Autor Tema: Inuyasha: Me Enamoré De Una Stripper [AMOR] [LEMON]  (Leído 9157 veces)

Sugarbabe Desconectado
« en: Abril 27, 2012, 12:59 pm »

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Inuyasha: Me Enamoré De Una Stripper [AMOR] [LEMON]
« en: Abril 27, 2012, 12:59 pm »
Disclaimer: Todos los personajes de Inuyasha pertenecen a Rumiko Takahashi. En éste fic, algunas de sus características y de sus tramas personales han sido modificadas y llevadas a un Universo Alternativo.

Advertencia: El siguiente fic puede contener escenas Lemon y escenas sobre otros temas que sólo son aptos para mayores de edad.

Espero que disfruten este fic :)
Si les gusta, agradecere sus comentarios ;)

INUYASHA: ME ENAMORÉ DE UNA STRIPPER

CAPÍTULO 1
LA POLICÍA


      No era la primera vez que iba a un strip club, pero tampoco solía ir muy seguido. Hay hombres para los cuales ésto forma parte de sus panoramas, pero yo no pertenezco a ese grupo de hombres. Suelo ir a bares, discotecas normales, al cine, etc, pero mis compañeros de trabajo tuvieron la idea y decidimos ir juntos una noche de sábado. Bueno, había sido idea de Miroku específicamente.

      A mis 23 años, era dueño de una tienda de tatuajes y piercings cercana al centro de Tokio. Abrí "On Your Skin" terminando mi carrera de Arte y dibujo, junto a mis mejores amigos: Miroku e Inuyasha del instituto y el hermano mayor de Inuyasha, Sesshoumaru. Llevábamos casi 4 años en el rubro y nos iba de maravilla.

      Yo vivía en un departamento a solas relativamente apartado del centro de Tokio, en un barrio bastante tranquilo y poseía una Kawasaki ninja 250 en rojo. Mi familia vivía a unos 45 minutos de mi departamento, aún en mi barrio natal.

      Hace 2 años y algo que estaba sin tener ninguna especie de relación amorosa seria y en verdad me sentía bastante solo, pero tampoco andaba buscando chica, por lo que me mantenía a la espera de una que me robara el corazón de verdad y valiera la pena totalmente. Por ahora, sólo me dedicaba a observar lo atractivas que eran y admirarlas, como en ésta ocasión.

      Hicimos "previa" en el departamento de Miroku con unas harmburguesas a la parrilla y muchas cervezas, y salimos entonces al "Hot Dream". No llevaba mi moto, por lo que iba en el auto de Miroku mientras que Sesshoumaru iba en el de Inuyasha.

      Llevaba puesta una musculosa bien rebajada a rayas negras y blancas para lucir todos mis tatuajes en brazos y pectorales, unos jeans pitillo negros, converse negras con caña y mi chaqueta de cuero negra con capuchón. Mi cabello negro y largo iba amarrado en una coleta como siempre.

      Llegamos al lugar ubicado en el barrio bohemio de Tokio, a eso de las 1 de la madrugada. La fachada era una simple puerta negra con un letrero de neón en blanco y rosa. Luego de pagar la entrada, nos internamos al subterráneo por las largas escaleras.

      El lugar era amplio, muy bien decorado y además, distinguido. La pasarela y escenario principal con caños estaba rodeado de mesas y sillas para los hombres y también de otros escenarios pequeños con caños. Y para qué hablar de las chicas. No había ninguna que fuera despreciable, y todas vestían sólo corpiños y collaless de todos los estilos. Habían meseras, chicas bailando en los pequeños escenarios, otras haciendo shows en el escenario principal y barwomen en la barra. Guardias bastante fornidos y altos rondaban el lugar al total cuidado de la integridad de las chicas.

      Mientras nos sentábamos en una de las mesas para beber tragos y poder ver bien los shows del escenario principal, una especie de anfitriona apareció en el escenario con micrófono en mano para presentar el siguiente show.
-Los que se han portado mal, ¡levanten la mano, que serán arrestados!- exclamó con sonrisa pícara, mientras todos le ponían atención -Con ustedes, ¡Christine!- la presentó, abandonando el escenario.
 
      Comenzó a sonar "Unskinny Bop" de Poison y salió al escenario una muchacha vistiendo de sensual policía. Me quedé embelesado apenas la ví, pues tenía un cuerpo fabuloso, bailaba muy bien y demasiado sensual y su actitud me ponía nerviosísimo.

      Su cabello era negro y largo hasta sus caderas, con un flequillo recto sobre la frente. Era de piel blanca y tenía unos felinos y almendrados ojos violeta claros. Sonreía sensual, se encaramaba y volaba afirmada del caño con un estilo que jamás había visto. Además, se quitó la ropa hasta quedar sólo en collaless y era... Dios, irresistible. Tenía piernas carnosas, un trasero perfecto, cintura y espalda estrechas, vientre plano y firme y senos bien dotados. Verlos al descubierto fue simplemente como un sueño erótico. También, llevaba un piercing en el ombligo y un tatuaje en la espalda que no logré ver bien. Pronto, mis amigos notaron lo boquiabierto que estaba.
-Koga, cierra la boca- me dijo Inuyasha, riendo.
-Te enamoraste, o qué- me dijo Sesshoumaru, riendo también.
-Toma, dáselos- me dijo Miroku, poniendo en mi mano algunos yenes. Los miré y en un impulso, me apresuré para acercarme. Había terminado su show, y ella estaba arrodillada recibiendo el dinero que le daban los hombres en su collaless. Cuando me acerqué y puse los billetes en su cadera, ella me miró fijo, me sonrió y me guiñó un ojo. Quedé aún más boquiabierto, mientras ella tomaba sus cosas y dejaba el escenario despidiéndose con la mano y todos la aplaudieron.

