendido, ya nunca será la misma desde ese día y todo por mi culpa – lo siento… me suplicaste ayuda y no te la otorgue – menciono en un susurro ahogado de melancolía, observo mi mano con nostalgia – “Como puedo pensar que me ayude cuando mi cuerpo esta herido, si yo no lo hice cuando ella me necesitaba” – pensé en silencio, ya no hablaba hasta cansarse como antes, esa sonrisa ya no era dulce y sin malicia y su mente no era tan negra como la noche. Puede ser una injusta broma del destino pero extraño a mi dulce prima, aquella chica que creía en las creaturas sobrenaturales, aquella niña que con una mirada lograba darte ánimo.


Ella me observo con una sonrisa y extendió su blanquecina mano – Un placer conocerle, mi nombre es Asumí Kanai – ese acto me sorprendió y no tenia que ser un genio para darme cuenta que la pequeña niña fiel a las reglas de la aristocracia había muerto por culpa de las heridas que el ser que tanto decía amarla le propino en su delicado cuerpo; sin contar con el rechazo de la mujer que le dio la vida y la puñalada de una daga de hielo en su pequeño e inexperto corazón… Nunca más regresara la niña dulce del pasado.


Continuara...[/b]

Jaspe Desconectado
« Respuesta #7 en: Octubre 19, 2011, 07:56 pm »

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Re:Cicatrices del pasado. (drama, romance) Capitulo VI
« Respuesta #7 en: Octubre 19, 2011, 07:56 pm »
Hola damas y caballeros espero me disculpen por el retrazo aqui les dejo el capitulo VI espero les guste...

CAPITULO VI


Ella me observo con una sonrisa y extendió su blanquecina mano – Un placer conocerle, mi nombre es Asumí Kanai – ese acto me sorprendió y no tenia que ser un genio para darme cuenta que la pequeña niña fiel a las reglas de la aristocracia había muerto por culpa de las heridas que el ser que tanto decía amarla le propino en su delicado cuerpo; sin contar con el rechazo de la mujer que le dio la vida y la puñalada de una daga de hielo en su pequeño e inexperto corazón… Nunca más regresara la niña dulce del pasado.

≈○≈

 Caminaba bajo aquella lluvia, aun le dolían las heridas por causa de aquel liquido cristalino que caía tan delicadamente del cielo, no sentía rencor al ser majestuoso que creo la lluvia, era una pequeña bendición para las personas heridas, era una forma de llorar sin que su cuerpo se despojara de aquellas saladas gotas.

-Inseguridad pequeña señorita -  le menciono una voz masculina desde una pequeña silla que se encontraba en muy mala posición ya que el caballero estaba totalmente empapado. Ella se ruborizo era un hombre joven y apuesto, aun en la oscuridad de la noche aquella belleza masculina no paso desapercibida, se coloco la mano en el pecho tratando de contener de una forma fallida el acelerado latido de su pequeño corazón.   

No pudo contestar aquella dulce presencia la hacia sentirse en un sueño, el demostraba que le importaba lo que ella sintiera, aunque no lo creía ya que los hombres no poseen corazón.

-Discúlpeme soy un descortés, es que mi mente no pensó al ver tanta belleza natural y oculta junta – menciono dándole una reverencia a la empapada joven – mi nombre es Takashi un placer – menciono dándole un suave beso en la blanca y suave mano a la chica.

-Un honor conocerle joven – menciono ella con elegancia y un poco de torpeza ya que era la primera vez que un hombre la trataba como un ser humano – mi nombre es Misaky Hará – menciono tomando su falda y realizando una reverencia ante el joven.

El sonrió de una forma cautivadora y llena de ternura – Misa, es un hermoso nombre pero me debo de retirar - menciono el acercándose al cuerpo femenino – pero cuando nos volvamos a encontrar le demostrare que una hermosa mujer como usted tiene derecho amar – le rodeo el cuerpo con sus manos cosa que logro liberar de los labios femeninos un gemino de dolor – lo siento – se separo de la joven y observo al cielo – no pierda la fe, por que en este reino parece ser que todas las niñas buenas pierden las ilusión y las ganas de vivir – finalizo caminando y dándole unas monedas de oro – por favor tome un carruaje y vaya hasta su hogar – camino y ella sin saber el por que volteo a verlo, sintió por primera vez la pasión de un hombre, sus mejillas se ruborizaron y su cuerpo, como deseaba que esos labios masculinos que se encontraban unidos a los suyos fueran los primeros en descubrir sus secretos y los últimos.

-No se vaya - susurro apenas el joven le dio un poco de oportunidad, ella por inercia tomo entre sus manos la capucha y se aferro a ella con la necesidad de un mendigo.

El sonrió – discúlpeme bella creatura pero me tengo que ir, pero si el destino desea que usted y yo estemos juntos – menciono tomando aquellas suaves manos y obsequiándoles un beso a cada una – una lluvia como esta nos volverá a unir y ese día no la dejare escapar de mi vida – finalizo caminado con una sonrisa en sus labios.

-¿Por qué se va de mi vida?- menciono con un poco de fuerza Misaky y corrió abrazar al joven desconocido, que había logrado darle más felicidad y cariño en esos minutos que su familia en todos los años que llevaba con vida.

-bella dama, he sufrido por amor - menciono desasiéndose de lo único que lo mantenía unido a esa hada – por eso me retiro – dijo al colocarse de rodillas ante ella y besarle sus blancas manos – no pierda las esperanzas y si un día nos volvemos a ver, entrégueme este anillo que un día le devolvió la esperanza, la libertad y la ilusión de seguir con la vida a una joven artista- le coloco aquel anillo de plata, con incrustaciones de zafiro formando una hermosa orquídea – nunca cambie, por favor y no deje que los demás pisoteen su orgullo de mujer – se coloco de pie y tomo su mentón y unió en un delicado beso esos labios rosados con los suyos – por que una mujer es la creatura mas valiosa de este majestuoso universo y vale mas que el oro.

Fue lo ultimo que menciono y se retiro del lugar, su mirada triste lo busco entre la oscuridad pero no lo encontró, la misma lluvia que lo trajo a su vida se lo llevo con ella, observo el anillo y le deposito un beso mientras cerraba los ojos fuertes al observar la primera estrella de la noche, deseando que un día se vuelva a encontrarse con el único que logro hacer que su olvidado corazón palpitara de emoción.

≈○≈

No comprendía como sucedió, pero su prima estaba mas frustrada de lo habitual, primero había sido la llegada del regente de el reino del cristal y luego la llegada de su pasado.

-Asumí, regresa aquí – menciono con desespero al verla de nuevo en aquel semental negro como la noche, dio un suspiro al observarla alejarse a una velocidad sorprendente.

-No se preocupe va a una reunión con el rey – menciono la anciana nana con una sonrisa despreocupada y bebiendo una taza de café – Además ella no dejara solo a mi señor – eso si lo frustro, siempre que hablaba con esa mujer terminaba con un fuerte dolor de cabeza, no entendía por que pero siempre hablaba como si Takashi y Asumí se trataban de dos personas diferentes.

Recordó lo que sucedió hace cinco días y la razón por la que su prima y el se encontraban mas distanciados que de costumbre.

-----------------------------------------Flash Back---------------------------------------------------

Se encontraba recién acabando de entrenar ese día, su prima nunca se lastimaba con esas espadas al principio pensó que era solo la costumbre, pero resulto que no era solo la costumbre sino que esas espadas fueron creadas para la familia Kanai.

-Te rindes Misay – menciono de una forma burlona y orgullosa, no entendía pero detestaba cuando la dominaba el orgullo Kanai, sus manos ya no podían mas y para golpear mas su orgullo su “queridísima” prima se encontraba vestida como una verdadera señorita de sociedad.

-Mi niña… - se escucho la suave voz de la nana con una sonrisa en sus labios – solicitan la presencia de su hermano en la biblioteca – finalizo la anciana mujer realizando una reverencia.

Julián observo a su prima asustado y sorprendido la habían descubierto, por su mente se paso la imagen de la ejecución de la joven, no permitiría que le hicieran nada y la ayudaría a escapar si era necesario.