      Volví donde los chicos, aún embobado. Ellos celebraban mi "hazaña" e hicimos un brindis por ello.
-Cielos, es una diosa- dije, aún sin poder creerlo. Los chicos rieron simplemente -¿Ellas salen o sólo hacen sus shows y se van?- pregunté, intentando disimular mi interés por volver a verla.
-Todas salen- me guiñó un ojo Miroku. Yo miré a otro lado y sonreí, en verdad me estaba muriendo por verla e intentar aunque fuera felicitarla por su baile.
   
      Terminando el siguiente show, Sesshoumaru decidió acercarse a la barra a mirar a una barwoman que lo tenía loco. Ni me fijé en la chica en verdad, estaba pendiente de los alrrededores por si divisaba a la sensual Christine.   
   
      Y depronto, la ví acercarse a la barra también, justo al lado de Sesshoumaru. Saludaba a la chica con la que hablaba mi amigo, de seguro era su amiga. También, saludó a Sesshoumaru e intercambiaron unas palabras. Luego, se tomaron de la mano con su amiga en señal de despedida y se internó entre la gente. No había hombre que no la mirara, pues era imposible no hacerlo. Ésta vez no vestía el mismo bikini azul fluorescente del show de policía. El conjunto que llevaba puesto era amarillo pastel, cuyo sostén y collaless traían dibujos bordados. La diferencia era que la parte de arriba siendo de media copa sin breteles, tenía los bordados con lentejuelas de todos tamaños y mostacillas.
   
      Dejé a los chicos luego de tomarme el último sorbo de mi campari tónica y emprendí mi camino hacia ella. Varios chicos se le acercaron para saludarla, y por causa de ello, me demoré un poco. En general, tenía la suficiente personalidad para acercarme a una chica que me atrajera aunque tuviera que interrumpir su conversación con la persona que estuviera, pero extrañamente, ahora me daba vergüenza. Cuando ya no le habló nadie más, apresuré mis pasos y ella me miró por fin. Sonrió maliciosamente y mantuvo su vista en mí, mientras fumaba un cigarro.
-Hola- me saludó. Su voz era dulce y sensual, muy femenina.
-Hola, soy Koga- me presenté, sonriendo ampliamente y sintiendo mis mejillas calientes... Bueno, tal vez no era lo único caliente por ella.
-Un gusto, Christine- se presentó ella, acentuando su sonrisa y sonrojándose también. Reí levemente nervioso, y ella me besó muy coqueta cerca de la comisura de mis labios. Me puso aún más nervioso, fuí capaz de oler su dulce y envolvente perfume.
-El gusto es todo mío. Quería felicitarte por tu baile.
-Genial, ¿no?- preguntó, riendo un poco, con confianza y fumando. Aunque suene poético, su risa era melodiosa. Asentí.
-Genialísimo, estoy seguro de que eres la mejor de aquí- comenté con sinceridad, y ella rió gentil -¿Podría invitarte un trago?- me atreví, rogando por un "sí". Se quedó callada un momento y fumó, pensativamente. Después, sonrió ampliamente y asintió.
   
      Le indiqué una mesa para dos vacía, dejándola caminar delante como un caballero que era. Pero, lo caballero se me acabó cuando bajé la mirada hacia su trasero. Para ser sincero, feliz lo hubiera tocado, pero las políticas del strip club no permitían por nada que las chicas fueran tocadas con un sentido sexual. Por ello, todos nos debíamos conformar con mirar todo lo posible. Ella se sentó a la mesa y yo me senté al frente de ella.
-¿Qué bebes?- le pregunté.
-Campari tónica- contestó simplemente y rió al ver mi cara de sorpresa, apagando su cigarro. No a muchas chicas les agradaba tanto como a mí ése trago, por lo amargo que era.
-Yo lo adoro- comenté.
-Y yo- dijo ella. Llegó una mesera e hicimos el pedido de Campari tónica doble. Le ofrecí de mis Marlboro clásicos, y ella los aceptó aunque fumaba Light. Entonces, recordé lo de su tatuaje.
-¿De qué es tu tatuaje en la espalda, si se puede saber?- le pregunté. Ella simplemente volteó hacia su izquierda corriendo su pelo y me dejó sorprendido y encantado. Tenía tatuada en su homóplato derecho una perfecta réplica de una pintura hecha por Brandon Boyd, el vocalista de mi banda favorita, Incubus. Era una mujer de perfil con los ojos cerrados y con una serie de cosas en su cabellera al viento, rodeada de una especie de aura anaranjada.
-El autor es Brandon Boyd, no sé si lo conoces- explicó ella. La miré seriamente como si me hubiera ofendido, y le enseñé mi tatuaje en el reverso de mi brazo izquierdo, de muñeca a codo. Era un trozo de la canción "Make Yourself" que parecía estar afirmado de los dos colibríes que también había creado Brandon Boyd, y decía: "I won't let 'em make me, it's more than I can allow". Ella quedó boquiabierta y reía al igual que yo al ver mi tatuaje.
-Qué coincidencia, los dos somos fans de Incubus- dije, aunque lo primero sonara cliché. En verdad me parecía sensacional y sorprendente, estábamos teniendo varias cosas en común.
-Sí, de pelos- comentó ella, y comenzamos a entablar conversación.
   