-Bueno nana gracias – menciono la joven tranquilamente y se dirigió rumbo a la biblioteca; el la siguió para saber de que se trataba, no es que fuera chismoso sino era por seguridad.

Al introducirse en la biblioteca observaron a dos jóvenes de pie observando la habitación, al sentir la presencia introducirse de los jóvenes ambos voltearon a verles de una forma fría y sin expresión dignos niños buenos de la aristocracia, eso le dio algo de asco a la joven de cabellera plateada, nunca mas caería con un iluso noble, prefería mil veces un pescador de la playa.

-Conde Kanai, me presento mi nombre es Kira Kuren y este joven que me acompaña es el rey del cristal Yurem Kamiya – menciono aquel joven de cabellera violeta y ojos negros, que logro llamar la atención de la única chica del salón; lentamente observaron como el pelinegro le extendía la mano al castaño-rojizo que se sorprendió con tal acto.

-Disculpe, es un placer conocerles pero lamento la confusión, mi nombre es Julián Misay, soy amigo de Takashi – menciono con los iris verdes muy colocados en el joven de cabellera violeta que se iniciaba a sentirse incomodo – solo se encuentra la pequeña hermana de apenas 20 años – al instante la joven les sonrió de una forma orgullosa, no tenia planeado llevarse bien con nadie de la realeza.

-Mi hermano no se encuentra- menciono sorprendiendo a los jóvenes recién llegados – así que les exijo que se retiren – finalizo marchándose sin ninguna educación, lo ultimo que necesitaba era tener frente a ella un par de niñatos buenos del protocolo, eran unos inútiles.

Julián suspiro cansinamente y con una sonrisa los guio a la entrada del hermoso castillo – Por favor deben retirarse ya que a Takashi no le agrada que su hermana se enfade – menciono abriendo la puerta principal para que ambos caballeros se retiraran de los dominios Kanai el único lugar donde el protocolo estaba vetado, pero antes de que Kira se retirara le susurro en el oído – Eres la mujer mas linda – lo que sorprendió al joven logrando que tragara grueso – y si eres hombre lo siento – finalizo cerrando la puerta de la mansión y al instante escucho las pequeñas y tranquilas risas de su prima desde los escalones.

-Vaya joven Misay, no creo que el protocolo permita que usted desee llevarse a la cama a un hombre – menciono burlesca la joven mientras se retiraba a sus aposentos dando pequeños bostezos, si que necesitaba una siestecita.

Continuara...

PennyDraco
« Respuesta #8 en: Octubre 25, 2011, 08:54 am »

Re:Cicatrices del pasado. (drama, romance) Capitulo VI
« Respuesta #8 en: Octubre 25, 2011, 08:54 am »
Hola ante todo, enserio, me disculpo por no haber posteado antes la continuacion y es que ando de viaje pero me tome los minutos para leer lo que me falta.
No puedo negar que sigues mejorando y eso me deja satisfecha, pero hay tantas partes en que si me rei aunque la que si fue buena es donde Misay se le ocurre decir esas cosas de que es "linda" jajjaa bueno, donde entendí >< pues fue mucho jajajaja.
Bueno pues, espero la continuación.
Te cuidas.
Bye

Jaspe Desconectado
« Respuesta #9 en: Noviembre 07, 2011, 01:28 pm »

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Re:Cicatrices del pasado. (drama, romance) Capitulo VII
« Respuesta #9 en: Noviembre 07, 2011, 01:28 pm »
bueno gracias por esperar... disculpen por la tardanza aqui tienen el capitulo VII espero les guste...

Penny Drako: gracias por comentar y no te preocupes yo entiendo que a veces sucede... bueno que bueno que te gusto.


Capitulo VII


Julián suspiro cansinamente y con una sonrisa los guio a la entrada del hermoso castillo – Por favor deben retirarse ya que a Takashi no le agrada que su hermana se enfade – menciono abriendo la puerta principal para que ambos caballeros se retiraran de los dominios Kanai el único lugar donde el protocolo estaba vetado, pero antes de que Kira se retirara le susurro en el oído – Eres la mujer mas linda – lo que sorprendió al joven logrando que tragara grueso – y si eres hombre lo siento – finalizo cerrando la puerta de la mansión y al instante escucho las pequeñas y tranquilas risas de su prima desde los escalones.