      Acompañados de nuestros Campari tónica, por suerte, nadie se nos acercó. No sé si fue mi idea o qué, pero sentí que había mucha química. Tenía 19 años, vivía sola en su propio departamento y poseía un Peugeot 308 CC descapotable en rojo. No tenía operación alguna en su cuerpo, sólo se mantenía en perfecta forma con una inscripción en el gimnasio exclusivo de Madonna y cuidaba de su apariencia en un buen centro de estética integral. Llevaba 1 año trabajando allí, pero ya era una de las mejores y favoritas, por lo que tenía bastantes privilegios y beneficios.
   
      No parábamos de hablar, las cosas en común entre nosotros continuaban apareciendo y cada vez me sentía más atraído hacia ella. Y al parecer ella también hacia mí, pues no miraba a nadie más, así como yo tampoco le quitaba los ojos de encima. Sonreíamos mucho, reíamos, coqueteábamos y nos sonrojábamos, era como si nos conociéramos de antes. Sí, suena cursi, pero yo lo sentía así.
   
      Me preguntó la hora a eso de las 3 y se entristeció un poco. Apagó su cigarro, suspiró y me miró con una sonrisa apenada.
-Ésta es mi hora de salida de hoy, siento tener que dejarte- dijo. Yo sonreí de la misma forma. En verdad no quería que se fuera, pero tampoco podía mantenerla allí como si fuera mi cita... Oh, ojalá.
-Ve tranquila, ten cuidado camino a casa. Espero venir a verte nuevamente- le dije. Ella simplemente guiñó el ojo, se puso de pié, se me acercó y me besó nuevamente cerca de la comisura de mis labios.
-Nos vemos, entonces. Hasta pronto, Koga- dijo coqueta y seductoramente, y volteó para irse caminando. No la perdí de vista... Ni a ella ni a su trasero, claro. Volví con los chicos, Sesshoumaru también había vuelto.
   
      Él y yo comentamos sobre nuestras "experiencias". La barwoman de cabello ondulado celeste hasta los codos y ojos café oscuro se llamaba Vallery y también había tenido mucha química con Sesshoumaru. Lo malo era que había terminado su turno al igual que Christine y no había nada más que hacer. Apesar de que nos pusimos a beber, fumar y conversar con los chicos, no podía sacarme de la mente la imagen de Christine. Me preguntaba si tenía auto o tomaba algún taxi, no sé, de alguna forma me preocupaba. Sin embargo, nada podía hacer. No iban a dejarme llegar a ella por nada, menos aún si su turno ya había terminado.
   
      Miroku me dejó en mi edificio y subí a mi departamento con toda la calma del mundo. Repasaba cada cosa que habíamos conversado con Christine, cada mirada, cada coqueteo. No paraba de sonreír al recordar, en verdad me había sorprendido mucho. No obstante, era como el amor platónico de cualquier hombre. Era como la actriz de la película, la cantante en el video, la modelo en la pasarela. La única forma que tenía de volver a verla era pagar la entrada del "Hot Dream", y me dormí profundamente con la idea de que ésa no iba a ser mi única vez en ése lugar.


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Ryoma kazuru Desconectado
« Respuesta #1 en: Abril 28, 2012, 06:26 pm »

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  • ∼No todo puede salir a la perfección... el mundo no esperfecto... eso es lo que lo hace bello ∼
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Re:Inuyasha: Me Enamoré De Una Stripper [AMOR] [LEMON]
« Respuesta #1 en: Abril 28, 2012, 06:26 pm »
 :=p:
Nee-chan te a quedado espectacular!! me encanta tu forma de introducir las cosas y lo especifica que sueles ser, me alegra que no separes a Inuyasha y Shessomaru kyaa Amo ha estos dos Lol  ...

Esperare con ansias el seguimiento !!  :=D:  cuidate mucho!!
♪ ¡De nuevo hoy me dispongo
a surcar el cielo!
!A mis enemigos les voy a dar
para el pelo¡
!La pasión de la diosa de la
luz arde más que el fuego¡
!Y esta noche tomaré de
postre un yogur griego¡

Sugarbabe Desconectado
« Respuesta #2 en: Mayo 11, 2012, 07:52 pm »

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Re:Inuyasha: Me Enamoré De Una Stripper [AMOR] [LEMON]
« Respuesta #2 en: Mayo 11, 2012, 07:52 pm »
CAPÍTULO 2
SUERTE COMPARTIDA


      Mi semana transcurrió muy normal. Excepto por el hecho de que se me hacía difícil sacarme de la cabeza a Christine. Era como si la hubiera visto recién, recordaba exactamente cada detalle de su cuerpo y de ella en sí. La soñaba todas las noches, la pensaba todo el día, creía verla en la calle, ¡mierda! Me reía por la sensación, sentía cientos de mariposas en mi estómago pero no podía entender el por qué y la verdad es que me importa un carajo. Bueno, tal vez exageraba y sólo se trataba de una fuerte atracción.