-Vaya joven Misay, no creo que el protocolo permita que usted desee llevarse a la cama a un hombre – menciono burlesca la joven mientras se retiraba a sus aposentos dando pequeños bostezos, si que necesitaba una siestecita.

≈○≈

Ese supuesto joven llamado Julián la aterraba, el hecho de que el se diera cuenta de su plan, su piel perdió rápidamente el color ante aquel ataque, si era un ataque que podía en duda su “masculinidad” ¿Qué haría si se enteraran? ¿Cómo le callaría la boca? Por primera vez sentía miedo de lo que le pudiera pasar; aunque con eso se dio cuenta que había hombres inteligentes en ese mundo dignos de una buena batalla, se ruborizo al recordar al joven atrevido de sus sueños.

-Kira, tanto le sorprendió la joven Kanai – menciono Yurem con una sonrisa de desaprobación, a el le había molestado la altanería de aquella joven y lo que mas le molestaba es que con ese pequeño monstruo con cara de ángel y mente de asesino  lo deseaban ver casado por el resto de sus días.

Lo único que debía hacer era recuperar con dinero lo perdido por los ancianos del consejo, que en vez de un bien al reino le hicieron un mal a su vida íntima.

 -Hay que prepararnos su majestad para la fiesta del reino – menciono Kira con un semblante mas tranquilo – Además asistirán muchos nobles entre ellos la prestigiada familia Hará – finalizo de informarle a su jefe lo único que debería saber.

≈○≈

El se reía al verla con aquel semblante serio, sabía que odiaba las fiestas y aun así la obligaban a ir; la noche se encontraba hermosa y se suponía que Takashi era el que dominaba el día y Asumí la regente de las noches insensibles y solitarias.

Aquella fiesta era un completo dolor de cabeza pero el semblante del joven cambio al ver al nuevo dueño de los sueños de su primo, una sonrisa traviesa se dibujo en su rostro y camino  rumbo aquel joven con una elegancia única de una serpiente.

-Buenas noches – menciono logrando llamar la atención del joven de nombre Kira y sin perder tiempo menciono – me permite hablar con usted en privado joven Kuren – finalizo a lo que sin entender el peli violeta siguió sin mucho ánimo al joven de plateada melena.

Caminaron rumbo a uno de los jardines mas alejados del palacio, entre tanta nobleza junta y tanta mirada deseosa de las jóvenes solteras.

-¿Qué desea joven? – le pregunto sin perder tiempo al observarlo cayado ver la hermosa luna – Dígame que desea – finalizo y al instante salió sin autorización su lado femenino logro dominar la princesa seductora del reino de la rosa.

Al observar aquello sonrió de una forma única y orgullosa – Vaya señorita si usted no habla, yo no lo hare – menciono el joven sorprendiéndola, la piel de Kira palideció había caído en una vil trampa de aquel joven extraño que por cierto se parecía un poco en facciones con la señorita Asumí Kanai.

-A que se refiere mi señor – menciono de todas las formas masculinamente posibles reparar su error pero ya era demasiado tarde.

(Narra Kenji)

Esta velada es un desastre y es demasiado aburrido, observo sin animo alguno como mi primo se divierte observando a las jóvenes doncellas de la sociedad del este asqueroso reino, ya no soporto mas y camino sin rumbo, sin darme cuenta me encuentro en el jardín mas alejado del castillo, escuchando lo que esos dos caballeros dicen.

-Usted mejor que nadie lo sabe joven – menciono el peli plateado que me parece familiar, me encuentro molesto ya que el inútil de Julián me había informado que su molesta prima murió de hambre y de frio, no podía esa tarada sobrevivir y sacarme de la miseria en la que mi padre nos dejo – o mejor dicho jovencita, si los miembros del consejo se enteran estará en problemas – dijo firme el tonto que me resulta familiar, eso quiere decir que ese engendro esta rompiendo las sagradas reglas del protocolo que nos rige.

-Usted lo sabe – menciono en un susurro que logre escuchar sonreí me encantaría saber quien es en realidad aquella bazofia de la sociedad – pero como se dio cuenta – menciono sin mucho animo y con la mirada colocada en el frio suelo. Aquel joven sonrió y le dijo en el oído algo que no puede escuchar pero que sorprendió a la joven – usted es también una… – menciono  a lo que la cayo colocando sus blancas manos en sus labios rojos y tentadores.

-Nadie debe de enterarse – menciono observando a todos lados y yo ya me hacia la idea que la tonta Misay era la que se había disfrazado de chico aristócrata pero me la pagaría, lentamente saque de mi bolsillo una cuchilla iba a asesinar   aquella creatura, me le acerque lentamente y sin importarme nada le clave la filosa hoja de metal al peli plateado que se interpuso en mi camino. – Kenji Hará – menciono sin mucha fuerza a lo que sonreí, ya que era la palabra de esas dos mujerzuelas en contra de la de un caballero distinguido de la sociedad.

(Fin de la narración)

 Camino de lo mas orgulloso aquel rubio y sin perder tiempo se coloco aquel antifaz que ocultaba su personalidad, como le agradecía al iluso rey la idea de la fiesta, casi al instante el joven Kuren corrió hacia la única persona que le podría ayudar y la encontró junto a su peor pesadilla aquel Misay y su amigo el rey.

-Heis ayúdeme por favor – menciono insertico nunca en su vida había sido testigo de un acto de valentía y cobardía por parte de un supuesto caballero de la sociedad.

-¿Qué sucede Kira? – menciono el joven de cabellera castaña y ojos de una tonalidad azulada, su piel era nívea como la nieve, portaba un traje azul marino y uno antifaz negro al igual que sus compañeros.

-E…s K…a…nai – menciono tartamudeando y con lagrimas en los ojos sorprendiendo a los presentes, que sin perder tiempo se alarmaron pero todo chismorreó fue silenciado al ver al joven caminar con una sonrisa orgullosa sorprendiendo al joven de cabellera violeta; se acerco muy lentamente como su lastimado cuerpo le permitía, no podía darse el lujo de iniciar habladurías.

-Heis necesito hablar con usted y Julián en privado si me permite por favor – menciono sin mostrar aquel dolor en sus facciones un dolor que le carcomía el alma y mas por que el responsable que antes lastimo su corazón, volvió acabar con lo poco que le quedaba, ambos sin perder tiempo caminaron al despacho del castillo y al encontrarse ya sin la mirada filosa y hasta curiosa de los invitados se desplomo escupiendo sangre por la boca.

(Narra Yurem)

Todo se encontraba de maravilla hasta que Kira se introdujo y como si fuera una mujer asustada menciono que Takashi se encontraba en problemas, pero al instante apareció el susodicho con porte orgullo, pero aun estoy en duda ya que el doctor se dirigió rumbo al despacho, según lo que me informo Heis el joven Kanai se encontraba herido, ahora la cuestionante era ¿Como se había lastimado? Y mi único testigo era Kira que no lo había observado después de lo sucedido en el lugar.

Camine sin rumbo pero algo me atraía hasta el segundo piso del castillo que se encontraba desolado sin perder tiempo me introduje en la quinta habitación y me sorprendió el hecho de encontrar a una joven de larga y lacia melena plateada inconsciente, se abrieron las puertas y se introdujo en la habitación mi amigo y compañero Heis mas que preocupado.

-Yurem que haces aquí-...

CONTINUARA...

Jaspe Desconectado
« Respuesta #10 en: Noviembre 16, 2011, 06:34 pm »

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Re:Cicatrices del pasado. (drama, romance) Capitulo VIII
« Respuesta #10 en: Noviembre 16, 2011, 06:34 pm »
hola disculpen la tardanza aqui el capitulo 8  :shifty: espero les guste :shifty:

Capitulo VIII
[/b]



Camine sin rumbo pero algo me atraía hasta el segundo piso del castillo que se encontraba desolado sin perder tiempo me introduje en la quinta habitación y me sorprendió el hecho de encontrar a una joven de larga y lacia melena plateada inconsciente, se abrieron las puertas y se introdujo en la habitación mi amigo y compañero Heis mas que preocupado.