      Para el fin de semana, en realidad no tenía ningún panorama agendado. Mis hermanos gemelos menores, Ginta y Hakkaku me invitaron a la fiesta de inauguración de un bar-discoteca alternativo nuevo el viernes en la noche. Estaba apunto de decidirme por volver al "Hot Dream", pero decidí salir con ellos. Los visité en el departamento que compartían pues eran inseparables, hicimos "previa" y partimos al lugar del evento.

      Cerca de la 1 de la madrugada llegamos al "Good Night". Éste era un bar-discoteca en el cual tocaban dancehall, reggae, rap, hip hop y algo de pop y rock, pero se enfocaba más en los 4 primeros estilos. El primer sector que correspondía al bar era amplio, pero no tanto como lo era el sector de la discoteca. Era bastante distinguido y muy bien decorado, y la música estaba muy buena.

      Esa noche, llevaba una remera amarilla fluorescente con el cuello cortado y encima, un blazer café oscuro a rayas blancas muy finas. Abajo, jeans pitillo desteñidos y unas Reebok blancas con caña.

      Había ya mucha gente a la hora que llegamos, y estaban todos muy entusiasmados y animados por la inauguración del local. Como siempre, Ginta y Hakkaku se fijaban en la cantidad de chicas guapas que habían, mientras que a mí ninguna me captaba de verdad la atención.

      Estuvimos conversando y bebiendo en el bar cerca de una hora y luego decidimos ir al sector de la discoteca y ver si podíamos invitar algunas chicas a bailar. Nos quedamos en una orilla como hacían todos los hombres para ver a los grupos de chicas bailando y depronto, la ví. No había fumado ni un poco de marihuana ni tampoco estaba borracho, pero ví a Christine. Su nombre retumbó en mi cabeza, como si alguien lo dijera sólo para mí. Al principio no reparé en que su cabello ya no era negro como la primera vez que lo vi ni sus ojos eran violeta claros. Su cabello era entre rojizo y cobrizo y levemente ondulado, largo hasta sus caderas y tenía un par de flequillos cayendo sobre su frente. Y sus ojos... Cielos, sus ojos. Eran de un verde esmeralda claro y profundo.

      De casualidad andaba con dos amigas, alegremente pero con aires desinteresados. Bailaba perfectamente debido a sus habilidades que yo ya había tenido el placer de ver, y miraba coqueta sin un un punto fijo mientras conversaba y reía con sus amigas. No me dí cuenta, pero la música se había detenido por un instante y ahora volvía a mí. Mi corazón se había acelerado y mi temperatura corporal había incrementado considerablemente. Estaba temblando, y aquellas traviesas mariposas revoloteaban en mi estómago.
-Oigan, ya vengo- les dije sin más a mis hermanos, caminando apresurado hacia ella. Me le acerqué y ella no se percató de mi prescencia hasta que toqué su hombro con delicadeza -Christine- murmuré, suavemente y sonriéndole como un galán. Ella me miró y sonrió coqueta, sonrojándose sorprendida.
-Ayame- me corrigió, guiñándome un ojo. Me extrañé, pero entonces comprendí todo. Era obvio que el "Hot Dream" prefería resguardar los nombres reales de sus chicas haciéndolas llamarse de otra forma. Sonreí ampliamente por tener el privilegio de saber la verdad, pues su nombre era bellísimo -Pero es un secreto- me advirtió riendo levemente, me besó en la mejilla muy cerca de la comisura de sus labios y le respondí el saludo.
-¿Qué haces aquí? ¿No trabajas hoy?- le pregunté.
-Es mi fin de semana libre, trabajé sólo hasta ayer.
-Genial. Qué suerte tengo al encontrarte aquí.
-No eres el único, yo también tengo suerte- corrigió ella. Nos miramos seductora y fijamente, hasta que ella reaccionó -Te presento a mis amigas: Chiyo y Tomoe- dijo, y las chicas me miraron con sonrisas pícaras.
-Hola, un gusto. Koga- me presenté gentilmente.
-Hola- dijeron ellas agradablemente al unísono. Miré a Ayame, era el momento perfecto para pedirle que bailara conmigo.
-¿Bailemos?- le pregunté.
-Me encantaría- contestó, y luego hice las "gestiones" para que Ginta y Hakkaku bailaran con sus amigas. Así, quedamos todos en pareja, pero a mí pronto se me olvidó que ellos también estaban allí.

      Ayame me tenía hipnotizado, loco con la forma en que su escultural cuerpo se movía al son de la música y con todos sus gestos, sus bellas sonrisas, su mirada seductora. Además, yo no lo hacía nada de mal en cuanto a baile se refería, por lo que ella se conectaba conmigo y tenía una química de baile conmigo demasiado agradable. Y tuve el placer de abrazarla, acariciarle el cabello y tomarla de la cintura, preguntándome cómo sería hacerla mía. Miraba sus labios levemente carnosos y finos, los que me llamaban a besarlos, y resistía las ganas como me era posible. Aunque no todo fue baile, claro. Conversábamos a momentos y reíamos, pasándolo totalmente genial.

      Y ya me sabía todo sobre ella. Sin embargo, había algo que no sabía y comenzó a inquietarme pues me ella me estaba interesando. Depronto, estaba deseando invitarla a salir.
-¿Tienes novio?- le pregunté y sí, ella me había embolinado a tal punto la perdiz que había olvidado por completo preguntarle aquello. Ella sonrió levemente sonrojada y apenada.
-Sí- me respondió, y sin duda fue el peor "sí" que pudieron haberme dado en la vida. Asentí automáticamente para aparentar que no había problema, pero sentí cómo mi sonrisa se borraba considerablemente y mi ánimo bajaba sus revoluciones -¿Por qué?- me preguntó.
-Por nada- contesté simplemente, sin ánimos y seguimos bailando.

      Las horas pasaron volando y continué pasándola fenomenal apesar de mi baja de ánimo. No podía dejar de sentirme de cierta forma feliz por estar a su lado. De vez en cuando, nos separábamos para ir al baño o íbamos juntos a comprar tragos, mientras mis hermanos con sus amigas la pasaban genial.

      Pronto la música comenzó a tranquilizarse un poco, indicando el final de la jornada de parranda en el "Good Night". Daban las 5 de la mañana, y era hora de irse. Salimos del lugar los 6 juntos, pero las chicas se reunieron para cuchichear y reír un momento.
-Hermano, invítala a tu departamento- me guiñó el ojo Hakkaku, mientras Ginta me daba codazos.
-No se puede, ella tiene novio- me molesté.
-Para mí que le atraes de todas formas- comentó Ginta, y me dí cuenta de que ella y sus amigas iban a despedirse de nosotros. Ella se me acercó coqueta y me miró fijamente. Sonreímos al unísono, sonrojados.
-Mis amigas y yo tenemos que irnos. La pasé muy bien, de verdad fue un placer que me hayas encontrado- me dijo. Reí agradecido apesar del poco ánimo que tenía.
-Tú me encontraste a mí- le dije, y quedamos mirándonos un momento.
-Buenas noches, nos vemos- me dijo, y me besó lentamente cerca de la comisura de los labios. Yo le sonreí y la miré irse. No me lo esperé, pero volteó para sonreírme y despedirse con la mano.

      Los lunes en mi trabajo junto a los chicos, comúnmente eran días para comentar el fin de semana. Sí, como las chicas y nos importa un carajo. Les hablé de mi encuentro con Ayame con detalles y les comenté que me había desanimado el que tuviera novio. Todos estaban algo extrañados por mi relato, y era porque no creían que ella me interesara de verdad si no pasaba de ser una guapísima stripper. Bueno, para los chicos era así. Para mí, era una chica irresistiblemente atractiva en todos los sentidos, una chica con la cual sería un placer tener una cita.

      Los chicos me alentaban a intentar continuar viéndola y jugar todas mis cartas disponibles, pues pensaban que yo le atraía a ella apesar de tener a su novio, lo que debía significar algo y era un plus.
 
      Cerca de la hora de almuerzo, llegó Kagome a la tienda. Ella era mi mejor amiga del Instituto y la novia de Inuyasha hace algo más de 4 años, y estaba muy contenta de verme nuevamente. Hace un rato que no hablábamos y aprovechó el que Inuyasha aún atendía a un cliente para acompañarme a terminar un sketch que me habían encargado para un tatuaje.
-¿Qué me cuentas de nuevo, Koga?- me preguntó, alegre y animada.
-Nada nuevo, linda. Todo en orden- contesté tranquilamente. Ella se quedó un momento en silenció y la miré. Me estaba mirando fijamente y me sonrió.
-Juraría que algo te pasa- dijo, y continué haciendo mi sketch. Sentí mis mejillas calentarse, era obvio que me había sonrojado.
-Nada, nada- insistí, pero ella rió levemente y volví a mirarla. Reí de nervios -¿Qué?- le pregunté, haciéndome el desentendido.
-Conociste una muchacha, ¿crees que no te conozco?- me preguntó y me resigné. Kagome me conocía mucho más que yo a ella.
-Está bien, conocí a una... stripper- confesé, dejando un momento mi sketch de lado. Ella rió incrédula.
-¿Ésa noche que Inuyasha me mencionó que fueron a aquél lugar?- indagó. Inuyasha y ella tenían una relación amorosa muy seria, estable y con mucha confianza y seguridad, por lo que a Kagome no le molestaba que Inuyasha nos hubiera acompañado al "Hot Dream". Además, nunca lo hacía teniéndola a ella.
-Sí, ésa noche.
-Entonces imagino que debe tener más cosas cautivantes que sólo su físico.
-Claro que las tiene, Kagome. Si no, no me estaría fijando en ella.
-¿Y está soltera?
-No, tiene novio- contesté, desanimado.
-¿Pero la ves aunque sea un poco interesada en tí?
-No sé si interesada, pero ayer nos encontramos en una discoteca y estuvimos toda la noche juntos. Hablamos mucho, nos reímos, y todas esas cosas- le expliqué, a lo que Kagome se quedó unos momentos en silencio, pensativa.
-Si hace esas cosas, es porque algo puede que haya contigo. Tantea terreno, quizás y puedas hacer algo al respecto. Por ahora, no te hagas ilusiones, por su novio- me aconsejó, sonriendo apenada.