-Yurem que haces aquí – me dijo sorprendido de verme en la habitación junto a la joven que dormía como si en un hechizo del pasado se encontrara – por favor no digas nada, yo te lo explicare luego… no es lo que parece – menciono a lo que yo simplemente asentí con una sonrisa y le exigí con la mirada retirarse de la habitación, a regañadientes se retiro y me dejo solo observando a la joven dama.

Me retire por un momento de la habitación y me coloque mi pijama que consistía en un pantalón azul oscuro y dejando mi pecho al descubierto ya que esta noche era mas calurosa que las demás. Las horas pasaron con la lentitud de un caracol y la paciencia de un ermitaño aquella chica aun se encontraba inconsciente e iniciando un pequeño deje de curiosidad, sabia que solo llevaba puesto aquella ropa intima que según el protocolo no podía ser vista por otro que no fuera su esposo.

Sin darse cuenta la joven se levanto de la cama, al igual que aquella ropas intimas que le cubrían su desnudes lo incitaban hacer muchas cosas, pero esa carita angelical le impedía realizar  la mayor parte de ellas – Señorita por fav… - pero ni le presto la mas mínima atención y siguió caminando, pero cuando la observo que no soporto mas y casi cae al suelo la tome entre mis brazos, era algo nuevo sentir tan cerca a una mujer que haya tenido el valor de quebrantar la leyes de la sociedad, poder descubrir sus secretos mas íntimos saber que esconde esa mirada de inmensa soledad , como deseaba hacerla solo mía, dominarla y enseñarle que puede confiar en los hombres.

-Gracias – menciono con una voz llena de ternura e inocencia, mientras levantaba aquella firme y oscura mirada que me tentaba y sin perder tiempo la tome entre mis brazos y bese eso prohibidos labios con una necesidad única, pero algo dentro de mi me repetía que la incomodaba así que intente retirar pero ella me rodeo el cuello con sus suaves brazos.

(Fin de la narración)

  Se intento retirar con cautela para así no seguir invadiendo aquel espacio privado que le robaba, pero la joven desconocida no se lo permitió rodeo su cuello con sus blanquecinas manos, sus ojos negros lo observaban con tanta suplica interna que incluso parecía la suplica de un hada apunto de morir por que el mundo sigue girando y nunca cambia sus tradiciones.

Ella no sabia por que lo hacia simplemente quería dejar de sentir aquel dolor punzante, su orgullo lo único que le había dejado con vida por esos años de tortura y soledad, ahora aquella noche al verlo lo perdió, sus ojos lo añoraban tanto que no se defendió al ver como el intento acabar con la vida de aquella joven que no sabia nada de la vida y no conocía lo doloroso, cruel y vil que podría ser el protocolo que los regia, sin pensarlo dos veces ella lo acerco a sus labios y lo beso con una necesidad sobrenatural mas haya de la necesidad del aire; por primera vez permitiría que un hombre traspasará su barrera protectora y descubriera a la mujer débil y sola que sufría cada noche al recordar el daño que había causado a las personas que mas amaba y como ellas no le permitieron el perdón que tanto su alma necesitaba.

El joven desconocido se intento separar de sus labios y lo logro, sin dudarlo ni un momento salió de sus rosáceos labios un suplica hecha pregunta -¿Por qué huyes?- lo menciono débil mente a lo que le mostro una sonrisa que la lleno por dentro, por primera vez sentía que aquel trozo de piedra que llamaba corazón se ablandaba. Aquella sonrisa la deseaba como añoraba que le perteneciera solo a ella.

-No huyo joven dama – le menciono mientras la cargaba a la cama de una forma galante digna de un caballero – solo busco comodidad – menciono volviendo a besar sus labios y posando con delicadeza su frágil cuerpo en la cama; observándola de una forma extraña incluso admirando su valentía, rozo nuevamente sus labios con los de ella para así bajar lentamente muy despacio por su cuello que lograban crearle unas muy deliciosa y extraña sensación no pudo evitar reírse, con sutileza sus manos acariciaron desde sus firmes senos hasta sus delicadas y pequeñas caderas logrando unir sus cuerpos de una forma sensual y atrevida, haciendo que las hormonas que ambos poseían los incitaran a seducirse mutuamente; el apretó un poco mas su caderas a su cuerpo cortándole así la respiración.