      Asentí, y en éso, vino Inuyasha a buscarla para salir a almorzar juntos. Los ví salir y me quedé pensando en todo lo que me habían dicho mis hermanos, los chicos y Kagome. E iba a hacerlo. Tantearía terreno y vería si era posible hacer algo por tenerla conmigo. No me iba a quedar así como así. No.

      El viernes llegué a casa cansado, pero no iba a faltar al "Hot Dream". Tenía que volver a ver a Ayame sí o sí. Me puse una remera verde oscura que decía The Beatles en blanco, una chaqueta de jeans oscura, pitillos rotos y unas Puma negras. Tomé mi moto y llegué más o menos a la hora que ella se presentaba.

      Ya dentro, me acerqué a la barra por un Campari tónica. Me atendió la barwoman con la que había estado Sesshoumaru. Ésta vez llevaba una peluca diferente, por lo que era obvio que su cabello natural era otro. Nos saludamos gentilmente, y pensé que de seguro ella sabía a qué hora era el show de Ayame.
-¿A qué hora sale Christine?- le pregunté, luego de beber el primer sorbo de mi trago.
-Falta poco- contestó, guiñándome el ojo.

      Encendí un cigarro y esperé. En efecto, poco pasó para poder verla.
-¿A quién no le gusta la crema? Si no les gusta el dulce, hoy les gustará. Dejo con ustedes a ¡Christine!- la presentó la "animadora" y comenzó a sonar Mr. Boombastic de Shaggy.

      Christine salió al escenario aparentemente sin vestir nada, sólo... cubierta de crema batida. En su cuerpo desnudo venía dibujado un sostén y un collaless. Traía en sus manos una lata de crema y amenazaba con manchar a cualquiera. Ésta vez no llevaba ni peluca ni lentes de contacto, por lo que se veía preciosísima.

      Bailaba mucho más sensual que la otra vez que la ví y a medida que avanzaba la canción, se esparcía la crema. Al tiempo que se acercaba el final, estaba prácticamente desnuda y totalmente cubierta de crema. Me tenía el doble de excitado, era obvio que mi compañero pedía atenciones a gritos. Es que Dios, era increíble verla así. Podía notar la forma de sus senos, y también,... su delicada entrepierna. Ni hablar de su trasero. En todo momento pensaba en comerme toda la crema de su cuerpo, lamerla por completo y hacerle el amor ahí mismo.

      Cuando se fue, volví a la realidad. Me fumé un cigarrillo para relajarme un poco y me dediqué a terminar mi trago. Demoró un poco más en salir que la otra vez, pues de seguro tenía que bañarse para quitarse la crema.

      Apareció con su cabello natural amarrado en una alta cola de caballo dejando sus flequillos libres. Llevaba un conjunto negro completamente de encaje, sostén y collaless, el que se sólo se traslucía en su espalda y su trasero. Me mataba lo guapa y sexy que era. Notó mi prescencia y sonrió coqueta al verme, acercándose. 


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Ushio Uchiha
« Respuesta #3 en: Julio 14, 2012, 08:02 pm »

Re:Inuyasha: Me Enamoré De Una Stripper [AMOR] [LEMON]
« Respuesta #3 en: Julio 14, 2012, 08:02 pm »
ola soy nueva en tu fic me ha gustado muxo expero k lo kontinues

Sugarbabe Desconectado
« Respuesta #4 en: Octubre 11, 2012, 07:16 pm »

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Re:Inuyasha: Me Enamoré De Una Stripper [AMOR] [LEMON]
« Respuesta #4 en: Octubre 11, 2012, 07:16 pm »
CAPÍTULO 3
ALGO RARO


-Buenas noches de nuevo, Koga- me dijo, trayendo un cigarro sin encender en la mano. Sonreí sonrojado y la ayudé a encender su cigarro cuando estuvo justo frente a mí.
-¿Se siente bien la crema batida en el cuerpo?- le pregunté en voz baja y tono seductor. Ella me miró coqueta y rió levemente.
-Bien... Suave y dulce- agregó, guiñándome un ojo.
-¿Te invito un trago?- ofrecí. Asintió y me hizo un gesto con la cabeza para que nos sentáramos en una de las mesas.
-Oye, ¿eres mi fan o algo así?- preguntó cuando nos sentábamos en una de las mesas dobles, divertida. Reí junto a ella.
-No me lo creo que no te hayas dado cuenta- contesté.
-Ahora lo sé- dijo ella, y volvimos a reír.

       Empezamos a conversar animadamente y sin parar, hasta que para variar, llegó la hora de salida de Ayame. No podía dejarla irse así, no ésa noche. Al diablo con su novio.
-Me pregunto si aceptarías comer algo conmigo ahora- le pedí, esperanzado. Ella me miró algo complicada e indecisa.
-Mi novio me espera, ¿sabes?- contestó luego de unos minutos, apagando su cigarro, avergonzada. Yo bajé mi mirada, resignado y triste -Pero no importa, vamos- dijo depronto, y subí mi mirada para encontrarme con su cara sonriente. Sonreí ampliamente.
-Entonces, te espero afuera. No demores- le dije, y ella me dejó para ir a cambiarse. Terminé mi trago y mi cigarro y salí a esperarla en mi moto.