Lentamente las manos de la chica acariciaron aquella amplia espalda masculina, no se arrepentía de dejarle acariciar su cuerpo, el era un hombre y no podía evitar desear a cada momento aquellas caricias llenas de placer, como la mordía sin siquiera hacerle sentir el dolor todo era un éxtasis una delicia; lentamente el tomo su cabellera plateada con su mano derecha y formando una coleta controlando aquella indomable melena la sostuvo con la suficiente fuerza como para no lastimarla, dándole a entender quien era el que mandaba, sin pensarlo dos veces el mordió su labio inferior.

-Dígame le gustan las caricias – menciono el apresando entre sus manos a cada lado de la cama las muñecas de la joven y mordiendo por enzima de la ropa sus redondeados senos, sin pensarlo se acomodo en medio de sus dos largas y atractivas piernas – Aunque no me responda con su boca su cuerpo… - le susurro sensualmente sobre su oído mordiéndolo con sutileza – me da toda la autorización de hacerla mía solo mía – ella lo observo con sorpresa nunca antes un hombre le había mencionado su deseo posesivo de tenerla y no solo de eso sino de poseerla por completo.

Suspiro delicadamente no podía hacer nada ella lo había incitado a eso, dio otro suspiro cansino mientras cerraba los ojos, quería pensar, deseaba pensar, añoraba encontrarse con su calma interior para detenerle, para decirle que no siguiera descubriendo su desnudez ya que se toparía con aquellas imperfecciones en su espalda, aquello que le recordaba todos los día que respiraba que nada es para siempre, debía detenerlo; pero como siempre su traicionero corazón le jugo una mala pasada, nunca pensó que de sus labios saliera esa suplica  añorándote, suplicante, denigrante – Si…ahh soy… toda…ahhh suya – menciono entre gemidos de placer, denigrándose mentalmente por aquellas palabras indecentes y maldiciéndolo por mostrarle en esos momentos de fascinación aquella endemoniada y seductora sonrisa que la hizo caer más bajo.

Se encontraba en un trance, era como estar en un hechizo, tocarla de esa manera le parecía único e importante su orgullo le gritaba que era el único que había hecho esta total odisea, se detuvo y la observo fijamente cuando lentamente le descubría la espalda, con los ojos cerrados rogando que no fuera otro atentado de su subconsciente no lo soportaría, se repetía una y otra vez que no había mujer perfecta, no ella debía tener un defecto, si no lo poseía era un sueño – “Oh Dios te lo suplico”...

Continuara...
espero que les haga gustado :shifty: :=D:

PennyDraco
« Respuesta #11 en: Noviembre 30, 2011, 05:16 pm »

Re:Cicatrices del pasado. (drama, romance) Capitulo VIII
« Respuesta #11 en: Noviembre 30, 2011, 05:16 pm »
Whou, si que me dejas sin palabras.
Perdon por comentar a estas horas pero bueno... últimamente me estoy cargando con mucho trabajo y me me agobia jejee.
En serio, la secuencia de la historia me gusta, que digo, me encanta, seeee, esto deberias pasarlo en un fanfic, creo que te quedaría mucho mejor, bueno, siempre opto por lo original.
En fin, espero la continuación y me disculpo por la tardanza.
Te cuidas
Bye

Jaspe Desconectado
« Respuesta #12 en: Enero 27, 2012, 02:34 pm »

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Re:Cicatrices del pasado. (drama, romance) Capitulo VIII
« Respuesta #12 en: Enero 27, 2012, 02:34 pm »
sorry es que por ahorra no puedo postear la conti... asi que ´por favor les pido pasiencia U_U es que surgierom pequeños inconvenientes que no me dejan tiempo...

Jaspe Desconectado
« Respuesta #13 en: Diciembre 15, 2015, 02:09 am »

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Re:Cicatrices del pasado. (drama, romance) Capitulo VIII
« Respuesta #13 en: Diciembre 15, 2015, 02:09 am »
Comen me tomas tiempo del previsto resolver mi problema

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