       Encendí otro cigarro para calmar mis nervios, no estaba creyendo posible el que ella aceptara salir un momento conmigo a solas. La primavera mantenía la noche cálida con una suave brisa más bien fría pero no desagradable. Demoró media hora y depronto la ví acercarse sonriendo y al parecer, algo nerviosa.
-¿Nos vamos?- me preguntó, asentí y le ofrecí el casco que me sobraba. La ayudé a ponérselo, me puse el mío, me subí y ella se subió atrás mío. 

       Ahora estaba el doble de nervioso al tenerla abrazándome por la espalda. Sonreía y sentía mi rostro caliente. Tomé el camino a una cafetería que sabía que estaba abierta toda la noche. Daban las 2:45 de la madrugada y no dijimos palabra hasta que llegamos a la cafetería.
-¿Te apetece un café?- le pregunté, luego de quitarme mi casco.
-Claro, lo que tú quieras estará bien- contestó ella, luego de quitarse el suyo también.

       En silencio entramos a la cafetería, que estaba vacía y tomamos asiento en una mesa para dos. Ayame sonreía alegre, con un dejo de nerviosismo y revisó su Samsung Galaxy S II blanco. Se acercó una camarera a atendernos de inmediato.
-Buenas noches, ¿qué les gustaría ordenar?- nos preguntó amablemente. Miré a Ayame para que ella ordenara primero y guardó su smartphone.
-Hola, quisiera un caramel macchiato con unos rollos de canela con crema. Si se puede, por favor- pidió y me miró a mí.
-Yo quiero un vienés y unos cupcakes, por favor- pedí yo.
-Los cupcakes pueden ser de chocolate, vainilla o frutilla- ofreció la chica.
-Chocolate y vainilla- respondí.
-¿Algo más?- preguntó la chica. Miré a Ayame a ver si se le antojaba algo más, pero me negó con la cabeza.
-No, es todo- le contesté.
-Ok- dijo la camarera, y nos dejó.
-Te agradan las cosas dulces- dedujo Ayame, mirándome con una sonrisa.
-Sí, sobre todo los cupcakes aunque parezca cosa de niñas- comenté, y Ayame rió. Me habían aconsejado muchas veces que para enamorar a una mujer había que hacerla reír, pero escuchar y mirar a Ayame riendo, estaba haciendo que me enamorara yo.
-Estoy entusiasmada, ¿sabes? Nunca había visitado una cafetería a éstas horas por un café y unos dulces- me dijo.
-¿Ni tu novio?- me atreví a preguntar. A ella se le borró un poco la sonrisa.
-No, él no es muy de hacer cosas divertidas de improviso.
-Ah, dices que él es aburrido- deduje, y volvió a reír con cierta tristeza.
-No es tan así, pero sí me imagino lo afortunada que sería la chica que te tuviera como novio. Eres divertidísimo, Koga- me elogió, coqueta. Reí nervioso, y ella rió un poco también.
-Es sólo para tener el placer de hacerte reír- le coquetié, y ella se quedó mirándome fijamente.

       Le cambié el tema, pues tampoco pretendía ponerla nerviosa a todo momento. Hablamos de todo un poco, pero siempre con mucho entusiasmo. La pasamos genial, aunque yo seguía preguntándome por qué mierda ella no estaba soltera para estar conmigo.

       Salimos de la cafetería y el smartphone de Ayame empezó a sonar varias veces seguidas. Ella lo revisó una vez y luego lo ignoró, volviéndolo a guardar.
-Es tu novio- le dije, pues era obvio y me parecía raro que no le contestara.
-Sí, sólo debe estar preocupado porque aún no llego a nuestro departamento- me contestó seria, intentando bajarle el perfil aunque ahora estaba aún más nerviosa que al principio.
-Te llevo allá, prometo que demoraremos poco- le aseguré, intentando hacer que se relajara un poco.
-Si me dejaras un par de cuadras antes, te lo agradecería mucho- me pidió. Asentí de inmediato pero, ¿"unas cuadras antes"? Olía a algo raro el novio aquél, pero preferí no preguntarle nada para no incomodarla.

       Aceleré lo más que pude y llegamos, dos cuadras antes del edificio donde ella vivía.
-Koga, muchas gracias por tu invitación. Me la pasé muy bien- volvió a sonreírme, nerviosa y entregándome el casco.
-Gracias a tí por aceptar, linda- le dije, sacándome el casco y ella se me acercó. Me paralicé por un momento y ella no hizo más que darme su típico beso cerca de la comisura de mis labios. Sin voltear y apresurada, se fue caminando sin voltear atrás. Cuando la perdí de vista, me puse mi casco luego de un suspiro y corrí a mi casa.

       El sábado en la mañana necesitaba hacer unas compras, por lo que le pedí a los chicos que abrieran la tienda. Me fuí en taxi al supermercado del centro, pues la moto no me servía para andar con bolsas en éstos casos.

       Me metí al pasillo de los cereales pues se me antojaban Zucaritas, cuando ví caminando de espaldas a una muchacha de cabello pelirrojo amarrado en un peinado tomate alto con un carro. Vestía ropa ajustada y tenía un gran (GRAN) cuerpo. Mi corazón se detuvo y por un momento sospeché que se trataba de Ayame. Se escurrió al siguiente pasillo y yo dejé de lado las Zucaritas para ver si era ella realmente.

       Me apresuré con mi carro al pasillo del café y el té, ¡y era ella! Estaba viendo el té verde con sabores aunque llevaba lentes de sol negros. No notaba mi prescencia, por lo que me acerqué calmado. Ahora que andaba sin tacos, debía medir algo así como un poco menos de 1,60 de altura. Yo, con mi 1,83, podía tener una vista completa de ella.
-Buenos días, princesa- le dije, sonriéndole. Ayame me miró de inmediato, entre asustada y sorprendida. Rió nerviosa y se arregló los lentes, pero algo raro había en su cara.
-Hola, Koga- miró a otro lado y se ocupó de seguir escogiendo su té. Me extrañé un poco de que depronto me dejara de lado así como así.
-¿Cómo estás?- indagé, buscando su mirada pero ella continuaba en lo suyo.
-Bien, ¿y tú?- contestó, seriamente esta vez y eligió el té verde con sabor a berries.
-Genial, ahora que te veo así de sorpresa- le confesé, ella volteó hacia su carro para dejar la caja de té y noté que algo extraño tenía en el área del ojo -Espera, ¿qué tienes?- le pregunté, acercando mi mano a su mentón.
-Nada, nada- me negó ella, mirando hacia abajo. Me preocupé, en verdad algo le había pasado.
-Tienes algo en tu cara, muéstrame- le pedí, pero ella me negó con la cabeza. En un arrebato, me le acerqué y le quité los lentes... No pude creerlo... La habían golpeado.

       La parte superior de su pómulo derecho y parte de su ojo tenían un feo hematoma. Su rostro no llevaba maquillaje alguno y se veía maravillosa en verdad, nisiquiera esa marca de golpe arruinaba su belleza natural. Sin embargo, tenía los ojos levemente hinchados y lucía como si la hubiera pasado mal. Era más que obvio que el culpable de todo ésto había sido su aburrido novio.

       Ayame se avergonzó de que yo la hubiera visto así, y se puso el doble de nerviosa. Me arrebató los lentes de las manos y se los volvió a poner rápidamente.
-No debiste hacerlo- me dijo, sonrojándose.
-Por lo que veo, tu novio es un gran desgraciado- me atreví a decirle. Ella miró hacia abajo y luego de un momento de silencio, comenzó a sollozar en silencio.

       Yo la abracé de inmediato, y ella terminó abrazándome también. Sentí mucha rabia, pero tenía claro que no podía meterme en sus cosas. Depronto, me soltó y comenzó a secarse las lágrimas bajo sus lentes. Aparté sus manos para secárselas yo con mis dedos mientras ella se calmaba.
-¿Te sientes mejor?- le pregunté, preocupado. Ella sólo asintió.
-Nos vemos en otro momento, Koga. Lo siento, debo terminar mis compras e irme- dijo, tomando su carro.
-Déjame tu número de celular, por favor- la detuve, afirmando su carro. Ella me miró indecisa -Prometo que no te enviaré mensajes ni nada comprometedor.

       Ella asintió y saqué mi iPhone 3G negro, mientras ella sacaba su smartphone. Me dió su número y ella anotó el mío.
-Cuídate, y gracias- me dijo, me dió mi beso y se fue.

       En la noche, invité a los chicos a mi departamento para beber unas cervezas y conversar. Miroku trajo marihuana, lo que me vino muy bien para relajarme luego de toda una tarde preocupado y dándole vueltas al feo asunto de Ayame. Y no podía dejar de mencionárselo a mis amigos.
-Mierda, creo que allí las cosas se ponen complicadas- comentó Inuyasha, y él y los demás me miraban serios pero serenos.
-Sí, tienes que tener cuidado. Si la golpea a ella, no dudaría en golpearte a tí- me aseguró Sesshoumaru.
-No puedo entender cómo está con él- reclamé, enojado.
-Hermano, ella lo debe querer en serio. Debe estar enamorada o algo por el estilo, así de simple- intentó explicarme Miroku. Miré abajo, pensativo y preocupado.
-Koga, si ella de verdad te interesa, debes estar a su lado pero sin involucrarte demasiado- me aconsejó Sesshoumaru.

      Y tenía razón. Podía e iba a acompañarla lo más posible pues no quería dejarla sola por nada, pero iba a hacer lo posible por no entrometerme en su relación "amorosa". Sólo esperaba que estuviera bien apesar de todo, nada más.


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Akira Uchiha Desconectado
« Respuesta #5 en: Abril 30, 2013, 08:46 am »

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Re:Inuyasha: Me Enamoré De Una Stripper [AMOR] [LEMON]
« Respuesta #5 en: Abril 30, 2013, 08:46 am »
ola soy nueva en tu fic me gustaria que continuases con tu historia porque me gustaria saber el final entre ayame y koga me gusta mucho esa pareja, espero que la continues onegai
Los libros son el mayor tesoro del mundo, porque cuando abres uno y lo lees te encontraras en un mundo diferente al real.

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